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Costa Rica: Ramonenses se tiran a la calle con sus ‘santos’ en hombros

Fotografías

Luis Fernando Campos Vargas

La difusión que se ha dado a la “Entrada de los Santos” ha generado un aumento considerable de turistas nacionales y extranjeros, que, como todo moncheño, esperan ansiosos y orgullosos la celebración cada 30 de agosto.

Orígenes. La tradición se originó a partir de la historia de Ramón Nonato (no nacido) en España, alrededor del año 1240, quien después sería declarado santo.

“Cuando Ramón Nonato muere, se generan disputas acerca del lugar donde debía ser sepultado el cuerpo. Ante esta situación, las partes en disputa decidieron colocar el cuerpo sobre una mula blanca y ciega; esta llegó a la iglesia de San Nicolás, donde dio tres vueltas y dejó el cuerpo”, explica el libro Santuario de San Ramón.

A partir de esa época, los campesinos del lugar dieron origen a la tradición de dar tres vueltas alrededor del santuario.

En suelo poeta existen varias versiones que explican su origen, todas basadas en relatos.

La primera data del año 1851, cuando el cura Lorenzo Montenegro pidió permiso a la gobernación de Alajuela para “pasear” la imagen de San Ramón por el país, con el fin de recaudar fondos, ya que se necesitaban ¢300 para pagar las campanas e iniciar la construcción del templo.

La segunda versión surge del educador Jorge Valenciano, quien afirma que entre 1873 y 1876 la celebración se instauró en San Ramón por iniciativa del sacerdote español José Guzmán, quien conocía la celebración en la ermita de San Nicolás, en España.

En agosto de 1886 se emite, por primera vez, un documento oficial de la Municipalidad ramonense, mediante el cual se convoca a los encargados de ermitas en los distritos y barrios del cantón a asistir con sus respectivas imágenes el día anterior a la celebración del santo patrono.

Preparativos. Hace más de 15 décadas, los santos eran llevados en andas o en carretas por los devotos, desde su lugar de origen y por difíciles caminos, por lo que los acompañantes de la imagen requerían detenerse en diferentes hogares, donde encontraban alimentos, bebidas, música e incluso licor.

El día de la “víspera” (29 de agosto) las imágenes se encontraban en diferentes puntos del centro de la ciudad, donde eran recibidas por la imagen de San Ramón Nonato para iniciar el recorrido.

En los últimos años, debido a que los santos son llevados en automóvil durante casi todo el recorrido, ha disminuido la costumbre de hospedar en las casas a los fieles.

Sin embargo, en algunas viviendas ubicadas a lo largo del recorrido del santo, se ofrecen a los visitantes comidas y chinchiví (bebida espumosa elaborada a partir de jugo de caña fermentado).

La casa de la familia Mora Durán tiene la imagen de San Isidro desde hace más de 60 años e invita a todos los fieles a compartir la salida del santo. También está la imagen de San Pedro, que tiene como estación la sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica.

Al principio, la procedencia de los santos se limitaba a los principales barrios del cantón, pero el número de santos participantes ha aumentado debido al surgimiento nuevos distritos, además de instituciones que han adoptado alguno como patrono para que los represente, como el Instituto Julio Acosta con San Pancracio, los Bomberos con Santa Bárbara y la Municipalidad con San Rafael.

Así, en 1939 eran nueve santos, en 1983 asistieron 28, en 1994 participaron 36 y para el año 2008 cerca de 50 imágenes.

Además, existe una tradición de construir ranchos frente al templo, que data de 1927, cuando se requerían fondos para levantar el nuevo templo. Hoy estos ranchos se destinan a la venta de comidas, lo que afianza la tradición y permite la participación activa del pueblo.