Su Revista de Coleccion

Importancia y urgencia del Santísimo en la Sanación

Por el Rev. José Eugenio Hoyo

Si usted desea que llegue sanación a su vida y que la enfermedad que la esta atormentado tenga un alivio afectivo, hay que doblar y doblar y volver a doblar rodillas pero esta vez ante el Santísimo Sacramento.

Estoy súper convencido y lo he experimentado muchas veces lo necesario e importante que es tener la custodia con el Santísimo en cada retiro, jornada de evangelización o en cada evento de sanación. Porque el verdadero poder de sanación vienen desde el corazón de Jesús Eucaristía.

Tuve la oportunidad de testimoniar en una oportunidad predicando en Aguada, Puerto Rico, allí en uno de los retiros que se realizan en el centro de espiritualidad habían cerca de 2 mil personas y en el momento de la Hora Santa, haciendo el recorrido por todo el amplio salón con el santísimo, podía ver como varios niños menores de 10 años también descansaban en el Espíritu, donde sus padres de familia quedaban totalmente sorprendidos y aterrados del poder Eucarístico.

Igualmente ocurrió en uno de los retiros para servidores en New York de la Renovación Carismático al finalizar la Hora Santa, ya me alistaba para dar la bendición final con el Santísimo, cuando empezó a escuchar una gran algarabía y uno de los servidores que llevaba paralizado su cuerpo por varios años, se levantó de la silla de ruedas y lentamente comenzó a dirigirse hacia donde yo me encontraba, se acercó, se agarró fuertemente de la Custodia, empezó a orar, llorar y a gritar de la emoción y daba gracias a Jesús Eucaristía porque sentía que solo el Poderoso de Nazaret lo levantaba y le daba fuerzas para que pudiera caminar. Uno de los grandes testimonios de fe para aquellos que por más de 10 años lo han conocido siempre en silla de ruedas.
Jesús para darnos el regalo de la Eucaristía pago con sus sufrimientos en el Calvario. Por esto le damos gracias y testificamos al mundo entero su “amor”, porque nuestra gratitud es música que deleita el alma. Pues estamos “Bendecidos, Encendidos, Sanados y en Victoria”. Amen, Amen, Amen!