Su Revista de Coleccion

Mensaje del Excmo. y Revmo. Mons. Oscar Julio Vian Morales Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala en ocasión del Adviento y Navidad 2011

Cortesía Hermandad de San Bartolo, Guatemala

Fotografía: http://jesusenguatemala.com/

 

+ Oscar Julio Vian Morales, sdb

Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala

 

Queridos Hermanos y Hermanas:

 

Al inicio de este nuevo año litúrgico me dirijo a Ustedes deseándoles toda clase de bendiciones de nuestro Señor, Jesucristo.

Hace un año tomé posesión como pastor de esta porción del pueblo de Dios y agradezco todas las muestras de cariño que me han manifestado. Aún no he terminado de visitar todas las parroquias de esta Arquidiócesis, pero si la mayoría. Les doy las gracias y reconozco el intenso trabajo que realizan los sacerdotes, religiosos y religiosas; a los movimientos y asociaciones laicales organizadas y a todos los fieles católicos los animo a seguir adelante con la tarea de la evangelización.

Hemos iniciado el tiempo litúrgico llamado Adviento, el cual sirve para preparar la celebración del nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios y para reflexionar sobre la segunda venida de nuestro Salvador. La Palabra de Dios nos recordará la necesidad constante de la conversión, para que cada vez estemos más cerca de Dios.

Este es un tiempo para aprender a orar personalmente, en familia y en la comunidad, de corregir nuestros comportamientos dañinos y egoístas, de reconocer la presencia de Jesús en medio de la Iglesia, de dirigir nuestro corazón a María para aprender de ella a esperar y preparar la venida del Salvador.

La liturgia, que no es únicamente una serie de normas y reglas, sino el espíritu de la Iglesia que nos anima en los distintos momentos del año, nos enseña que es un tiempo hermoso de cambios profundos y radicales y que iluminados con la Palabra de Dios ha de llevarnos al encuentro personal con Jesús

ADVIENTO

Ojalá que no nos encuentre durmiendo

“Velen y estén preparados, porque no saben cuándo llegará el momento.” En el primer domingo de Adviento se nos recuerda que debemos permanecer en vela, porque el Señor “Ya viene” y hemos de esperar su advenimiento. Ojalá que el Señor no nos encuentre dormidos en nuestros laureles. Es por eso que en este tiempo, nos lo dice la oración colecta de este domingo, hemos de poner en práctica las obras de misericordia: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, visitar al enfermo, socorrer a los presos, dar posada al necesitado. No nos quedemos en la comodidad de nuestra casa, pensando únicamente en nuestro bienestar, sino procurando salir al encuentro de los demás, hemos de ser capaces de ayudar a las necesidades de los demás. Ciertamente no podemos resolver todos los problemas, pero sí podemos aliviar las penas y sufrimientos de muchísimas personas que lo necesitan.

La Palabra de este domingo nos invita a salir de nosotros, a elevar nuestra mirada al prójimo, a no quedarnos confiados, tranquilos, seguros y quitados de pena, sino atentos y vigilantes.

Enderezar el camino de la vida

“Preparen el camino del Señor, hagan rectos sus senderos.” Este es el anuncio que en la antigüedad se daba cuando un soberano anunciaba su llegada a un país, se empezaba por hacer transitables los caminos. De igual manera el segundo domingo de adviento nos invita a preparar el camino, y eso significa cambiar, mover o quitar todo aquello que nos estorbe, todo aquello que es obstáculo para que el Salvador venga a mi vida.

Cambiar significa que en mi vida habrá menos pleitos con mi esposa o mi esposo; que habrá menos envidia y egoísmo en mi corazón; que habrá mayor acercamiento entre los miembros de mi familia. Este cambio también va referido a mi relación con Dios, mi participación en la Misa dominical, mi confianza en él, mi frecuencia con los demás sacramentos y mi oración personal.

Escuchemos las palabras que Juan el bautista nos dirige en este domingo y busquemos enderezar nuestro camino, todos somos humanos y podemos desviarnos, podemos tomar decisiones equivocadas en nuestra vida, pero podemos corregir y retomar el camino correcto, solo tenemos que dejar el orgullo y nuestras falsas seguridades.

Que este adviento 2011 deje huella en nosotros, que no sea un adviento más en la vida, sino que en algo cambie nuestra vida, es así como preparamos el camino del Señor.

Estén siempre alegres en el Señor

En el tercer domingo nos alegramos porque se acerca la gran fiesta del nacimiento del niño Jesús. San Pablo nos exhorta estar siempre alegres, a vivir en una gozosa esperanza y manteniendo una atención vigilante a todo aquello que Dios espera de nosotros.

La alegría ha de ser característica fundamental de todo cristiano, no podemos decir que un cristiano es triste o amargado, por el contrario, un cristiano demuestra con una actitud gozosa que lleva a Cristo en el corazón.

En este domingo la Iglesia nos presenta nuevamente a Juan bautista como testigo de la luz, para que todos creyeran por medio de él. También en nuestros días y en medio de esta sociedad somos enviados para anunciar y ser testigos de la luz, es decir de Cristo. Releamos este evangelio y preguntémonos con toda seriedad y sinceridad, cómo estamos cumpliendo la misión de Dios de dar testimonio cristiano.

Cúmplase en mi lo que me has dicho

En el último domingo del adviento, parece la tercera figura, la Virgen María. San Lucas nos ha dejado este admirable relato de la anunciación del ángel a María y de la encarnación del Hijo de Dios. Cuando el ángel le dice a María que Jesús recibirá de Dios el trono de David, su padre, anuncia el cumplimiento de la promesa hecha al mismo David por el profeta Natán.

Como lo he expresado en otras oportunidades, nuestra Madre la Virgen María, es el modelo de obediencia y aceptación de la voluntad divina del Padre. Nosotros los cristianos tenemos mucho que aprender de María. Y sobre todo, en este adviento, en el que también celebramos a María en su Inmaculada Concepción y bajo la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe, tenemos que reflexionar sobre nuestra devoción mariana. Imitemos a María en su aceptación, acogida, fidelidad y perseverancia en el plan de salvación.

De manera particular en nuestro país celebramos el Adviento con muchas tradiciones, tales como el rezo de la corona de adviento, las posadas, los distintos rezados marianos, tanto de la Inmaculada Concepción como de nuestra Señora de Guadalupe, las pastorelas, la elaboración de nacimientos, catequesis, proyecciones de películas de Navidad, las jornadas penitenciales, entre otras. No desaprovechemos estas hermosas oportunidades para acrecentar nuestra fe y devoción. Que ese Niño que nacerá traiga una nueva vida para cada uno de nosotros.

NAVIDAD

La Navidad, además de ser una solemnidad que celebramos el día 25 de diciembre es un tiempo que la Iglesia dedica a meditar el maravilloso acontecimiento de Belén. Jesús, el Hijo de Dios, nació de Santa María Virgen para salvar a la humanidad entera: “Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros”.

La Navidad es Pascua, el niño que nace es el mismo que morirá en la cruz, ese niño es el que nos trae la redención de nuestros pecados, por eso decimos “Felices Pascuas”, porque le deseamos a los demás, que el Señor pase por su vida, que ese nacimiento del niño le traiga paz, bendición y salvación.

Hoy más que nunca tenemos que recordar la centralidad de esta solemnidad, no podemos pasar desapercibidos ni tampoco dejarnos llevar por las corrientes consumistas que nos quieren hacer creer que son “fiestas de fin de año”. No son fiestas de fin de año, es la Fiesta de las Fiestas, la Encarnación del Verbo. Es a Jesús a quien celebramos. Él es el centro. Si nosotros los cristianos católicos tomáramos mas conciencia de esto, creo que nuestra navidad tendría más sentido.

Queridos hermanos y hermanas, en Guatemala tenemos tradiciones muy hermosas que han sido heredadas de nuestros abuelos y antepasados. Tenemos el ejemplo del Santo Hermano Pedro, con un amor por el misterio de Belén. Y todo esto debemos transmitirlo a los niños y jóvenes, más que un árbol o un adorno sin sentido, elaboremos nuestro nacimiento, que ese sea un signo externo de lo que tratamos de imitar.

Para todos es sabido que las campañas publicitarias nos bombardean con infinidad de ofertas, ojalá que podamos resistir a la tentación de caer en un consumismo vacio. Tratemos de encontrar el verdadero significado de la Navidad, reconciliémonos con Dios y con nuestros hermanos. Este es un tiempo especial que no debemos dejar pasar.

Quiero agregar una breve reflexión para que evitemos el consumo de alcohol en exceso, hemos sido testigos de los trágicos accidentes a causa de la irresponsabilidad al conducir los vehículos en estado de ebriedad. Ayudemos a los jóvenes sobre todo, para que celebren la navidad con sentido de responsabilidad, seamos ejemplo para ellos.

Finalmente, quiero desearles a todos ustedes una Feliz Navidad y que el año 2012 sea para todos una oportunidad para sacar adelante a nuestras familias y a nuestro país con trabajo honrado y digno. Que el nacimiento del Niño Jesús traiga a sus familias abundantes bendiciones. Llevo presente en mis oraciones a todos aquellos que se sienten tristes, solos o abandonados; a los enfermos, hospitalizados y privados de libertad; y me encomiendo a sus oraciones.

Con mis mejores deseos y felicitación.