Su Revista de Coleccion

Barva de Heredia: Un hermoso Nazareno

Fotografía y textos: Mynor Esquivel.

Hace varios años, por el estado de madera en la pieza original, se envió a restaurar y se advierte que se hizo una réplica, aspecto que apoya la tesis de que la original esta guardada y solo tiene acceso a la misma el cura párroco y los miembros de su cofradía.

Si se observa la réplica esta tiene el rostro en una sobre inclinación hacia la derecha, mientras que en la pieza original esta no es tan extrema. Además, la posición de los ojos  es muy diferente a la de otros nazarenos pues los tiene en grandes cuencas y parecen desorbitados.

Su barba y bigote son corridos, tiene peluca de pelo natural, una corona de espinas rustica. No usa resplandor y su Cruz es tipo Rey dela Esperanza. Sutraje es sencillo, podría decirse que ello, tiene la finalidad de demostrar la humildad de aquel hombre de Nazareth

“Jesús Nazareno está inclinado hacia delante. Los párpados muy abiertos dan la impresión de inmensa angustia y dolor, mientras los ojos, trabajados en madera, posan su mirada pocas varas adelante. El rostro tiene un color cetrino, enjuto, con sombras verdes-morado como las que toma el rostro humano al ser golpeado. La boca la tiene entreabierta dejando ver entre los labios perfectos la punta de la lengua y una hilera de pequeños dientes. Hay una delicada barba burilada magníficamente”, señala el clérigo, Juan Carlos Moreno.

Quien a su vez, destacó que las restauraciones de las obras de Sixto Umaña fueron hechas por Rolando Monge, a finales del siglo pasado.

Sin embargo, el dirigente comunal Julio Vega Montero afirma que la restauración de los altares estuvieron a cargo de su hermano, Alberto, mientras que las cornisas del templo por su hermana Elvia.

La oración a Jesús Nazareno es la siguiente: Jesús Nazareno, Rey Poderoso a pedirte vengo como generoso que las penas mías se conviertan en gozo. Redentor Divino que a las tinieblas das luz consuela mi alma triste por las tres caídas que te diste con el madero Santo de la Cruz.  Jesús Mío ven a mí con tu corona de espinas, con tu costado abierto con tu soga a la garganta y a la cintura.  Jesús mío, que mis ojos vean, tus oídos oigan lo que te pido mira Jesús las lágrimas  de quien tanto te amó en la tierra. te ama aún más ardientemente en el cielo. Oye Jesús nuestras oraciones por las lágrimas de tu Santísima Madre”