Su Revista de Coleccion

Semana Santa, tiempo de reflexión

Por: Costarricense Católico especial para Pasos de fe 

Que la Semana Santa sea para usted y los suyos momento de paz, reflexión, cambio y bendición

que nuestras miradas se claven en el Crucificado y en el meditar de su Pasión resucitemos a una vida nueva

MI DIOS Y MI REDENTOR

EN QUIEN ESPERO Y CONFÍO

POR TU PASIÓN JESÚS MÍO

ABRAZADME EN VUESTRO AMOR

NOTA: les adjunto dos postales hermosas para que compartan y un vía crucis sencillo y devoto

además abajo van unas oraciones interesantes para estos días

 

Te damos gracias, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno por Jesucristo, 

Hijo tuyo y Señor Nuestro.

Estamos preparando, en el ayuno y en el arrepentimiento, su paso a la Muerte; ante Él nos postramos llorando. Porque el día de nuestra Redención, el día de su Pasión, cuando él, Salvador y Señor Nuestro, entregado por nosotros a los judíos, sufrió el suplicio de la Cruz, fue coronado d espinas, fue abofeteado, objeto de múltiples sufrimientos en su carne, para Resucitar, por último, en virtud de su mismo poder.

En nuestro deseo de llegar con el corazón enteramente purificado a esos días santos, te suplicamos ¡Oh Dios Padre Nuestro! Que nos laves de todo pecado por amor de su Pasión vistiéndonos con la túnica inconsútil que simboliza la caridad que tú derramas sobre todos. Por medio de la caridad, te preparas, a ti mismo, en nosotros un sacrificio, y por medio de la abstinencia harás que nos acerquemos a la Sagrada Mesa con serenidad, libres de nuestros pecados.  Quiera Cristo el Verbo encarnado obtenernos todo esto para los santos días que se avecinan,  Él , a quien pertenece toda alabanza, todo poder y gloria por los siglos de los siglos.

(Prefacio Mozárabe, Liturgia CAL 52)

 

He fijado en ti la mirada, ¡Oh Cristo Crucificado!, te he visto ofrecerte como Víctima al Padre por las almas, y reconcentrándome en esa amplia visión de tu caridad, he comprendido la pasión de amor que tu alma sufrió y quiero entregarme como tú lo hiciste. Oh Maestro!, la hora de tu Pasión la llamabas TU HORA por ella habías venido, ella era el objeto de todos tus deseos!  Cuando se me presente un gran sufrimiento o un mínimo sacrificio, quiero pensar inmediatamente que también ha llegado mi hora, la hora en que me dispongo a dar pruebas de mi amor a ti, Señor, que “tanto me has Amado”.  (B. Elizabeth Catez cd. Cartas XII)

  

Antigüa Oración que se dice recito el Apóstol san Andrés cuando fue conducido al Martirio y viendo la Cruz donde iba a Morir comenzó a Exclamar:

¡Oh Cruz buena, que fuiste embellecida por los miembros del Señor, tantas veces deseada, solícitamente  querida, buscada sin descanso  y con ardiente deseo preparada! Recíbeme de entre los hombres y llévame junto a mi Maestro, para que por ti me reciba, Aquel que me redimió por ti muriendo. Amén

(Tomada del Misal Romano del Opus Dei)

 

No me pesa, Señor, haber faltado

Por el eterno mal que he merecido

Ni me pesa tampoco haber perdido

El cielo como pena a mi pecado.

Pésame haber tus voces despreciado

Y tus justos mandatos infringido,

Porque con mis errores he ofendido

Tu CORAZÓN, Señor Por mi llagado.

Llorar quiero mis culpas humillado,

Y buscar a mis males dulce olvido

En la Herida de Amor de tu Costado.

Quiero tu amor pagar, agradecido,

Amándote cual siempre me has amado

Y viviendo contigo arrepentido. Amén

(himno de Vísperas  de Martes en Cuaresma)

SEÑOR, considerando nuestras miserias y la promesa de su curación, 

respondemos inmediatamente:

HENOS AQUÍ en tu presencia, porque tú eres el Señor Dios Nuestro … hemos sido llamados, y hemos respondido: HENOS AQUÍ en tu presencia. Y mostraremos con los hechos que, habiendo prometido ser tuyos, NO nos sometemos a ningún otro fuera de ti, y decimos: Porque tú, Señor, eres nuestro Dios. En efecto, NO reconocemos a ningún otro dios:  no al vientre, como los glotones, cuyo dios es el vientre. No al dinero, como los avaros, porque la avaricia es idolatría. No divinizamos ninguna otra cosa ni la adoramos como a Dios, según hacen muchos ;  Tú, ¡oh Dios!  Estás por encima de todos, para todos, en todos, y estamos vinculados en la caridad que nos une a ti. Sí! La caridad nos une a Dios. Repetimos : HENOS AQUÍ en tu presencia, porque tú eres el Señor Dios Nuestro.

(oraciones de los primeros cristianos – Orígenes)

 

  

¡Oh Señor, Omnipotente y bonísimo! Mira las llagas con que mis pecados  me hirieron desde la infancia; lloro por el  tiempo perdido inútilmente. Mis fuerzas no bastan para sostenerme en la fatiga, pues se gastaron en vanidades. Y puesto que eres la fuente de toda bondad y misericordia, te conjuro a que tengas piedad y Misericordia, te conjuro a que tengas piedad y misericordia, te conjuro a que tengas compasión de mí. Toca mi corazón con la mano de tu Amor, pues eres el mejor de los médicos, consuela mi alma, pues eres el Buen Consolador.

(Celestial Revelación- Santa Brígida)

 

Oh Señor! El cristiano es un seguidor tuyo. Le asiste tu gracia, pero, a ejemplo tuyo, le es necesario el sufrimiento. Señor un Religioso, un Laico cristiano, un Sacerdote debe ser amigo de la Cruz. Caminando a tu luz, tendré siempre presente el pensamiento de que aquí abajo no tenemos ni tiempo ni lugar para buscar satisfacción ni placer.  Caminando como cristiano hacia la felicidad eterna, nunca llegaré a encontrar la felicidad en este valle de lágrimas. Sin embargo, ¡oh amado Maestro! Nuestros pensamientos están a veces confusos; estamos siempre a la espera de hallar alguna complacencia personal, de escuchar una palabrita de alabanza, de gozar de una pizca de estima, de alcanzar alguna amistad en nuestro ambiente, de gustar de algún consuelo o dulzura en la oración… Señor, dame el consuelo y la satisfacción, si ellos contribuyen a mi salvación; pero dame, sobre todo, el amor y el gusto del mortificación y de la CRUZ.

 

(san E. Poppe miembro de la Guardia de Honor – Intimidades Espirituales)

  

SEÑOR JESUCRISTO, TÚ QUE ERES JUNTAMENTE DIOS SALVADOR DE LOS HOMBRES Y HOMBRE OMNIPOTENTE CABE DIOS; YO TE INVOCO, TE ALABO Y TE SUPLICO. ACÉRCATE A MÍ CON TU INDULGENCIA, CON TU COMPASIÓN Y CON TU PERDÓN. PON EN MI CORAZÓN LOS DESEOS QUE SÓLO TU PUEDES SACIAR;  EN MIS LABIOS, LAS PLEGARIAS QUE SÓLO TÚ PUEDES ESCUCHAR;  EN MI CONDUCTA, LAS ACCIONES QUE SÓLO TÚ PUEDES BENDECIR.

 

ORACIÓN DEL ANTIGÜO SAGRADO MISAL MOZÁRABE

 

 

“¿Qué cosa puede haber más grande que proclamar tu PODER , Oh Señor Nazareno!? Tú has quebrantado las puertas del Infierno y has llevado al cielo al hombre caído por envidia del demonio…

La fuente feliz que broto de tu Costado ha arrastrado el cúmulo de nuestros pecados y desde tus Sagrados Altares distribuyes a los regenerados el alimento  necesario para la Vida Eterna”

Del Antigüo Sacramentario Gelasiano

 

 “Acuérdate  de mí en tu reino, porque estoy crucificada contigo, porque he macerado mi carne con tu temor y temblando delante de tu Juicio. Que el abismo no me separe de tus elegidos… No te acuerdes más de mis pecado, si he faltado por la debilidad de mi naturaleza, de palabra, obra o pensamiento, perdóname, pues que tienes poder de perdonar los pecados de la Tierra. Que al deponer la vestidura del cuerpo, se encuentre mi alma sin culpa. Más aún¸ dígnate recibir en tus manos mi alma sin culpa y sin mancha como una ofrenda agradable”  

Santa Macrina – Oraciones de los primeros cristianos

  

Eres rico, Señor y en misericordia, purificas a todos los pecadores de sus culpas. ¡Purifícame con el hisopo, ten piedad de mí! Concédeme tu Misericordia, como el publicano y a la pecadora. ¡Oh Cristo, que limpias a los pecadores de sus culpas, y acoges a todos los que hacen penitencia, Redentor del género Humano, sálvame por tu Misericordia …

Mis pecados me han aplastado contra el suelo y me han derribado de la altura en que estaba. Me he precipitado en mi propia ruina como un abismo. ¿ quién podrá devolverme mi prístina belleza sino TU, ¡Oh Creador Sapientísimo!, que me plasmaste desde el principio  a tu imagen y semejanza?  Voluntariamente me he convertido en cómplice del demonio y en esclavo del pecado. ¡Líbrame, Señor, por tu Misericordia ten piedad de mí!…

Sé que tu gracia ha dicho a los pecadores: Llamad y os responderé, pulsad y os abriré. YO llamo como la pecadora del Evangelio, suplico como el publicano y como todo el hijo pródigo. He pecado contra el cielo y contra ti.

¡Oh Salvador!, libra a mi alma del pecado, porque mis culpas han despertado tu cólera, ten piedad de mí  por tu Misericordia. 

(oraciones de los primeros cristianos – Himno Penitencial)

  

Dios Mío! Son innumerables las veces que he obrado como si fuera dueño de mí mismo portándome  como un rebelde, buscando, no la tuya, sino mi propia satisfacción. Me he endurecido hasta el punto de No darme cuenta ya de mi error, de no sentir ya horror por el pecado, de no odiarlo ya y temerlo, como debiera. El pecado no produce en mi ni aversión ni repugnancia : al contrario, en lugar de indignarme como un insulto dirigido a Ti, me tomo la libertad de juguetear con él, y aunque no llego a pecar gravemente, me adapto sin gran dificultad a faltas más leves . ¡Dios Mío, qué espantosamente distinto estoy de cómo debiera ser!

(J.H.Newman – Madurez Cristiana)

 

Virgen de Dolores

Para mi eterna calma:

Permíteme llorar cuando tu lloras

Y no apartes tus ojos de mi alma

 

María madre mía

Amargo mar del tormento

Ruega por mí en mi agonía

Y has que en mi último aliento

Alma y voz te llamen Ave María!

  

Oh Señor Jesucristo! Sumo Sacerdote, que volviste a darnos la vida con tu Muerte Preciosa, aleja de mí con la eficacia de tu presencia, en y por la virtud del Espíritu Santo todas las insidias del enemigo, rompe en mí todas las ataduras del pecado, y , por tu Misericordia, mantén apartada lejos de mi toda ceguedad de corazón. Que tu perfecta caridad Oh Cristo! Me haga triunfar virilmente de toda tentación… que tu luminosa Verdad me guíe y me haga caminar a tus ojos con la sinceridad de un corazón perfecto. Que, por tu gracia, mi conducta sea tal, que merezca yo ser templo de Dios, morada del Espíritu Santo. (santa Gertrudis – ejercicios)

 

 

“ Gloria a ti, Oh Cristo Resucitado , Luz de Verdad y Sol de Justicia, que has venido a morar en tu iglesia y ella ha quedado iluminada, has venido a tu creación y ella refulge toda entera. Los pecadores se han acercado a ti y han sido purificados. Los fugitivos y dispersos se han vuelto a encontrar. Los ciegos te han visto y sus ojos se han abierto; hasta las almas tenebrosas se ha aproximado a la luz. Los muertos han oído tu voz y se han levantado; los prisioneros y esclavos han sido liberados; los pueblos dispersos se han reunido. Tú eres luz sin ocaso; eres mañana esplendorosa que no conoce atardecer. Que se abran los ojos de nuestros corazones a tu luz y la aparición de tu aurora sea para nosotros guía hacia el bien. Sean prisioneros de tu amor nuestros sentidos; y pues que nos has hecho dignos, por tu Misericordia, de huir de las tinieblas  nocturnas y de acercarnos a la luz matinal , haz que, por tu palabra viva y todopoderosa, disipemos como humo las aflicciones que nos asedian, y por la sabiduría que nos viene de Ti, triunfemos de todas las astucias del Maligno, nuestro enemigo, que busca presentársenos   como ángel de luz. Protégenos, Señor; haz que no seamos tentados a hacer obras de oscuridad y de muerte; sino que nuestra mirada no se aparte nunca de tu luz fulgurante y nuestra conducta esté regulada por tus preceptos.

(de la Liturgia Oriental)