Su Revista de Coleccion

Exposición de imagineria pasionaria en Parroquia de Escazú

Mynor Esquivel

La Parroquia San Miguel Arcángel, en el cantón de Escazú tiene el honor de invitarle a la Exposición “ Expresión de fe y tradición”, a través de las imágenes”, la cual se realizará los días 17 y 18 de marzo en el Salón Parroquial.

Detrás de cada imagen o escultura religiosa existe fe y devoción; arte, creación, técnica y esfuerzo de uno o más tallistas,  empero, también una quimera, esa quimera que se teje en el acervo popular, la tradición, la costumbre, entre otros.

La escultura  históricamente ha sido relegada – sin querer- por la arquitectura y la pintura, quizá es la menos comprendida y no por tratarse directamente con imágenes religiosas sino por que en todo el orbe existen mas amantes de las otras artes que de esta en particular. Sin embargo, la escultura suele estar en sitios públicos y por tanto es más vista por el traseunte.

La particularidad de estas obras de arte, hace necesario comenzar por diferenciar entre arte religioso y arte sacro.

Para el misionero claretiano, Dr. Jesús Álvarez Gómez, el arte religioso se define diferente al arte sacro en cuanto se refiere a aquella obra de arte que responde a sentimientos religiosos, incluso si se encuentra fuera de los templos. El segundo es el arte que está dedicado al culto sagrado a través de una consagración litúrgica.

La importancia que se le da al arte religioso en su calidad de obra de arte no se debe a que de ella dependiera la espiritualidad de la iglesia sino más bien por su carácter o capacidad de servir al misterio cristiano. El contenido religioso esencial dela Iglesiaes más basto en otros medios a su disposición y, más bien es la dimensión evangelizadota de las imágenes lo que le da su lugar.

Todo esto no descarta el lugar que tienen las obras de arte en la iglesia y su valor debe de ser protegido, es por esto que en la formación artística en la iglesia, Álvarez dice que “La historia del arte es simplemente un complemento de la formación cultural de los sacerdotes; pero un complemento imprescindible. Es muy importante que los sacerdotes, y no sólo ellos, sino también los catequistas, los profesores de religión y todos los cristianos en general, sepan valorar en su justa medida las obras de arte que por ventura existen en la iglesia; pero más importante aún que el mero conocimiento de unas concretas obras de arte es la sensibilidad artística que hace captar la obra de arte como expresión de la dimensión religiosa más profunda del hombre” (Álvarez, 1998. Pág. 10).

Es difícil hacer una Historia de la Esculturao Imaginería Religiosa con base en obras, en su mayoría, anónimas en los siglos primeros, luego del descubrimiento de América. Los manuales dedicados a esta rama del Ars Sacra  se forman fácilmente colocando en cronológico orden las obras y sus artistas creadores y, cuando las investigaciones se incrementan arrojan nombres nuevos, o datos para adjudicar a un autor la obra que se suponía de  otro, no hay más que corregir, intercalar o variar detalles en el ya firme cuadro. Así, en nuestros días, se puede decir esta frase: “Entre los discípulos de Montañés descuella cada vez mas la personalidad de Juan de Mesa” (Historia Breve de la Escultura Española, autoría de María Elena Gómez). En esto hay cierta belleza, se asiste la aparición de un nuevo astro y un evidente triunfo de la justicia.

No obstante, a escala latina esto no acontece. No existen nóminas cronológicas. Se sabe de algunos escultores sueltos y de muy pocos se conocen las obras, de modo que cabe decir “Aquí es tan anónima la obra escultural religiosa como la precortesiana”

A lo largo del pasar de los siglos se ha podido notar que la escultura o imaginería es también un arte lleno de belleza y el mejor ejemplo de la antigüedad se presenta en la producción griega.

En lo referente al pretérito cercano se encuentra que la historia no ha sido grata con la escultura merced a las razones siguientes, aspectos hasta cierto punto analógicos, empero no excluyentes uno del otro:

  • Las razas indígenas a lo largo y ancho de Meso-América, a partir de la conquista no iban a variar de creencias y a  modelar imágenes muy diferentes a las suyas, a las patrimoniales, las cuales tenían – cuando la invasión – estilos diferentes y alto grado de refinamiento. Pero, se puede observar, como nota común en todos, que apenas salen del bloque; que no prestan atención a las bellas proporciones del cuerpo; que modelan forman chaparras, sólidas y conceptuales. Símbolos e ídolos Y, junto a la escultura trágica cultivan la humorística, francamente grotesca.
  • Los misioneros y fundadores no trajeron a Meso-América – sitio lejano- los escultores más famosos de España, ni de los países bajos, que eran tambiénla Españade Colón. Esto, de llamar o traer artistas era  para los monarcas. Los frailes y virreyes trajeron lo que pudieron, y de muy pocos artistas que llegaron quedó un pequeño legado.
  • En el siglo XVI los méxicas empiezan a producir obras importantes, y ya para el siglo XVII Guatemala es prolijo y en el XIX, Costa Rica empieza a fundar su escuela propia de imaginería religiosa. Cada grupo presenta diferentes manifestaciones, empero las une una: la fe.
  • La influencia española es predominantemente andaluza, granadina, pero por sobre todo sevillana, marcada por su Época de Oro del siglo XVII.
  • El “santero” indígena de toda Meso América – politeísta, por lógica – introduce,   en las obras católico-cristianas, alguna manifestación de idolatría, por atavismo.
  • La influencia de los grabados y los objetos pequeños que los monjes daban a los tallistas y canteros como fuentes de inspiración para las sillerías y portadas, hacen que se den productos anacrónicos francamente.
  • La escultura religiosa popular es algo sanguinaria, retozona y caprichosa o sea, tenía un fin: Dejar claro al indígena y luego, al mestizo: La Pasiónde Cristo. Esto como una forma directa de evangelización.

En la literatura clásica como en el escrito: Historia Eclesiásticade Fray Jerónimo de Mendieta se detalla “Los canteros indios eran curiosos en la escultura y labraban con solo piedras cosas muy de ver, después que tuvieron picos y otros sus obras se aventajaban de manera grande, y así hacen y labran arcos redondos, escacianos y terciadas, portadas y ventanas de mucho valor, y cuantos mosaicos y bastiones han visto. Todo lo labran.”.

“ Lo que los indios no habían alcanzado y tuvieron en mucho cuando lo vieron, fue hacer bóvedas y cuando se hizo en México, la primera ( que fue la capilla de la iglesia vieja de San Francisco, por mano de un cantero de Castilla) maravillándose mucho los aborígenes -en años posteriores- hicieron obras similares”, añade el escrito.

“ Mas después que fueron cristianos (los indígenas) – agrega la obra- y vieron muchas imágenes de Flandes y de Italia, no hay retablo ni imagen por prima que sea, que no retraten o contrahagan; pues de bulto, palo o hueso, las labran tan menudas y curiosas que por cosa muy de ver las llevan a España como llevan también los crucifijos huecos de caña, que siendo de la corpulencia de un hombre muy grande pesan poco, que los puede llevar un niño que hechos de cera no pueden ser mas acabados.

Por su parte, José Moreno Villa en su escrito La Escultura Colonial Mexicana manifiesta: “Siempre quedará el hecho indudable de la intervención manual del indio en las obras plásticas y ello, se debe al aporte eficaz dela Orden Franciscana, con su celebré Fray Pedro de Gante que dispuso aposentos especiales  para que, junto a la capilla de San José, los aprendices naturales pintasen y labrasen imágenes para los templos de toda la tierra”.

De ésta forma se generó en el correr de los siglos, un tesoro escultórico y que algunas obras han logrado sobrevivir como files testigos de su época y nuestra cultura.

La elaboración de este tipo de estudio requiere tanto de quimeras como un repertorio fotográfico así como de la colaboración de quienes aman esta rama del Ars Sacra.

Cuando se reúnen todos los insumos se concibe y consigue ya un escenario que otorga una panorámica de la visión aproximada de lo escultórico de los tiempos coloniales, sobre todo si se desarrolla un modelo racional, como se hace con las piezas arqueológicas.

Casi siempre el orden cronológico afecta la autoría pues se clasifica con base en siglos o movimientos escultóricos y ordenación temática, a saber: Cruces monumentales, sillerías de coro, obras de marfil, relieves y retablos, figuras exentas, escultura decorativa o popular, entre otros.

En lo que son las figuras seleccionadas para buscar y aproximar su realidad iconográfica, no interviene solamente la belleza estética sino que también las leyendas que se tejen bajo  su entorno y de los que no hay datos bibliográficos certeros, pues los archivos de los templos,  parroquias o diócesis antes de siglo XIX -en su segunda mitad- no se preocuparon de rescatar este patrimonio histórico religioso y social.

La mayoría de obras o esculturas que hay en suelo centroamericano son de talla guatemalteca influenciada directamente por la escuela granadina en lo que a Nazarenos y Crucificados, se refiere. Y, en lo que fueron esculturas de María Virgen y Reina Universal, el predominio fue totalmente sevillano.

Pero para llegar a estas concluyentes  se debe  adentrar en “La Época de Oro” del ars sacra español, específicamente en la escultura, se encuentra un artículo enla Revista “España” de 1873, escrito por Edmundo Damicis que afirma “Florencia y el mismo Vaticano no tienen nada que envidiarle a la belleza artística de Sevilla, pues en aquellas calles se lee la historia de la ciudad; cada balcón, cada fragmento, cada escultura recuerda un pasaje”.

Mientras tanto, la periodista Gloria Riquelme dela Revista Geomundoadvierte: “La escuela de oro del Ars sacra Sevillano solo encuentra paralelo en Italia”.

“Esta academia tiene como referentes a Diego de Velásquez, Esteban Murillo, Juan de Las Roelas, Francisco de Zurbarán,  Alonso Cano, José “El Españoleto”  Ribera, Juan de Valdés, Juan Martínez Montañés, Pedro Roldán y Luisa “La Roldana”, hija de don Pedro. Ellos escriben la página escultórica y pictórica  de la época de oro Sevillana y, por ende, española”, agrega Riquelme.

Por otro lado el fotoperiodista Miguel Martín admite “ hay que venir a Sevilla para encontrar la obra más estupenda de la imaginería que se pueda concebir, Juan de Mesa, Pedro Roldan y Juan Martínez, entre otros muchos hicieron de la talla un arte que le puso alma a la madera porque, a pesar de que el tema religioso llenó a Europa de imágenes, es difícil encontrar fuera de Sevilla algo parecido al Cristo del Amor, de Mesa; las Inmaculadas de Montañés; o altares como los de Roldan. No hay duda que la famosa Facultad Sevillana, tanto en la pintura como escultura, estuvo influenciada a la devoción dela Mater, dela Madrede Dios”.

Riquelme agrega en su escrito: “Puede decirse que no hay sevillano huérfano pues tal parece que aquellas palabras de Nuestro Señor Jesucristo en la cruz: “ Hijo he aquí a tu madre, Madre he aquí a tu Hijo”, fueron dirigidas exclusivamente a los naturales de esta región. Para ellos todo lo resuelve su Madre del Cielo, tratándola y mimándola como si fuese un personaje en vida”

Durante la época en que se bregaba sobre el dogma de La Inmaculada Concepción, los pintores y escultores españoles tuvieron gran trascendencia, pues fue Sevilla la primera sede católica en promover el proceso para que se declarare ala Virgen concebida sin pecado original.

Y, según la periodista Gloria Riquelme, en las comunidades se cantaban coplas populares sobre que Maria fue concebida sin el pecado original, llegando al extremo de que, mucho antes de la declaración oficial, el clero y la feligresía se apasionaron porla Purísima Concepción.

“Infinidad de lienzos e imágenes de María bajo esta advocación atestiguaban esa fe profunda, la que explica la obra de los imagineros sevillanos, que tal parece tuvieron sus talleres cerca del cielo”, añadió.

También dentro del arte escultórico está la obra de Gregorio Fernández quien en 1685 talla para la Catedralde Segovia, un Ecce Homo conocido igualmente como Cristo atado a la columna y que con este resalta casi toda su obra.

Para apreciar esa Facultad artística – agregó – es necesario caminar cada una de las calles de esta ciudad,  imponente, muy despacio entrando en cada templo y buscando lo que hay detrás de cada puerta, porque ésta especialísima ciudad no ha sentido la avaricia de guardar sus tesoros en salones con grandes cerrojos, solo hay que entrar.

Dentro de la  historia del Ars sacra no se puede dejar, por fuera, en cualquier tipo de investigación lo que es la tradición documentada  o popular oral que describe la forma en que se construyó un templo, se ascendió a Parroquia o bien, se elevó a Basílica o se erigió Catedral.

Esa parte no puede quedar de lado, ya que es un espacio  definido del tiempo que puede o no contextualizar la realidad de las imágenes, efigies o esculturas en su guardia custodia.