Su Revista de Coleccion

Nuestra Señora del Valle, patrona y alcaldesa perpetua de Santaella, Córdoba

Reportaje:  Francisco A. Fdez

Nuestra Señora del Valle, patrona y alcaldesa perpetua de Santaella, Córdoba. Tiene su propio santuario a las afueras de la población. Solemnemente celebrada el 8 de septiembre, con novena y procesión gloriosa. Una vieja tradición dice que la imagen de la Virgen del Valle apareció en el paraje llamado Mata del Valle sobre una higuera. El pueblo quiso entonces levantar una ermita para ella en el Mo

lino Alto pero todo lo que construían durante el día se venía abajo milagrosamente durante la noche. De este modo manifestaba la Virgen su deseo de no ser trasladada. Tras dos o tres intentos el pueblo entendió el mensaje y la ermita se construyó entonces en el mismo lugar donde se halló la Virgen, esta vez sin ningún problema.

Esta no es una historia original, relatos muy similares se encuentran en otros lugares y con otras imágenes, por ejemplo el que comentábamos hace poco de la Virgen de Catamarca en Argentina. No existen datos históricos que la avalen, probablemente sea una leyenda destinada a resaltar las raíces sobrenaturales de una devoción. En cualquier caso sería una bonita leyenda de gran arraigo en el pueblo, nunca desmentida oficialmente y que en nuestra opinión merece seguir viva.
Urge decir que el más completo trabajo realizado hasta ahora sobre la Virgen del Valle santaellana y su santuario es obra del Rdo.P. Pablo Moyano Llamas, ilustre hijo de Santaella. Se trata un libro de 240 páginas publicado en 1988 titulado Santa María del Valle, de lectura obligada para todo el que quiera profundizar en este tema. Su código ISBN es 84-404-2920-7, aunque tememos que lamentablemente esté agotado. La mayor parte de los datos de esta página han sido extraídos de su magnífica labor.

El aspecto actual de la Virgen del Valle es muy diferente del que debió tener en su origen. La talla original corresponde a una figura sedente con las características del románico tardío o transición al gótico, probablemente del siglo XIII.

Son muy abundantes las vírgenes románicas sedentes con niño, todas ellas de la Baja Edad Media, la más conocida es seguramente la Virgen de Montserrat. Si no hubiesen sido modificadas gran parte de las llamadas imágenes encontradas tendría un aspecto muy similar al de la conocida Virgen de Cataluña que permanece tal como se encontró. Las tallas románicas son compactas, las ropas forman parte de la talla, Niño y Virgen de una pieza. No están pensadas para ser vestidas sino para mostrarse tal cual.

Desde comienzos del Románico (Siglos XI y XII) la Virgen suele aparecer sentada de frente, aunque con frecuencia el asiento no sobresale de sus ropas y a veces no se ve; el Niño Jesús está sentado entre sus piernas y María lo sujeta con sus dos manos por la cintura. Es curioso que, frecuentemente, la Madre tiene las piernas separadas y el Niño, a pesar de no estar sentado sobre ellas, se mantiene estable sobre los pliegues de su falda. Jesús tiene el rostro serio y, generalmente, su mano derecha ligeramente levantada, bendiciendo, a la vez que con la izquierda sujeta un libro (la Biblia). No hay comunicación entre Madre e Hijo, María no representa más que el trono de Jesús.
En el periodo de transición a lo largo del Siglo XIII el Niño se desplaza poco a poco hacia la pierna izquierda de la Virgen. Al principio ambos siguen estando de frente y atentos a su responsabilidad como en la fase anterior, pero lentamente Jesús gira el cuerpo hacia su derecha, María hacia su izquierda y se vuelven uno hacia el otro con lo que empiezan a tener algún tipo de comunicación. El Niño mantiene en su mano izquierda una bola con más frecuencia que el libro. Simultáneamente las figuras van ganando naturalismo en las posturas, proporciones y expresiones.

En los últimos Siglos del Gótico (S. XIV y XV) la Virgen y el Niño se miran con ternura y mantienen una estrecha comunicación, jugueteando con algún objeto. Ya no se manifiesta Cristo en su naturaleza divina sino que aparece como un niño dependiente de su madre. Ello coincide con una mayor devoción a la Virgen María en el mundo católico, una gran mayoría de templos están dedicados a su nombre. Al final del Gótico es muy frecuente que María se represente de pie, cogiendo a Jesús con su brazo izquierdo, y manteniendo la misma actitud maternal. Las últimas imágenes son ya plenamente naturalistas y se adentran definitivamente en el Renacimiento.
La imagen sedente tiene una altura de 50 cm y está colocada sobre un tronco de higuera de 43 cm de alto. Probablemente la propia imagen esté tallada en un tronco de higuera. La parte posterior sin tallar ni policromar, cortada a tajo.

A finales del siglo XIV la imagen sufre una gran transformación: se le ponen brazos articulados, se separa el Niño de la Virgen y se realizan otras mutilaciones. El motivo es que se la convierte en una ‘Virgen vestida’, rodeada de más lujo y riqueza, todo ello con bastante seguridad debido a que pasa de ser una imagen de culto privado o muy reducido a un culto más amplio. El padre Pablo dice literalmente: …la Virgen pudo pertenecer a alguna familia concreta, tal vez a algún sacerdote. Un buen día alguien decide hacerle una ermita y exponerla a la veneración de los vecinos. Se la transforma, se le hacen ropas y mantos de toda clase. Se la viste. En torno a Ella surge una bella historia con aparición al fondo en el tronco de una higuera y poco a poco se acrecienta en todo el pueblo una devoción que iría en aumento con el paso de los siglos.
Así queda la imagen de la Virgen del Valle tras la transformación, excepto la media luna y el resplandor que fueron añadidos posteriormente.
Parece indudable que esta devoción es genuina y autóctona de Santaella. La advocación del Valle tendría su origen en haber aparecido la imagen de la Virgen en la Mata del Valle y además tanto la talla como la primitiva ermita son de las más antiguas conocidas en la zona.