Su Revista de Coleccion

Las Siete Palabras por Fray Isidoro de Mezquíriz.

Fotografias. Mynor Esquivel y Ever Kastillo
 
Jesús consagró su vida a la enseñanza, sus lecciones siempre son actuales, no envejecen con el tiempo, se acomodan a todos los momentos históricos de la humanidad y se perfilan con mayor intensidad, y  se profundizan mejor a medida de que el tiempo discurre. Las tres horas que permaneció en la Cruz, de la Cruz hizo cátedra: su serenidad, paz, silencio, paciencia, resignación, compostura y fortaleza en el sufrimiento, y soledad son ejemplo, pero las palabras que pronunció, son lecciones que nos sirven para expirar depositando nuestra alma en Dios:

Primera Palabra:

“Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen”

Jesús nos descubre su preocupante condición misericordiosa, pues juzga con amor a quienes le crucifican por odio; busca para ellos la máxima atenuante: el desconocimiento, la ignorancia, frente al mayor delito habido en el mundo. Y nos enseña a anhelar la paz y el perdón.

Segunda Palabra:

“Hoy estarás conmigo en el paraíso”

Esta frase revela clemencia y es una grandiosa lección de amor y de esperanza para todos los pecadores. Es invitación a que vivamos en arrepentimiento constante y supliquemos a Dios la gracia de nuestra conversión en nuestra agonía. Un acto de contrición perfecto, borra una vida pecadora.

Tercera Palabra:

“Mujer, he ahí a tu hijo. Hijo, he ahí a tu Madre”

Jesús irradia amor en su vida y este inspira a Jesús en la Cruz. Amor filial a su Madre. No olvida su obligación familiar. Amor a la humanidad presente en Juan. Antes de la partida hay que solucionar y evitar posibles problemas familiares. Jesús en su agonía nos lega su mayor tesoro: Su Madre.

 Cuarta Palabra:

“Dios Mío, Dios Mío, por qué me has abandonado”

No veamos en esta expresión queja alguna por parte de Nuestro Señor. Veamos la expresión del sufrimiento en su cuerpo, espíritu e inmensa soledad. En nuestra agonía estaremos solos y podemos sublevarnos contra Dios. Jesús quiere que no nos dobleguemos en nuestra agonía, al contrario, que nos entreguemos a la muerte con gratitud, porque nos dio la vida.

Quinta Palabra:

“Tengo Sed”

Jesús tiene sed física, terrible tormento, pero falta que El pruebe el vaso de vinagre profetizado que se le aplicará a sus labios, por eso manifiesta sed. A nosotros nos recuerda lo que en su vida dijo: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Jn 7,37). Acudamos en todas nuestras necesidades a Jesús.

 Sexta Palabra:

“Todo esta consumado”

Jesús ha cumplido con todo lo anunciado y profetizado. Ha cumplido la tarea encomendada por el Padre y exigida por el amor. Vino a enseñarnos y a redimirnos y todo lo ha cumplido. Todos tenemos  una misión en la vida de cara al tiempo y a la eternidad. Debemos cumplir con esa doble misión, sobre todo la que afecta a nuestra eterna salvación

         Séptima Palabra:

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”

Jesús concluye su vida temporal, terminan sus enseñanzas y ha cumplido con su misión rescatadora. Vencerá la muerte con su Resurrección. Nos enseña a entregar nuestra alma a Dios, a colocarnos en sus manos. Bella Muerte del que conscientemente acepta la misma y se entrega al Señor