Su Revista de Coleccion

San Ramón de Alajuela: Un hermoso templo para su patrón San Ramón Nonato

Texto: Mynor Esquivel y Sergio Barrantes Flores

Fotografía: Edgar Rodrigues 

Las imágenes de San Ramón Nonato, en custodia dela Parroquiade San Ramón, en la provincia de Alajuela, talladas por Lico Rodríguez y Manuel María Zúñiga son las  más hermosas de la imaginería religiosa costarricense.

El templo:

En marzo de 1924 un terrible terremoto destruyó parte del templo que había sido construido en piedra, fue así como se inició la edificación del actual templo.

Según el escrito inédito: Parroquia de San Ramón, autoría del Prof. Mynor Bonilla, el Pbro. Juan Vicente Solís Fernández, párroco de San Ramón   entre 1920 y 1938,  mas tarde Obispo dela Diócesis de  Alajuela inició velozmente la obra. Buscó la ayuda de varias familias ramonenses y con la fianza de Nicolás Orlich Zamora, Solís encargó a la famosa Casa Krupp de Alemania, la estructura metálica que meses después llegaría a Puntarenas.  El proyecto de construcción fue encargado al Ing. Hernán Gutiérrez Brown.

Cuando la estructura metálica llegó a puerto fue necesario trasladarla en tren hasta Río Grande de Atenas, pues a Puntarenas no se podía llegar en carreta. “Después de que el armazón llegó se transporto en una especie de carreta que estaba formada por dos ruedas con su eje y el timón, a lo que se le llamaba cureña, el camino a seguir era duro. Debido a las dimensiones y  peso de los hierros, tenían que utilizarse varias yuntas de bueyes. Dato curioso es que el propio Padre Solís encabezaba la lista de boyeros voluntarios. Cada cureña debía transportar por viaje una o dos piezas del armazón”, destaca el escrito.

Luego que la estructura de metal estaba en el sitio se transportó el cemento que también procedía de Alemania, el cual venia en barriles de madera los cuales tenían – cada uno – un peso de cinco quintales. Para construir una iglesia sólida se debían hacer grandes zanjas, por ejemplo la fachada principal tiene una profundidad de cinco metros y un ancho de cuatro metros. Además, las áreas laterales tiene una profundidad de dos metros y un ancho de uno.

Luego de que Gutiérrez se retiró, el cargo de maestro de obra lo tuvo don Ramón Miranda., quien para la elaboración de los bajos relieves de las columnas dilató cuatro años. “Para lograr hacer estos bellos ornamentos se utilizo un molde en el cual venían  todos los adornos de cada columna que luce el templo. Pero con el tiempo este gran hombre, debido a la práctica, llegó a utilizar nada mas que espátula y su creatividad”, agrega el escrito.

Cuando era tiempo de que se colocara el piso, se encargó el insumo y el diseño a una fabrica en Alemania, al tiempo se hacían las gestiones para la compra de las campañas que fueron traídas de Marsella un 7 de noviembre de 1967. Mientras que el Altar Mayor fue importado de Italia específicamente encargado a la Marmolería Villalta en 1954, arriba de este pueden observarse cuatro bellísimos vitrales – importados de Innsbruck, Austria y confeccionados por la Casa Neuhauser en 1976 – con figuras que representan a los cuatro evangelistas: la imponente figura de un León es San Marcos; la imagen audaz de un águila es San Juan; San Lucas se representa en la corpulenta expresión de un toro; y el delicado semblante de un hombre o un ángel es San Mateo.

Las lámparas que adornan la nave central y las laterales  fueron traídas de Checoslovaquia en 1966 y son totalmente en cristal. “Empero no todo es importado, ya que las bancas fueron talladas por el artesano ramonense Teodoro Barrantes, varias imágenes por Manuel Lico Rodríguez”, añade el escrito.

Dos estilos arquitectónicos:

Esta Parroquia presenta dos corrientes artísticas en su arquitectura, una simbiosis entre lo Gótico y lo Románico.

Las torres presentan rosetones (vitrales circulares), sus paredes son considerablemente anchas Su fachada esta lujosamente esculpida se observan amplias columnas y en su entrada una amplia archivolta, ésta a su vez es ancha y alta. Predomina la decoración en piedra, su construcción es ágil y elevada, especialmente en las torres.

Este templo presenta interiores sombríos, ventanas pequeñas y arcos de medio punto en el centro y las laterales. Todas estas características pertenecen a ambos estilos de arte.

En lo que a Arte Gótico se refiere presenta: Arco ojival, bóvedas de aristas, nervaduras, torres altas, cúpulas, rosetones, decoración en piedra y fachadas esculpidas.

Mientras que del Arte Románico presenta: arco de medio punto, paredes gruesas,  pilares, columnas anchas, ventanas pequeñas, interiores sombríos y líneas horizontales.

También es importante mencionar – continua el documento- que en estos dos estilos están relacionados por la eclesiastilidad ya que sus características se manifiestan en numerosas catedrales en relación con Dios, mediante vitrales, esculturas, columnas, entre otros. Se dice – según el escrito de Bonilla – que estos son estilos arquitectónicos porque entre los siglos XI y XIII se inicio el arte gótico y románico en su mayor apogeo.

“Se considera que esta Parroquia tiene gran similitud conla Catedralde Chartes en Francia por la lujosa decoración que presenta en su fachada principal y sus imponentes torres”, reza el documento.

El Templo Parroquial de San Ramón encierra varios contrastes, que ofrece a quien lo visita – señala el investigador Edgar Rodríguez Arias – una buena impresión acerca de su estructura, con sus incomparables vitrales de colores varios, su majestuoso altar de mármol y oro, sus grandes torres decoradas en piedra, sus jardines, sus pilares y demás influencias de estos estilos arquitectónicos.

La última restauración:

La restauración de la Parroquia a la devoción de San Ramón Nonato – según el articulo del Eco Católico “Ramonenses restauran templo”, rubricado por Ana Cecilia Espinoza, la obra inició en  febrero del 2006, cuando el Ing.   Miguel Cruz Azofeifa realizó en el cual diagnosticó en mal estado en que se encontraba la parte interior.

Según Warren Granados, administrador parroquial, desde ese momento los fieles se dieron a la tarea de recaudar los primeros dineros para iniciar el proceso.

Por su parte, el Pbro. Daniel Vargas, cura párroco, el costo de la obra es de 120 millones de colones. Una primera parte de la restauración de se llevó entre los años 1980 y 1990. “En ese momento el trabajo fue orientado a lo externo del templo, por lo que estaba la parte interna en el reforzamiento de las paredes”, dijo.

Para el sacerdote, la restauración del histórico edificio despertó el interés de los  feligreses quines con una plena identificación han participado y colaborado en diversas actividades. “Campañas para la adquisición de varilla y cemento, turnos, bingos, rifas, así como reinados de belleza organizados por los feligreses, son lo que han hecho posible la captación de recursos”, agregó.

El clérigo explicó que la restauración del interno del inmueble ha sido lenta, debido a las interrupciones que demandan celebraciones como la Semana Santa y la Navidad, a pesar de que se trabaja de lunes a viernes.