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Victoria de la Iglesia en EE.UU: Obama cede

El presidente de EE.UU., Barack Obama, dio ayer marcha atrás sobre una norma con la que se pretendía obligar a las instituciones católicas a ofrecer métodos anticonceptivos y abortivos a sus empleados, tras la polémica con la Iglesia católica y las críticas de los republicanos. La norma original será modificada y esas instituciones católicas podrán alegar «objeciones religiosas» para no ofrecer servicios médicos a sus empleados que son contrarios a la moral de la Iglesia, explicó Obama en una comparecencia en la Casa Blanca.

 

(Agencias/InfoCatólica) En ese caso, la obligación de ofrecer los anticonceptivos recaerá en las compañías aseguradoras, detalló el presidente, que consideró que con estos cambios “la libertad religiosa quedará protegida” y todas las mujeres tendrán acceso a anticonceptivos “sin importar dónde trabajen”.

“Como ciudadano y como cristiano valoro” la libertad religiosa, se defendió Obama, acusado en los últimos días por grupos católicos y los republicanos de ir contra ese derecho por la polémica medida sobre los anticonceptivos, incluida en la reforma al sistema sanitario promulgada en 2010. Además, lamentó el “deseo cínico por parte de algunos” de convertir el asunto “en un juego político”.

Este anuncio se produce después de varios días en los que, tanto la jerarquía de la Iglesia católica como diferentes grupos religiosos, algunos de ellos de orientación progresista, habían advertido del daño que la medida anteriormente impuesta por el Gobierno podría causar en las relaciones entre Obama y esa confesión religiosa.

El conflicto, que crecía en los últimos días, amenazaba con minar la popularidad del presidente entre uno de los grupos de electores que le son más favorables. Obama ganó en 2008 el voto católico por 16 puntos de ventaja sobre John McCain. Los católicos son amplia mayoría entre los hispanos, cuya participación puede ser decisiva en las elecciones de noviembre, y católicos son también seis de los nueve miembros del Tribunal Supremo que este año tiene que pronunciarse sobre la constitucionalidad de la reforma sanitaria.

El católico más prominente de la Administración, el vicepresidente, Joe Biden, ha actuado como mediador con las comunidades religiosas para llegar al acuerdo anunciado ayer. Y otro católico influyente, el ex candidato presidencial John Kerry, que representa a los grupos católicos progresistas de la costa Este, recomendó al presidente dar marcha atrás delicadamente.