Su Revista de Coleccion

Venerada y devota imagen de Nuestra Señora del Rosario, Santa Iglesia Catedral de Orihuela, Alicante.

 Francisco A. Fdez
Desde la Edad Media, las principales devociones marianas en la Ciudad de Orihuela y su entorno inmediato, estaban representadas por las cofradías de Nuestra Señora de Monserrate y la de Nuestra Señora del Rosario.
La cofradía de Nuestra Señora del Rosario, fue creada en la primitiva parroquia del

Salvador. Según la tradición, se fundó por los presbíteros de dicha parroquia, debido a que la orden de los dominicos aún no tenía convento en la entonces villa de Orihuela.

El 3 de marzo de 1284 fue confirmada por el Papa Martino IV, y desde entonces permaneció en la parroquia del Salvador, bajo el patronato del clero parroquial, posteriormente de la Colegiata y de la Catedral.

En 1510, los dominicos fueron requeridos para fundar un convento de su orden en Orihuela. Según la tradición, la solicitud fue debida a una inspiración de la Virgen del Rosario para que se practicase su rezo.

Al establecerse dichos religiosos definitivamente en la ciudad, comienza a producirse la reivindicación sobre los derechos de propiedad que éstos tenían sobre la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario. Reclamaban la existente desde el siglo XIII, en la parroquia del Salvador, en cuya capilla había dado culto a la Virgen del Rosario su cofradía, bajo el patronato de los presbíteros y Cabildo, quienes la reconocían como su abogada y patrona.

La continua demanda de exclusividad por parte de los dominicos dio lugar al inicio de un pleito que, momentáneamente se resolvía en 1512, por medio de la Bula apud Sanctum Petrum, del Papa Julio II, datada a 8 idus de agosto. Por ella, se reafirmaba la cofradía existente en la catedral.

En principio, todo parecía solucionado, pero la controversia se extendió hasta setenta y cinco años después, en que pudo resolverse gracias a la bula de Sixto V, datada en Roma el 17 de noviembre de 1585, en el año primero de su pontificado. En la concordia que se establecía se llegaba a la solución de la existencia de una sola cofradía con dos capillas: en la catedral y en el convento de predicadores.

En la Cofradía de Nuestra señora del Rosario se inscribieron vecinos no sólo de Orihuela sino de toda su comarca, de poblaciones como Almoradí, Callosa de Segura, Catral, … o de otros lugares de la diócesis como Monforte del Cid o Busot.

La devoción a la Virgen del Rosario se extendió rápidamente por toda la geografía del nuevo obispado de Orihuela, fundándose cofradías en lugares como Nueva Tabarca.