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ESTE SÁBADO 17 DE DICIEMBRE SON BEATIFICADOS EN MADRID 23 MÁRTIRES DE 1936

Oscar Lobo / Desafio Virtual

Escrito por Jesús de las Heras Muela – Director de la Revista Ecclesia y Ecclesia Digital

La gran mayoría de ellos fueron asesinados muy jóvenes y todos, excepto un laico, pertenecían a la Congregación de los Oblatos Misioneros de María Inmaculada

Este sábado 17 de diciembre, a las 12 horas, la catedral de la Almudena de Madrid acoge la celebración de beatificación de 23 mártires de 1936. Son los llamados Mártires Oblatos de Pozuelo. Tan solo uno de los 23 nuevos beatos no era religioso de la Congregación de los Oblatos de María Inmaculada. La celebración será presida por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, que representará al Papa Benedicto XVI. Concelebrarán el cardenal Antonio María Rouco, arzobispo de Madrid y presidente de la CEE, y otros obispos y sacerdotes.

 

1.001 mártires de este periodo ya en los altares

Con la beatificación el próximo sábado 17 de diciembre de 2011 de 23 mártires (5 sacerdotes religiosos, 1 diácono, 3 subdiáconos, 4 religiosos de votos perpetuos, 9 religiosos de votos temporales y 1 laico), el número de mártires de este período histórico (1931-1939) que están ya en los altares es de 1.001, incluidos los once mártires ya canonizados.

Las primeras beatificaciones tuvieron lugar el 29 de marzo de 1987 cuando Juan Pablo II beatificó en Roma a las tres mártires carmelitas descalzas de Guadalajara (Sor Mª Pilar, Sor Mª Angeles y Sor Teresa del Niño Jesús).

 

De los 1.001 mártires españoles ya glorificados (incluidos los de 17 de diciembre de 2011), 6 son obispos, 75 sacerdotes seculares o diocesanos, 864 religiosos, 1 diácono y 1 subdiácono seculares y 54 seglares, incluido un seminarista. La celebración de beatificaciones más numerosas tuvo lugar el 8 de octubre de 2007 en Roma con la beatificación de 498 mártires: 2 obispos, 24 sacerdotes diocesanos, 1 diácono y 1 subdiácono, 8 seglares (Uno era seminarista) y 462 religiosos (98 agustinos, 62 dominicos, 59 salesianos, 58 hermanos de La Salle, 47 maristas, 31 carmelitas descalzos, 29 franciscanos, 23 adoratrices 16 carmelitas descalzas, 9 dominicas, 9 trinitarios, 4 carmelitas misioneras, 4 misioneros de los Sagrados Corazones,  3 misioneras Hijas del Corazón de María, 2 franciscanas Hijas de la Misericordia, 1 dominica contemplativa, 1 carmelita de la caridad, 1 trinitaria de clausura y 1 carmelita de la presentación).

 

Los once santos son Nueve hermanos de la Salle y un padre pasionista, asesinados en Turón (Asturias) el 9 de octubre de 1934, entre los que se halla el hermano Marciano José, de El Pedregal (Filomeno López López) y San Pedro Poveda Castroverde, fundador de la Institución Teresiana y sacerdote, martirizado en Madrid el 28 de julio de 1936. Poveda fue canonizado en Madrid por Juan Pablo II el 4 de mayo de 2003 y los otros diez santos mártires, en Roma, también por Juan Pablo II, el 21 de noviembre de 1999.

 

La causa de los mártires de Pozuelo

A causa de su fama de martirio, se instituyó la investigación diocesana en la curia arzobispal de Madrid el 11 de mayo de 1999. Al mismo tiempo, en noviembre del mismo año, se instituyó la investigación diocesana rogatoria ante la curia arzobispal de Barcelona y se abrió la fase apostólica o romana. La Congregación vaticana para las Causas de los Santos reconoció la validez de ambas investigaciones el 16 de junio del 2000. Preparada la positio, conforme a las normas vigentes, se discutió si de verdad habían sufrido martirio. El 23 de junio de 2010 tuvo lugar, con resultado positivo, el congreso de consultores teólogos.

 

La congregación de cardenales y obispos en la sesión ordinaria del 11 de enero de 2011 confirmaron que la muerte de estos 23 Siervos de Dios había sido un verdadero martirio sufrido por amor a Cristo y fidelidad a su Iglesia. El 2 de abril de 2011 el Santo Padre Benedicto XVI proclamó el decreto de martirio.

 

El 17 de diciembre de 2011, con ocasión de los 150 años de la muerte de San Eugenio de Mazenod, fundador de los Misioneros Oblatos y 200 años de su ordenación sacerdotal, la Iglesia los presentará a todos los fieles como auténticos mártires cristianos, mediante la ceremonia de beatificación, que tendrá lugar en la catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid.

 

De este modo los Misioneros Oblatos ven cumplido un sueño que acariciaban: poder subrayar en el 150º aniversario de la muerte de su Fundador, San Eugenio de Mazenod, así como los 200 años de su ordenación sacerdotal, mediante un evento de relieve para recordar que el camino emprendido por San Eugenio y sus primeros compañeros, hace ahora 195 años, es también hoy un camino de santidad, como lo demuestran otras 12 Causas más llegadas a Roma y algunas que se hallan aún en la etapa diocesana.

 

Estos 23 nuevos beatos mártires

Estos son los 22 religiosos oblatos y un laico que son beatificados este sábado 17 de diciembre en la catedral de la Almudena de Madrid: Juan Antonio Pérez Mayo, Manuel Gutiérrez Martín, Cecilio Vega Domínguez, Juan Pedro Cotillo Fernández, Pascual Aláez Medina, Francisco Polvorinos Gómez, Justo González Lorente, Cándido Castán San José (laico), José Vega Riaño, Serviliano Riaño Herrero, Francisco Esteban Lacal, Vicente Blanco Guadilla, Gregorio Escobar García, Juan José Caballero Rodríguez, Publio Rodríguez Moslares, Justo Gil Pardo, Ángel Francisco Bocos Hernández, Marcelino Sánchez Fernández, José Guerra Andrés, Daniel Gómez Lucas, Justo Fernández González, Clemente Rodríguez Tejerina y Eleuterio Prado Villarroel.

 

Los ocho primeros fueron martirizados en Madrid el 24 de julio de 1936. El mayor de ellos, el laico, casado y padre de dos hijos Cándido Castán, tenía 42 años y el menor, Pascual Aláez, 19. Las edades de los otros seis oscilaban entre los 29 y los 21 años.

 

El 7 de noviembre fue fusilado en Paracuellos de Jarama, José Vega, sacerdote y formador del Seminario, de 31 años, y ese mismo día en Soto de Aldovea fue fusilado Serviliano Riaño, profeso temporal, 20 años.

 

Veinte días después llegó el turno de la muerte a otros trece religiosos Oblatos. El procedimiento fue el mismo para todos. No hubo acusación, no hubo juicio, no hubo defensa, no hubo explicaciones Solo se sabe que el 28 de noviembre de 1936 fueron sacados de la cárcel, conducidos a Paracuellos de Jarama y allí ejecutados. El mayor de ellos, Vicente Blanco, superior del seminario, tenía 54 años y el más joven, Clemente Rodríguez, profeso temporal, 18. El resto de las edades iban desde los 5 a los 20 años.

 

Todos ellos murieron haciendo profesión de fe y perdonando a sus verdugos. De los 22 Oblatos que, a pesar de las torturas psicológicas durante el cruel cautiverio, ninguno apostató, ni decayó en la fe, ni lamentó haber abrazado la vocación religiosa.

 

¿Quiénes son los misioneros oblatos?

Es una congregación misionera e internacional, fundada en Aix de Provenza (Francia) en 1816. Su fin específico es la evangelización de los pobres, con dedicación y amor preferencial hacia los más abandonados.  Actualmente tiene más de 4.000 miembros que ejercen su ministerio de 68 países en los cinco continentes. Las misiones más recientes se encuentran en Colombia, Venezuela, Cuba, Angola, Guinea-Bissau, Ucrania, Bielorrusia, Turkmenistan, Vietnam y China continental.  Cuentan en sus filas  con un cardenal, 44 arzobispos y obispos, 3064 sacerdotes, 369 hermanos, religiosos consagrados no sacerdotes, y unos 800 jóvenes oblatos en primera formación.

 

El carisma de San Eugenio no se limita al ámbito de esos 4.000 Oblatos. La “familia oblata” es mucho más amplia. Hay unos 40 Institutos  fundados por Oblatos o estrechamente relacionados con ellos. A esos hay que sumar varios miles de laicos “asociados” al carisma y a la misión de la Congregación.

 

 

Santiago (Agencia Fides) – Hace un año en la cárcel de San Miguel 81 encarcelados perdieron la vida y 14 fueron heridos en una rebelión provocada por la sobrepoblación. Para recordar esta tragedia, el arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati, ha presidido una misa de sufragio a la que asistieron las familias de las 81 víctimas. Monseñor Ezzati ha pedido a las autoridades mejorar las condiciones de los presos y solidarizarse con las familias.

 

Según una nota enviada por la Conferencia Episcopal de Chile a la Agencia Fides, durante la celebración, las 81 familias llevaron 81 cruces con los nombres de los prisioneros fallecidos como símbolo de su presencia en una ceremonia llena de signos y mensajes cristianos.

 

Los familiares de las víctimas llevaron en la mano velas como simbolo de esperanza, flores para sembrar en la prisión donde sus seres queridos murieron, y, finalmente, un corazón rojo como símbolo de la conversión interior. Detrás de la familia, los carteles de la asociación “81 Razones”, con la inscripción: “Privados de libertad, pero no de dignidad”.

 

Monseñor Ezzati, en su homilía dijo firmemente: “Podemos construir una sociedad fraternal y amistosa, donde las personas se identifican como tales, más allá de sus debilidades, solo si nuestra existencia está basada en los valores que reconocen que Dios es el Padre de todos y fuente de dignidad para todos. Si en nuestra sociedad, esta verdad fuera reconocida, nuestras cárceles no serían un lugar donde se pisotea la dignidad humana, sin posibilidad de renovación, sino que sería un lugar donde poder cambiar de vida sería posible. Chile necesita caminar con determinación hacia una cultura donde las personas que se han equivocado encuentran el espacio para la renovación y nuevas formas de vida y esperanza”.

 

El Arzobispo concluyó lanzando un llamamiento a las autoridades: “Ruego en el nombre del Señor, a todas las autoridades del país a redoblar sus esfuerzos para que los hermanos prisioneros en las cárceles de Chile puedan encontrar, no sólo un lugar de castigo, sino un lugar de redención, donde puedan pensar que un futuro diferente es posible. Estas tarea y esta responsabilidad es de toda la sociedad”.

 

La Iglesia en varias ocasiones (ver Fides 9/12/2010) ha denunciado la dramática realidad de las cárceles en Chile, donde hay una sobrepoblación del 70% a nivel nacional. En la prisión de San Miguel, hace un año, acogía a cerca de 2.000 presos, cuando el edificio puede acomodar sólo un millar, y esto se refleja en todo el país con una población carcelaria de 54.000 personas recluidas en un centro de detención que puede alojar al máximo 34.000. (CE) (Agencia Fides 10/12/2011)