Su Revista de Coleccion

La Anunciación:

Fotografias: www.jesusenguatemala.com

Jorge Ordoñez, William Santos

Texto y Fotografía Altar: Mynor Esquivel

Al Arcángel San Gabriel se le confió la misión más alta que jamás se le haya dado a criatura alguna: Anunciar la encarnación del Hijo de Dios. Por ello, se le venera mucho desde la antigüedad.

Su carta de presentación se dio cuando Zacarías estaba en el Templo orando junto a los suyos a Yahvé por la paz de su pueblo y en un momento dado, Dios le da la gracia de entrar en el Santuario a incensar el  mismo. Allí escuchó que iba a ser padre de un niño a quien llamaría Juan y luego, las palabras: “Soy Gabriel, el que está en la presencia de Dios”.

Luego, San Lucas escribe: Fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, a una virgen llamada María y llegando junto a ella le dijo: “Salve María, llena de gracia, el Señor esta contigo”. Ella se turbó al oír aquel saludo, pero el ángel le señaló: “No temas María porque has hallado la gracia de Dios. Vas a concebir un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será llamado Hijo del Altísimo y su Reino no tendrá fin”.  San Gabriel es el Patrono de las comunicaciones y de los comunicadores, porque él trajo al mundo la más bella noticia: El Hijo de Dios se haría hombre.

La Salutación:

Es el saludo del ángel Gabriel a la Virgen María: “Alégrate, favorecida, el Señor está contigo” (Lc. 1,28). De forma tradicional se le denomina asimismo salutación angélica. Esas mismas palabras, aunque en una traducción distinta, forman parte del comienzo de una de las oraciones más populares del cristianismo destinada a la madre de Jesús: “Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor está contigo”. También es llamada Anunciación, ya que el arcángel Gabriel anuncia a la Virgen que ha sido elegida para ser madre de Jesús. En la historia de la salvación, ese momento es un instante fundamental, ya que entonces se consuma la encarnación. Dios asume la condición humana a través de la carne. Esta escena de la Anunciación, ha sido siempre un motivo clave del arte cristiano. .

En otro texto se señala: “A los seis meses, Dios mandó al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazareth, donde vivía una joven llamada María; era virgen, pero estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo:

-¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo.

María se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo:

-María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará Rey, como a su antepasado David, para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin.

     María preguntó al ángel:

-¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?

     El ángel le contestó:

-El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. También tu parienta Isabel va a tener un hijo, a pesar de que es anciana; la que decían que no podía tener hijos, está encinta desde hace seis meses. Para Dios no hay nada imposible.

Entonces María dijo:

-Yo soy esclava del Señor; que Dios haga conmigo como me has dicho.

     Con esto, el ángel se fue.

También hay una obra pictórica de Wenceslao Argüello – que yace en el Altar Mayor de la Parroquia de la Inmaculada Concepción de la Virgen María en Heredia –  que está tratada de bella manera y demuestra con bellos colores que dan sensación de bajo relieve.