Su Revista de Coleccion

San José,Costa Rica: Virgen del Monte Carmelo e historia de su templo

Mynor Alberto Esquivel

Sergio Barrantes

Fotografía: Mynor Esquivel

A lo largo de su destino, la Virgen realiza todo lo que la iglesia realizará mas tarde. Antes de que la iglesia apareciese, María es Santa e Inmaculada. Antes que la iglesia,  María se une a Cristo, forma con Él un solo cuerpo, una sola vida, un solo amor.

La efigie de la Santa Patrona de la Parroquia de Nuestra Señora del Monte Carmelo es una de las más atractivas obras de arte que existen en el país tanto por la estética de su talle como por su altar, el cual es considerado como uno de los mejor tratados en lo que a escultura en madera se refiere.

Breve Historia del Monte Carmelo:

Según el escrito Homilía Diaria de Juan Schenk, el pueblo de Israel había vuelto a pecar. Dios envió a Elías para castigarlos este profeta, en cuyo corazón y labios ardía el fuego del culto al verdadero Dios cerró el cielo con el poder de su oración. Tres años y medio sin caer una gota de agua sobre la tierra. Arrepentidos vuelve Elías a interceder por ellos, y el Señor escucha su oración. Elías sube a la cumbre del Monte Carmelo. Se postra en tierra y ora con fervor. Manda a su criado que mire hacia el mar. Sube y mira  No hay nada. Vuelve a subir hasta siete veces. A la séptima  divisase una nubecilla pequeña como la palma de la mano de un hombre, la cual sube del mar y, en breve tiempo el cielo se cubrió de nubes con viento y cayó una gran lluvia.

“Algunos autores,  sobre todo a partir del siglo XIX, vieron en esta nube en figura o tipo bíblicos a la Virgen Inmaculada, mediadora Universal. La iglesia así lo ha aceptado en su liturgia. La simbólica interpretación de la nubecilla que no es mas que una hermosa figura para significar a la humilde y pura Virgen María como mediadora Universal de todas las gracias por su divina maternidad corredentora, influyó en aumentar el profundo marianismo que impregnó desde sus orígenes la historia, liturgia y espiritualidad del Carmelo”, agrega el autor.

Poco después del Concilio de Calcedonia (Año 451) en el Monte Carmelo se establecieron unos ermitaños que eran llamados carmelitas. Ante la invasión de los sarracenos, muchos de estos ermitaños junto con colonos, mercaderes y cruzados europeos se trasladaron a Occidente: Chipre, Sicilia, Francia, Inglaterra fueron los lugares de acogida; las primeras fundaciones se realizaron en Chipre, Mecina, Marsella, Hulne y Aylesford. En Europa los ermitaños de Santa María del Monte Carmelo no se adaptaban fácilmente. El ambiente socio-eclesiástico les era hostil; proliferaban y se imponían las órdenes mendicantes. Se planteó la alternativa: adaptarse al estilo mendicante o seguir el eremitismo arriesgando la impopularidad. Hubo partidarios de ambas orientaciones. Por iniciativa de los fautores de la adaptación cuyo jefe era,  según la tradición,  San Simón Stcok, se enviaron delegados al Concilio de Lyón ( 1245), para solicitar la revisión de la regla. Por Carta Apostólica del Papa Inocencio IV ( 1247), se les daba opción a fundar en los poblados, a instituir repertorio común y a la mitigación de la abstinencia de Cardes y del silencio.

Con estos retoques importantes los ermitaños se abrieron camino. En la segunda mitad del siglo XIII las fundaciones eran ya numerosas, también en los centros escolásticos: Cambridge ( 1247), Oxford ( 1253), Paris ( 1259), Bolonia ( 1260). En España entraron por el reino de Aragón: Huesca, Perpiñan, Lérida (antes de 1276), Sangüesa ( 1274), Valencia ( 1281), Zaragoza ( 1291), Barcelona y Gerona ( 1292), Perelada ( 1293).

Sin embargo, la nueva orientación no logro extinguir las reacciones de eremitismo. El general Nicolás, el francés, defensor impetuoso del desierto, optó por enunciar a su cargo, no sin haber escrito su “Ígnea Sagita” contra los innovadores en 1271.También, su sucesor Radulfo, de nacionalidad alemana, renunció y se retiró a Hunle. El gobierno de Pedro Millau (1275-1291) fue decisivo: Bajo su régimen el Carmelo se extendió por todos los países y se adoptó definitivamente a la vida mendicante. Las capas barradas fueron sustituidas por las blancas en el capitulo de Montfellier (1287). El capitulo de Tréveris quitó el derecho de voto a los hermanos; señal de que los clérigos formaban ya mayoría. En el mismo año, los mamelucos subieron al Monte Carmelo, degollaron a todos los monjes y quemaron su monasterio. Fue un golpe moral profundo. Las raíces orientales quedaban secas. Se abrió definitivamente la época europea del Carmelo.

Mas adelante, el 26 de abril de 1379 el Papa Urbano VI concedía tres años y tres cuarentenas de indulgencia a cuantos llamaran a aquellos monjes: Hermanos de la Bienaventurada Virgen Maria del Carmelo.

El origen del escapulario carmelitano esta relacionado íntimamente con San Simón Stcok. Según rezan las antiguas crónicas se le apareció la Santísima Virgen acompañada de una multitud de ángeles llevando en sus manos benditas el escapulario de la orden y diciendo estas palabras: Este será privilegio para ti y todos los carmelitas, quien muriere con él no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriese se salvará.

A reunirse el capitulo general de la Orden de 1609 se propuso a todos los capitulares que eligiesen la festividad que deseaban tener como titular o patronal de la Orden, saliendo elegida la Fiesta de la Virgen del Carmen.

España obtuvo del Pontífice,  Clemente X, en 1674, el permiso para celebrar esta festividad en todos los domingos de la corona. A esta petición siguieron otras muchas, hasta que el 24 de septiembre de 1726 el Santo Padre, Benedicto XIII la extendía a toda la cristiandad.

La idea dominante de esta conmemoración no es otra que la acción de María como mediadora de todas las gracias. Por ello, se considera que en este día se debe reflexionar, en modo principal acerca de la relación existente entre María y la Iglesia.

María y la Iglesia.

Según Juan Schenk: A lo largo de su destino, la Virgen realiza todo lo que la iglesia realizará mas tarde. Antes de que la iglesia apareciese, María es Santa e Inmaculada. Antes que la iglesia,  María se une a Cristo, forma con Él un solo cuerpo, una sola vida, un solo amor. Antes que la iglesia María se une a sus sufrimientos y coopera en su redención. Antes que la Iglesia, finalmente resucita con Cristo.

Y, sin embargo, todas estas anticipaciones no son extrañas a la vida de la iglesia, pues en María es la iglesia quien inicia su vida oculta. Del mismo modo se podría decir que en María la Iglesia comienza a ser Santa e Inmaculada, a incorporarse a Cristo, a participar de sus misterios y a resucitar con Él. En esta perspectiva, María se manifiesta como el primer miembro de la iglesia, aquel en el que la iglesia cumple de la manera más perfecta y por adelantado su esencia mas profunda la más inalienable, que es la Comunión con Cristo.

María aparece como la cima en la que la iglesia cumple su perfección, como su edad de oro, inicial y final: La edad de oro inicial es aquella en la que María constituye por si sola la iglesia para acoger a Cristo sobre la tierra, por la fe y vivir con Él en caridad; la edad de oro final es la resurrección, la consumación hacia la cual tiende la iglesia militante y que la Virgen ha alcanzado ya personalmente. Cuanto más edad de oro final, que será la parusía, y tanto mas descubre en su origen esta perfección de santidad y, antes que nada, esa perfección de gloria que es el misterio de María. Cuanto mas clara visión tiene la iglesia de sus limites e imperfecciones de su condición laboriosa y cuanto mas ve en María su ideal y su modelo, tanto mas la ensalza como imagen  y programa de su propia perfección y, en fin, tanto mejor descubre el valor de su asistencia cotidiana basada en que ella es mediadora universal de todo cuanto de Cristo llega.

En cuanto la iglesia es vida de la fe y de la caridad, la regeneración espiritual de la humanidad por gracia de la interiorización y de la irradiación del Espíritu Santo; En cuanto es comunión mística con Cristo, es decir, en tanto en cuando se distingue de Él recibiéndolo todo de Él y viviendo en Él esta vida que no pasará. La iglesia recibe todo eso de Cristo por mediación de María.

En la misma medida en que la iglesia es una sociedad interior, celeste, espiritual, que tiene por objeto comunicar visiblemente con Cristo, se ha de reconocer en ella a la Virgen María. No estará mal que en este día en que realizamos la celebración de una memoria de Maria Virgen, reafirmemos nuestra devoción a la Señora sobre la base objetiva de que entre ella y nosotros existen unas relaciones reales que permiten  no-solo llamarla Mater con toda propiedad sino también, acercarnos a Ella con toda confianza y procurando reavivar en el hombre el convencimiento de que nuestras pobres vidas se hallan necesitadas de su calor y de su maternal protección en todos los instantes.

Cuando inexplicablemente son muchos los cristianos que parecen que se avergüenzan de amar a María, se debe reacción en contra de esta tendencia basados en el convencimiento de que si se logra llevar al interior del hombre el amor y la confianza filial en María, una nueva alegría y un nuevo sentido cobrará la vida.

El Templo en San José:

Según la obra: El  patrimonio histórico arquitectónico y desarrollo urbano del distrito El Carmen de la ciudad de San José ( 1850-1930), autoría de Gerardo Vargas y Carlos Zamora, un 28 de diciembre de 1830 las hermanas Jerónima y María Concepción Quirós y Castro, fieles devotas de la Virgen del Carmen, donaron el terreno donde hoy, día se localiza la iglesia de mismo nombre y que había sido recibido a su vez, en 1827, como herencia de su padre Juan Manuel Quirós; el objetivo de la donación fue para que allí se edificase un nuevo oratorio a la Virgen.

Este hecho – añade el escrito – determinaría años después el traslado del antiguo oratorio del Carmen que estuvo situado en la esquina suroeste del actual Banco Popular y que fue destruido en 1841 por un terremoto, mientras que en 1845, se había construido una ermita dedicada a esta advocación en su actual sitio, con lo que empezó a tomar fuerza la consolidación de ese sector habitacional de la capital. Asimismo, el entorno del oratorio presentaba un poblamiento semi-rural, con algunos terrenos de café, caña de azúcar o simples baldíos.

La primera capilla edificada en adobe, presentaba un aspecto sumamente sencillo en su estilo y método constructivo “Fue descrita por el viajero Thomas Francis Meagher, en 1858,  dice a raíz de su paso por la capital, de la siguiente: Era un edifico modesto, tristemente casto y humilde. Paredes de adobe, techos de tejas coloradas y ordinarias, pisos de tierra apisonada, llena de grietas y cascajo, torres que solo parecen esqueletos de campanarios, nada podría ser más pobre”“ Sin embargo, en la Semana Santa – agrega el viajero – ofrece un aspecto brillante. Toda su pobreza y fealdad, toda su sencillez e insípida tristeza, todas sus miserias silenciosas se diría que se desvanecen. Se hace calurosa, aromática, florida. La desnudez de las paredes   desparece detrás de los encajes, las sedas y los follajes. Palmeras suplantan, por decirlo así, los troncos estériles que sostienen los techos”

“El comentario de Meagher, a la vez, que permite conocer las características y simplicidad de la Iglesia del Carmen, pone en contacto con aspectos de costumbre que dan testimonio del aprecio de la población por engalanar el templo en épocas festivas”, relatan los investigadores.

Además, prosiguen con las reseñas de la misma época donde data una de las más importantes tradiciones  de religiosidad popular de la capital. Esta tiene que ver con la devoción a la imagen del Dulce Nombre de Jesús, una de las efigies religiosas más antiguas que aun conserva la iglesia y que posee un amplio valor histórico-religioso.

En las décadas de 1860 y 1870, continúa el libro,  la iglesia del Carmen sufrió un proceso de demolición y construcción que concluyó con un nuevo edificio, bendecido formalmente el 15 de julio de 1874. En este inmueble religioso se utilizó piedra extraída del potrero de Pavas como material principal para las fundiciones y la erección de los muros (de aproximadamente un metro de espesor), que conforman el cuerpo principal del edificio. Igualmente se utilizo tierra extraída de uno de los paredones localizados al este de la Fabrica de Licores para hacerlos ladrillos, los cuales fueron empleados en los acabados y la fachada principal de la iglesia. Debido a los escasos fondos para erigir la iglesia, el avance de las obras fue lento; se tuvo que recurrir a la recolección de limosnas, casa por casa, llevando en peregrinación la imagen de la Virgen del Carmen. Era tal el interés – destacan – por la conclusión de la nueva iglesia que el mismo gobierno destinó el 6% de los fondos píos para ese fin.

“Un hecho de vital importancia en el desarrollo del Barrio El Carmen fue el otorgamiento en 1881, del rango de Parroquia a esta iglesia,  por parte de Mons. Bernardo Augusto Thiel Hoffmann; cuando en esa fecha las autoridades altas religiosas del país decidieron dividir el Curato de San José en dos parroquias: La de Nuestra Señora de La Mercedy la de Nuestra Señora del Carmen. Como justificación para esta división se argumentó problemas de índole administrativo, derivados de lo extenso del territorio y del crecimiento paulatino de habitantes”, destaca la publicación del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes MCJD.

La Imagen:

Esta pieza es de talla guatemalteca y data de finales del Siglo XIX, es policromada y de vestir mejor conservadas.  La cabeza tiene peluca de cabello artificial. Su rostro es ovalado, la nariz finamente ejecutada en perfil recto, sus ojos son de vidrio en color café claro, los párpados están bien definidos. La depresión entre la nariz y los labios están claramente marcados. El cuello es cilíndrico. Las manos están tratadas con esmero y dedicación