Su Revista de Coleccion

Heredia, Costa Rica: Parroquia La Inmaculada Concepción de María, una joya arquitectónica

 

Texto: Mynor Alberto Esquivel / Sergio Barrantes

Fotografía: Vicaria de Pastoral Litúrgica Curia Metropolitana 

Desde antes de la, proclamación del dogma sobela Inmaculada Concepciónde María en 1854 ya el Templo del mismo nombre en la provincia de Heredia  tenia a su  haber una de las imágenes más bellas de esta advocación que preside el Altar Mayor y es de talla española.

Los inicios de Heredia:

Según el escrito: Heredia sus comienzos y su parroquia, obra del Pbro. Jorge Calvo Robles señala que el proceso de poblamiento de la sección occidental del Valle Central, se caracterizó, en el siglo XVIII, por su dispersión y consiguiente alejamiento dela Vieja Metrópoli, Cartago. “Esta  situación obligaba a los pobladores a faltar a sus deberes religiosos y civiles, ya que para cumplir, debían trasladarse, en las ocasiones que así lo demandaban, hasta Cartago, con el inconveniente del traslado y el abandono de sus haciendas”, agrega el escrito.

Con el objetivo de evitar estos incumplimientos, las autoridades eclesiásticas y civiles emprendieron una dura política coercitiva, para que estos vecinos se juntaran en pequeños poblados alrededor de la ermita (Ayuda dela Parroquiadependiente de Cartago) y llevar así un mejor control en el cumplimiento de sus deberes.

Así, este difícil proceso de constitución de centros urbanos -  relata el clérigo- se inicia en el Valle Occidental, en 1706, con resistencia grande por parte de los pobladores. Fue en ese año que se levantó una pequeña ermita de paja cerca del Río Virilla, en el lugar conocido con Lagunilla, al este de San José de Ulloa ( El Barrial). Se le llamó la ermita de Alvirilla y dependencia de Cartago. Debido, al parecer, a la escasez de agua el orato fue trasladado hacia el norte, al lugar conocido como Cubujuquí, en el año 1714.

Y lentamente se fue formando la población que fue llamada consecutivamente: Villa de Barva, Villa dela Limpia Concepciónde Cubujuquí, Inmaculada Concepción de Cubujuquí, Villa Vieja (por comparación con Villa Nueva, hoy San José), señala el escrito: Algo sobre la historia de Heredia, autoría de Edwin León Villalobos.

Ambos afirman que el agregado, Heredia, se le dio en 176, el Presidente de la Real Audiencia de Guatemala, don Alfonso Fernández de Heredia, al conceder a la población el titulo de Villa, agregando por una costumbre muy propia, su apellido al nombre de la nueva villa.

Al ser trasladada la ermita a Cubujuquí  y aun desde el sitio de Alvirilla “ lo primero que los fieles moradores de estos lares  hicieron fue buscar la santa protectora del pueblo y  se designó: La Pura e Inmaculada Concepción de María …como se desprende de de las mas antiguas menciones de la nueva población de Ayuda de Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción, para poner un ejemplo del año de 1714 (…)”, relata el escrito : Apuntes Históricos de la Parroquia de Heredia”, autoría  de Carlos Meléndez.

El poblado creció y – segúnla Historia Eclesiásticade Costa Rica, obra de Ricardo Blanco Segura, Ilmo. Thiel, obispo en aquella época, de Nicaragua y Costa Rica anunció, a los lugareños, la resolución de la creación dela Iglesia ParroquialIndependiente y convocó a un sínodo para proveer de cura propio a la nueva parroquia.

De esta manera el poblado de Cubujuquí fue erigido, en el aspecto eclesial como centro parroquial, vale decir con jurisdicción propia, ligada de manera directa al Obispo de Nicaragua y Costa Rica “el 19 de julio de 1734, según lo consigna Mons. Thiel”, asegura Blanco.

Su primer cura fue, quien había sido coadjutor de del mismo poblado, Pbro. Juan dela Cruz Zumbado.Tres lustros después la localidad es visitada por Mons. Morell de Santa Cruz quien hace un relato sobre la forma en que esta distribuida la comunidad. El titulo de Villa le fue concedido, en  lo civil, el 1ero de Junio de 1763, como se apuntó antes y el once de noviembre de 1824 la naciente República le otorgó el titulo de ciudad, amputándole el nombre hasta reducirlo a lo que es en la actualidad, señala en su escrito el Pbro. Calvo.

El Viejo templo:

En el año de 1714  se levantó un templo de paja  que luego quedó bajo los cuidados de los sacerdotes Francisco Rivas Velasco y Manuel López Conejo, primeros impulsores de la formación de Cubujuquí.

Mas adelante, sin embargo, este templo, en realidad una galera muy modesta, fue sustituido por otro mas decoroso, de adobes y cuya ubicación fue la de la esquina noroeste del templo actual. Esta obra fue construida bajo la supervisión del Juan Antonio de Moya que llegó a Cubujuquí en 1719 y durante tres años trabajó, activamente, de la mano con la comunidad. Temporalmente fue sustituido por el Padre Manuel González Coronel.

En 1760, se pensó en una buena construcción y el cura de Barva, don Juan de Pomar, destruyó el anterior e hizo levantar otro, de adobes sobre bases de piedra y con pilares de cedro, con techo de tablazón de la misma madera. Parte sustancial en la edificación tuvieron los vecinos.

Colección de la primera piedra del actual templo:

La población crecía paulatinamente y con ella la fe, una fe sencilla, pero firme, que quizá no siempre respondía, en su modo particular, a una correcta vida cristiana, argumenta Calvo, pero en fin esa fe y tesón de los heredianos los llevó a pensar “ en la edificación de un templo parroquial de grandes proporciones , de acuerdo a un estilo arquitectónico y capaz de resistir la acción del tiempo. Así nació la idea de construir la actual Parroquia, uno de los escasos monumentos coloniales que se conservan en el país.

“ Fue el día 31 de octubre de 1997, según informa el Gobernador, don Tomas de Acosta, José Miguel Porras, autoridad dela Villa Vieja, el inicio de construcción de una iglesia en material de calicanto por la ruina que amenaza  la existente y luego el jerarca – dentro del documento – felicita a los lugareños y manifiesta por ser – una obra – tan del agrado de Dios”, argumenta Carlos Meléndez en su escrito.

Este templo – señala el Pbro. Calvo Robles – fue construido hacia el sur de la manzana, porque el anterior no se demolió hasta concluirse este, lo cual sucedió a principios del siglo XIX  en que el actual empezó a prestar servicios.

En 1803, don Tomas de Acosta, Gobernador, refiriéndose a la ruina del viejo templo, elogia la nueva obra en la cita contenida en los Apuntes Históricos de Meléndez “se está fabricando otra al lado de aquella, pero de calicanto, de regular arquitectura y suficiente magnitud  que promete considerable duración y todo a expensas y con beneplácito de los vecinos quienes son muy laboriosos”. Esto explica la gigantesca construcción del templo y luego, sus reconstrucciones, en época en que la fuerza humana y el ingenio,  eran el principal elemento, ya que la pobreza en que se vivió por tanto tiempo, no era posible contar con técnicas, medios, métodos rápidos y seguros de construcción.

Reconstrucciones:

  • 1800-1822: Se presume – escribe Calvo – que ya por 1806 ya el templo prestaba servicios a la comunidad, los cuales no se interrumpieron a pesar de los daños leves que la Parroquia sufrió con ocasión del terremoto del 7 de mayo de 1822. Más aun,la Municipalidad, pidió al cura párroco que continuara “con el trabajo de los  que se están trabajando en los costados de la iglesia”. Esta cita da a entender que el templo fue concluido en los albores de la Independencia, pero su fecha exacta no se conoce.
  • 1851-1861: A mediados del siglo XIX al templo solo – según varios escritos – se le reconstruyeron las torres y fachada, las cuales se alinearon.  La variación que  se mira hoy es notable, ello, se debe a la restauración que sufrió la fachada en el terremoto del 18 de marzo de 1851.
  • 1879: En escritos de don Carlos Meléndez se afirma que es en este año que la remodelación de la parte interna  del templo, al que se le dio la estructura que por hoy presenta fue en este año.

Bendición e inauguración del templo:

“Por cuanto en los templos se reúnen los fieles para ofrecer el culto a Dios y celebrar los Misterios dela Fe,la Liturgiadela Santa IglesiaCatólica, Apostólica y Romana dispone que antes de edificar – se bendiga la piedra fundamental- los cimientos y una vez concluida la obra, sea Bendecida y Consagrada junto al Altar Mayor. Enla Bendiciónde los templos sólo se usa agua bendita rociada por dentro y por fuera, denotando el carácter de uso exclusivo para el servicio de los fieles al orden del Culto Divino a las practicas de su Fe”, señala el Pbro. Jorge Calvo Robles.

Terminada  la remodelación pensó enla Bendicióne inauguración del templo. Así el 1ero de Febrero de 1879, el Obispo Delegado Apostólico dela Diócesis, en sustitución del Obispo Titular que había fallecido años atrás, Monseñor Luis Brusschetti bendijo el Templo, al mismo tiempo que dejaba inauguradas las mejoras y reconstrucción del sagrado recinto. Ello se desprende de invitación firmada por el Gobernador, Juan V. Gutiérrez y publicada enla Gacetael día 29 de enero de 1879.

Consagración o dedicación:

Es una ceremonia solemne – indica el Padre Calvo- a punto que cada año se conmemora con una fiesta especial. Consiste esencialmente en una triple aspersión de las paradas con agua bendita ; la unción con el Santo Crisma de las Doce Cruces dispuestas en las paredes o columnas del Templo y consagración del Altar Principal, en el que se depositan reliquias de un santo mártir y se ungen las cuatro esquinas y el centro. El Altar tiene que ser de un material sólido e inamovible.

La Consagraciónse distingue dela Bendiciónpor su ceremonial mas solemne y complejo, además que significa una dedicación permanente para el Culto de Dios. La presencia de las Doce Cruces en las paredes o columnas, es señal de que ese templo fue consagrado y esas cruces a la vez hacen memoria de los doce apóstoles, las columnas dela Iglesiade Cristo

La consagración del templo fue el 18 de marzo de 1880, fue, a la vez, la consagración al Señor de todo el esfuerzo, el entusiasmo, la piedad y la fe grandiosa de un pueblo sencillo, sobrio, como el templo que levantaron y ese templo consagrado fue un himno de honor y de Gloria al Dios de los tiempos y de los pueblos, por eso en su frontispicio se lee: “ Deo soli Gloria et pax in terra” que significa “ A Dios solo la Gloria y paz en la Tierra”..

La Patrona:

Al principio se señaló que desde los primeros intentos de asentamiento en Alvirilla, la ermita fue puesta bajo la protección dela Madrede Dios en su titulo de Inmaculada Concepción.

La fiesta patronal fue celebrada mas adelante, cuando el núcleo humano se tenía formado, según la festividad litúrgica de la iglesia, el 8 de diciembre. Según una cita que se recoge en escritos de Meléndez, aparte de las celebraciones religiosas había otras de carácter profano pintoresco, como representaciones, corridas de toros, bailes y juegos artificiales, anotando algo muy bello “y como en esta ocasión todas las gentes de la provincia  que puedan hacerlo se reúnen en la villa, hay mucha hospitalidad, mucha jovialidad y muchos regocijos que duran varios días”. También bajo ese titulo se le nombró Patrona dela Municipalidad, el 10 de Enero de 1825, en cabildo abierto.

Las Campanas:

Por orden de antigüedad, la del lado norte de la torre tiene la siguiente leyenda:

Para la Santa Iglesia

Parroquia de La Pura

Limpia Concepción de Blía

Bieja Probincia de CostaRica

Costiada por Pedro Antonio

Solares

Petros Espinosa me fecit. Año de 1802.

Es de esta campana de la que se dice tocó el Te Deum de Acción de Gracias cuando se tuvo noticia en nuestro pais de la Independencia de 1821.

Las campanas del Oeste y Sur, respectivamente, ambas fundidas por Mc Shane Bell Foundry, Baltimore,  llevan impresas las leyendas siguientes:

La Primera:

“ A la Inmaculada Concepción de María”

Donación por José María Alvarado

El nombre de Dios alabó;

A los vivos yo convido;

Anunció la buena nueva:

Y por los muertos me aflijo.

Diciembre 1903

La segunda:

“A María Madre de Dios”

Memoria de los bienhechores de

Parroquia La Inmaculada

Diciembre 1903

La campana del lado este:

Jesús, María y José

Año 1908.

Estas ultimas por haber sido colocadas por el Padre Valenciano son conocidas cariñosamente por la feligresía como: “Las Valencianas”