Su Revista de Coleccion

La Devoción a la Negrita, es auténticamente costarricense

                               Carlos Alberto Oreamuno Toledo

                                  Investigador e historiador del Culto de amor y

                                veneración a Nuestra Señora de los Ángeles.

 

Al celebrarse una vez más  el  2 de agosto,   fecha del hallazgo de la imagen sacrosanta de Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de la nación costarricense, nos hace reflexionar en esta oportunidad de lo que ha sido el culto de amor y veneración a nuestra madre del cielo, representada en esa pequeña imagencita a la cual llamamos cariñosamente “La Negrita.”

Tomando en buena parte como base, los estudios e investigaciones del gran historiador por excelencia de La Encontradiza, como lo fue Monseñor Víctor Sanabria Martínez y  en otros  de los casos por testimonio propio; puedo afirmar y estoy convencido que definitivamente el balance y los hechos dan como resultado, constatar que la devoción a Nuestra Señora de los Ángeles en Costa Rica, es una devoción auténticamente propia, así lo confirmó en el año de 1945, Mons. Sanabria Martínez, cuando escribe en el prólogo de su Libro: “Documenta Histórica Beatae Mariae Virginis Angelorum, Reipublicae de Costa Rica Principalis Patronae.” ,

“Bien cabe afirmar, sin tacha alguna de exageración, que desde la primera mitad del siglo XVII la vida religiosa y eclesiástica de Costa Rica gira alrededor del culto y de la devoción a Nuestra Señora de los Ángeles, cuya imagen sacrosanta se venera en el templo de Cartago. Esta devoción eminentemente nacional de los costarricenses; han acudido en los pasados tiempos y acuden en los presentes, los costarricenses todos, como individuos y como nación, en sus angustias y calamidades, tanto públicas como privadas, seguros de encontrar favorable acogida en la dignación nunca desmentida de la celestial Señora.”

Es importante reflexionar que en el contexto latinoamericano, a la llegada de los españoles, se nos inculca el amor a la Virgen María como uno de los grandes objetivos dentro de la evangelización, especialmente en la advocación a la Inmaculada Concepción, basta mirar las imágenes veneradas en distintos países y son bajo ese título: en Costa Rica, podemos comprobarlo con las imágenes que se encuentran en Quircot;  en Ujarras primero luego en Paraíso; en Heredia; Tucurrique;  El Guarco entre otras. Asimismo se extienden algunas devociones, traídas por los mismos españoles como son la veneración a La Virgen del Carmelo; la Asunción; La Dolorosa; La Soledad; La Piedad y La Merced.

Sucede algo inesperado y sobrenatural en nuestro continente, nunca imaginado para los mismos españoles misioneros y dado lo que acontecía,  emerge Santa María de Guadalupe en México, para evangelizar a través de sus manifestaciones muy propias, así como otra serie de acontecimientos en diferentes naciones, toman mucha relevancia las manifestaciones propias y criollas de los pueblos en la forma de expresar su devoción a la Madre de Dios, aún muy distante ya de las importadas por evangelizadores de viejo continente.

Costa Rica, no ha escapado a este fenómeno que es entendible y aceptable, y a partir aproximadamente  de 1650 en adelante y por los prodigios que se manifestaban ya con la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, empezó a predominar entre los pobladores, la devoción a la imagen morena, como se le llamó también un tiempo después del hallazgo o Virgen de los Pardos, por haber sido encontrada en los alrededores de la Puebla de los Pardos, hoy Barrio Los Ángeles.

El pueblo escoge y se pone bajo una determinada advocación regional y propia de la Virgen María, aun con sus leyendas autóctonas, no solo con el fin de sustituir las traídas de la madre patria, si no en forjar una conciencia muy local, que revalore el culto, hasta hacerlo propio de cada nación. Por eso no ha de extrañarse dándole una revisión a nuestra historia, que Nuestra Señora de Los Ángeles, se convierta en la devoción nacional,  sin desdeñar la  tradición  y la fe del pueblo costarricense, es a partir de la verdad histórica, que construye documentalmente, como un testimonio a la devoción mariana.

En el cometido en que nos encontramos, es de capital  importancia hacer referencia a otro párrafo de la introducción del libro de Sanabria Martínez:

“Por Consiguiente la devoción a la Virgen de  los Ángeles, que por el curso de nuestra historia ha sido factor de innegable virtud para el desarrollo de nuestra personalidad religiosa, católica y cristiana, ha contribuido de igual manera y en no escasa medida al robustecimiento de nuestra personalidad política, social y aún étnica, y al historiador y observador discreto no le es lícito ignorar el valor objetivo de tan valiosa contribución.”

Ahora es momento de repasar  en breves pinceladas algunos de los hechos que ratifican lo aquí expuesto,  por eso,  a partir del hecho del hallazgo, es importante indicar que por los favores dispensados en muchos momentos del caminar de la nación costarricense, ella ha intervenido o intercedido ante su Hijo,  basta mirar en los 377 años de culto, donde se comprueba entre otras acciones tanto a nivel general como individual:  la peste de las cejas, el cólera, las erupciones del volcán Irazú, los terremotos, inundaciones,  los huracanes, las plagas que atentaban contra los sembradíos, las confrontaciones entre hermanos; el pueblo, cada vez que se ha dado una situación de estas, ha corrido a realizar primero rogativas y después acciones de gracias por haber escuchado sus ruegos, así como los miles de favores dispensados en forma personal y privada; testimonio de eso lo ratifican los escritos, exvotos, tradiciones, ofrendas y homenajes a la Reina de los Ángeles, por eso diariamente encontramos cantidad de devotos  en la basílica, en   especial cada dos de agosto y fechas cercanas a su fiesta, centenares de miles de peregrinos caminan a su santuario en busca de la madre, a compartir sus penas y alegrías, éxitos y fracasos, congojas y dificultades, proyectos y anhelos, en fin esa verdadera común unión entre hijos y madre.

La Negrita ha sido, es y será EL ALMA DEL SER COSTARRICENSE,  porque a raíz de los hechos en nuestra patria  y al  romperse toda barrera en su oportunidad, se mezclaron todos en una sangre, una sangre muy costarricense, que se debe precisamente al papel que ha jugado en todos los ámbitos, la Señora y Reina de los Cielos, basta mirar la imagen de la Negrita, especialmente sus facciones, nos da una ratificación de lo anterior, vemos en sus rasgos totalmente una  mezcla de razas, especialmente la indígena – español, que se convirtió en nuestra propia identidad.

Dos grandes hechos que sobresalen en el culto de devoción a la Virgen de los Ángeles, son: el Patronato Nacional sobre la nación costarricense, dado el 24 de setiembre de 1824, así como la coronación pontificia efectuada el 25 de abril de 1926.

Concluimos entonces, que Costa Rica ha tenido la gracia de contar con el amor e intercesión;  amparo y protección de la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Ángeles, esa devoción propia y autentica de nuestro pueblo, que se ha convertido como lo describía anteriormente:  EN EL ALMA DEL SER COSTARRICENSE y eso en ninguna circunstancia puede, obviarse, negarlo, pasarlo desapercibido o simplemente no aceptarlo y la verdad es que es una realidad palpable en todo sentido.