Su Revista de Coleccion

Familiaris Consortio: tres décadas


Mauricio Víquez L. Presbítero

 

Hace treinta años vio la luz, un 22 de noviembre, la Exhortación Familiaris Consortio. Como pasa con tantos y tantos hitos esenciales, se trata de un aniversario que, contra lo que debería ocurrir, no ha generado nada entre nosotros.

 

Se trata de la verdadera carta fundacional de toda la pastoral familiar pos-conciliar y, un texto que aún no acaba & dar todo de sí. Sin embargo, dejar pasar este aniversario es, un poco, contribuir a olvidar un documento que, a todas luces, no se puede dejar por allí sin más.

 

Ya desde el mismo concilio se comenzó a tener muy claro lo que se venía. Una enorme revolución parecía levantarse sostenida sobre las consecuencias de movimientos que, durante los años sesenta, estremecieron principios y realidades que poco antes se consideraban intocables y sólidos.

 

Humanae vitae del alío 1968 generó un ambiente difícil que tendría que esperar un poco para atemperarse. Justamente es Familiaris Consortio el texto que viene a poner las bases de una pastoral familiar renovada y a la altura de los tiempos, lo mismo que un poco lejos del disenso provocado por la publicación de Pablo Vi ya anotada.

 

Leer Familiaris Consortio ayuda a tener una panorámica bien sustentada de la identidad del matrimonio y la familia. A partir de una reflexión antropológica muy bien lograda y en clave personalista, se sustenta sobre la noción de “amor humano”, una perspectiva de hombre y la mujer en cuanto que constituyen una unidad psicosomática y. además, en Ja complementariedad de los sexos.

 

Este documento de Juan Pablo II que recordamos y publicado en 1981, ha tenido que encarar la llamada segunda revolución sexual marcada, sobre todo, por las consecuencias de la llamada ideología de género.

 

Esta ideología pretende hacer deconstrucción de varias realidades esenciales desde la afirmación de que la diferenciación de los sexos es un asunto puramente cultural.  Este panorama requiere que hoy los cristianos nos demos a la tarea de profundizar en este escrito del beato Juan Pablo II y de animamos a ir más allá.

 

Afirmar la solidez necesaria del sujeto cristiano, renovar la argumentación a favor de la familia fundada sobre el matrimonio de una mujer y un hombre y, por supuesto, potenciar una pastoral familiar más agresiva y realista, se imponen sin lugar a dudas como urgencias que no se pueden posponer.

 

Porque nos ven y, como afirma Mons. Juan A. Reig de Alcalá, “la nueva evangelización pasa por las familias cristianas”, es que hemos de potenciar en medio del presente tiempo de Adviento que vivimos y a las puertas de la Navidad, nuestra opción a favor de todas y cada una de nuestras familias. Hacerlo así no es si queremos, hay que recordar que se trata de un deber urgente y vital.