Su Revista de Coleccion

Viveiro, España: Cofradía del Santísimo Cristo de la Piedad

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 En la Ciudad de Vivero a 25 de Abril de 1944 en la sala de juntas de la Iglesia Parroquial de San Francisco (Parroquial de Santiago) previa citación se reúnen los Comerciantes e Industriales de Vivero, con el propósito de fundar una Cofradía que tenga por fin incrementar el valor artístico y religioso de la Semana Santa en Vivero y dar realce a las procesiones y actos religiosos, y al mismo tiempo acordar los medios para adquirir un Paso ante cuya evocación se pondrá la cofradía.

Reunidos en dicha sala unos sesenta asistentes y ocupando la mesa Don Francisco Fraga, Cura párroco de Santiago y previo los rezos de costumbre en estos actos queda abierta la junta por el Sr. Fraga, quien expone que invitado por un grupo de Comerciantes e Industriales de Vivero que quieren llevar a cabo la constitución de una Cofradía el como portavoz de dicha idea y con gran satisfacción suya expone a la junta los motivos de la reunión y espera que sea del agrado de los concurrentes y pueda llevarse a buen fin para que la Semana Santa de Viveiro sea cada vez mejor y así continuar la tradición religiosa de nuestros antepasados que supieron legarnos lo que hoy vemos en nuestros templos y que es preciso conservar con cariño y fe Cristiana renovando si es posible lo que tenemos para honra nuestra y estímulo de nuestros hijos.

Después de las palabras del Sr. Fraga, se manifiesta gran entusiasmo entre los concurrentes a la reunión y varios de ellos piden la palabra para exponer sus puntos de vista especialmente en lo que atañe al encargo de construir un Paso que sea digno de figurar el las procesiones de Vivero.

Después de varios cambios de impresiones se propone por la mayoría el nombramiento de la Junta Directiva y dándole un voto unánime para que esta haga las gestiones de encargar el paso, así como encontrar los medios de recaudar los fondos necesarios para dicho fin.

A propuesta del Sr. Lino Grandío se acuerda que allí mismo se haga la lista de las aportaciones voluntarias.

La Pieta de Micfhelangelo Bounarotti

Esta obra es de bulto redondo, lo que significa que se puede ver en todos los ángulos, pero el punto de vista preferente es el frontal.

La Virgen María joven, bella y piadosa cuyas vestiduras se expanden con numerosos pliegues, sostiene a Cristo muerto y que, intencionadamente, aparenta mayor edad que la Madre, en una composición triangular sosegada y llena de ternura. La juventud de la Virgen Maria es muestra del idealismo renacentista: se trata de representar el ideal de belleza y juventud, una Madre eternamente joven y bella.

Vasari dice de ella «es una obra a la que ningún artífice excelente podrá añadir nada en dibujo, ni en gracia, ni, por mucho que se fatigue, en poder de finura, tersura y cincelado del mármol».

La obra fue encargada por el cardenal de san Dionisio Jean Bilhères de Lagraulas o de Villiers, benedictino embajador del monarca francés ante la Santa Sede, al que el autor conoció en Roma. El contrato entre el artista y el cliente se firmó el 26 de agosto de 1498, y en el que se estipulaba, además del pago de 450 ducados de oro, que habría de estar terminada antes de un año, y en efecto, dos días antes de cumplirse el plazo la obra maestra ya estaba terminada, cuando el cardenal había muerto unos días antes, por lo que su primer emplazamiento fue sobre la propia tumba del prelado en la Capilla de Santa Petronila del Vaticano. La Piedad fue trasladada en 1749 a su ubicación actual en la Basílica de San Pedro, la primera capilla a la derecha.

Fue la primera vez que el artista aborda este tema iconográfico, luego repetido a lo largo de su vida con diversos tratamientos, que ponen de manifiesto su evolución artística y espiritual. La última de esta serie de Piedades sería la denominada Piedad Rondanini, que dejó inacabada al caer enfermo y morir, y cuyo patetismo, que anticipa el barroco, nada tiene que ver con la serenidad clásicamente renacentista de esta obra de juventud.

El artista contaba entonces veinticuatro años, había trabajado los dos últimos años en la realización de las figuras de la Virgen con el cuerpo de Cristo en las rodillas y el pulimentado de todos los detalles. Miguel Ángel comenzó por escoger personalmente en las canteras de los Alpes Apuanos de la Toscana el bloque de mármol más apropiado, sobre el que después no haría más que seguir los impulsos de su arte como escultor, es decir, como refiere Vasari, quitando toda la materia pétrea sobrante del bloque hasta conseguir la forma pensada, pues para Miguel Ángel en el interior de un bloque de mármol está contenida toda la Naturaleza, el artista ve con los ojos del intelecto las formas encerradas en la piedra, en este caso el dolor de una madre que tiene sobre sus rodillas a un hijo asesinado, lo demás es cuestión de técnica y paciencia hasta descubrir las formas concretas.

Cuando la obra fue finalizada y entregada, algunos pusieron en duda que hubiera sido Miguel Ángel el verdadero autor de la misma dudando de él por su juventud. Al enterarse, Buonarroti en un arranque de furia grabó a cincel su nombre en la escultura, siendo esta la única obra firmada del artista. En la cinta que cruza el pecho de la Virgen puede leerse: «Michael A[n]gelus Bonarotus Florent[inus] Facieba[t]» («Miguel Angel Buonarroti, florentino, lo hizo»).

En esta escultura predominan las armonías de contraste. Hay tres:

  • Primera armonía: Los ejes del cuerpo de Jesús (líneas quebradas) se contraponen a los pliegues curvilíneos y angulados de los vestidos de la Virgen María.
  • Segunda armonía: El brazo derecho de Jesús cae inerte. Éste se contrapone al brazo izquierdo de la Virgen, que esta lleno de vida y conmiseración
  • Tercera armonía: Los pliegues de la Virgen con oquedades forman contrastes de claroscuro. Estos se contraponen a las superficies claras y lisas del cuerpo de Jesús, expresados en “sfumato”.

Representa, como mencionamos anteriormente, el ideal de belleza del renacimiento

La Piedad en Viveiro

“ La imagen la realizo un imaginero de Santiago de Compostela en 1945 llamado José Rivas. La policromía y encarnación  la realizo un artista de nuestro pueblo llamado José Otero Gorrita”, señaló – a Pasos de fe – un miembro de su cofradía quien prefiere el anonimato pues su ministerio es para la gloria de Dios

Como ve – agregó-  el Santísimo Cristo  de La Piedad está posado a lo largo en vez de como está en la Piedad original. Eso es porque si no, la imagen no cabría por las estrechas calles de Viveiro. Por eso el imaginero decidió realizarla así y fue un gran acierto ya que en esa postura le da mucha más sensación de movimiento a toda la imagen al desfilar con su paso en el trono adaptado cada año para sus procesiones”, finalizó nuestra fuente.