Su Revista de Coleccion

Escazú, San José: ” La Linda”, una imagen llena de leyendas

Textos:

Mynor Esquivel

Sergio Barrantes

Fotografías:

Carlos Blandon ( QdDg)

Anthony Carvajal

José Arce

Luis Flores

Rodrigo Solis

Cofradía de los Costaleros Nuestra Señora de los Dolores

 

Conocida en Escazú como “ La Linda “, no-solo por la belleza de su rostro que asemeja una persona que sostiene por muy dentro su dolor, quien tiene una fortaleza dada por un Ser Supremo y que es prudente – con su expresión – pues sabe que lo que sucede es por Mandato Divino, comento Junco

“Esta imagen es la única en Costa Rica que tiene un palio- que lleva impreso el Escudo de Costa Rica – y este da el significado de Majestad, de Madre y Reina Universal. A su vez, va adornada por 72 cirios que suponen la edad en la que Maria Virgen subió asunta al cielo, entre sus manos un corazón que expresa los siete dolores de Ella  sufrió como Madre del Universo “, agrego.

Esta imagen fue tallada por Antonio Moraga a finales del Siglo XIX, principios del XX en Antigua Guatemala y tomo como modelo – a lo mismo que mucho imaginero costarricense a una persona – y ella fue Leocadia Figueroa quien perdió a su hija semanas antes.  Por eso su dolor expresivo y sentido, manifiestan los naturales de este cantón.

en Sábado Santo en la tarde- rememora el caminar en silencio de Nuestra Virgen Maria “Reina Universal” junto a San Juan Evangelista, con ese dolor sublimado,  aunque fortalecido por Dios. Ella camina recordando cada paso dado por su hijo a lo largo de sus treinta y tres años de vida.

Tal y como dice Martín Valverde, canta autor costarricense, con esa visión sacramental de la realidad, en el tema inédito argentino “El Diario de Maria”, la Virgen medita sobre los momentos en que nació su unigénito, la huida a Egipto, los instantes en que lo acunaba y se dormía en sus brazos o el momento en que Simeón le dijo que una espada atravesaría su corazón Cuando le miraba rezar y jugaba junto a Él quien años después ofrendaría  su vida para la redención de los pecados del mundo.

Ella – también en su peregrinar – recuerda cuando le miraba estando crucificado en ese madero y los pasajes cuando aquel pequeño se perdió en el Templo y luego de varios días de búsqueda le encontró entre los Sumos Sacerdotes y le contesto a Ella y José, su padre terrenal: “Porque me buscan no ven que me ocupo de los asuntos de Dios, de los asuntos de mi Padre”.

Luego en su silencio también pensaba en aquella boda cuando siendo ya un hombre, Ella le pidió más vino y Él contesta “Madre aun no ha llegado mi hora”, sin embargo, hizo con ello, su primer milagro.

También la Santísima Madre recuerda los momentos en que su hijo lloró en silencio la muerte de un amigo, cuando dio de comer a un millar de gentes, la vez que camino entre las aguas, su transfiguración, y sus reuniones con pobres, ancianos y enfermos a quienes miraba de frente y predicaba su palabra, la palabra de Dios, su Padre.

Ella también ha de rememorar con dolor profundo – la tarde anterior ( Viernes Santo) – mientras el cielo estaba nublado y pedía – con amor de Madre – a Jesús, su hijo que durmiera – que pronto descansara – en los brazos de su Padre Eterno, quien una vez le anuncio que sería la Bienaventurada y Ella dijo “He Aquí Tu Sierva. He Aquí Tu Esclava”.

La forma de vestir la imagen de la Virgen para este día es similar a la Procesión del Santo Entierro salvo que este día lleva un pañuelo blanco en sus manos y en vez del resplandor, una Corona Imperial y sobre su cabeza, un palio, en señal de respeto a una Reina.