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San José, Costa Rica: Barrio Chino afectaría entorno patrimonial y religioso


  • Cuestionan que proyecto se impulsa irrespetando el carácter y las tradiciones religiosas que por más de un siglo ha arraigado la Parroquia de La Soledad.

Danny Solano Gómez  dsolano@elecocatolico.org
La Organización no Gubernamental ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, por sus siglas en inglés) se opone al establecimiento del Barrio Chino al frente de dos edificaciones consideradas Patrimonio Histórico Arquitectónico de Costa Rica: El templo de Nuestra Señora de La Soledad y la Casa de San Pancracio.

 

Este proyecto impulsado por la Municipalidad de San José se ubicará entre las avenidas 2 y 14, y abarcará un total de seis cuadras. Sin embargo, para Adrián Chaves, director de ICOMOS la ubicación de este paseo “irrespeta los límites de influencia de cada monumento declarado patrimonio nacional”. El proyecto según él provocaría la pérdida de valor patrimonial y afectaría visualmente la belleza de estas construcciones.

 

Chaves agregó que: “ (El proyecto del Barrio Chino) se lleva a cabo sin respeto a las tradiciones religiosas nacionales (como los ejes de las procesiones de Semana Santa) y sin realizar las debidas consultas con las instituciones existentes conocedoras de esos temas, como el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos, el Centro de Patrimonio Nacional e ICOMOS de Costa Rica)

 

Esta Organización no Gubernamental que promueve la preservación del patrimonio histórico, cultural y ambiental, propone que la arcada de entrada (al norte) debería estar no al frente, sino a cuadra y media de la Parroquia de La Soledad y el arco de salida (al sur) debería retirarse dos cuadras antes de llegar al edificio del Liceo de Costa Rica.

 

“La ubicación del barrio en ese sector es coincidente con el volumen de habitantes y de negocios chinos”, afirmó Chaves.

 

Municipalidad defiende proyecto

Consultado al respecto, el Gerente de Servicios de la Municipalidad de San José, Marco Vinicio Corrales acerca de los señalamientos de Chaves, respondió que se hicieron todas gestiones en cuanto a patrimonio y que la selección de ese lugar en específico es porque permite al Barrio Chino ser apreciado visualmente por los transeúntes y tiene “mejor infraestructura”.

 

Aseguró que es ahí, cerca del templo La Soledad, donde se cuenta con el espacio adecuado para ubicar el arco chino de entrada al Barrio. Argumentó que no se puede correr porque “solo ahí hay suficiente espacio”. “Si afectara tanto entonces no hubiéramos colocado a John Lennon en el parque que está al frente”, dijo el funcionario.

 

El gerente también reconoció que lo ideal hubiese sido ubicar el paseo en Avenida Segunda, pero en ese lugar no se contaba con la viabilidad para llevar a cabo el proyecto.

Adrián Vindas director (ai) del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural fue consultado sobre las aseveraciones de Adrián Chaves, pero se limitó a contestar que desde su perspectiva, “ni la Iglesia de La Soledad, ni la Casa de San Pancracio  perderán valor patrimonial ni urbano al  colocarse el pórtico de ingreso al Barrio Chino”.

 

Nula comunicación con la Iglesia

Por su parte, Carlos Humberto Rojas, cura párroco de La Soledad, dijo estar preocupado por la nula comunicación que ha tenido de parte de la Municipalidad de San José en torno al proyecto del Barrio Chino.

 

También comentó que existe el temor de los que se instalen una gran cantidad de vendedores ambulantes e ilegales y tomen los alrededores del Templo, “ya que la Municipalidad en otros bulevares ha demostrado inoperancia en este aspecto”.

 

l Padre Carlos espera tener apoyo de la Municipalidad para poder realizar las actividades religiosas tradicionales, como las procesiones de Semana Santa, tal y como siempre se han realizado en la comunidad sin ningún tipo de problema.

 

El cura párroco ve como positivo para su trabajo pastoral el hecho de que se espera mayor circulación de personas por ese sector.

 

Los trabajos en el Paseo de los Estudiantes se anunciaron para el 15 de febrero. La obra tiene un valor de ¢800 millones y se planea finalizar en diez meses.