Su Revista de Coleccion

“LA SANTISIMA VIRGEN MARIA, REINA Y SEÑORA DE TODO LO CREADO”

 Al tema de la realeza de Cristo y María está íntimamente unido el de la «recapitulación» en Cristo de todas las cosas, que ahora solo podemos insinuar. María ha sido asociada también a la función de
Cristo Cabeza de la Humanidad. Con una cierta analogía, se puede afirmar que la Bienaventurada Virgen fue asociada al nuevo Adán, Cristo, formando con Él una sola cosa –una caro, en expresión no
simétrica con la de Gen.2, Mc 7,8, Ef 5, 31-32-. Es la Esposa del Redentor, en un sentido espiritual sublime muy hondo. La exégesis bíblica lo descubre. En su seno virginal se encarnó el Logos divino y su Hijo la eleva para siempre, íntegra, con alma y cuerpo, al centro amoroso de la Trinidad, a la derecha de la Cabeza de la nueva Humanidad por Él redimida.

a) Repasemos algunos textos de la Escritura para releerlos con vistas al tema que nos ocupa. Volvamos al libro del Apocalipsis: «Una gran señal apareció en el cielo: una mujer, vestida del sol, con

la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (12, 1). En esta mujer resplandeciente de luz los Padres de la Iglesia reconocieron a María. En su triunfo, el pueblo cristiano,
peregrino en la historia, entrevé el cumplimiento de sus expectativas y el signo cierto de su esperanza.

b) Cuando el hijo que milagrosamente llevaba Isabel en el seno se estremece de alegría, al oír el saludo de la Virgen Madre, exclama: «¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mi?» (Lc
1, 43). Decir «la madre de mi Señor» es tanto como decir «la Señora», «la Reina». Kyrios, «Señor», llegó a ser sinónimo del nombre de Dios . Así se inicia una tradición ininterrumpida. Orígenes
comenta esas palabras pronunciadas por Isabel en la Visitación: «Soy yo quien debería haber ido a ti, puesto que eres bendita por encima de todas las mujeres, tú, la madre de mi Señor, tú, mi Señora» . En este texto, se pasa espontáneamente de la expresión «la madre de mi Señor» al apelativo «mi Señora», anticipando lo que declarará más tarde san Juan Damasceno, que atribuye a María el título de «Soberana»: «Cuando se convirtió en madre del Creador, llegó a ser verdaderamente la soberana de todas las criaturas»

-libro de Antonio Orozco Delclós, MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA. INICIACIÓN A LA MARIOLOGÍA