Su Revista de Coleccion

San José, Costa Rica; Iglesia de La Merced, una gran obra arquitectónica

  • Reportaje: Mynor Alberto Esquivel y Sergio Barrantes 
  • Esta Parroquia pertenece a las temporalidades de la Iglesia Católica y esta inscrito en el Tomo 253, Folio 531, Finca N. 374 de San José.

A inicios de 1795 el cura Encarnación Fernández solicita al obispo de Nicaragua y Costa Rica, Fray Nicolás García Jerez, el permiso eclesiástico para levantar una ermita bajo la advocación de Nuestra Señora de Las Mercedes. La solicitud fue aprobada gracias a las gestiones del gobernador Juan de Dios de Ayala.

Esa primer iglesia se construyó en 1815 y era de abobes con techos de teja, se encontraba en el terreno que años después se destino para la Plaza de la Artillería o sea, donde hoy día se encuentra el Banco Central de Costa Rica.

En 1822 – destaca un documento del historiador Gerardo Vargas Cambronero – el terremoto de San Estalisnao ( 7 de mayo) dañó seriamente el inmueble. Se le hicieron trabajos de reparación, pero con los mismos sismos acaecidos en septiembre de 1841, nuevamente quedó en estado ruinoso.

Mientras que en 1842- 1848 se erigió otra iglesia. De nuevo, los temblores de 1888 destruyeron el edificio que era de gruesas paredes de ladrillo, quedando en pie los muros a media altura. La Merced había sido erigida en  Parroquia  en 1881, al celebrarse el Primer Sínodo Diocesano que ordenó  declarar parroquias todas las ermitas, capillas, oratorios.

La Iglesia de La Merced permaneció en ruinas por más de un lustro. A inicios del año  1893 (Gobierno de José Joaquín Rodríguez 1892-1896) el Estado adquirió el terreno que ocupaba el templo para ampliar el Palacio Nacional, proyecto que nunca se ejecutó. Y, mediante un acuerdo con el gobierno eclesiástico se le cedió a la Iglesia Católica el terreno donde se encontraba el Teatro Municipal, la Casa Solar situados al norte del mismo que fueron propiedad de Fabián Esquivel y las fincas de las señoritas Jesús, Mercedes y Carlota Salazar Arias, Pánfilo Valverde y Pascual Campos.

El gobierno auxilió a la Iglesia con ocho mil libras esterlinas, para la construcción del nuevo templo. Estas propiedades se encontraban donde actualmente esta el edificio del Banco de Costa Rica.

Un numeroso grupo de vecinos y propietarios de San José y barrios aledaños dirigieron una carta al Secretario de Estado en el Despacho de Culto oponiéndose a la edificación de la iglesia de La Merced en los terrenos del antiguo Teatro Municipal. Para ello, alegaron que: se carecía en ese sitio de una plaza que le diera vista al inmueble, así como de un punto de reunión y de procesiones,  el Mercado Central perturbaba, por su cercanía, la seriedad de las actividades religiosas. Además, cerca estaba el Palacio de Justicia que demandaba tranquilidad para sus tareas.

Esas personas propusieron para construir la nueva iglesia, el terreno conocido comola Plazadel Hospital, por estar en un punto de confluencia territorial por distintos barrios o comunas  (Hatillo, Mata Redonda, Cubillos, San Sebastián, Alajuelita) y por encontrarse en el distrito Hospital, que pertenece ala Parroquia LaMerced, agrega el escrito. Además, los feligreses sugirieron la compra de la manzana o cuadra llamada  “ El Mesón “, hoy día Parque Braulio Carrillo, para dedicarla al parque, que sirviera de adorno a la iglesia y a la vez, al Hospital San Juan de Dios.

El 24 de marzo de 1893 se suscribió el Contrato N. III entre José Vargas, Secretario de Estado en el Despacho de Fomento y Moisés Ramírez Castro, cura de las temporalidades dela Iglesia, para modificar el Decreto N. II (del 9 de enero de 1893) tras devolverle ala Iglesia Católicalas propiedades cedidas por medio del Decreto antes citado. De esa manera, el gobierno entregaría la plaza denominada del Hospital, con una superficie de7422 metros cuadrados, terreno valorado por un total de 82.000 pesos.

El 17 de junio de 1894 se realizó la ceremonia de colocación de la primera piedra fundamental, el acto estuvo a cargo de Mons. Bernardo Augusto Thiel con la presencia del mandatario Rafael Iglesias y el cura párroco, Pbro. Santiago Zúñiga. Esa primera piedra fue colocada “en el ángulo sur de la puerta principal de la torre”, a la altura del zócalo, es decir 1.25 mts mas arriba del nivel del piso de la iglesia y de la esquina del ángulo en dirección sureste.70 centímetros. Dentro de la piedra, se coloco una cajita de plomo con algunas monedas de la época, gacetas y otros documentos que se refirieron a la construcción del Templo. El diseño arquitectónico estuvo a cargo del Ing. Lesmes Jiménez, en colaboración con el arquitecto,  Jaime Carranza.La IglesiadeLa Mercedse enmarca – según el escrito – dentro de la corriente arquitectónica del neo-goticismo. El inmueble se edificó en un ladrillo, sobre un zócalo de piedra. La armadura del techo es de hierro, lo mismo que la cubierta.

Aunque no existen datos precisos acerca del avance de las obras, se sabe que en 1889, mediante un acuerdo se eximio de derechos de aduana y muellaje, la cantidad de 17 bultos conteniendo material de hierro, para el techo de la iglesia, el cual llegó en barco a Puntarenas. Asimismo en 1907 el Presidente dela Junta Edificadora, Pbro. Yanuario Quesada solicitó una ayuda para cancelar el valor del reloj del templo que fue de 1500 colones. Por acuerdo dela Carterade Culto se les giraron 850 colones que faltaban para cancelarlo. Con este trabajo, prácticamente concluyó la erección del edificio.

La Historia de la Virgen:

Su festividad es el día 24 de septiembre y se le conoce como Patrona de los Presos, según el libro: Vida de Santos de Eliécer Sálesman.

Una antigua tradición narra que en el año de 1218 la Santísima Virgen se le apareció a San Pedro Nolasco recomendándole que fundará una comunidad religiosa que se dedicará a socorrer a los que eran cautivos de sitios lejanos.

Este, apoyado por el Rey Jaime Conquistador y aconsejado por San Raymundo de Peñafort, fundó la Orden Religiosa de Nuestra Señora de La Merced o de Las Mercedes. La palabra Merced quiere decir: Misericordia, ayuda, caridad.

Esta comunidad religiosa lleva muchos siglos ayudando a los prisioneros y ha tenido mártires y santos. Sus religiosos rescataron muchísimos cautivos que estaban presos en manos de los feroces sarracenos.

Desde el año 1259 los Padres Mercedarios empezaron a difundir la devoción a Nuestra Señora de La Merced, la cual esta extendida alrededor del orbe.

Se debe recordar – continua el escrito – que a quienes ayudan a los presos les dirá Cristo en el día del Juicio: “Estuve preso y me ayudaste, todo el bien que le hiciste a los demás, aunque sea a los mas humildes, a mi me lo hicisteis”.

A un lado de esta bella imagen se encuentra la oración siguiente: “¡Oh Amantísima Madre de Dios y madre mía de la Merced!. Tended sobre mí el manto de vuestra maternal protección;  concédeme la gracia especial que os pido y dadme la ternura de vuestro corazón, a fin de que mi alma suspire siempre por vos, mi corazón os ame y toda mi vida os pertenezca en el tiempo y en la eternidad. Amen”.

Aunque esta imagen no es de conjunto, tiene su complemento y son dos cautivos tallados – también por Rodríguez-  que tienen cara y cuerpo idénticos. La diferencia única radica en el sudario. Ambos tienen ojos de vidrio color verde y de importación. Es indudable que Rodríguez utilizó modelo vivo de adolescente. En relación con la imagen que yace en el Altar Mayor, sorprende de primera vista esa perfección y belleza de las figuras escultóricas; de vestidos policromados en oro y esplendida corona con resplandor de doce estrellas mientras que el niño, envuelto en un paño y sin detalles, muestra igualmente los escapularios mercedarios. Todo sobre una nube rodeada de querubines. Resplandor del taller “Del Valle” y la escultura de conjunto fue esculpida por Manuel María Zúñiga, restaurada posteriormente por Paco Zúñiga, Edgar Zúñiga y Ricardo Sandoval.

Aunque esta imagen no es de conjunto, tiene su complemento y son dos cautivos tallados – también por Rodríguez-  que tienen cara y cuerpo idénticos. La diferencia única radica en el sudario. Ambos tienen ojos de vidrio color verde y de importación. Es indudable que Rodríguez utilizó modelo vivo de adolescente En relación con la imagen que yace en el Altar Mayor, sorprende de primera vista esa perfección y belleza de las figuras escultóricas; de vestidos policromados en oro y esplendida corona con resplandor de doce estrellas mientras que el niño, envuelto en un paño y sin detalles, muestra igualmente los escapularios mercedarios. Todo sobre una nube rodeada de querubines. Resplandor del taller “Del Valle” y la escultura de conjunto fue esculpida por Manuel María Zúñiga, restaurada posteriormente por Paco Zúñiga, Edgar Zúñiga y Ricardo Sandoval.