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Santa Cruz, Guanacaste, Costa Rica : La Festividad del Patroncito de Esquipulas

Mynor Esquivel

Nuestro pueblo santacruceño desde principios del siglo XIX le profesa devoción al Santo Cristo de Esquipulas; esta experiencia de fe con el paso de los años se ha extendido a los diversos pueblos de la provincia de Guanacaste y hoy en toda nuestra patria encontramos fieles devotos que celebran su vida al calor y en la compañía del Santo Cristo Negro.
Como respuesta a esta celebración eclesial nuestros obispos en Costa Rica, tomaron la decisión de elevar la Parroquia de Santa Cruz, con el distintivo de Santuario, de ahí que el pasado 15 enero del 2002, en consideración a la fe y peregrinación de los devotos al Santo Cristo de Esquipulas se nos ha erigido como Santuario Nacional.
Este regalo de nuestros jerarcas, nos llena de alegría y compromiso. No solo es seguir haciendo las prácticas religiosas para mantener la fe que nos han heredado nuestros padres, sino que debemos prepararnos estructural y espiritualmente para fortalecer y compartir con la Iglesia Universal, este regalo que tomamos, como manifestación de la gracia de Dios para con nosotros y con todos los fieles cristianos, señala el Pbro. Elkin Eduardo López Alfaro, Rector del Santuario Nacional del Santo Cristo de Esquipulas.
Cuando el descubridor español Gil González Dávila llegó a Nicoya en el año 1552, conoció al oeste un amplio y fértil valle que luego, recibió el nombre de Paraje de Diriá, ya que fueron los dominios del cacique del mimo nombre, quien a su vez era súbdito del Cacique Nicoya, el gran chorotega.

Por el año de 1760, llegaron al sitio los hermanos Miguel y Basilia Ramos, ambos de origen español, don Miguel era capitán de buque y había adquirido 56 caballerías de tierra, posesión que más tarde aumento. Una de las hijas de don Miguel llamada Bernabella, se casó y se fue a vivir por la margen derecha del río Diriá (al oeste de la actual ciudad).  Al parecer la piadosa mujer mandó a colocar una gran Cruz en el patio de su casa y hacia venir al cura de Nicoya a dar misa, por lo que con el tiempo este lugar se conoció con el nombre de Santa Cruz.

Los terrenos en donde se encuentra la actual ciudad fueron donados por esta noble mujer y su creación tiene un origen inminentemente religioso por estar vinculada a la veneración del Santo Cristo de Esquipulas. En la escritura referente a dicha donación se advierte: “Los vecinos debían erigir una iglesia dedicada al Santo Cristo de Esquipulas y dar sepultura a los descendientes de los donantes hasta la quinta generación”.

Para el año de 1805 fue terminada la ermita de adobes, situada en el mismo lugar de las palmas de coyol,  donde según la leyenda se encontró la imagen. La nueva población llevó el nombre de Santa Cruz y se distinguía por Santa Cruz viejo y nueva Santa Cruz.

Según los documentos, en 1916 se gestiona ante el congreso, el paso de Villa de Santa Cruz a Ciudad de Santa Cruz. La ciudad fue declarada cantón por la Ley Número 167 del 7 de diciembre de 1948, y se convirtió en el cantón tercero de la provincia de Guanacaste.

Devoción al Cristo de Esquipulas

Una de las versiones sobre el origen de la devoción al Cristo Negro de Esquipulas en este cantón, dice que la imagen fue traída de Guatemala a principios de 1804 por una persona que solicitaba limosna en su nombre, lo que motivo que fuese llamado a rendir cuentas ante la autoridad de Nicoya. Este viajero dejo escondida la efigie entre dos palmas de coyol donde posteriormente fue encontrada y adquirida por doña Bernabella Ramos, quien donó los terrenos para que le construyeran un templo.

Con el paso del tiempo el pueblo fue variando la historia original y así nace una versión popular,  fundamentada en la fe religiosa:

El escrito “Fundación de Santa Cruz y su fervor religioso en sus 200 años de Patronazgo del Santo Cristo de Esquipulas”,  autoría del Prof. Pedro Sánchez Sánchez y publicada por la Municipalidad de Santa Cruz,  existen varias quimeras sobre la llegada del Patroncito a estas tierras:

A principios del año 1804, vino a las cercanías de lo que ahora es Santa Bárbara, un viajero guatemalteco quien se hacia acompañar de una hermosa imagen del Cristo de Ébano. Este hombre pedía limosna de casa en casa. Con el recaudo se entregaba a los placeres, manera tal que hizo que los naturales se alarmaran y lo delatarán en Nicoya. Rápidamente  fue citado, el hombre asistió acatando la orden, dejo entre las palmeras de coyol de doña Bernabella Ramos, la hermosa imagen (precisamente donde hoy, se encuentra el Altar Mayor de nuestra parroquia. En Nicoya las autoridades le señalaron que cediere la efigie para una ermita que se construiría en Belén.  Empero, los aborígenes que habitaban el centro, la querían para ellos. Mientras, ello sucedía la imagencita fue encontrada entre dos palmeras de coyol. En este punto existe la disyuntiva ¿Fue encontrada por doña Bernabella o por un indígena? El caso es que doña Bernabella intervino y donó cuatro caballerías de sus terrenos para que las familias se congregaran alrededor de la nueva ermita

Versiones o leyendas:

Para Sánchez hay dos versiones mas basadas en la tradición oral de la fe popular y cimentada casi como reales dentro del paso inexorable del tiempo.

Primera: Sucedió una vez cuando un indio buscando leña en el monte, en medio de dos matas de coyol vio un Cristo Negro. Lleno de sorpresa lo recogió y lo llevó a su rancho.

La noticia del Santo Cristo hallado se esparció pronto, no faltaron feligreses, habitantes y hasta curiosos.

Al día siguiente fue mayor la sorpresa del aborigen al no encontrar (la pieza) en el sitio donde la había dejado. Volvió al lugar donde lo había encontrado y allí estaba radiante. Lo recogió, colocó en un lugar seguro. Empero, la imagen volvió a “escaparse” en la noche y amaneció otra vez entre las matas de coyol.

Entonces, las personas mayores interpretaron que allí debía construirse un templo para venerar la sacra imagencita. Y así se hizo. Se congregaron hombres, mujeres, niños para edificar la primera ermita y según la leyenda, el lugar donde se halló es el sitio que ocupa el Altar Mayor.

Segunda: En  esta se dice que fue un peón de doña Bernabella Ramos quien encontró la efigie. Otros afirman que ella le compro la imagen a un visitante guatemalteco, manifestando el deseo de hacer una ermita, ofreciendo dar cuatro caballerías de sus terrenos para que las familias que quisieran congregarse y de este modo ensanchar la población. Oferta aceptada por las autoridades y vecinos. A los días del ofrecimiento empezó la medición de terrenos, se fijaron los mojones, se extendió la noticia y se inició la construcción de la ermita.

La efigie del Cristo de Esquipulas que se venera en este cantón fue traída de Guatemala en 1800, mide aproximadamente 50 centímetros de alto, es tallada en madera y de color ébano con pintura roja en manos, pies, rodillas, pecho y frente imitando sangre. Además su cabeza esta lanzada  y caída a la derecha Tiene trabajo claro de encarnaciones y su cabellera, barba y bigote – este ultimo no corrido – son parte de su policromía original.  Posee una pequeña corona en  oro y en la cintura una tela roja sostenida con un fajoncito blanco de flecos dorados. La figura descansa sobre una cruz de madera y esta colocada dentro de un sencillo camarín o nicho  frente a ella lleva colgando de un cordel, una variedad de figuritas en plata y oro con formas de corazones, brazos, piernas, casas, animales, entre otros. Estas figuras son conocidas con el nombre de milagros (“exvotos, promesas” en otras regiones). Son utilizadas por los fieles para pagar sus promesas.

Además, de esta efigie conocida como El Patrón, El Negrito Pencón, El Original o El Aparecido, existen varias imágenes del Cristo de Esquipulas denominadas Peones, que son pequeños crucifijos incorporados recientemente a la tradición y que al igual que El Patrón están colocados dentro camarines.

Asimismo, en el templo de Santa Cruz existen dos imágenes del Cristo de Esquipulas de dimensiones mayores, pero se le concede poca importancia dentro de la tradicional devoción.

A la imagen original se le atribuye con frecuencia cualidades humanas propias producto de la fe religiosa -  como las que señala Leslie Cartin en su estudio de La Devoción a Esquipulas en Sardinal de Carrillo -  le gusta la música alegre, demanda ser tratado con respeto y devoción, si le disgusta una casa porque sus moradores son malos los abandona y aparece en Santa Cruz, si es molestado por alguien dará la vuelta y quedará de espaldas.

La devoción a esta sacra imagen en este cantón se consolida en actividades como la demanda, las velas, los turnos, la entrada, la festividad, los mayordomos y la danza de los indios promesanos. Estas acciones lograron incorporar elementos de la cultura indígena y herencia española lo que amerita que la devoción sea conservada.

Según el doctor Edgar Leal, la ganadería introducida por Juan Vásquez de Coronado en 1562 y la devoción al Santo Cristo de Esquipulas iniciada por Bernabella Ramos en 1804 se unieron para dar lugar a las Fiestas de Santa Cruz. Fiestas y rezos confluyeron  a son de la marimba, el quijongo y la guitarra para conformar las fiestas más populares de Guanacaste. Reminiscencias de las corridas de toros españolas como más la idolatría de los indios  por los Santos Cristianos originaron las montaderas y los bailes de los indios promesanos. El vino se apareó al coyol y el taparrabo a la multicolor falda larga de los conquistadores, para  conformar la esencia del Guanacasteco actual. “La fidelidad de Santa Cruz a sus tradiciones llevó en el cuatrienio 1974-1978 al Presidente de la  República Daniel Oduber Quirós y su ministra de Cultura, Lic. Carmen Naranjo a declarar estas actividades del mes de enero como Fiestas Típicas Nacionales”, agregó el escritor.

Santa Cruz, la ciudad folklórica de Costa Rica, vive así una de sus fiestas mayores a su Santo Patrono.

Apuntes Históricos:

Según el Prof. Pedro Sánchez Sánchez, estos son los hechos fundamentales más importantes que se han dado a lo largo de la historia de este cantón:

1804: Hallazgo de la imagen del Santo Cristo de Esquipulas entre dos palmeras de coyol.

1805: Se construye la primera ermita en adobes.

1814: Se lleva a cabo el trazo de la actual ciudad.

1816: La Iglesia Parroquial de Santa Cruz

1817: Habían cerca de 30 casas alrededor del cuadrante y se construyó la plaza – hoy, Parque Bernabella Ramos – frente a la iglesia.

1822: Fue terminada la Iglesia Parroquial.

1825: El poblado de Santa Cruz aparece como coadjutoría según el decreto: “Ordo Divine Officie Recitande”.

1828: Se dió licencia a la Municipalidad para reedificar la portada de la Iglesia.

1830: Se termina de construir la torre del templo.

1846: Se cancelan 300.00 pesos por las campanas del templo.

1898: La Iglesia queda concluida en cuento a infraestructura se refiere.

1900: Una serie de temblores dañaron seriamente el templo.

1908: Se abren más cuadrantes para ampliar la población.

1921: Se construye el Parque Bernabella Ramos en la administración de don Cleto González Víquez fungiendo como Presidente Municipal de Santa Cruz, Mélico Torres.

1926: Fray Ángel de Oloff trae desde Barcelona, España un reloj, el cual fue instalado en la parte alta de la torre.

1939: Se construye el primer pozo arteciano por el alemán Carlos Hassmann, para suplir de agua a la vieja cañería construida en tiempos de Melico Torres.

1970: 28 de junio. Después de la Santa Eucaristía se coloca la primera piedra para levantar el moderno templo de Esquipulas. El acto estuvo a cargo del 1er Obispo Diocesano de Tilarán, Mons. Román Arrieta Villalobos.

2002: 15 de enero: La Conferencia Episcopal de  Costa Rica, toma la decisión de elevar la Parroquia de Santa Cruz, con el distintivo de Santuario Nacional, en consideración a la fe y peregrinación de los devotos al Santo Cristo de Esquipulas.
2003: La Municipalidad de Santa Cruz por intermedio de la Lic. María Elena Paniagua restaura la torre de este templo.