Su Revista de Coleccion

ESpaña

España: Viveiro, Semana Santa Grande en una Ciudad pequeña

http://www.facebook.com/cofradiapiedad

Xunta de Cofradías de la Semana Santa de Viveiro

VIVEIRO está situado al norte de la provincia de Lugo, en la costa de la Mariña, en la orilla derecha del río Landro al abrigo de los montes de San Roque y Chamorro. Tiene una extensión de 110 km2 y una población de 16107 habitantes con en 3 núcleos importantes: Viveiro, centro histórico, Covas, playa y Celeiro, puerto pesquero.

Aunque no tenemos constancia de cuando se fundó el actual Viveiro sí hay muestras y vestigios (como cuevas, castros, mámoas, medorras, etc) de que estuvo poblada en la antigüedad. Vamos a centrarnos a partir de los siglos XII y XIII que es cuando la villa de Viveiro inicia su desarrollo económico. La ciudad, de antigua y noble historia, luchó contra el señorío de los Obispos de Mondoñedo, hasta convertirse en una ciudad de realengo en 1346.

Viveiro es una ciudad medieval, que estuvo rodeada de murallas, en ellas se abrían 6 puertas y 4 portillos y constituían la principal defensa de la villa. Las murallas se fueron deteriorando por las guerras, por los incendios que asolaron la ciudad. Una vez perdida su utilidad la influencia del mar y la mano del hombre hicieron que desaparecieran. Hoy en día se conservan 3 puertas: Carlos V, Do Valado y Da Vila y la Calle del Muro que formaba parte del adarve. Viveiro tiene los títulos de Muy Noble y Leal Ciudad desde 1891.

El Casco histórico de Viveiro es peatonal, aunque mantiene su estructura ancestral. Paseando por sus estrechas y empinadas calles el viajero puede descubrir una ciudad, en la que la mayoría de sus calles eran gremiales, muchas de ellas conservan los tradicionales nombres que reflejaban los oficios que en ellas se ejercían. Los numerosos monumentos que nos vamos encontrando en nuestro recorrido nos muestran la huella imborrable que dejó el paso del tiempo.

La Semana Santa de Viveiro declarada de interés turístico nacional desde 1988 es considerada la mejor de Galicia tanto por la riqueza de sus imágenes como por su antigüedad, sus comienzos se remontan a la edad media con el asentamiento en la ciudad de dos órdenes mendicantes, los Franciscanos y los  Dominicos.

De estas dos congregaciones proceden las dos Cofradías más antiguas, la Venerable Orden Tercera Franciscana  y la Ilustre Cofradía del Rosario que se encargan de realizar desde tiempos inmemoriales los dos actos principales de nuestra Semana Mayor. El Encuentro que se desarrolla en la mañana del Viernes Santo con figuras articuladas y El Desenclavo que tiene las mismas  características durante la tarde del  Viernes Santo.

En nuestra Semana Santa se aúnan tradición e innovación pues a lo largo de los siglos a seguido un continuo proceso de mejora, nuevas  procesiones, incorporación de imágenes, pero siempre conservando la sobriedad-humildad de las citadas ordenes.

En  los años 40 del pasado siglo con la creación de nuevas Cofradías es cuando nuestra Semana Mayor recibió el impulso definitivo que llega hasta nuestros días.  La implicación de la ciudad es total pues son más de 3.000 los vivarienses que forman parte de las ocho Cofradías existentes  y muy pocos los que de una u otra forma no participan de esta celebración.

El visitante se encontrará un completo programa  de procesiones,  actos litúrgicos, exposiciones y conciertos,  desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección.

 

 

 


REAL HERMANDAD Y ARCHICOFRADÍA DE NTRO. PADRE JESÚS NAZARENO SANTO CRUZ EN JERUSALÉN, NTRA SEÑORA DE LOS DOLORES, SANTA MUJER VERÓNICA Y SAN JUAN EVANGELISTA

http://www.hermandaddejesusnazareno.org/

 

 

Fotografías (Imágenes Cofrades Francisco José Granado Humanes) http://franciscogranadopatero35.blogspot.com.es/

Fue Arahal reconquistada a los musulmanes por el Rey Fernando III el Santo día 22 de Julio de 1248. Durante los años posteriores, los cristianos se fueron estableciendo en todos los lugares de Arahal y mientras tanto se fueron haciendo dueños de todos sus bienes.

La Cofradía de Jesús Nazareno debió ser constituida sobre fechas próximasa la reconquista de nuestro pueblo. Hay constancia, por documentosfehacientes de la antiquísima existencia de la Cofradía de Jesús. También existe un documento en el Arzobispado de Sevilla y se halla en la Sección Administración General; Series visitas Diocesanas, libro 1332, año 1533 a 4645; siendo Vicario General y Licenciado de la Santa Iglesia de Sevilla del Señor D. Jerónimo de Mendoza, quién realizó dos visitas diocesanas a esta villa de Arahal.

Su primera visita sobre el año 1604 y otra visita del año 1614. En el texto del documento de ambas visitas diocesanas, en sus apartados a las cofradías que existían en esta villa de Arahal, aparece en primer lugar la Cofradía de Jesús Nazareno, por ser la más antigua de la parroquia de Arahal.

Es bien sabidos por todos que la Cofradía de Jesús Nazareno, se constituyó en la antiquísima capilla de San Roque. Hacía su estación de penitencia, con sus túnicas nazarenas y con cruces en los hombros en procesión acompañando a Jesús, y que era obligación de sus Capítulos en sus Reglas. En la misma capilla de San Roque, existía por entonces otra Cofradía de Gloria con el título de San Roque y con diferentes obligaciones en sus estatutos, entre ellas: celebrar la fiesta cada año el día 16 de Agosto, día de San Roque.

Resultó pues que en el año 1630 los hermanos de la cofradía de San Roque, quienes habían sido invitados por los hermanos de Jesús para que lo acompañaran en la procesión, se interpusieran queriendo hacer cabildo y usurpar y retener los libros y Reglas, Guión, Varas y demás insignias pertenecientes a la Cofradía de Jesús. Ante esta humillación y en el mismo año1630, los hermanos de Jesús de establecieron en la Parroquia Santa María Magdalena, donde fueron recibidos con Fraternidad por la Autoridad Eclesiástica Parroquial.

Transcurrido un tiempo, el Mayordomo de la Cofradía, el Señor D. Juan de Cazalla, unidos a los demás miembros de la Cofradía, compuso una instancia al Licenciado D. Francisco de Monsalve Deán, Canónico de la Santa Iglesia de Sevilla, Provisor y Vicario en su Arzobispado. En dicha instancia, los hermanos de Jesús, pretendían que les fuese devueltas todas sus pertenencias.

El Sr. D. Francisco de Monsalve Deán ante esta petición encomendó al Vicario de la villa de Arahal para que ante el escribano de la Vicaría diese fe y procediera a la cita de las dos cofradías y que compareciesen ante este tribunal y se le administrara justicia, dado en Sevilla el día 10 de Abril de 1691.

Respetando y obedeciendo las instrucciones del Sr. D. Francisco de Monsalve Deán, los hermanos de las dos Cofradías comparecieron ante el tribunal y le fueron devueltas a la Cofradía de Jesús sus pertenencias, que desde 1630 hasta aquel mismo año 1691, habían sido custodiados por los hermanos de San Roque, sin ser suyas propias.

Durante el transcurso de todos estos años y hasta el año 1749, la Cofradía de Jesús sufrió una considerable decadencia acentuada además por el desánimo de sus hermanos cofrades.

Hasta este año de 1749, gracias a otras cofradías que habían sido constituidas recientemente, la Cofradía de Jesús pudo cubrir todas las gestiones de los entierros de sus hermanos cofrades que habían ido falleciendo. Fue el 20 de Abril de 1749 cuando los hermanos de la Cofradía de Jesús celebraron Cabildo Extraordinario y acordaron dirigirse al Sr.Licenciado D. Ángel de Cossío, Juez de testamentos, para que le concediera el
permiso para poder amparar y realizar los entierros de todos sus hermanos difuntos. Terminando el Cabildo, firmó el Director Espiritual, Señor D. Francisco Núñez Ponce, junto a todos sus capitulares. Recibida esta solicitud el día 23 de Abril del mismo año, el Señor Provisor D. Ángel, aprobó y la firmó el Fiscal. Una vez recibida esta aprobación por la Autoridad Eclesiástica, los hermanos de la Cofradía de Jesús se sintieron satisfechos y sin premura lo cumplieron desde entonces en adelante.

En el año 1755 cuando se produjo el desastroso terremoto conocido como “Terremoto de Lisboa”, la Parroquia de Santa María Magdalena, se derrumbó debido al mal estado en el que se hallaba. Nuestra Hermandad, que estaba establecida en dicha Parroquia, sufrió todas las inclemencias propias de una desgracia de esa envergadura, pero sin flaquear en ningún momento colaboró, dentro de sus propias posibilidades, con la Autoridad Parroquial hasta el año 1797, cuando fueron ya completadas las obras pertinentes en la Parroquia para su total restauración. La Hermandad de Jesús, se construyó, entonces, su
propio altar dentro de la misma Parroquia, labor que fue agradecida por el Sr. Cura Párroco y Director Espiritual de la Hermandad de Jesús, y por la Autoridad Eclesiástica.

Una vez terminada la restauración de la Parroquia, los cofrades de la Hermandad de Jesús siguieron todas las actividades y obligaciones de acuerdo a sus Reglas, sin ser afectados por nada la Ley de desamortización de Mendizábal que tanto afectó al conjunto de la Iglesia.

El tiempo fue transcurriendo sin acontecimientos importantes pasa Nuestra Hermandad. Hasta el día 22 de Julio de 1936 cuando sufrió la lamentable pérdida de sus imágenes y el Retablo Altar que las cobijaba, con motivo de las turbas de aquellos días. Los hermanos que componían nuestra Hermandad mostraron su nobleza y honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno, prestándoles toda su labor moral y material a los afligidos por nuestro pueblo, que desgraciadamente fueron muchos.

Transcurridas tan difíciles circunstancias y habiendo pasado desde dichas fechas hasta la Cuaresma del siguiente año 1937, la Junta de Gobierno a petición de los hermanos Antonio Godino Villar, y Antonio Portillo Mairena, celebraron un cabildo Extraordinario para nombrar una comisión que se encargaría de restablecer las imágenes, y junto a ellas el patrimonio que había sido destruido.

La comisión nombrada al efecto durante seis años realizó una gran labor social en el seno de la Parroquia y proveyeron a la Hermandad de nuevas imágenes, a las que hoy veneramos con gran amor.

Destacamos entre las obras sociales llevadas a cabo durante nuestra enriquecedora historia es la Donación de Sangre en colaboración con la Hermandad de Donantes que llevamos desarrollando durante más de treinta años.

Imágenes de los titulares y símbolos de la hermandad

IMAGENES TITULARES
Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Se representa con la cruz a cuestas ayudado por Simón de Cirene. La escultura es de estilo neobarroco realizado por el escultor José Rivera en 1942. Las manos fueron talladas por Pineda Calderón. Se encargó un estudio de radiodiagnosis a Francisco García y Francisco Bazán Franco, que sería la base técnica para la restauración que llevara a cabo el escultor Miñarro en 1988.

Nuestra Señora de los Dolores.
La Virgen de los Dolores fue realizada también por Rivera en 1945. Su rostro refleja una expresión muy dolorosa y recuerda la obra del primero de los Astorga, en quien, sin duda, bebió el autor.

El paso de Cristo se estreno en el año de 2002. El paso de palio está labrado enmetales plateados de estilo renacentista y barroco.El palio de terciopelo azul oscuro liso se remata por magnífica crestería plateada. La Virgen se cubre con manto del mismo tejido y color. La candelería y jarras son de plata de ley realizadas por Villareal.

SOBRE EL IMAGINERO

José Rivera García: Imaginero sevillano, nacido el 29 de febrero de 1905 en Umbrete. En la línea de otros imagineros emergidos del resurgir de la escuela sevillana posterior a la Guerra Civil, fué discípulo de Castillo Lastrucci.

Trabajó fundamentalmente en los años cuarenta y cincuenta, inspirándose enlos maestros del Barroco, cuando no le encargaban meras reproducciones de imágenes desaparecidas. Su dramatismo y la actitudes de sus imágenes recuerdan ligeramente a Montes de Oca.

Sin embargo, un estudio “semana santa de Jerez y sus cofradías ”, de José Ramón Fernández Lira, le acusa de aprovecharse de la restauración que hizo en 1942 de la Virgen de la Angustia de los Estudiantes para sacar una mascarilla de barro y hacer copias, para venderlas: Falleció en Sevilla el 10 de agosto de 1982.

Entre sus imágenes para la provincia de Sevilla están:
· Nazareno, Cirineo, y San Juan de la Hermandad de Jesús de la Puebla de Cazalla (1938-1941).
· Jesús Nazareno (1942), Cirineo (1952) y Virgen de los Dolores de Arahal (1944).
· San Juan (1944) de la Hermandad del Cautivo de Cazalla.

Fuera de la provincia debemos destacar:
· Virgen de la Paz, de la Coronación de Jerez (años cuarenta).
· Nazareno de Cirineo de El Amor de Cádiz.
· Amargura de Puente Genil.
· Dolorosa de la Hermandad del Caído de Cádiz.

ICONOGRAFÍA

La imagen de Jesús cargado con la cruz de nuestros pecados que atrae la piedad de los arahalenses es una escultura neobarroca realizada por José Rivera (1942), muy lograda y expresiva; las manos, éstas de Pineda Calderón, están excelentemente modeladas. El profesor Miñarro las ha restaurado recientemente. La figura del Cirineo, del mismo autor, completa el momento pasional.

Perdidas sus imágenes primitivas en la guerra civil, fueron repuestas por José Rivera García: El Nazareno y Cirineo (1942) y la Virgen (1945). Sin embargo no procesionan actualmente San Juan ni la Verónica, que lo hacían antes en pasos aparte.

SIMBOLOS DE LA HERMANDAD

Escudo

En la parte superior la Corona Real, en el plano inferior la Cruz de Jerusalén dorada dentro de una circunferencia morada con filo también dorado.

Estandarte

De color morado, que lleva en el centro el escudo completo de la Hermandad

Enseres procesionales de Cristo y de Palio:

En el primer inventario de bienes de la Hermandad, se refleja: dos pares de andas, una de Nuestro Padre Jesús y otra de Nuestra Señora.
En un acta de cabildo de cuentas de aquellos primeros años se documenta por primera vez la realización de un paso de nuestra virgen: “Mas por descargo de un cajón y seis barras para el cielo, cincuenta y ocho reales; mas por descargo de dorar las seis barras al dorador, ciento veinte reales: mas por descargo de ocho varas de holandilla para formar el cielo, treinta y dos reales; mas por descargo cuatrocientos noventa y cuatro reales que costó once baras de terciopelo a precio cada bara de cuarenta y cinco reales para el cielo
de la virgen; mas por descargo de la hechura del cielo y las tachuelas”.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, hemos podido apreciar como quedo el anterior paso tras la primera remodelación, dorado y adquisición de nuevos candelabros de guardabrisas. En el libro de cuentas aparecen expresados: “23 de marzo de 1890; por cuatro candelabros nuevos y arreglo del monte, 960 pesetas; arrastre del tren de los candelabros y el monte y subida de la estación, 34 pesetas; De 18 guardabrisas y el porte, 160 pesetas”.

Las dimensiones guardaban las proporciones justas y se adaptaban perfectamente a la antigua imagen Bendita de Nuestro Padre Jesús Nazareno más pequeña que la actual, portando cruz arbórea o la de
imitación a carey que aun hoy se conserva. Por documentos gráficos de la época se pueden apreciar un paso de una singular armonía, muy distinto, después de las ampliaciones y adaptaciones sufridas, del que
nos ha llegado hasta nuestros días.

Desde entonces, permanecía inalterable Hasta el año 1946. En este proyecto, se decide adaptar la imagen para adoptar la nueva imagen de un Cirineo ayudando a llevar la cruz a Nuestro Padre Jesús Nazareno, sustituir los cuatro candelabros de guardabrisas que portaba en las esquinas por faroles, hechos en madera, así como otras modificaciones diseñadas y realizadas por el escultor y restaurador Don José Rivera García, tal como se detallan en la siguiente acta:
“Reunidos los Directivos bajo la presidencia del Hermano Mayor José Brenes Vega, con los Sres. Rivera y Miguel García, para tratar de asuntos concernientes al arreglo del paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Fue acordado alargar la longitud del paso un metro aproximadamente, para así poder colocarle el Cirineo. Además del Cirineo se encargaron cuatro faroles, dos mecheros, crestería y respiraderos, pero siendo el costo del dorado demasiado elevado, se acordó solamente dorar faroles y crestería, dejando la parte del
canasto y respiraderos para dorarlos en años sucesivos”.
Finalmente en el año 1974, tras la aprobación del proyecto, el paso fue sometido a una nueva remodelación que cambiaría por completo su fisonomía tal como había sido concebido en la anterior centuria. Se retallaron las partes del canasto que estaban lisas, se ensancharon los respiraderos, se tallaron sobre las esquinas nuevas capillas con sus respectivas efigies de Evangelistas y se cambiaron los anteriores faroles cuadrados por otros de orfebrería de metal plateado.

En la siguiente acta se especifican pormenores de su diseño y ejecución:
“El Sr. Hermano Mayor presenta el proyecto y presupuesto para el arreglo de Nuestro Padre Jesús  Nazareno, dando cuenta que el trabajo de talla, lo realizará el tallista de Sevilla Sr. Martínez según dibujo y
dirección del escultor Manuel Pineda Calderón, los cuatro evangelistas para la capilla serán obra del referido escultor y añade que desde el lunes próximo se podrá admirar en nuestra Secretaría el referido proyecto a tamaño natural. Después de Esta reforma, durante las últimas décadas no volvió a sufrir más remodelaciones. En el año 2003 tras la hechura del nuevo paso, fue vendido a la nueva Hermandad de
Jesús Nazareno de la vecina localidad de Montellano”.

El Cabildo General Extraordinario celebrado el 26 de marzo de 1998 se presentaron varios proyectos y presupuestos del nuevo paso para portar la imagen bendita de Nuestro Padre para sustituir en un futuro al
antiguo paso de Cristo.

El trabajo de carpintería lo realizó el ebanista Francisco Bailac González, que comenzó la parihuela en 1998, continuando posteriormente con el canasto y los respiraderos.

El 30 de Mayo de 1999, tras culminar su labrado y entregar el paso en madera, éste es trasladado al taller Castellar (taller de Manuel Durán, el entallador) que comenzó a tallar, hasta que finalizó en Abril de 2002.

En dicho año se saca por primera vez en procesión el paso de Cristo sólo en madera y sin dorar, en 2003 se quería sacar el paso de Cristo a “medio dorar”, pero aquel año llovió y el paso no salió (hacía en aquel
entonces 32 años desde que no llovía en la madrugá del Viernes Santo.
En 2004 El paso de Cristo salió completamente nuevo y dorado).

Se puede visitar la casa de hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno o visitar la página webhttp://www.hermandaddejesusnazareno.org/


Resumen Histórico de la Pontificia, Real e Ilustre Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Madre y Señora del Patrocinio

Fuente: http://www.el-cachorro.org/

Colaboración: Francisco A. Palanco Rodriguez / Francisco A. Fdez

Poco podían imaginar los antiguos vecinos de las afueras de Triana, al sitio del camino del campo de Castilla, que aquel templete que en el siglo XVII cobijaba la entrañable y menuda imagen de la Virgen del Patrocinio fuera a convertirse con el paso del tiempo en lugar de profundas devociones de proyección universal. El origen de este centro de veneración se pierde aún en la contradictoria nebulosa de la historia y de la tradición oral.

De una parte los investigadores aluden a una corporación con hospital propio fundada por gentes de color en 1584 en la cercana calle Portugalete, como Hermandad penitencial de Nuestra Señora del Rosario. Debido a los pleitos de exclusividad que sobre esta advocación interpuso la comunidad dominica de Sevilla hubieron de ir variando sucesivamente tal título, a la par que por diversas vicisitudes mudaban también de ubicación.

Así en 1587 pasó a llamarse de Nuestra Señora de las Cuevas, trasladándose por aquel entonces -tal vez a causa de la reducción de hospitales ordenada en 1586- al entorno del Monasterio de la Cartuja en que hoy la conocemos. Más adelante recobró el título de Rosario, al cesar las reclamaciones de la Orden de Predicadores en este sentido, y de entonces proviene que a este útimo tramo de la calle Castilla se le denominara largo tiempo como calle Rosario. En 1660 se le otorgó que pudieran tomar a censo perpetuo un pedazo de tierra calma que pertenecía a las monjas del Dulce Nombre y en cuyo suelo levantaron la Capilla. Nuevamente, cuando la orden de Santo Domingo se instala en Triana en 1673, en la ermita de la Candelaria (actual templo de San Jacinto), la cercanía reaviva el litigio del nombre y adoptan finalmente la advocación del Patrocinio. Junto a estas indagaciones, se ha perpetuado a través de las generaciones la creencia de que esta advocación se había creado en torno a una imagen gloriosa encontrada en el brocal de un pozo, en cuyo lugar se levantó un primer templete dándole culto bajo el nombre de Patrocinio.

Y que en la real visita del monarca Felipe IV a Sevilla en 1624, una tarde que paseaba en su falúa por el río, acudió a postrarse ante dicha imagen, cuyo título tanto defendería posteriormente en gratitud por los favores dispensados por la Virgen durante su reinado, extendiéndolo entre sus reinos y consiguiendo de Roma en 1656 la institución de la Fiesta del Patrocinio de Nuestra Señora. Por este motivo la Hermandad ha organizado desde tiempo inmemorial, cada año, solemnes sufragios por su alma. Bien pudieran conciliarse ámbas teorías intuyendo, como se ha apuntado, que es por la eclosión que se vive en toda la nación respecto a la prodigada advocación del Patrocinio por lo que se la elige en 1673 cuando se debe abandonar definitivamente la del Rosario, más aún -quizá- cuando el monarca que tanto hizo por su propagación pudo haber venerado personalmente el sagrado simulacro de la Virgen trianera medio siglo antes. Mientras algunas opiniones insinúan el pronto declive de esta Hermandad, resulta extraño a tan escaso tiempo de los hechos narrados y cuando en 1671 había labrado un retablo, ejecutado por el maestro ensamblador Marcos de Yepes, para el Cristo con la Cruz a cuestas al que igualmente daba culto. Pero lo cierto es que en 1680 surge en la pequeña capilla una nueva corporación, la del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Señora de la Paz, que en 1682 encarga la realización de una efigie de Cristo en la Cruz al joven imaginero utrerano afincado en Sevilla Francisco Antonio Gijón. Esto supondrá el hito de mayor trascendencia en la historia que abordamos. La imagen que Gijón entrega supone algo muy distinto a lo que el barroco andaluz había producido durante su ya larga y fecunda trayectoria, hasta el punto que ha dado en considerarse el canto de cisne último de tal estilo. Como escribiera el catedrático de Arte sr. Bernales, “después de este Cristo vino el silencio de las gubias”. De él se han escrito todo tipo de elogios tanto por la crítica de Arte como por la literatura piadosa. En su hechura viene a unir el postrer estertor de agonía del Redentor en el madero y el Glorioso Triunfo de la Resurrección que su muerte anuncia. La mirada elevada, la fortaleza de su pecho, la agitada violencia de su sudario y la sedienta expresión de su rostro han confortado durante tres siglos a miles de devotos, hasta el punto de convertir aquella humilde ermita originaria en foco inconfundible de fe y de religiosidad.

En 1689 y por el Cardenal Ambrosio Spínola quedaron fusionadas ámbas corporaciones mencionadas, pasando a constituir una sola como Hermandad del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Señora del Patrocinio. Se establece para su salida penitencial la tarde del Viernes Santo.Tambien por aquellos años, a finales del XVII, posiblemente en relación con estos hechos, se amplió la Capilla añadiéndosele el primer cuerpo, reedificándola y restaurando todo lo demás. Esta obra se hizo a costa de Sebastián Fernández Barrantes quien al morir sería enterrado en el Presbiterio. Desde entonces ha sido creciente el auge de la corporación resultante dado el contínuo crecimiento de la devoción hacia ámbos titulares. El Crucificado emociona a cuantos lo contemplan, trasladándoles a la cima trascendente del Gólgota. La Virgen del Patrocinio, que desde 1750 añade al carácter letífico con que contaba, el carácter penitencial incorporando a la procesión de Semana Santa una Dolorosa encargada al escultor Cristobal Ramos, sigue infundiendo mientras tanto el amparo de su protección a cuantos le imploran.

Todo ello encuadrado en el singular estilo de religiosidad popular del común de las cofradías sevillanas pero a la vez con acentos propios y distintos producidos por el impacto visual de la efigie del Cristo y por la insistente propagación de cuanto el nombre de la Señora trasluce, vinculado a la creencia de su Mediación Universal como medianera de todas las gracias.

Durante el siglo XIX y debido a epidemias y calamidades son numerosas las ocasiones en que se han organizado rogativas con el Santísimo Cristo de la Expiración. Así en 1800, 1849 y 1865 por ejemplo, dando prueba de efectos milagrosos en éstas como así en sus procesiones de Semana Santa. En la de 1865… Entre las principales mejoras de la Capilla destaca que a principios de dicho siglo, en 1814, se instaló el retablo mayor de la Capilla, procedente de la Iglesia de San Alberto a cuya comunidad le sería adquirido. En 1846 cruza el río por vez primera en su estación de penitencia para acudir a la Catedral pues hasta entonces la realizaba a la Real Parroquia de Señora Santa Ana y desde 1878 la realiza regularmente cada año pues hasta entonces no acudía de forma continuada.

La imagen corporativa de la Hermandad va definiéndose tal y como hoy la conocemos hacia principios del XX. En 1909 se establece definitivamente su característico hábito penitencial, con túnica y antifaz negro y capa blanca. En 1921 sustituye la imagen dolorosa de la Virgen del Patrocinio por otra de autor desconocido de rostro más letífico y acorde con la advocación. En 1923 se transforma el color de su paso de palio pasando del negro al rojo, estrenando el riquísimo palio de malla de oro bordada, diseñado por Herminia Alvarez Udell y realizado por el taller de Hijos de Olmo.

Pero será en 1926 cuando enriquezca su patrimonio con uno de los enseres que más contenido espiritual proclama: en Noviembre de ese año estrena el “Mediatrix“, insignia o bandera que proclama la defensa y voto realizado solemnemente por la Hermandad de defender la creencia antes aludida en la Mediación de la Santísima Virgen, voto que renueva cada año, como cada año enarbola orgullosamente en las calles de Sevilla esta insignia que toma su nombre de la inscripción latina “Mediatrix omnium gratiorum, dedisti protectiones salutis tuae“.

En la primera mitad de este siglo y ante la numerosa cantidad de fieles que congregan los cultos de la Hermandad comienza a celebrarse el anual Quinario en honor de sus titulares en la Parroquia de Santa Ana. No es sin embargo hasta 1946 cuando al fin se logra aprobar el proyecto realizado por el hermano y arquitecto D. Aurelio Gómez Millán, para un nuevo templo acorde con las necesidades espirituales y materiales de la Hermandad, colocando su primera piedra el Domingo de Resurrección de 1947 el Cardenal Arzobispo de Sevilla D. Pedro Segura y Sáenz, con asistencia de las primeras autoridades de la ciudad. Catorce años después, el 8 de Marzo de 1960 el Cardenal D. José María Bueno Monreal bendice el nuevo templo del Santísimo Cristo de la Expiración que ha respetado la antigua Capilla del Patrocinio conectándola como Capilla del Sagrario. El Crucificado, que antes se veneraba en un pequeño altar lateral de mármol, pasa a ser ahora el centro de veneración ocupando el altar mayor. Por cierto que este prelado, Bueno Monreal, le tenía gran devoción al Cristo de la Expiración, hasta el punto que en el año 1975, cuando las cofradías sevillanas le homenajean con motivo de sus Bodas de Oro sacerdotales no encuentran mejor ofrenda que una reproducción a tamaño académico de este Cristo, que con tal motivo estuvo expuesta en el Salón Colón del Ayuntamiento. Esta reproducción presidió su habitación particular hasta su muerte y hoy preside el salón de actos del Seminario Mayor de Sevilla. Para más abundancia, habiendo fallecido fuera de la ciudad, en la entrada en Sevilla de sus restos mortales la ciudad lo recibió con un responso en la Capilla que años antes había consagrado. Se debe destacar cómo desde finales del siglo XIX en que tan afectada resultara en numerosas ocasiones por las crecidas del río, la corporación ha dado contínuas muestras de estímulo ante la desgracia, saliendo recuperada y fortalecida. Pero la mayor de ellas es la demostración de devoción y superación tras el incendio fortuíto sucedido el 26 de Febrero de 1973 en la Capilla, en la que milagrosamente se salvó la imagen del Cristo mientras la de la Virgen, que estaba a sus piés, fue totalmente destruída por las llamas. Supuso una fuerte conmoción en el barrio, en Sevilla y más allá de nuestras fronteras.

Pero como decimos, antes de traducirse en una aflicción, significó un nuevo revulsivo, sustituyendo de inmediato la efigie de la Virgen por otra de similar o mejores calidades y que se le asemejaba. Se restauró la efigie del Cristo y comenzó una nueva etapa de fuerte esplendor, tanto en número de hermanos como en patrimonio y sobre todo vida religiosa. Desde entonces y hasta hoy, cumplidos veinticinco años ya desde aquel luctuoso trance, apenas queda huella sino del resurgir como lo prueban los cultos, actividades, proyectos y la misma estación de penitencia de la Hermandad. Otros hechos singulares acaecidos en este tiempo han sido la participación en el Vía Crucis de las Cofradías de Sevilla, en 1977 y que desde que lo presidiera en su tercera edición, se convirtió en acto multitudinario de la ciudad; la celebración en 1982 del tercer centenario de la hechura del Cristo, trasladándose a la Catedral y organizándose un Triduo predicado por el Señor Arzobispo Fray Carlos Amigo Vallejo. Aquel año se reabrió al culto la antigua Capilla que había quedado temporalmente en desuso por su mal estado y que con obras posteriores y recientes se ha afianzado estructuralmente con garantías; la renovación reciente de las Reglas de la corporación manteniendo los valores singulares que la historia le ha conferido, como complemento a la actualización postconciliar de su papel en la vida de la Iglesia; la transformación urbanística de su entorno a raiz de las actuaciones preparatorias a la Exposición de 1992 que la han rodeado de gran cantidad de viviendas nuevas y población juvenil; los nuevos espacios expositivos de sus enseres inaugurados en 1999 y la consagración del templo el día 15 de Diciembre de dicho año. Numerosas personalidades han querido vincularse a esta corporación, manteniendo estrechos lazos. En 1955 acudió a orar ante sus plantas el anterior Jefe de Estado español. El título de Real que ostenta la Hermandad junto a los de Pontificia e Ilustre, manifiesta una tradición histórica que arranca de los tiempos de Felipe IV y llega hasta nuestros días. El Rey D. Juan Carlos I, que ha presenciado su procesión, es Hermano Mayor Mayor honorario de la corporación y hasta su fallecimiento reciente fue camarera del Santísimo Cristo su madre Dº Mercedes, Condesa de Barcelona, cargo heredado a su vez de su madre, la Infanta Dª Luisa de Orleans. También se han postrado ante el Cristo otras Casas Reales como los Reyes Balduíno y Fabiola de Bélgica o Gustavo y Silvia de Suecia.

Cultos que se celebran en la Iglesia

Aunque la veneración a la Sagrada Efigie del Santísimo Cristo y a la consoladora Imagen y Advocación de la Virgen pudiera parecer que acaparan el protagonismo absoluto de la atención de los hermanos de la corporación, la Hermandad quiere ser a través de ellos una comunidad de vida cristiana, consciente de que tales devociones deben servir de medio para la misión evangelizadora que le corresponde dentro de la Iglesia. Por ello, y conforme a sus Reglas que así lo proclaman, quiere tener una vida de fe basada en el Culto a Dios, la Formación Religiosa y la práctica de la Caridad, complementado, en la medida de sus posibilidades, con la promoción cultural y humana de sus miembros. El Culto a Dios se practica conforme al calendario litúrgico y al que a través de generaciones ha ido conformando la inquietud espiritual de la corporación. La Celebración de la Eucaristía conforma el eje de todos los cultos que se celebran durante el año.

Diariamente se celebra la Santa Misa, duplicándose en los días festivos, en los que también se dispone de confesor para la administración del Sacramento de la Penitencia. Igualmente se celebra la Misa por la intención de los hermanos fallecidos. En el transcurso de la Eucaristía se celebran los Solemnes Cultos anuales consistentes, en primer lugar, en Quinario al inicio de la Cuaresma, que termina con Función Principal de Instituto. En ella renuevan los hermanos el juramento de las Reglas de la Corporación y las Creencias Dogmáticas de Nuestra Santa Religión, incluyendo la defensa de la Virgen María como Mediadora de todas las Gracias. Este voto se lleva a gala especialmente en la Hermandad, por su estrecha relación con la advocación de la Santísima Virgen, hasta el punto que es característica de la corporación el “Mediatrix”, ya mencionado, singular entre las insignias de las cofradías sevillanas, y que es como el lema mariano de la Hermandad. De la misma manera, en segundo lugar, se celebra Triduo y Función en honor de la Santisima Virgen en torno al segundo domingo de Noviembre, coincidiendo con la festividad de su advocación del Patrocinio.

La Adoración al Santísimo tiene su principal convocatoria en los días 27 y 28 Febrero y 1 de Marzo, en que corresponde a este Templo el Jubileo Circular de las 40 horas. Como invitación a la reflexión y al acercamiento espiritual a las figuras de Cristo y de su Santísima Madre en los misterios que representan, mediante el acercamiento gestual y reverencial a las imágenes, se celebra Besamanos de la Santísima Virgen el domingo anterior a Semana Santa, abierto en la vispera con una Meditación, bajo el título del Stabat Mater (contemplación de la Virgen a los pies del Crucificado). Y el Domingo de Resurrección, Besapies del Santisimo Cristo, formándose en ámbos días largas filas para postrarse ante ellos y rezar. Como ejercicio penitencial de señalada solemnidad, en la tarde del Viernes Santo se realiza la Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral con las imágenes portadas en sus pasos por jóvenes hermanos costaleros, presenciada por toda la ciudad, en procesión de aproximadamente diez horas. Durante la misma conforman su cortejo de acompañamiento un total de 1500 hermanos vistiendo la túnica, alumbrando con sus cirios, cargando con sus cruces o con las insignias. Sendas bandas de Música siguen a los pasos interpretando marchas de corte penitencial y siendo interrunpidas las mismas por innumerables saetas o cantes breves devocionales lanzados espontaneamente desde el público. La llegada de este día constituye una espera emocionada durante todo el año y desde el Domingo de Ramos son numerosos quienes se acercan hasta la Capilla para postrarse ante el Cristo y la Virgen ya situados sobre sus pasos procesionales. Especialmente el Cristo, por estar labrada su imagen para su contemplación en procesión muestra entonces mejor que nunca sus cualidades expresivas desde todos sus ángulos, fiel traslado a la realidad del Calvario y reflejo de la idea de Dios que entrega su espíritu y quiere alzarse al cielo con los ojos y con el cuerpo entero, casi en preanunaciada resurrección, en el momento de morir. Pudieranse casi incluir en el apartado de cultos los diversos actos formativos que por su carácter extraordinario y su celebración en el sagrado Recinto sobresalen de otros de igual finalidad durante el año.

ales son los Retiros de Adviento y Cuaresma dirigidos por el Director Espiritual y el Ciclo de Conferencias cuaresmales en las que se invita a diversas personalidades de prestigio a exponer temas de interés como punto de reflexión en estas fechas tan propicias. Aparte de ello, el Diputado de Formación se necarga de la elaboración y desarrollo de las distintas programaciones de Cursos de Formación, Catequesis, etc. Existe un Curso permanente de Formación de Acólitos para el cuerpo que asiste en las celebraciones litúrgicas y procesiones. El 15 de Diciembre se conmemora la Dedicación del templo. El Sacramento del Matrimonio se celebra en número aproximado de 175 a lo largo del año.

 


POR QUÉ LUCHO? POR LO QUE CREO

Manuel Murillo Garcia

Quien cree y ama poco, lucha poco. Porque nadie da la vida por aquello en lo que no cree.

Luchamos cada día por conquistar muchas metas. Uno lucha para sacar adelante a su familia. Otro lucha para defender el suelo y la gente de su Patria. Otro lucha por conseguir el pan de cada día.

¿Por qué lucho en mi vida? Por aquello que necesito, por aquello que amo, por aquello en lo que creo.

Quien cree y ama poco, lucha poco. Porque nadie da la vida por aquello en lo que no cree. En cambio, somos capaces de ponerlo todo, nuestra mente, nuestro corazón y nuestras fuerzas, por eso que consideramos justo, bueno, bello.

La pregunta “¿por qué lucho?” se convierte entonces en otra pregunta: “¿en qué creo?”
Si creo en algo miserable y pobre, lucharé por nubes de engaño. Si creo en algo noble y grande, lucharé por una causa buena.

En cambio, si creo en Cristo, en la Iglesia, en la gracia, lucharé para que el Evangelio se difunda, para que la verdad llegue a más corazones, para que la pureza sea acogida, para que la generosidad y la justicia permitan al pobre y al enfermo encontrar a su lado manos amigas.

¿Por qué voy a luchar hoy? Por aquello en lo que creo. Por eso necesito pedir a Dios, con la humildad de aquel padre de familia del Evangelio (cf. Mc 9,22-24), que ayude mi incredulidad, que me conceda una fe grande, fuerte y bella, para este día y para todas las luchas que me tocará afrontar durante mi existencia terrena.

Autor: P. Fernando Pascual LC.

MANUEL MURILLO GARCIA Para ir al Blog “Solo Informatica, por Manuel Murillo Garcia”, siga este enlace: http://mmurilloinformatica.blogspot.com/  Para ir al  Blog ”MIS COSAS” http://murillomanolo.blogspot.com/


ET INCARNATUS EST DE SPIRITU SANCTO EX MARÍA VIRGINE (I)

Fotografia: Francesco Di Palma / Hermandad del Gran Poder

Costa Rica 

La estructura básica de la profesión de fe nicena, como de todas las grandes profesiones de fe de la Iglesia antigua, es una confesión del Dios trinitario. En su contenido esencial es decir sí al Dios vivo como Señor nuestro, de quien procede nuestra vida y a quien regresa. Es una confesión de Dios. Pero, ¿qué significa cuando llamamos a este Dios un Dios vivo? Con esto se quiere decir que este Dios no es una conclusión de nuestro pensamiento, que nosotros ahora, con la conciencia de nuestro conocimiento y nuestra comprensión colocaremos ante los demás; si se tratase sólo de esto, este Dios sería sólo un pensamiento de los hombres, y toda tentativa de dirigirse a él podría ser muy bien una búsqueda a ciegas llena de esperanza y de espera, pero siempre llevaría a lo indeterminado. El que hablemos de Dios vivo significa que este Dios se muestra a nosotros; él mira desde la eternidad en el tiempo y establece una relación con nosotros. No podemos dar de él una definición según nuestros gustos. Él mismo se ha “definido”, de modo que ahora él está como nuestro Señor que es ante nosotros, sobre nosotros y entre nosotros. Este mostrarse de Dios, por lo que él no es el fruto de nuestra reflexión, sino nuestro Señor, constituye por consiguiente el punto central de la confesión de fe: el reconocimiento de la historia de Dios en el corazón de la historia de los hombres no es algo que complicaría la sencillez de la confesión de Dios, sino que es su condición interior. Por ello el centro de todas nuestras confesiones de fe es el sí a Jesucristo: “Él se ha encarnado por obra del Espíritu Santo en el vientre de la Virgen María y se ha hecho hombre”. Ante esta frase nosotros nos arrodillamos, porque en ese momento el cielo, el velo tras el que se esconde Dios, se rompe y el misterio nos toca con inmediatez. El Dios lejano se convierte en nuestro Dios, se convierte en Emmanuel, “Dios con nosotros”. Los grandes maestros de la música sacra, más allá de todo aquello que pueda ser expresado con palabras, y de manera cada vez nueva, han dado a esta frase la resonancia mediante la cual lo indecible toca nuestro oído y nuestro corazón. Estas composiciones son una “exégesis” del misterio que penetra más profundamente que todas nuestras interpretaciones racionales. Pero puesto que es la Palabra que se convirtió en carne, también de manera cada vez nueva hemos de tratar de traducir a nuestras palabras humanas esta Palabra originaria creadora que “estaba junto a Dios” y “es Dios”, a fin de oír en las palabras la Palabra.

1. Gramática y contenido en la frase de la profesión de fe

Si ahora examinamos la frase ante todo según su estructura gramatical, se ve que incluye cuatro sujetos. Se nombra expresamente al Espíritu Santo y a la Virgen María. Pero además está también el sujeto “Él” de «Él se ha hecho carne». A este Él antes se le ha llamado con diversos nombres: Jesucristo, el unigénito Hijo de Dios,… Dios verdadero de Dios verdadero…, de la misma sustancia que el Padre. De modo que en este Él -inseparable de él- va incluido otro Yo: el Padre, cuya misma sustancia comparte, por lo que puede llamarse Dios de Dios. Esto significa: el primero y el verdadero sujeto de esta frase es -como inevitablemente era de esperar tras lo dicho anteriormente- Dios, pero Dios en la trinidad de los sujetos, que sin embargo son Uno solo: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La dramaticidad de la frase, sin embargo, está en que no formula una afirmación sobre el ser eterno de Dios, sino una afirmación de acción, que tras un atento examen resulta ser incluso una afirmación de “pasión”, como una acción pasiva. A esta afirmación de acción, de la que participan las tres personas divinas, cada una a su manera, pertenece la expresión «ex María Virgine», o mejor dicho, de aquí arranca la dramaticidad del conjunto, puesto que sin María la entrada de Dios en la historia no llegaría a su fin, y por consiguiente no se habría conseguido precisamente lo importante en la confesión de fe: que Dios es Dios con nosotros y no sólo Dios en sí mismo y para sí mismo. De este modo la mujer, que se designó a sí misma como humilde, es decir, mujer anónima (Lc 1, 48), queda en el punto central de la confesión en el Dios vivo y Él no puede ser pensado sin ella. Ella pertenece irrenunciablemente a nuestra fe en el Dios vivo, en el Dios que actúa. La Palabra se hace carne, el eterno y fundador significado del mundo entra en éste. Él no lo mira solo desde fuera, sino que El mismo se convierte en sujeto agente en él. Para que esto pudiera ocurrir era necesaria la Virgen, que pusiera a disposición toda su persona, es decir, su cuerpo, a sí misma, para que se convirtiera en lugar del habitar de Dios en el mundo. La encarnación necesitaba la aceptación. Sólo así se produce verdaderamente la unidad del Logos y de la carne. «Quien te ha creado sin ti no ha querido redimirte sin ti», dijo san Agustín sobre esto. El “mundo”, al que viene el Hijo, la “carne” que él asume, no es un lugar cualquiera ni una cosa cualquiera: este mundo, esta carne es una persona humana, es un corazón abierto. La carta a los Hebreos, a partir de los Salmos, interpretó el proceso de la encarnación como un diálogo real intradivino: “Un cuerpo me has preparado”, dice el Hijo al Padre. Pero esta preparación del cuerpo ocurre en la medida en que también María dice: «No quisiste sacrificios ni oblaciones, pero me has preparado un cuerpo… He aquí que vengo para hacer tu voluntad» (Hb 10,5-7; Sal 40,6-8). El cuerpo es preparado para el Hijo en el momento en que María se entrega totalmente a la voluntad del Padre y así pone a disposición su cuerpo como tienda del Espíritu Santo.

2. Los antecedentes bíblicos de la frase
Para comprender en su profundidad la frase central de la confesión de fe hemos de ir más allá del Credo, remontarnos a su fuente: las Sagradas Escrituras. La profesión de fe, examinada más atentamente, se nos revela en este punto como una síntesis de los tres grandes testimonios bíblicos de la encarnación del Hijo: Mt 1, 18-25; Lc 1, 26-38; Jn 1, 13-14. Tratemos, pues, sin entrar en la explicación pormenorizada de estos textos, de comprender algo de su específica y particular aportación a la comprensión de la encarnación de Dios.

2.1. Mt 1, 18-25

Mateo escribe su Evangelio para un ámbito judío y judeo-cristiano. Por lo tanto su preocupación es la de hacer resaltar la continuidad entre la antigua y la nueva alianza. El Antiguo Testamento tiende a Jesús, en él se cumplen las promesas. El nexo interior de espera y cumplimiento se convierte al mismo tiempo en la prueba de que Dios aquí actúa verdaderamente y que Jesús es el salvador del mundo enviado por Dios. De ahí que ante todo Mateo desarrolle la historia de la infancia a partir de san José, para mostrar que Jesús es hijo de David, el heredero prometido que da continuidad a la dinastía davídica y la transforma en la realeza de Dios sobre el mundo. El árbol genealógico, por ser árbol genealógico davídico, lleva a José. El ángel se dirige en sueños a José como al hijo de David (Mt 1, 20). Por eso José se convierte en aquél que da el nombre a Jesús: la asunción a la posición de hijo se cumple en la imposición del nombre…

Precisamente porque Mateo quiere hacer ver la correlación de promesa y cumplimiento es por lo que surge la Virgen María junto a la figura de José. Todavía era incomprensible la promesa que Dios había hecho por medio del profeta Isaías al titubeante rey Ajaz, quien aunque los ejércitos enemigos acosaban cada vez más no quiso pedir a Dios ninguna señal. El Señor “mismo os dará por eso la señal. He aquí que la virgen grávida da a luz y le llama Emmanuel (Dios con nosotros)” (Is 7, 14). Nadie está en condiciones de decir qué quería decir esta señal en la hora histórica del rey Ajaz, si fue dada, en qué consistió. La promesa va mucho más allá de aquella hora. Siguió brillando sobre la historia de Israel como estrella de la esperanza que orientaba la mirada hacia el futuro, hacia lo todavía desconocido. Para Mateo, con el nacimiento de Jesús de la Virgen María, el velo se descorre: esta señal ahora ya está dada. La Virgen, que como Virgen da a luz por obra del Espíritu Santo, es la señal. Con esta segunda línea profética se conecta ahora también un nombre nuevo, que por sí solo da al nombre de Jesús su pleno significado y su profundidad. Si a partir de la promesa de Isaías el niño se llama Emmanuel, al mismo tiempo se amplía el cuadro de la promesa davídica. El reino de este niño va más allá de lo que podía hacer esperar la promesa davídica: su reino es el reino de Dios mismo; participa de la universalidad de la Señoría de Dios, porque en él Dios mismo ha entrado en la historia del mundo. El anuncio, que se manifiesta así en el relato de la concepción y nacimiento de Jesús, vuelve a ser retomado en realidad sólo en los últimos versículos del Evangelio. Durante su vida terrenal Jesús se siente estrechamente ligado a la casa de Israel, aún no enviado a los pueblos del mundo. Pero tras su muerte en la cruz, como resucitado, él dice: «Id, pues; enseñad a todas las gentes… Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo» (Mt 28, 1920). Aquí él se muestra ahora como el Dios-con-nosotros, cuyo nuevo reino comprende todos los pueblos, porque Dios es uno solo para todos. Coherentemente, Mateo modifica en el relato de la concepción de Jesús en un punto la palabra de Isaías. Ya no dice: “Esta (la virgen) le pondrá el nombre de Emmanuel”, sino “Ellos le llamarán Emmanuel, Dios con nosotros”. En este “ellos” se preanuncia la futura comunidad de los creyentes, la Iglesia, que invocará a Jesús con este nombre. Todo está orientado a Cristo en el relato de san Mateo, porque todo está orientado a Dios. De este modo justamente lo ha comprendido la profesión de fe y lo ha transmitido a la Iglesia. Pero puesto que ahora Dios está con nosotros, son de esencial importancia también los portadores humanos de la promesa: José y María. José representa la fidelidad de la promesa de Dios ante Israel; María encarna la esperanza de la humanidad. José es padre según el derecho, pero María es madre con su propio cuerpo: de ella depende el que Dios se haya convertido ahora en uno de nosotros.

2.2. Lc 1, 26-38

Veamos ahora cómo presenta Lucas la concepción y el nacimiento de Jesús, no para hacer la exégesis de este densísimo texto en cuanto tal, sino sólo para quedarnos con su aportación a la profesión de fe. Me limito al pasaje del anuncio del nacimiento de Jesús por parte del arcángel Gabriel (Lc 1, 26-38). Lucas deja entrever en las palabras del ángel el misterio trinitario, otorgando al acontecimiento el centro teológico a que hace referencia toda la historia de la salvación también en la profesión de fe. El niño que nacerá se llamará Hijo del Altísimo, Hijo de Dios; el Espíritu Santo como fuerza del Altísimo llevará a cabo misteriosamente su concepción: así se habla del Hijo, e indirectamente del Padre y del Espíritu Santo. Lucas utiliza para referirse al descenso del Espíritu Santo sobre María la expresión “cubrir con su sombra” (Lc 1,35). Alude de este modo al relato del Antiguo Testamento de la nube santa, que se paraba sobre la tienda del encuentro para indicar la presencia de Dios. De este modo María queda caracterizada como la nueva tienda santa, el arca de la alianza viviente. Su sí se convierte en lugar del encuentro, en el que Dios recibe una morada en el mundo. Dios, que no vive en piedras, vive en este sí dado con cuerpo y alma; aquél al que el mundo no puede contener puede tomar morada totalmente en una persona humana. Este tema del nuevo templo, de la verdadera arca de la alianza, lo toca Lucas dos veces, sobre todo en el saludo del Ángel a María: “Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo” (Lc 1, 28). Hoy está casi unánimemente reconocido que esta palabra del ángel transmitida por Lucas retoma la promesa de Sofonías 3, 14, dirigida a la Hija de Sión y le anuncia la morada de Dios en ella. Así, con este saludo, María es presentada como la Hija de Sión en persona y al mismo tiempo como el lugar de la morada, como la tienda santa sobre la cual reposa la nube de la presencia de Dios. Los Padres han retomado esta idea, que determina además también la iconografía paleocristiana. San José queda indicado mediante el bastón florido como sumo sacerdote, como arquetipo del Obispo cristiano. María, por su parte, es la Iglesia viviente. Sobre ella desciende el Espíritu Santo, y de este modo se convierte en el nuevo templo. José, el justo, está presentado como administrador de los misterios de Dios, como superintendente y guardián del santuario que es la esposa y el Logos en ella. Así él se convierte en la imagen del obispo, al cual se le confía la esposa; ésta no está a su disposición, sino sólo bajo su protección. Todo está orientado aquí al Dios trinitario, pero precisamente por esto en el misterio de María y de la Iglesia queda particularmente de manifiesto y comprensible su “ser con” en la historia.

Hay otro punto del relato de Lucas de la anunciación que me parece importante para lo que venimos tratando. Dios pide el sí del hombre. Él no dispone de éste simplemente con un acto de su poder. Él se ha creado en la criatura humana un interlocutor libre, y ahora necesita de la libertad de esta criatura para que pueda convertirse en realidad su reino, que no está fundado sobre un poder exterior sino sobre la libertad. Bernardo de Claraval representó dramáticamente en uno de sus Sermones esta espera de Dios y la espera de la humanidad: «No calles, virgen -tú, mujer reservada; no dudes- tú, mujer prudente. En este momento único habla, apresúrate -nosotros necesitamos tu sí”. Sin esta libre adhesión de María Dios no puede hacerse hombre. Por supuesto, este sí de María es totalmente gracia. El dogma de la inmaculada concepción de María, en realidad, tiene sólo este sentido específico, mostrar que de ningún modo es un ser humano quien desencadena con su poder la redención, sino que su sí está enteramente contenido en el amor de Dios que es desde el principio y que viene antes, que ya lo envuelve, aún antes de que sea engendrado. «Todo es gracia». Pero la gracia no quita la libertad; por el contrario, la crea. Todo el misterio de la redención está presente en esta narración y se resume en la figura de la Virgen María: «He aquí a la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38).

2.3 El prólogo de Juan

Vayamos ahora al prólogo del Evangelio de Juan, sobre cuyas palabras descansa la profesión de fe. También en este caso quisiera aludir sólo a tres conceptos. «La Palabra se ha hecho carne y ha levantado su tienda entre nosotros». El Logos se hace carne: nos hemos acostumbrado de tal manera a esta palabra que ya no nos asombra la inaudita síntesis divina de lo que aparentemente estaba totalmente separado, síntesis en la que los Padres se ensimismaron. Aquí se hallaba y se halla la verdadera novedad cristiana, que era insensata e impensable para el espíritu griego. Lo que aquí se dice no deriva de una determinada cultura, por ejemplo la semítica o la griega, como se afirma continuamente hoy sin reflexionar en ello. Es algo que va contra todas las formas culturales que conocemos. Era tan incorrecto para los hebreos como, por otras razones, para los griegos o los hindúes, pero también para el espíritu moderno, para el que esta síntesis del mundo fenoménico y nouménico es algo completamente irreal, por lo que nuevamente la rechaza con toda la autoconciencia de la moderna racionalidad. Lo que aquí se dice es “nuevo” porque viene de Dios y sólo por Dios mismo podía ser realizado. Para todos los períodos de la historia y para todas las culturas es algo absolutamente nuevo y desconocido, algo en lo que podemos entrar en la fe y sólo en la fe, y que luego nos abre horizontes totalmente nuevos del pensar y del vivir.

Pero Juan tiene aquí en mente algo particular. La frase del Logos, que se hace sarx (carne), anuncia el sexto capítulo del Evangelio, que en su totalidad desarrolla este medio versículo. Allí Cristo dice a los hebreos y al mundo: ” El pan que yo le daré (es decir, el Logos, que es el verdadero alimento del hombre) es mi carne, vida del mundo” (Jn 6,51). Con la palabra sobre la carne queda ya expresado al mismo tiempo el don hasta el sacrificio, el misterio de la cruz y el misterio del sacramento pascual que de aquél deriva. La Palabra no se hace simplemente de alguna manera carne, para tener una nueva condición de existencia. En la encarnación está incluida la dinámica del sacrificio. Vemos de nuevo que subyace la palabra del Salmo: “Me has preparado un cuerpo” (Heb 10,5; Sal 40). De modo que en esta pequeña frase queda contenido todo el Evangelio; nos sentimos transportados a la palabra de los Padres: el Logos se ha contraído, se ha hecho pequeño. Esto tiene dos valores: el Logos infinito se ha hecho pequeño, un niño; y también: la palabra inconmensurable, toda la plenitud de las Sagradas Escrituras se ha contraído en esta única frase en la que quedan sintetizados la Ley y los Profetas. Ser e historia, culto y ethos quedan reunidos aquí en el centro cristológico, estando presentes sin reducciones.

La segunda indicación que me interesa puede ser breve. Juan habla de la morada de Dios como consecuencia y objetivo de la encarnación. Él utiliza para esto la palabra tienda, recordando de este modo nuevamente la veterotestamentaria tienda del encuentro, la teología del templo, que se cumple en el Logos hecho carne. En la palabra griega usada para tienda -skenè- también resuena, sin embargo, la palabra hebrea shekinà, es decir, la designación de la nube santa del primer judaísmo, que luego se convirtió precisamente en el nombre de Dios y que indicaba la graciosa presencia de Dios ante la que los hebreos se reunían para la oración y el estudio de la ley. Jesús es la verdadera shekinà, por la que Dios está entre nosotros cuando nos reunimos en su nombre.

/Jn/01/13:Para terminar hemos de considerar también el versículo 13. A aquéllos que lo han recibido, Él -el Logos- les ha dado el poder de convertirse en hijos de Dios: “A aquellos que creen en su nombre, que no de la sangre, ni de la voluntad carnal, ni de la voluntad de varón, sino de Dios son nacidos”. Para este versículo existen dos diferentes tradiciones textuales, siendo así que hoy no podemos establecer cuál es la original. Ambas parecen del mismo período e igualmente autorizadas. Está la versión en singular: “Que no de la sangre, ni de la voluntad carnal, ni de voluntad de varón, sino que de Dios fue engendrado”; pero está también la versión en plural: «Que… sino que de Dios fueron engendrados». Esta doble forma de la tradición es comprensible, porque el versículo en todo caso se refiere a ambos sujetos. En este sentido hemos de leer siempre juntas ambas tradiciones textuales, porque sólo juntas hacen que emerja todo el significado del texto. Si tomamos como base la habitual versión plural, entonces se habla de los bautizados, a quienes se participa a partir del Logos el nuevo nacimiento divino. Pero el misterio del parto virginal de Jesús, el origen de este nacimiento divino nuestro se trasluce tan claramente que sólo un prejuicio puede negar esta correlación. Pero si consideramos también la versión singular como si fuera la original, queda patente la relación con “todos aquellos que lo han recibido”. Queda claro que la concepción de Jesús por parte de Dios, su nuevo engendramiento está orientado a esto, a asumirnos a nosotros, a darnos un nuevo engendramiento. Así como el versículo 14, con la palabra de la encarnación del Logos, preanuncia el capítulo eucarístico del Evangelio, del mismo modo es evidente aquí la anticipación del coloquio con Nicodemo del tercer capítulo. A Nicodemo Cristo le dice que el engendramiento en la carne no basta para entrar en el reino de Dios. Es necesario un nuevo engendramiento desde lo alto, una re-generación desde el agua y el espíritu (Jn 3,5). Cristo, que fue concebido por la Virgen por obra del Espíritu Santo, es el comienzo de una nueva humanidad, de una nueva forma de existencia. Hacerse cristiano significa ser recibido en este nuevo inicio. Hacerse cristiano es algo más que un simple dirigirse a nuevas ideas, a un nuevo ethos, a una nueva comunidad. La transformación que aquí se realiza es tan radical como un verdadero renacimiento, una nueva creación. De este modo es como la Virgen-Madre se halla de nuevo en el centro del acontecimiento redentor. Ella garantiza con todo su ser la novedad que Dios ha realizado. Sólo si su historia es verdadera y está en el principio es válido lo que dice Pablo: «De suerte que el que es de Cristo se ha hecho criatura nueva» (2 Cor 5,17). Dios no está ligado a piedras, pero Él se liga a personas vivas. El sí de María le abre el espacio donde puede levantar su tienda. Esta misma se convierte para él en la tienda, y de este modo ésta es el comienzo de la santa Iglesia, que a su vez es anticipo de la nueva Jerusalén en la que no existe templo alguno porque Dios mismo mora en ella. La fe en Cristo, que confesamos en el Credo de los bautizados es, pues, una espiritualización y una purificación de todo lo que la historia de las religiones había dicho y esperado sobre la morada de Dios en el mundo. Pero al mismo tiempo es también una corporización y una concretización que va más allá de toda espera en el ser de Dios con los hombres. «Dios es en la carne»: esta unión indisoluble de Dios con su criatura constituye precisamente el centro de la fe cristiana. De modo que se comprende que desde un principio los cristianos consideraran santos los lugares en los que se había producido este acontecimiento. Se convirtieron en la garantía permanente del ingreso de Dios en el mundo. Nazaret, Belén y Jerusalén se convirtieron de este modo en lugares en los que de alguna manera se pueden ver las huellas del Redentor, en los que el misterio de la encarnación de Dios nos toca muy de cerca. Por lo que concierne al relato de la anunciación, el Protoevangelio de Santiago, que se remonta de todos modos al segundo siglo y que a pesar de sus muchos elementos legendarios podría también conservar recuerdos reales, subdividió este acontecimiento en dos lugares. María «tomó el cántaro y salió por agua. He aquí que una voz dijo: Salve, llena de gracia, el Señor sea contigo, bendita entre todas las mujeres”. Ella se giró a derecha e izquierda para ver de dónde procedía esa voz. Y se turbó, entró en su casa, dejó el cántaro, tomó la púrpura, se sentó en su taburete y la tendió. Y he aquí que un ángel del Señor apareció de repente ante ella y dijo: “No temas, María, porque has hallado la gracia ante el omnipotente y concebirás de su palabra”» (11, 1 ss.). A esta doble tradición corresponden los dos santuarios, el santuario oriental de la fuente y la basílica católica, construida alrededor de la cueva de la anunciación. Ambas tienen un sentido profundo. Orígenes llamó la atención sobre el hecho de que el tema del pozo informa toda la historia de los Padres del Antiguo Testamento. Allá donde llegaban cavaban pozos. El agua es el elemento de la vida. De este modo el pozo se convierte cada vez más en el símbolo de la vida, hasta el pozo de Jacob, ante el que Jesús mismo se revela como la fuente de la verdadera vida, de la que la humanidad tiene profunda sed. La fuente, el agua que surge a chorros se convierte en el signo del misterio de Cristo, que nos dona el agua de la vida y de cuyo costado abierto sale sangre y agua. La fuente se convierte en el anuncio de Cristo. Pero al lado está la casa, el lugar de la oración y del recogimiento. «Cuando quieras rezar, entra en tu cuarto…». La realidad más personal, el anuncio de la encarnación y la respuesta de la Virgen exigen la discreción de la casa. Las investigaciones del padre Bellarmino Bagatti han puesto de manifiesto que ya en el segundo siglo una mano trazó en la cueva de Nazaret en lengua griega el saludo del ángel a María: “Ave María”. Gianfranco Ravasi observa muy oportunamente que este testimonio del investigador atestigua «que el mensaje cristiano no es una colección abstracta de tesis teológicas sobre Dios, sino el encuentro de Dios con nuestro mundo, con la realidad de nuestras casas y de nuestra vida». Precisamente de esto se trata aquí, en la santa casa de Loreto y en el año de su gran Jubileo: nosotros nos dejamos tocar por lo concreto de la actuación divina para proclamar con renovada gratitud y autoconciencia: «Él se ha encarnado en el vientre de la Virgen María y se ha hecho hombre.».


MALAGA, ESPAÑA: JESÚS DE LA PUENTE DEL CEDRÓN

Texto y fotografía: Cortesía  http://www.lapuenteylapaloma.com/Contenidos-Titulares/Cristo/Xto-advoc.htm

El nombre de Jesús de la Puente del Cedrón responde a una de las advocaciones más singu-lares en la Semana Santa malagueña e incluso podríamos atrevernos a decir, única en toda España.

Su misterio o “paso”, representa el momento en que, Jesús tras ser prendido en el huerto de los Olivos en Jerusalén, es  conducido a casa deAnás, atravesando  un  torrente llamado Cedrón, que      serpenteaba       las murallas y el huerto. De ello da cuenta en el Nuevo Testamento el Evangelista San Juan (S.Juan, 18, 12-14). “A toda esta tropa y el tribuno y los guardias de los judíos se apoderaron de Jesús y lo ataron fuertemente conducién-dolo  desde  la  otra  parte del Torrente Cedrón, en el Monte de los Olivos,  hasta la Casa de Anás, suegro de Caifás, que era Sumo Sacerdote aquellos años”.

La imagen del Cristo de la Puente, es una talla completa obra del imaginero sevillano, Juan Manuel Miñarro López, que fue bendecida el 20 de noviembre del año1988.

La iconografía de misterio del Cristo de la Puente del Cedrón, cumple en toda su funcionalidad la catequesis plática promulgada por la Iglesia desde el Concilio de Trento.  El  espectador  aprecia  que,  frente a  la   serenidad  y  sumisión  de  la  imagen  del   Señor maniatado, aparece como contraste,  la bravura y provocación del sayón y el romano. Por medio de esta iconografía los fieles comprendenconceptos y asumen el mensaje de la Iglesia,  difundiendo  devociones que llegan profunda-mente a los fieles.

Otro particularidad muy llamativa en la advocación, es el hecho de que el propio nombre del Titular de “la Puente del Cedrón” se cite empleando el artículo en femenino y no en masculino “el puente”.

Contrariamente a lo que se pudiera creer, no se trata de una incorrección gramatical; la justificación del empleo de este género en femenino la encontramos en la derivación sufrida en nuestra lengua, ya que desde los orígenes de la lengua castellana y hasta finales del siglo XVII la palabra puente se escribía y pronunciaba en femenino, evidencias de ello existen en nuestra literatura de la que afamados escritores y poetas de nuestra historia así la empleaban.  A pesar de la evolución habida en la propia  lengua  castellana,  al    dejarse    en    desuso    el femenino para referirse “a la puente” y utilizarse así el masculino, la Hermandad en su título no se vio alterada por esta evolución, conservando este genero para la denominación de su advocación. Esta es la única y existencial explicación a esta curiosa forma por la que es conocido el Titular de esta Corporación.


Nuestra Señora de la Esperanza Virgen de la Macarena y su oración

Oración para todos los días

¡Oh excelsa Madre de Dios y Esperanza de los mortales!Sabedor de que habéis recibido la misión divina de guardar, guiar, alegrar y consolar a las almas, a Vos acudo con inquebrantable fe e ilimitada confianza.

Vuestro título de Madre de la Esperanza me alienta sobremanera;

vuestro nombre ya es prenda de buena acogida; vuestra misión es seguridad de otorgamiento. Seguro de que vuestros brazos se abren en todo momento con solicitud maternal, en ellos me arrojo.

De Vos todo lo espero.

Aun cuando todo el mundo me abandone, aun cuando la ciencia me desahucie, aun cuando el Cielo oculte sus celajes,

aun cuando Dios no oyera ya mis ruegos, aun cuando las tinieblas envolvieran mi alma,

aun cuando todo el camino se me cerrara, y sin luz, sin calor, sin fuerza, sin aliento, sin sostén alguno ni humano ni divino, estuviera por hundirme en el abismo de la desesperación, a vuestro amparo me acojo.

Ella es la poderosa, pero es también aquella cuyo poder está siempre atareado en el amor; por eso, la elegimos misionera,

entre nuestro corazón y Dios.
Ella es la Intercesora, por derecho legítimo.

Sus poderosas credenciales las conquistó en el momento mismo de la Anunciación, y las fué acrecentando cada día, con su propio dolor.

Vos no me abandonaréis, oh Madre mía;

Vos fuistéis, sois y seréis, después de Jesús, toda mi esperanza.

En Vos confié y en Vos confío contra toda esperanza y seguro estoy que no quedaré confundido.

¡Oh Madre buena y poderosa,

oh Madre de la Esperanza! mirad mi aflicción y necesidad, dadme consuelo, escuchad mi plegaria.

Por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor.

Día 1º
Esperanza de los que en Tí creen

Ella, Nuestra Señora de la Esperanza,

es aquella de quien se ha dicho que es

poderosa como ejército en orden de batalla.
Cuando Ella interviene, todo el poder del infierno

se bate en retirada;

Sobre la humanidad que cae y se levanta en un continuo recaer,

hay dos manos tendidas, indefensas y humildes,

parrarayos levísimos que detienen a Dios.

Dos manos sin más arma que el plegarse sumisas

en el gesto pujante de la oración; la gran palanca,

definida como la omnipotencia del hombre,

y la debilidad de Dios.
¿Cómo es posible que la Trinidad Santa le niegue nunca audiencia,

si es la que dijo el “fiat” que tenía suspenso a todo el limbo;

la que prestó su cuerpo para el milagro trascendental

y augusto de la Encarnación; si es la Corredentora,

la colaboradora imprescindible de Dios?

Puede el Cristo volcar sobre la tierra todo el poder de su justicia, o toda la dulcedumbre de su amor, pero pasar sobre su Madre, pero dejarse crucificar de nuevo en la que le dió la sangre necesaria para la Redención, eso no lo hace Dios.

También, el Purgatorio, esa cárcel de la misericordia, conoce la esperanza en su poder. ¡Baja a ella tan a menudo, es en ella tan familiar!
Pero el gran combate del amor lo libra la Señora de la Esperanza, cuando ve que se alza, justamente indignada, la diestra omnipotente de Dios.

Entonces entra en batalla la Madre, toda la Madre; es decir la plenitud del amor, hasta que cede, desarmada y vencida por esta omnipotencia suplicante, la indignación de Dios.

Ya en el milagro de Caná, confundida entre las mujeres judías, era la poderosa que adelantaba la hora, con su violencia al Divino Corazón.
¡Madre de mi Esperanza! tú sabes sin que yo te lo diga por qué comienzo hoy esta novena.

Tú sabes el proceso de incertidumbres y de angustias que la precedió; tú puedes ayudarme, tú quieres ayudarme, pero desde ya te suplico: si la gracia que pido ¡y tú sabes como la deseo! no ha de llevar al cielo

un poco más de gloria, y a mi alma y las almas un poco más de bien, entonces calla, porque ciego, yo no sé lo que pido.
Hágase en mí, cada segundo, la voluntad de Dios.

Récese una Salve y la siguiente:

Oración Final

Escúchame otra vez, mi buena Madre: ¡Sabe Dios cuántas veces he de volver aún antes que parta!

Soy, con tu beneplácito, un tenaz pedigüeño incorregible, un mendicante amado, que ni en el cielo te dará descanso.
Sólo, no puedo nada; me falta fortaleza, serenidad, paciencia; pero si estoy contigo, siento como que todo el cielo está conmigo.
¿Quién contra mí?: ¿demonio, mundo, carne?; ¿enfermedad, cansancio?; ¿tentación, aridez, la muerte misma?

¿Quién contra mí, si me siento apretado en el nudo materno de tu abrazo? Esta vez, como siempre, con que Tú lo quisieras, al momento sería consolado; quiérelo, quiérelo Tú para que Dios lo quiera

(Hágase aquí la petición con infinita confianza).

Ya regreso tranquilo, porque todo ha quedado en tus manos.

Hasta muy pronto Madre, dentro de poco tornaré gozoso para mi acción de gracias.

¡Hasta muy pronto y hasta siempre, Virgen de la Esperanza!


Viveiro, España: Cofradía del Santísimo Cristo de la Piedad

http://www.facebook.com/Cofradia.La.Piedad.Viveiro.Lugo

 En la Ciudad de Vivero a 25 de Abril de 1944 en la sala de juntas de la Iglesia Parroquial de San Francisco (Parroquial de Santiago) previa citación se reúnen los Comerciantes e Industriales de Vivero, con el propósito de fundar una Cofradía que tenga por fin incrementar el valor artístico y religioso de la Semana Santa en Vivero y dar realce a las procesiones y actos religiosos, y al mismo tiempo acordar los medios para adquirir un Paso ante cuya evocación se pondrá la cofradía.

Reunidos en dicha sala unos sesenta asistentes y ocupando la mesa Don Francisco Fraga, Cura párroco de Santiago y previo los rezos de costumbre en estos actos queda abierta la junta por el Sr. Fraga, quien expone que invitado por un grupo de Comerciantes e Industriales de Vivero que quieren llevar a cabo la constitución de una Cofradía el como portavoz de dicha idea y con gran satisfacción suya expone a la junta los motivos de la reunión y espera que sea del agrado de los concurrentes y pueda llevarse a buen fin para que la Semana Santa de Viveiro sea cada vez mejor y así continuar la tradición religiosa de nuestros antepasados que supieron legarnos lo que hoy vemos en nuestros templos y que es preciso conservar con cariño y fe Cristiana renovando si es posible lo que tenemos para honra nuestra y estímulo de nuestros hijos.

Después de las palabras del Sr. Fraga, se manifiesta gran entusiasmo entre los concurrentes a la reunión y varios de ellos piden la palabra para exponer sus puntos de vista especialmente en lo que atañe al encargo de construir un Paso que sea digno de figurar el las procesiones de Vivero.

Después de varios cambios de impresiones se propone por la mayoría el nombramiento de la Junta Directiva y dándole un voto unánime para que esta haga las gestiones de encargar el paso, así como encontrar los medios de recaudar los fondos necesarios para dicho fin.

A propuesta del Sr. Lino Grandío se acuerda que allí mismo se haga la lista de las aportaciones voluntarias.

La Pieta de Micfhelangelo Bounarotti

Esta obra es de bulto redondo, lo que significa que se puede ver en todos los ángulos, pero el punto de vista preferente es el frontal.

La Virgen María joven, bella y piadosa cuyas vestiduras se expanden con numerosos pliegues, sostiene a Cristo muerto y que, intencionadamente, aparenta mayor edad que la Madre, en una composición triangular sosegada y llena de ternura. La juventud de la Virgen Maria es muestra del idealismo renacentista: se trata de representar el ideal de belleza y juventud, una Madre eternamente joven y bella.

Vasari dice de ella «es una obra a la que ningún artífice excelente podrá añadir nada en dibujo, ni en gracia, ni, por mucho que se fatigue, en poder de finura, tersura y cincelado del mármol».

La obra fue encargada por el cardenal de san Dionisio Jean Bilhères de Lagraulas o de Villiers, benedictino embajador del monarca francés ante la Santa Sede, al que el autor conoció en Roma. El contrato entre el artista y el cliente se firmó el 26 de agosto de 1498, y en el que se estipulaba, además del pago de 450 ducados de oro, que habría de estar terminada antes de un año, y en efecto, dos días antes de cumplirse el plazo la obra maestra ya estaba terminada, cuando el cardenal había muerto unos días antes, por lo que su primer emplazamiento fue sobre la propia tumba del prelado en la Capilla de Santa Petronila del Vaticano. La Piedad fue trasladada en 1749 a su ubicación actual en la Basílica de San Pedro, la primera capilla a la derecha.

Fue la primera vez que el artista aborda este tema iconográfico, luego repetido a lo largo de su vida con diversos tratamientos, que ponen de manifiesto su evolución artística y espiritual. La última de esta serie de Piedades sería la denominada Piedad Rondanini, que dejó inacabada al caer enfermo y morir, y cuyo patetismo, que anticipa el barroco, nada tiene que ver con la serenidad clásicamente renacentista de esta obra de juventud.

El artista contaba entonces veinticuatro años, había trabajado los dos últimos años en la realización de las figuras de la Virgen con el cuerpo de Cristo en las rodillas y el pulimentado de todos los detalles. Miguel Ángel comenzó por escoger personalmente en las canteras de los Alpes Apuanos de la Toscana el bloque de mármol más apropiado, sobre el que después no haría más que seguir los impulsos de su arte como escultor, es decir, como refiere Vasari, quitando toda la materia pétrea sobrante del bloque hasta conseguir la forma pensada, pues para Miguel Ángel en el interior de un bloque de mármol está contenida toda la Naturaleza, el artista ve con los ojos del intelecto las formas encerradas en la piedra, en este caso el dolor de una madre que tiene sobre sus rodillas a un hijo asesinado, lo demás es cuestión de técnica y paciencia hasta descubrir las formas concretas.

Cuando la obra fue finalizada y entregada, algunos pusieron en duda que hubiera sido Miguel Ángel el verdadero autor de la misma dudando de él por su juventud. Al enterarse, Buonarroti en un arranque de furia grabó a cincel su nombre en la escultura, siendo esta la única obra firmada del artista. En la cinta que cruza el pecho de la Virgen puede leerse: «Michael A[n]gelus Bonarotus Florent[inus] Facieba[t]» («Miguel Angel Buonarroti, florentino, lo hizo»).

En esta escultura predominan las armonías de contraste. Hay tres:

  • Primera armonía: Los ejes del cuerpo de Jesús (líneas quebradas) se contraponen a los pliegues curvilíneos y angulados de los vestidos de la Virgen María.
  • Segunda armonía: El brazo derecho de Jesús cae inerte. Éste se contrapone al brazo izquierdo de la Virgen, que esta lleno de vida y conmiseración
  • Tercera armonía: Los pliegues de la Virgen con oquedades forman contrastes de claroscuro. Estos se contraponen a las superficies claras y lisas del cuerpo de Jesús, expresados en “sfumato”.

Representa, como mencionamos anteriormente, el ideal de belleza del renacimiento

La Piedad en Viveiro

“ La imagen la realizo un imaginero de Santiago de Compostela en 1945 llamado José Rivas. La policromía y encarnación  la realizo un artista de nuestro pueblo llamado José Otero Gorrita”, señaló – a Pasos de fe – un miembro de su cofradía quien prefiere el anonimato pues su ministerio es para la gloria de Dios

Como ve – agregó-  el Santísimo Cristo  de La Piedad está posado a lo largo en vez de como está en la Piedad original. Eso es porque si no, la imagen no cabría por las estrechas calles de Viveiro. Por eso el imaginero decidió realizarla así y fue un gran acierto ya que en esa postura le da mucha más sensación de movimiento a toda la imagen al desfilar con su paso en el trono adaptado cada año para sus procesiones”, finalizó nuestra fuente.

 

 


Nuestra Señora de las Maravillas, inicios del s XVIII, obra del italiano Nicola Fiumo. Iglesia conventual de San Esteban, Franciscanos, Cehegín, Murcia.

Nuestra Señora de las Maravillas, inicios del s XVIII, obra del italiano Nicola Fiumo. Iglesia conventual de San Esteban, Franciscanos. Cehegín, Murcia. En 1725 la Virgen de las Maravillas llegó a Cehegín. Poco antes de esto, llegó también otra Virgen, la Virgen de la Piedad desde Italia con destino al Hospital de la Caridad, que asumiría el nombre de dicho hospital, “Virgen de la Caridad”, pues este hecho contagio el deseo del Padre Guardián del convento de San Esteban, de adquirir para su convento una imagen de la virgen “fabricada en los talleres napolitanos de escultura”, de donde había sido traida la primera. Así, el padre gestionó y negoció a través de un conocido en Cartagena para que trajeran otra imagen. Este conocido parte en la primavera de 1723 hacia Italia, con el encargo de gestionar la hechura de “una imagen de la Virgen con el Niño en sus brazos” en un taller de escultura en Nápoles. El barco que transportó la imagen hacia España arribó en el puerto de Cartagena el día de la Virgen del Carmen, 16 de julio de 1725. Dos días después la imagen es desembarcada y llevada a una casa donde la expusieron en un altar durante cuatro días. La noticia de tan inigualable belleza se difundió por toda Cartagena que pudo contemplar tal dechado de divina hermosura. Todo el mundo preguntaba el nombre con el que se iba a invocar a esta imagen y el padre opinaba que el de “Maravillas”, aunque no estuviera acuñado en el santoral, como nombre propio de la Virgen, pero la hechura de la imagen y los prodígios de conversión que ya había obrado antes de venir y los que esperaba cuando la invocaran en el futuro sus devotos, su definición era “MARAVILLAS”.
Ante la multiplicidad de nombres que se proponian, se optó por elegirlo por “insaculación” depositando papeletas con nombres en un saquillo y extrayendo una; repetido varias veces, siempre aparecía -dice la leyenda- el nombre de “Maravillas”. Cartagena quería la imagen, por lo que era peligroso quedarse allí más tiempo y el 23 de julio salieron de la ciudad en dirección Fuente Álamo, villa de Totana y Lorca, no pudieron evitar que los sencillos labradores de Coy y de Avilés, salieran de sus caseríos al paso de la galera, con grandes deseos de contemplar aquel rico tesoro escondido en el cajón. Por el campo de Caravaca llegaron al caserío de la Encarnación y de allí a “Cañalengua” (a 6 km. de Cehegín), en donde hacian guardía los cehegineros encargados de anunciar la llegada tan deseada. La multitud delirante de entusiasmo la vitoreaban, mientras los soldados descargaban los fusiles atronando el aire. Así, en romería llegaron a la entrada del viejo Cehegín, el “Partidor”, junto a la historica “Bodeguica”, donde todo el mundo repetia enfervorizado el nombre de “Maravillas” como una sola voz. Al extraer del embalaje la deslumbrente hermosura de la imagen, la multitud guardaba las astillas del cajón como relíquias milagrosas. Llevaron a la Virgen a la parroquia para que se ratificara su ceheginerismo como todos los cehegineros. La iglesia parroquial no se cerró en toda la noche. Mientras se sucedian idas y venidas de gentes de la villa, de la huerta y de los pueblos vecinos, por las calles se cantaban villancicos a la Virgen con letrillas que decían: Al día siguiente 26 de julio, día de Santa Ana, se trasladó a la Virgen al convento de San Esteban, extramuros de la villa, donde se le está venerando y rezando desde entonces hasta hoy.

Nuestra Señora de las Nieves Coronada Chinchilla de Montearagón, anónimo s XIV, (Albacete)

Francisco A. Fdez
En el siglo XVII la ciudad de Chinchilla de Montearagón estableció por patrona a Nuestra Señora de las Nieves, una vieja imagen gótica, que al menos desde el siglo XVll empezó atener culto en la antigua ermita de San Pedro de Matilla, en los Llanos de Albacete en el año 1835 con la desamortizacion la ermi

ta de San Pedro de Matillas es desamortizada y la imagen de la Virgen de las Nieves es trarladada para su culto a la Parroquia de Santa Maria del Salvador de Chinchilla.
La imagen de la Virgen de las Nieves es una pequeña talla de alabastro del siglo XlV de 25 centimetros de altura, en su honor se celebran dos fiestas anuales. la de la soldadesca el tercer domingo de mayo, instaurada por el rey DON FELIPE V en el año 1739, y su fiesta principal el dia 5 de agosto.
La imagen de la Virgen de las Nieves es venerada desde el siglo XlX en la capilla de la comunion de la Colegiata de Santa Maria del Salvador, hayi esta todo el año menos los meses de mayo a septiembre que la inagen es trasladada y recibe culto en el altar de la capilla mayor de la Colegiata. El 11 de julio del año 1999 fue coronada canonicamente la imagen de la Virgen de las Nieves por el obispo de Albacete DON FRANCISACO CASES ANDREU.

Nuestra Señora de la Bella, finales del s XV, autor anónimo. Iglesia de Santo Domingo de Guzmán y Nstra. Sra. de la Bella, Lepe (Huelva).

Francisco A. Fdez
La historia de esta imagen está relacionada con los frailes franciscanos que estaban establecidos en el Convento de San Francisco del Monte, en las cercanías de la Torre del Catalán, desde el año 1430 gracias al noble don Francisco Luján. Posteriormente, los fra

iles tuvieron que trasladarse a la cercana ermita de Nstra. Sra. de los Remedios, para poder realizar un nuevo convento que tras la aparición de la imagen mariana, se le nombró como Convento de Nuestra Señora de la Bella.
La leyenda sobre el hallazgo de la imagen está narrada por primera vez en un escrito del fraile fr. Fernando de San José, residente del convento, en el año 1673. Esta leyenda dice así: «El 15 de agosto, alrededor del año 1484, mientras paseaban los frailes por las orillas de El Terrón, una embarcación tripulada por tres marineros se paró junto a los frailes. Estos bajaron de la embarcación junto con una caja de madera y le rogaron a los frailes que la custodiasen en el convento hasta el momento en que pudiesen volver a por ella. Aceptaron tal tarea, y durante unos años estuvo guardada bajo la protección del cenobio; hasta que un día un fraile de la Orden Tercera de San Francisco pidió abrir la caja en presencia de todos los hermanos. Tras ser favorablemente resuelta su petición, se abrió la caja y apareció la Sagrada Imagen, y en ese instante todos exclamaron a la vez: ¡Oh, que Bella!¡Es como la del cielo! Tras este acto, decidieron colocarla en el retablo mayor de su iglesia. Al ser extendida la noticia por toda la comarca, los fieles acudían ante la imagen para contemplarla y, a su vez, daban limosna para la construcción del convento, que en aquel momento las obras estaban paralizadas. Desde aquel suceso le quedó consagrado el título de Nstra. Sra. de la Bella…»
La imagen permaneció en el convento hasta el año 1835, año en que fue trasladada a la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán en Lepe. Las crónicas nos lo cuenta así: «En el año 1835, Mendizábal decreta mediante Real Orden del Ministerio de Gracia y Justicia del 25 de julio, la exclaustración de algunos conventos. Entrando en ellos el Convento de Nuestra Señora de la Bella, decidieron los superiores trasladarse al cercano Monasterio de La Rábida llevándose consigo la imagen con sus enseres. El 7 de agosto llegó un barco a orillas de El Terrón para tal acometido. Al enterarse de este hecho el Hermano José, limosnero del convento y muy conocido en Lepe por esto, decidió avisar a los vecinos de dicha localidad en plena madrugada, llamando de puerta en puerta para contarles lo que iba a suceder. Todos ellos emocionados, siguieron al fraile hasta el convento. el fraile les abrió la puerta de la capilla y gritó: ¡Viva la Virgen de la Bella!. Las personas que fueron, cogieron la imagen con sus manos y se la llevaron corriendo y casi en volandas, por temor a que les siguieron. Llegando al alba hasta la Cruz Primera, donde se encontraban más tranquilos. Finalmente, la llevaron hasta la iglesia entrando triunfalmente».
Desde ese año la imagen permanece en el municipio.

España: Nuestro Padre Jesús Cautivo, también denominado popularmente, Cristo de la Caña

Francisco A. Fdez

Nuestro Padre Jesús Cautivo, también denominado popularmente, Cristo de la Caña o Santo Cristo del Portal. Atribuido a José de Mora o a su círculo (s XVIII). Es cotitular de la Antigua y Humilde Hermandad del Santo Cristo de la Vera Cruz, Jesús Cautivo y Ntra. Sra. De la Esperanza. Se fundó en 1.545 en la Iglesia de San Francisco, es la Hermandad mas antigua de las que realizan el desfile procesio

nal en la actualidad, ha subsistido a los eventualidades de la historia, e incluso a los accidentes ocurridos en los templos donde ha permanecido en diferentes épocas históricas. En 1.954 se hundió San Francisco y se traslado a San Agustín. Las copiosas lluvias de 1.989 provocaron el desplome de parte de San Agustín, que posteriormente se rehabilitó. En la actualidad la iglesia se encuentra en restauración a través de la labor que realiza una Escuela Taller creada a tal efecto.
A finales del siglo XIX D. Manuel Lafarque Bujet, reorganizó y doto a la Hermandad de parte del patrimonio que tiene en la actualidad. Otros continuaron su labor, D. Manuel Rodríguez Buzón, fallecido en 1.984. Ursaonés destacado, fue muy importante para su Hermandad y para el pueblo de Osuna. En 1984 incorporan un paso mas a su Cofradía: Jesús Cautivo, popularmente conocido por El Cristo de la Caña. En 1.988, crean banda propia. Organizan también uno de los actos mas populares y señeros de la Semana Santa de Osuna : El Pregón de las Siete Palabras, que se celebra cada año, el Sábado de Pasión. También organizan el Concurso de Saetas de Osuna, que se desarrolla en las semanas anteriores a la Semana Grande.
Desde los años sesenta, hace su Estación de Penitencia, el Martes Santo. Tiene su sede canónica en la Iglesia Parroquial de San Agustín.
Esta Cofradía la componen tres pasos:
La primitiva imagen del Cristo de la Vera Cruz, que data del siglo XVI, de estilo gótico y autor desconocido, tallado en acana que, según la leyenda, fue traída por los barcos de Colón de las Antillas Americanas. Va sobre canastilla de madera dorada de estilo neogótico y cuyo autor fue D. Hipólito Rossy en 1.894.
Jesús Cautivo o Cristo de la Caña, siglo XVIII, anónimo, atribuido por una leyenda a un autor posiblemente de Osuna, que era platero.
La Virgen de Ntra. Sra. De la Esperanza, acompañada por una imagen de San Juan Bautista. Va sobre canastilla de estilo muy peculiar, tallada en madera y adornada con motivos mitológicos, popularmente se le llama La Virgen de los Perritos. El autor tanto de la talla de las Imágenes como del paso, fue el valenciano D. Vicente de Tena en 1.901. En 1.967, se añadió palio obra de D. Manuel Pérez Barrios de Sevilla. De marco metálico y bambalinas de malla dorada, los varales repujados con motivos egipcios; manto de tisú verde, tejido en oro, realizado en 1.904, en los talleres de D. L. Torres viuda de A. Aranda de Zaragoza.

Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, paso Titular de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno de León-España.

Reportaje : Pasión por la Semana SantaNuestro Padre Jesús Nazareno, paso titular de la Cofradía, está compuesto por dos imágenes. Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario, y Simón de Cirene ayudándole en tan penosa tarea.

La efigie de Jesús es una obra del siglo XVII,

de la que poco conocemos, al ser escasísimos los documentos conservados de ese periodo, si bien su autoría ha sido ligada a varios escultores de la escuela castellana, con mayor o menor acierto. Desde Gregorio Fernández a varios de sus seguidores, siendo atribuida por el Catedrático de Arte Fernando Llamazares Rodríguez a Pedro de la Cuadra.José Javier Rivera Blanco, Doctor en Historia del Arte, en 1983, redacta un informe de la imagen. En el que data la imagen en torno al segundo cuarto del siglo XVII, entre 1640 y 1650, atribuyendo la gubia a algún seguidor de Gregorio Fernández imitador de sus formas, tan de moda en aquellos tiempos, donde incluso se copian pasos completos del gallego.

Justifica su argumentación sin poder concretar más por las numerosas intervenciones realizadas sobre la imagen, desde 1674, donde a Díez de Tudanca se le pide que “a de aguecar la ymagen de Jesús Naçareno que tiene la conpañia y ponerlo lo mas ligero que se pueda y bolberlo a cobrir en la forma que oy esta” -lo cual hace pensar que la misma fuera de talla completa, no de pabellón como en la actualidad- así como los destrozos del incendio del Convento de Santo Domingo en 1809 y otras actuaciones en la misma en 1816, y más recientemente en 1944, alegando que ha perdido incluso el carácter que la originara.

Descarta a Gregorio Fernández por escasa calidad, deficiencias en la utilización de la gubia y otros pormenores, así como a Pedro de la Cuadra, por los numerosos rasgos diferenciadores. En la actualidad existe algún estudio que atribuye la autoría a Gregorio Fernández, aunque éste se encuentra en proceso de elaboración.

Lo único que podemos decir a ciencia cierta, toda vez que la falta de documentación nos impide asegurar otra cosa, es que se trata de una obra de la Escuela Castellana, imitadora de las formas de Gregorio Fernández, realizada entre 1610 y 1650 en algún taller de Valladolid, entonces principal centro de imaginería de la mitad norte de la península. El escultor que la realizó debía conocer el Atado a la Columna, imagen propiedad de la Cofradía de la Vera+Cruz de Valladolid, ya que presenta bastantes rasgos comunes con esa imagen.

En el año 1944 se encargó su restauración total al escultor Víctor de los Ríos Campos, quien recompuso la cabeza retallando la melena en madera, construyendo un cuerpo, los pies que se habían de ver bajo la túnica y las manos.

Hasta 1952 el Nazareno usaba una peluca de pelo natural, sin conocer desde cuando se utilizaba esta práctica, aunque a lo largo del siglo XIX existen numerosas referencias acerca del mantenimiento de dicho elemento postizo.

En 1960 se vuelve a restaurar la imagen del Nazareno, debido a la carcoma aparecida en la efigie titular.

El vestuario actual del Nazareno lo componen cuatro túnicas, utilizadas en los diferentes cultos ordinarios en la Capilla de Santa Nonia, actos procesionales, triduos y otras fiestas de la Cofradía.

Así, entre las túnicas de “diario” podemos ver la realizada en 1989, confeccionada en terciopelo morado con agremanes y piedras de imitación en cuello, mangas y borde inferior, siendo la bocamanga de forma faroleada.

En el año 2006, la familia Campo-Fuertes dona y realiza otra túnica de culto, elaborada sobre terciopelo de algodón morado por la técnica de la aplicación enriquecida, con elementos ornamentales vegetales.

Respecto a las túnicas que el Nazareno porta en las distintas procesiones y actos principales podemos observar la realizada en 1934 en el Convento de las Trinitarias madrileñas, donación de Dña. Flora Velasco Reyero y su hermana, siendo una obra de bordado en oro sobre terciopelo sintético, con multitud de elementos vegetales, destacando las flores pasionarias. En 1991, y debido a su mal estado de conservación, se decide trasladar el bordado de la misma, siendo realizado en el Convento de las Carbajalas leonesas, bajo las indicaciones del hermano Melchor Gutiérrez San Martín, modificando diversas partes del mismo para ganar vistosidad, y añadiéndole nuevos elementos, mejorando considerablemente su aspecto. Esta túnica es con la que se viste a la imagen del Nazareno en la Procesión de los Pasos, así como en los Besapíes y tomas de posesión de los nuevos abades.

Por último, y también utilizada en Procesión, aunque esta vez en la de la Pasión el Lunes Santo, tenemos una túnica realizada en 1962 por las madres Clarisas, y donada por la familia Ramos-Millán. Consta de un bordado en oro aplicado sobre terciopelo sintético, con motivos eucarísticos, portando en la parte posterior una gran cruz y el anagrama de la Cofradía. Esta túnica, aparte de la Procesión antes mencionada, también es utilizada durante los días del Triduo.

La primera referencia al Cirineo la obtenemos en 1674, cuando en el contrato firmado con Díez de Tudanca se le encarga “un cirineo también de bulto para ayudar a llebar la cruz a Jesús Naçareno”. Del Cirineo de Tudanca poco o nada sabemos, ya que la falta de documentación en los siglos XVII y XVIII nos deja a oscuras durante esas dos centurias. Si podemos precisar que en el siglo XIX existía dicha iconografía, aunque no podemos afirmar que fuera la misma que realizara el autor del Expolio. En 1860 se efectúan pequeñas reparaciones en manos, repintes en 1879,…

Esta efigie de finales del siglo XIX estuvo vigente hasta 1940, cuando se decide reemplazarla por otra imagen, en 1941, durante la abadía del Hno. Enrique de la Puente, adquiriendo una figura de cartón-piedra procedente de los talleres de gerundense de Olot.

En 1946 se contrata con Víctor de los Ríos Campos una nueva imagen del Cirineo, siendo ésta la que actualmente procesiona, representando a un hombre alto y fuerte, con anatomía atlética.

El Cirineo posee dos túnicas: la primera de ellas, realizada en paño de estameña marrón en 1993 y donada por el Hno. Alejandro Morán. La segunda, de 1994, realizada por Melchor Gutiérrez San Martín, se trata de una obra en terciopelo acrílico bordada en oro y plata con reflejos verdes y burdeos, donación de varios hermanos de la Cofradía.

El paso es portado, desde el año 2000, en el antiguo trono de la Hermandad de San Gonzalo de Sevilla, de estilo barroco realizado en 1948 por Manuel Guerra, dorado por Manuel Calvo Camacho en 1976. Los candelabros son obra de Manuel Guzmán Bejarano en 1972, siendo restaurado en el año 2010.