Su Revista de Coleccion

Día Internacional de los Derechos Humanos

Información suministrada por Oscar Lobo Oconitrillo

 

Anne S. Andrew.  Embajadora de Estados Unidos en Costa Rica
Hoy hace sesenta y tres años, Eleanor Roosevelt expuso durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, con un agudo sentido de la historia: “Nos hallamos en el umbral de un gran acontecimiento para la vida de las Naciones Unidas y de la humanidad”. Ese día, delegados de seis continentes se unieron a la Sra. Roosevelt para declarar los derechos humanos y libertades fundamentales de todas las personas. Las ideas consagradas en la Declaración Universal de Derechos Humanos son la razón detrás de la celebración de hoy, Día Internacional de Derechos Humanos.

 

En las seis décadas transcurridas desde la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos ha habido mucho por celebrar. Sudáfrica abolió la segregación racial y reconstruyó una nación basada en el perdón, no en el castigo. Indonesia pasó de un régimen autoritario a una democracia dinámica. Europa Central y Oriental inspiraron al mundo con el progreso democrático que ha ocurrido desde la caída del Muro de Berlín hace 20 años.
Este aniversario coincide con las reformas costarricenses de 1948, cuando el país disolvió las fuerzas armadas para dar lugar a una mayor inversión en educación, cuidado de la salud y otros sectores. En las décadas desde ese entonces, Costa Rica ha ganado reputación internacional por su compromiso con los derechos humanos aquí y alrededor del mundo por medio de su trabajo en las Naciones Unidas.
Este año ha traído sus propios momentos históricos. En los últimos 12 meses hemos sido testigos de una ola de energía humana hombres y mujeres en Túnez, Egipto, Libia, Siria y Yemen, exigiendo una voz en su futuro y reclamando sus derechos inalienables y dignidad humana. Las democracias crean socios fuertes y estables. Las democracias hacen en las urnas que los líderes sean responsables. En una democracia, el compromiso político y cívico son comunes y no actos extraordinarios.
Los líderes tienen una responsabilidad para con sus ciudadanos, de proteger sus derechos y escuchar sus ideas constructivas para tener reformas. La mayor fuente de inestabilidad que puede existir es la negativa de un gobierno a escuchar, intercambiar ideas y avanzar hacia el cambio. Esto es cierto en Siria, donde la represión de protestas pequeñas y pacíficas condujo a miles a las calles.
Todavía quedan muchos desafíos por superar en el cumplimiento de la promesa de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Alrededor del orbe, las personas todavía son perseguidas por sus creencias religiosas, por publicar sus ideas en un blog o por su orientación sexual. Tal y como lo señaló la Secretaria Clinton el martes pasado, durante un discurso histórico sobre la ayuda exterior de Estados Unidos y los derechos humanos, “homosexuales, lesbianas, bisexuales y personas transexuales son seres humanos que nacen libres. Ellos tienen el derecho a la igualdad y dignidad otorgada a todas las personas. Este es uno de los desafíos pendientes de los derechos humanos en nuestros tiempos”.
Estados Unidos no vacilará en la defensa de los derechos humanos y trabajará en 2012 para darle continuidad al progreso que Eleanor Roosevelt y sus colegas imaginaron hace 63 años.

10 DE DICIEMBRE: PARA RECORDAR TODOS LOS DÍAS

Jorge Scala * Abogado argentino

 

El 10 de diciembre de 1948, la Organización de las Naciones Unidas proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Su finalidad fue cerrar las heridas de toda la humanidad, provocadas por la locura desatada en la Segunda Guerra Mundial. El Tercer Reich había pretendido determinar qué razas o grupos de seres humanos tenían derecho a vivir y cuáles no y para imponer su ideología no trepidó en desatar la hecatombe, que costó 50 millones de vidas en menos de 6 años.

 

La comunidad internacional pretendía dar vuelta a esa página siniestra de la historia y, a la vez, establecer mecanismos jurídicos eficaces para evitar su repetición. El medio idóneo para tan noble finalidad, fue establecer en una declaración suscrita por casi todos los países del mundo, los siguientes puntos: 1) Los Estados reconocen que los derechos fundamentales pertenecen a cada persona, por el solo hecho de ser miembros de la especie humana. 2) Cada ser humano es titular de esos derechos fundamentales, en igualdad de condiciones con el resto de las personas, prohibiéndose toda discriminación entre los humanos. 3) Que tales derechos son anteriores al Estado, y los poseen los seres humanos también contra los gobiernos de turno.

 

Sucesivos tratados fueron explicitando y concretando aún más, los derechos enunciados en la Declaración Universal. Entre ellos merecen destacarse el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y, a nivel continental, la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

La República de Costa Rica no solo tiene el honor de cobijar la Corte Interamericana de Derechos Humanos, sino una gloria aún mayor: La actividad como magistrado del doctor Rodolfo E. Piza Escalante, quien en sus largos años de juez, con sus sentencias sabias y prudentes, fue abriendo camino en la vigencia práctica del derecho de los seres humanos.

 

Emblemático es su voto -que hizo mayoría-, en el fallo de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Costa Rica, de 15 de marzo de 2000, cuando tuteló el derecho a la vida de las personas por nacer, gravemente vulnerado por las letales técnicas de Fecundación In Vitro. Es justo homenajear en fecha tan señalada, al costarricense, que levantó más alto la bandera de los derechos humanos de todos los humanos, también los ya concebidos, pero aún no nacidos.

 

Este homenaje es también especialmente oportuno, cuando recientemente la Comisión Interamericana de Derechos Humanos- integrada lastimosamente por ideólogos carentes de los más elementales conocimientos jurídicos-, con su demanda contra Costa Rica, pretende retrotraer las cosas al período de entreguerras. En efecto, la comisón pretende otorgar a los fuertes-adultos-, el poder sobre la vida -y con ella todos los derechos sobre los más débiles- sus hijos-; como habían hecho las sanguinarias ideologías del siglo pasado, el nazismo y el marxismo.

 

La Corte Interamericana está en una encrucijada: Avanza en la línea trazada magistralmente por el doctor Piza Escalante, o retrocede a la etapa previa a la última Gran Guerra. Ahora bien, si resuelve esto último, los derechos humanos ya no serán de todos los humanos, sino solo de aquellos que detenten el poder real en cada coyuntura y con eso habrán asesinado el Derecho y la Justicia en tierras americanas. ¡Jamás se los perdonaríamos!

63 AÑOS: Declaración de derechos humanos

Lic. Hermes Navarro del Valle

 

Hoy se celebran 63 años de la firma de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Como todos recordarán la declaración fue elaborada por una comisión especial que tardó dos años en redactarla, liderada por la gran dama Eleanor Roosevelt.

 

El 10 de diciembre de 1948, en el Palacio de Chaillot, Francia, los 58 miembros de las Naciones Unidas adoptaron la Declaración Universal de Derechos Humanos. En la votación hubo 48 afirmativos (Afganistán, Argentina, Australia, Bélgica, Bolivia, Brasil, Burma, Canadá, Chile, China, Colombia, Costa Rica, Cuba, Dinamarca, República Dominicana, Ecuador, Egipto, El Salvador, Etiopía, Francia, Grecia, Guatemala, Haití, Islandia, India, Irán, Irak, Líbano, Liberia, Luxemburgo, México, Holanda, Nueva Zelanda, Nicaragua, Noruega, Paquistan, Panamá, Paraguay, Perú, Filipinas, Tailandia, Suecia, Siria, Turquía, Reino Unido, Estados Unidos de América, Uruguay y Venezuela), 8 abstenciones (Bielorrusia, Checoslovaquia, Polonia, Arabia Saudita, Ucrania, Sur África, USSR y Yugoslavia) y 2 países que no se encontraban en su asiento al momento de la votación.

 

Aunque la declaración en sí no es compulsiva para los Estados, ella dio origen a más de 60 instrumentos de derechos humanos de todos los tipos: contra la tortura, genocidio, apartheid, discriminación contra la mujer, derechos de los niños, contra al desaparición forzada, a favor del asilo político, a favor de los derechos de los discapacitados, contra cualquier discriminación por razones de raza, a favor de las personas homosexuales, etc. Luego vendrían las convenciones americanas y europeas en las mismas materias, pero todas tendrían como base la Declaración”la Declaración Universal.

 

La declaración es un mapa sine qua non para la verdadera convivencia humana en paz y solidaridad. No solamente traza la línea que llevarían los gobiernos en materia de derechos humanos, sino que -recordemos- es en parte una reacción después que todos vieron la peor parte del ser humano: los horrorosos crímenes cometidos durante la segunda guerra mundial. El tratar al ser humano como un objeto, el negarle todos sus derechos basados en su color de piel, religión, raza u orientación sexual: tantas injusticias quedaron grabadas en la historia de la humanidad que era indispensable que volviéramos a proclamarnos seres humanos con derechos.

 

Hoy la lucha sigue, 63 años después, todavía existen grandes injusticias y violaciones a los derechos humanos: mujeres y niños vendidos como esclavos; genocidios ocultos bajo la excusa de la guerra; procesos judiciales sin derecho a una simple defensa; hombres y mujeres encarcelados bajo el pretexto de ser enemigos políticos del Gobierno; una xenofobia escalante auspiciada por extremistas religiosos; una manipulación del ser humano y de la genética que nos recuerda a viejos horrores. ¡Queda tanto por hacer!