Su Revista de Coleccion

Cot de Cartago: LA FE A JESÚS DE LAS PROMESAS

  Mynor Esquivel

Fotografia: Rodolfo Gutierrez 

 Al llegar semana santa a esta localidad cada uno de los vecinos no-solo se prepara para participar en los actos litúrgicos sino en cada una de las procesiones, sin embargo, hay una que atrae tanto a los hombres, mujeres y niños sin olvidar los ancianos y las agraciadas jovencitas para lo que se preparan desde un mes antes y es la respectiva del Jesús de Las Promesas que se lleva a cabo a las 3 de la tarde, recordando el momento, un poco adelantado de la Muerte de Jesucristo.

Las librerías y bazares, las pulperías y supermercados, sin omitir el salón parroquial se atiborran de cintas de colores y horas antes de esta asamblea multitudinaria,  buses procedentes de Cartago, San José y decenas de carros empiezan a acercarse – ese miércoles santo – a un  Templo de mediano tamaño, pero de gran sencillez arquitectónica solo con un fin: Atar su cinta a la centenaria imagen del Nazareno, la que es celosamente custodiada por los miembros de su cofradía.

“Llevé la cinta de la promesa”, gritan varios vendedores ambulantes y pequeños que les acompañan. “ Si Usted no lleva una cinta tomada de las manos de este Nazareno es como que no viniese a la procesión”, dijo un hombre octogenario quien se identifica como  Raúl Castro Sotela y señaló, con vasto orgullo,  que venía a pie desde Barrio El Molino a cumplir con su exvoto tal y como lo hace desde hace cinco décadas.

Sus  labriegas manos  portaban un hiladillo de quiana y con bordes dorados  muy hermosos de,  al menos,  cincuenta metros y al consultarle la razón de su suntuosidad  – elevo su mirada al cielo – y dijo “ Dios es  mi vida y por eso, es que siempre traigo a su Hijo la mejor ( cinta) pues Él me lo ha dado todo ”.

Al instante le miramos correr cual chiquillo a colocar su galga morada, luego Hellen Campos Campos de 12 años y vecina de Tres Ríos acompañada de su madre doña Patricia nos confesó que gracias a una promesa hecha por su madre a esta imagen, hoy esta sana de un dolor lumbar y que por eso, iba a poner su cinta en papel crepe color rojo. Y así decenas de decenas de fieles.

A criterio del Prof. Alex Carballo, ex seminarista, quien presto su servicio en la localidad cada una de las cintas tiene su significado en las diversas promesas cumplidas o no cumplidas que tienen por fe los feligreses que asisten a esta procesión, y que llevan blancas, para pedir matrimonio, roja por una dolencia, morada para expiar los pecados, amarillas para la economía de la casa, rosada para las niñas quinceañeras, verde para los cultivos que sean lo mejor este año, etc.

Al iniciar la procesión bajo los acordes fúnebres  grabados de “Sudor de Sangre”, venia una hermosa imagen de Jesús ataviada con una túnica color blanco y los ojos tapados con un manto del mismo color en una anda tallada en cedro y con ciertas filigranas en pochote, la que daba un matiz de solemnidad a este Nazareno data del año cuyo traje color blanco venía adornada de unas doscientas cintas – por lo menos – de todo color y tamaño, las que salen con pequeñas llamas de sus manos como alumbrando el camino a la Vida Eterna.

Interpelado Carballo sobre el color de la túnica y la razón  de los ojos vendados comentó que  en cuanto a que el Nazareno de las Promesas va con los ojos tapados es a referencia de la Sagrada Escritura que indica:  “Y le taparon los ojos, y le preguntaban ¿quién te ha pegado?”. Ello,  con el fin de mofarse de Jesucristo en la escena del Señor rey de Burlas.  En relación con la vestidura blanca que usa el Nazareno es el significado que proviene de los Evangelios: “le colocaron una capa púrpura y una túnica blanca cosida de una sola pieza”.

En referencia a la Historia de la Imagen de Jesús Nazareno, aunque no se cuenta con datos precisos, es digno notar que era la imagen antigua de la Parroquia de San Rafael de Oreamuno, y fue dada a esta parroquia cuando fue fundada hace ya más de cuarenta años.  Vale decir que la imagen presenta una inclinación poco común en el cuello, que da a la imagen una perspectiva de misericordia y de bondad.