Su Revista de Coleccion

Semana Santa en Pavas

Parroquia Santa Barbara de Pavas: San Juan, el discípulo amado

Mynor Esquivel y Sergio Barrantes

 

Juan significa: “Dios es Misericordioso”. Este joven tuvo la oportunidad de ser el discípulo más amado de Jesús. Nació en Galilea y cuando el Maestro le dijo, tanto a él como a Simón, Santiago y Andrés, mientras pescaban, “vengan conmigo y los haré pescadores de almas”, inmediatamente respondieron al llamado y lo acompañaron por tres años en su vida pública; luego prosiguieron evangelizando al mundo.

Juan fue el único de sus apóstoles que estuvo presente en el Calvario al morir Jesús y recibió de Él en sus últimos momentos el más precioso de los regalos: Cristo le encargó cuidar de su Madre, la Santísima Virgen María, y con ello, también la entregó al mundo para que la venerase y quisiese con su mismo amor.

San Epifanio dice que Juan falleció hacia el año 100 a la edad de 94 años. Poco antes había ido a un monte tenebroso a convertir a un discípulo suyo que se había vuelto guerrillero, y logró volverlo bueno otra vez. Dicen los escritores antiguos que Juan amaba mucho a todo el mundo y a toda su gente, pero le tenía especial temor a los herejes, porque ellos, con sus errores, pierden muchas almas.

La imagen de San Juan Apóstol de la Parroquia de Santa Bárbara de Pavas fue tallada por Ricardo Sandoval


Martes Santo: Lágrimas de San Pedro

Luis Dobles Segreda

Este es el día de Simón, llamado Piedra.

Allí va por las calles principales de la ciudad, suspendida en andas, la efigie de este varón a quien las gentes devotas se dan el gusto de ultrajar en la mañana, para alabar en la tarde.

Como marchaba a lo largo del mar de Galilea, Jesús vio dos hombres: Simón llamado Piedra, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar, porque eran pescadores, Jesús les dijo: Seguidme y yo os haré pescadores de hombres.

Y aquellos campesinos de pies descalzos, que no sabían hablar, fueron elocuentes, y aquellos hombres torpes fueron astutos como serpientes y simples como palomas. Pobres eran y fueron llenos de la mayor riqueza, ignorantes eran y poseyeron la mayor sabiduría porque por ellos hablaba el Espíritu Santo.

No toméis ni oro ni plata, ni llevéis moneda en vuestras correas, ni saco para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón.

Llamad a las casas saludando con estas palabras: La paz sea en esta casa

No temáis a los que matan el cuerpo porque ellos no pueden matar las almas.

No os empeñéis en salvar la vida porque, el que salvare la vida, ése la perderá y el que pierda la vida por mi causa, ése la salvará.

Eso era Pedro, pescador de anchovetas y Príncipe de los Apóstoles.

Cuando Jesús sintió su gran tristeza sobre el Huerto de los Olivos, les dijo: Esta noche es noche de caídas, porque está escrito que el pastor será herido, y todo el rebaño dispersado.

Entonces Pedro, tomando la palabra respondió:  Cuando seáis para todos causa de caída, no lo será para mí. Respondió Jesús y le dijo: En verdad te digo que esta misma noche, antes que el gallo cante, tú me negarás tres veces. Ancha la frente pensadora de Simón, está surcada en lo profundo por el dolor sé su arrepentimiento.

Pedro perjuro, Pedro infiel. Pedro débil y cobarde que negó al Maestro, dicen las gentes devotas saboreando el oculto deleite de maltratar al discípulo.

Allá va con las manos apretadas por la contrición, con los ojos clavados en el cielo, sin osar volverlos a la tierra porque en su misma peana va el gallo trágico que le atormenta. En casa de Caifás un ciervo le preguntó: ¿Tú estás con Jesús de Nazareth? Y él negó diciendo: Yo no sé de qué habláis. Y, ganando el vestíbulo oyó cantar el gallo.

Las gentes del pueblo sacan el Martes Santo los suyos y los atan a estacones que clavan al borde de las aceras. Los gallos pendencieros que se miran en vecindad, pero se saben asidos por la cuerda, sacuden las alas y elevan el épico registro de su canto. Está dispuesto, por la tradición popular, que quien los oiga cantar en Martes Santo se descubra, junte las manos y, arrepentido como Pedro, rece un Padrenuestro a cada canto. Los chicos de la ciudad corren las calles esquivando los cantos y haciendo fiestas con ello.

Apenas el ave agorera hace ademán de batir las alas, le asustan con sus pañuelos y el canto se hiela en el clarín guerrero.

Se ahorran Padrenuestros esos niños traviesos, mientras las  abuelas se detienen exprofeso a la vera de cada estaca, esperando el pretexto para orar.

La Semana Santa es época en que se inicia la estación de las lluvias.

Los días se ponen pesados y negros. Amenaza lluvia pero suele arrepentirse el aguacero.

Eso sí, el Martes Santo ha de llover, por fuerza.

Son las lágrimas del perjuro arrepentido.

Si no llueve ese día las gentes están entristecidas: observan las nubes negras, hurgándolas con la mirada y luego se contemplan las caras acongojadas.

Malo es el síntoma porque ello significa que no habrá arrepentimiento en el alma de los incrédulos y las cosechas serán pobres y mezquinas.

Pedro, tú eres piedra y sobre esa piedra edificaré mi Iglesia. Tu es Petrus et super hanc petram aedificabo Ecclesiam meam.

Iglesia batida sobre roca inconmovible, sea regada con lágrimas de arrepentimiento por todas nuestras tradiciones y perjurios. Gotitas de lluvia que os mecéis sobre el aire de mi pueblo piadoso, caed humedeciendo esa tierra buena el Martes Santo, para que recuerde la fe de sus mayores y no se extinga la tradición, que es oro de los abuelos.

Mynor Esquivel y Sergio Barrantes

Pedro significa Piedra y fue el propio Jesús quien lo llamó así por primera vez, ya que este hijo de Jonás nacido en Betsaida se llamaba Simón. ¿Pero cómo llegó este hombre pescador a ser discípulo del Maestro? Esa es la pregunta de muchos y se responde de fácil manera: fue llevado a donde el Redentor por Andrés, su hermano.

Los ojos de Pedro tuvieron la oportunidad de ver los milagros que quizás otros ojos nunca podrán ver; uno de ellos fue cuando a Jesús le llegaron a cobrar los impuestos para el Templo y no tenía dinero, y envía a Simón a la mar y le ordena lanzar un anzuelo y allí prendido sale un pez con dos monedas en la boca: una para que pague el Maestro y otra para el propio Simón, expresa P. Eliécer Salismán en su libro Vida de Santos.

La noche del Jueves Santo —prosigue— fue terrible para Pedro, quien, lleno de engañosa autosuficiencia, se atrevió a prometerle a Jesús que aunque otro lo abandonara, él no; sin embargo, el Redentor le manifiesta: “Antes de que el gallo cante dos veces, tú me habrás negado tres”, y así sucedió. Delante de simples sirvientas y obreros, este hombre, por miedo, negó a su Señor en la Casa de Caifás y con juramento declaró que no conocía a Jesús.

En Cesárea de Filipo —después de la Resurrección—, cuando el apóstol le dijo al Señor: “Tú eres el Hijo de Dios vivo”, y Jesús —con tierna mirada— le responde: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Y a ti te daré las llaves del Reino de los Cielos” (San Mateo 16, 19). Y así lo nombra como el primer papa de la Santa Iglesia Católica.

Pedro fallece crucificado de cabeza en el año 67 de la era cristiana durante una persecución de Nerón en Roma; sin embargo, su legado de fe aún se mantiene vivo en el corazón de todos los católicos del mundo.

La imagen en custodia de la Parroquia de Santa Bárbara de Pavas no se sabe a ciencia cierta su tallista.


Parroquia Santa Barbara de Pavas: Una Virgen Dolorosa de talla costarricense

La sacra imagen de Nuestra Señora de los Siete Dolores +, en custodia de la Parroquia Santa Bárbara de Pavas , al oeste de la ciudad capital, es una obra escultórica de don Ricardo Sandoval conocido como el Lazarillo de Manuel María Zúñiga.

“Esta imagen la talle alla por la década de los sesenta y lo mas hermoso que tiene es su mirada, además de su mentón. Es una obra que utilizó modelo vivo….” expresó el escultor.

“Y a ti, Madre, una espada de dolor te atravesará el corazón…”

(Lucas 2,35)

Acto de Contrición

1. La profecía de Simeón (Lc 2, 25-35)

Madre tierna, que con tus quince años, cuando feliz ibas a presentar a tu Niño de cuarenta días al Templo de Jerusalén, padeciste un dolor intenso al oír, de los labios del Santo Profeta Simeón, que una “espada de dolor iba a atravesar tu Corazón”, haz que te ame cada día más y que cuando me toque presentarme ante el Trono divino para dar cuenta de mi vida, oiga a Jesucristo, Juez universal, decirme tiernamente: “He oído a mi Madre hablar de ti”. Ave María.

2. La persecución de Herodes y la huida a Egipto (Mt 2, 13-15)

Madre fuerte, por los dolores que padeciste al tener que huir a Egipto con Jesús Niño y José, haz que tenga un corazón atento para huir de todas las ocasiones de pecado y que la Sagrada Familia sea, en mi hogar, el ejemplo a seguir. Ave María.

3. Jesús perdido en el templo, por tres días (Lc 2, 41-50)

Madre de la esperanza, que junto a José sufriste muchísimo cuando perdieron por tres días a Jesús, de doce años, en el Templo de Jerusalén, llévame siempre de tu mano, como a un niño, para que no me pierda. Y si alguna vez, por mis errores, me alejo de ustedes, no descanse hasta encontrarlos nuevamente y poder hacer una buena y sincera Confesión, fuente de Gracia y de Divina Misericordia. Ave María.

4. Su encuentro con Jesús, cargado con la Cruz (Viacrucis, cuarta estación)

Madre de consuelo, que experimentaste un dolor tan fuerte al encontrar a tu querido Hijo con la Cruz a cuestas en la calle de la amargura, ayúdame a cambiar mi corazón para no aumentar más el peso de su Cruz con nuevas ofensas y pecados, causa de su muerte y de su tristeza. Que pueda ser para Jesús otro Cireneo. Ave María.

5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor (Jn 19, 17-30)

Madre dolorosa, por el sufrimiento inmenso que llenó todo tu ser cuando contemplabas a tu Hijo clavado en la Cruz, enséñame a aceptar, con paciencia, todas las cruces que estoy viviendo y las que me toquen vivir en el futuro, ofreciéndoselas con mucho amor por la conversión de los pecadores. Ave María.

6. María recibe a Jesús bajado de la Cruz (Mc 15, 42-46)

Madre del perdón, por esas lágrimas tuyas que se mezclaron con la Sangre de tu Hijo cuando lo recibiste muerto en tus brazos maternales, sé mi fortaleza para que pueda sostener con mi entrega a todos los que necesitan de mí, dándoles mi tiempo, mi cariño y todo mi amor. Ave María.

7. La sepultura de Jesús (Jn 19, 38-42)

Madre de amor eterno, por la soledad en que quedaste al dejar el cuerpo de tu Divino Hijo en el sepulcro, haz que siempre los tenga a Jesús y a ti por compañía, que no me olvide de que estamos de paso en este mundo y que comprenda que solo muriendo a mí mismo es que resucitaré a la Vida Eterna. Ave María.

 

Origen de la Devoción de los Siete Dolores de la Virgen Santísima

La devoción a los Siete Dolores de la Virgen María tiene su origen en diversas revelaciones privadas. En efecto, Ella comunicó a Santa Brígida de Suecia (1303-1373): “Miro a todos los que viven en el mundo para ver si hoy quien se compadezca de Mí y medite mi dolor; mas bollo poquísimos que piensen en mi tribulación y padecimientos. Por eso tú, hija mía, no te olvides de Mi que soy olvidada y menospreciada por muchos. Mira mi dolor e imítame en lo que pudieres. Considera mis angustias y mis lágrimas y duélete de que sean tan POCOS los amigos de Dios.” Nuestra Señora prometió que concederla siete gracias a aquellas almas que la honren y acompañen diariamente, rezando siete Ave Marías mientras meditan en sus lágrimas y dolores:

  1. “Yo concederé la paz a sus familias.”
  2. “Serán iluminados en cuanto a los divinos Misterios.”
  3. “Yo las consolaré en sus penas y los acompañaré en sus trabajos.”
  4. “Les daré cuanta me pidan, con tolde que no se oponga a la adorable voluntad de mi divina           Hijo a la salvación de sus almas.”
  5. “Las defenderé en sus batallas espirituales contra el enemigo infernal y las protegeré cada                     instante de ‘sus vidas.”
  6. “Las asistiré visiblemente en el momento de su muerte – verán el rostro de su Madre.”
  7. “He conseguido de mi Divino Hijo que todos aquellos que propaguen lo devoción a mis lágrimas  y dolores, sean llevadas directamente de esta vida terrena a la felicidad eterno ya que todos sus pecados serán perdonados y mi Hijo será su consuelo y gozo eterno.”

Igualmente, según San Alfonso María Liguorio, Nuestro Señor reveló a Santa Isabel de Hungría que El concedería cuatro gracias especiales a los devotos de los dolores de Su Madre Santísima..

  1. Aquellos que antes de su muerte invoquen o la Santísima Madre en nombre de sus                dolores, obtendrán una  contrición perfecto de todos sus pecados.
  2. Jesús protegerá en sus tribulaciones a todos los que recuerden esta devoción y los protegerá muy especialmente o lo hora de su muerte.
  3. Imprimirá en sus mentes el recuerdo de Su Pasión y tendrán su recompensa en el cielo.
  4. Encomendará a estas almas devotas en manos de María, a fin de que les obtenga todos los gracias que quiera derramar en ellos.

Meditar los siete Dolores de Nuestra Madre Santísima es una manera de compartir los dolores mas hondos He la vida de María en la tierra. Conforme vamos rezando un Padre Nuestro, siete o un Ave María y un Gloria al Padre cada vez, meditamos el dolor que Ella padeció junto a Su Hijo. Al mismo tiempo le pedimos que nos ayude a entender el mal que hemos cometido y nos lleve a un verdadero arrepentimiento. Al unir nuestros dolores a los de Maria, tal como [lía unió Sus dolores a los de Su Hijo, participamos en la redención de nuestros pecados y los reí mundo entero

La fiesta de Nuestra Señora de los Dolores se celebra el 15 de septiembre, al día siguiente de la Exaltación de la Santa Cruz. Al pie de la Cruz. donde una espada de dolor atravesó el corazón de María, Jesús nos entregó a Su Madre como Madre nuestra poco antes de morir, En respuesta a esta demostración suprema de Su amor por nosotros, digamos cada día de nuestras vidas: «Sí, Ella es mi Madre. Jesús. Yo la recibo y Te pido que me prestes Tu Corazón para Amar María como Tú la amas.

 


Parroquia Santa Barbara, Pavas: Un Nazareno de talla costarricense

Por Mynor Esquivel

Fotografía: Donovan Viales

La sacra y portentosa imagen de Jesús Nazareno en custodia de la Parroquia de Santa Bárbara de Pavas, en la provincia de San José, data de la primera mitad del siglo XX.

En el escrito: La Orden Franciscana, autoría de Eladio Pardo y publicado por la Editorial Costa Rica se señala: “es una pieza escultórica mide dos varas de altura… tiene una belleza extraordinaria… antiguamente y hoy vienen los fieles desde pueblos lejanos a orar a sus pies…”

Dos leyendas corren sobre esta imagen. Una,  que entendemos  se repite en otros pueblos de Centroamérica,  particularmente en Guatemala: “Dicen que cuando el artista terminó de tallar,  la imagen se lleno de vida, los ojos,  los tristes y apacibles ojos,   se llenaron de amor frente al escultor… los labios se movieron dulcemente  le dijeron ¿ Dónde me conociste que me has hecho tan bien?. Y, el artista,  aterrado,  se desplomó”.

Mientras, que la otra leyenda señala: “En un convento de España.   a mitad del siglo XIX,  había una monja meditando  y contemplando la pasión de Ntro. Señor Jesucristo… En un momento se pierde en éxtasis y a pie del Sagrario,   gemía y se quejaba en estos términos: Señor¡¡¡¡, ¡ Señor Mio¡¡¡ vilipendiado y azotado por mis culpas….. déjame ver tu faz sangrienta… permíteme contemplarte, frente a frente y cara a cara… camino del Calvario, cargado con la  con la Cruz, ¡ atiende a mi clamor… satisface mis anhelos… dime al menos, Señor , adónde, en que punto del Universo esta la imagen que mas se asemeja a la realidad…. Después la religiosa escuchó una voz que le decía: En la joven América, perdida al pie de una montaña,  en el fondo de un valle que ha robado sus bellezas al cielo mismo… en la Parroquia Santa Bárbara en Pavas, San José,  …en la iglesia que levantaron los hijos de mi siervo Francisco, la imagen que me representa con la Cruz a cuestas camino al Calvario…el Nazareno de dicho templo de Santa Barbara … es él que mas se acerca a la realidad.

Varios estudiosos en la materia admiten que esta obra data del lapso comprendido entre 1945 y 1955  autoría del connotado Manuel María Zúñiga.


Parroquia Santa Bárbara de Pavas: Procesión de La Borriquita llena de fe y devoción.

Por:

Mynor Esquivel

Donovan  Viales

Pamela Viales

La única procesión de Semana santa mencionada en el Santo Evangelio conocido como el Traslado de la Borriquita, desarrollado en el distrito de Pavas, cantón central de San José en Costa Rica contó con una presencia generosa de fieles católicos quienes recordaron el instante en que El Mesías  ingresó a la ciudad Santa de Jerusalén.

Dicha procesión fue presidida por el Pbro. Juan Carlos Moreno y acompañado por un grupo numeroso de acólitos así como de la Orden del Santo Sepulcro y otros grupos pastorales.

Doce vecinos representaron a los discípulos de Jesús , a saber:: Simón llamado Pedro y Andrés, su hermano; Santiago y Juan, hijos de Zebedeo;  Felipe y Bartolomé; Tomas y Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón y Judas de Iscariothe.

Mientras que el pueblo santo de Dios entonaba: Hosanna, Hosanna. Bendito quien viene en nombre del Señor. Bendito sea el Rey de los Judíos.

La procesión a nivel de imaginería pasionaria la recordación era regida por la Sacra imagen de Cristo Rey, una talla atribuible a Manuel María Zúñiga. Cabe destacar que esta imagen tiene mas de cinco décadas de estar en custodia de la Parroquia.

Significado de la Procesión:

El inicio de esta festividad viene marcada por la primera Luna Llena posterior al Equinoccio de Primavera. El Domingo de Ramos es el domingo anterior a dicha Luna, por eso, todos los años la fechas varían
La mitología judeo-cristiana dice que diez siglos antes había entrado en la ciudad construida por David su hijo Salomón montado en un borrico. Las gentes de la ciudad aclamaron al hijo de David con gritos de hossana, (que significaba:¡viva!). Por otra parte la profecía de Zacarías dice que el Rey de Israel entraría en la ciudad del monte Sión sobre el lomo de un pollino como rey de paz y como símbolo de los nuevos tiempos (un pollino en lugar de su madre). La borrica simboliza al antiguo Israel, el pueblo de la Antigua Alianza. El pollino aún no montado por nadie es la montura real y mansa del rey de la nueva alianza. Era costumbre entre las gentes reunidas para la Pascua recibir con gritos y cánticos a los nuevos grupos que llegaban. Los Reyes eran recibidos además echando mantos, ramos de olivo y palmas a los pies de las monturas reales, alfombrando el suelo para que estos pisaran sobre ellos.

De todo este simbolismo parte toda la tradición cristiana, ya que en recuerdo a ello se celebra la bendición de las palmas y las ramas de olivo.

A lo largo de los distintos países de tradición católica, y al margen de las celebraciones litúrgicas, diversas manifestaciones populares conmemoran la Entrada en Jerusalén y, en muchos casos, dan comienzo a las procesiones de Semana Santa, son muy conocidas las procesiones de la Borriquita o de la Pollinica en algunas comunidades, que aluden a la montura de Cristo representada en las tallas que procesionan.

La Santa Eucaristía:

La misa fue presidida por el Padre Cordero quien, tal y como lo norma la Liturgia del día versó en La Pasión  de Ntro. Señor Jesucristo. A continuación el siguiente resumen:

Homilía de La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo

Para Mateo, Jesús es el justo condenado que sufre la violencia de parte de los pecadores. Su relato es profundamente teológico, lleno de alusiones bíblicas y pensado para el uso litúrgico en la comunidad.

La cena pascual (26,14-35) nos recuerda el gesto y las palabras de Jesús que invita a los discípulos a comer su cuerpo y a beber su sangre, signos proféticos de la entrega de su vida en la cruz, porque desea compartir con ellos el camino y el destino de su existencia. En el huerto de Getsemaní(26,36-46) Jesús es el modelo del perfecto orante que experimenta la “agonía” que supone la búsqueda y la aceptación sincera de la voluntad de Dios. Los discípulos son invitados a “velar” con Jesús, es decir, a compartir con él su destino adoptando su actitud del Hijo, orante y fiel. En el momento delarresto (26,47-56), Jesús, que en el sermón de la montaña había declarado superada la represalia y la justicia de la ley del talión en las relaciones humanas (cf. Mt 5,39), vuelve a manifestar su apasionado amor por el perdón y la no violencia .

El proceso judío (26,57-75) es la ocasión para la última y gran revelación de Jesús delante de su pueblo: “a partir de ahora verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso venir sobre las nubes del cielo”. La solemne declaración de realeza, de mesianismo y de divinidad, provoca el total rechazo de Israel. Paradójicamente, mientras Jesús reconoce abiertamente su identidad de Hijo y juez universal, uno de sus discípulos, Pedro, el primero de ellos, reniega de su Maestro delante de las insistentes preguntas de dos criadas y un grupo de gente.

El proceso romano (27,1-31) deja en claro la elección de Israel (Barrabás), la injusticia de las autoridades del imperio (Pilato) y la simpatía de los paganos (la mujer de Pilato). Esta última, iluminada por un sueño, invita al marido a no involucrarse en la suerte de “este justo” (Mt 27,19). En efecto, Jesús, como los antiguos profetas y justos perseguidos y condenados a lo largo de la historia bíblica (cfr. Mt 23,29.35), muere por haber anunciado la verdad de Dios en un mundo de falsedad y de injusticia. En la imagen de Jesús, objeto de burla y de ofensas de parte de los paganos como “rey de los judíos”, se mezclan las características del Mesías humilde (Mt 21,5) y del siervo de Yahvéh, insultado y sometido a crueles torturas (Is 50,6).

La crucifixión (27,32-50) es el momento culminante del relato. Jesús muere como el justo perseguido y torturado injustamente (cf. Sal 22 y 69). Delante de él desfilan la humanidad que blasfema (27,39-44), las fuerzas del cosmos que anuncian una manifestación divina (tinieblas y terremoto, cf. Ex 10,22; Am 8,9), los nuevos creyentes (el centurión), y la nueva humanidad liberada de la muerte por el Cristo (los muertos que salen de los sepulcros).

La muerte de Jesús. Jesús muere en total soledad, rechazado por los hombres y aparentemente abandonado por Dios. En aquel abandono se produce, paradójicamente, la suprema comunión entre el Padre y el Hijo. La cruz del Señor es, al mismo tiempo, abandono y donación sin reservas. El grito de Jesús (“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”) no sólo da la medida de la profunda soledad y el abismal sufrimiento del Señor, sino que indica su plena confianza en Aquel que puede salvar aún en la más desgarradora y mortal de las situaciones. Aquel silencio de la cruz revela, en forma paradójica, la infinita comunión del Padre y del Hijo, y la convierte en buena noticia para todos, los que como Jesús, viven y mueren rechazados por el mundo y aparentemente abandonados por Dios. Sólo la fe en Jesús, muerto y resucitado, puede dar sentido a tantos silencios humanos y divinos que encontramos en el camino de nuestra vida. Es la fe en Jesús, muerto y resucitado, la que hace que la Iglesia esté siempre de parte de los humillados, los débiles, los oprimidos, y los crucificados de este mundo. Es la fe en Jesús la que mueve a la Iglesia a realizar su misión a imagen de su Señor, en el ocultamiento y la sencillez, en el rechazo al poder y a la gloria, con la mística de la cruz: en la humillación y el dolor por amor, fruto de la fidelidad al Padre, y fuente de vida y liberación para el mundo y la historia.

 

 


El Papa celebra misa de Domingo de Ramos tras regreso de gira

CIUDAD DEL VATICANO (AP) — El papa Benedicto XVI celebró misa con motivo del Domingo de Ramos —que da inicio a la Semana Santa de la Iglesia Católica— y trajo buenas noticias de Cuba en el ámbito religioso.

Tras su visita la semana pasada a la isla caribeña, La Habana aceptó la petición papal de que fuera feriado el Viernes Santo, que conmemora la muerte de Jesucristo.

El domingo, el Papa llegó a la Plaza de San Pedro en un jeep blanco antes del comienzo de la misa del Domingo de Ramos, que conemmora la llegada de Jesucristo a Jerusalén y con la que se inicia la Semana Santa.

Benedicto XVI parecía descansado tras su regreso de una gira agotadora de seís días en la que visitó México y Cuba. En el país caribeño, el Papa se entrevistó con el ex gobernante Fidel Castro y con el hermano de éste, el presidente Raúl Castro.

El pontífice, que cumplirá 85 años en dos semanas, tendrá una Semana Santa de intensas actividades, que incluirán servicios religiosos desde el jueves hasta el Domingo de Pascua.


La entrada de Cristo a Jerusalén. Domingo de Ramos. ¿Qué tanto soy capaz de seguir a este Cristo, que como rey, va a ser sacrificado por mí?

Manuel Murillo Garcia

El día de hoy para acompañar a Cristo en su pasión, su muerte y su resurrección, vamos a centrar nuestra reflexión en la entrada de Cristo a Jerusalén

La entrada Mesiánica de Jesús en Jerusalén, tal como la presenta San Juan, se encuentra centrada en un contexto muy particular. No hay que olvidar que los evangelios son una carga espiritual, teológica, de presencia de Cristo. Por así decirlo, son un retrato descrito.

San Juan ubica la entrada de Cristo en Jerusalén, por una parte, en el contexto de la unción de Betania, en la que se ha vuelto a hablar de la resurrección. Junto con este aspecto de la resurrección aparece, como sombra constante, la determinación de los sumos sacerdotes para deshacerse de Cristo. Y como un segundo trasfondo de la entrada de Cristo en Jerusalén está el contexto del discurso de Jesús sobre el grano de trigo que tiene que caer y morir para dar fruto.
Dice el Evangelio: “Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto”. En el texto del grano de trigo se vuelve a repetir el mismo dinamismo que se encierra en la voz de “lo he glorificado”, junto con la conciencia clara de la presencia inminente de la pasión.

A nosotros nos llama mucho la atención que todo el misterio de la entrada de Jesús en Jerusalén quiera estar enmarcado en este contraluz de muerte y resurrección (el grano de trigo que muere para poder dar fruto), pero, independientemente de que pueda ser un poco literario, este contexto nos permite ver lo que es exactamente la entrada de Cristo en Jerusalén.

Por una parte vemos que el pueblo realiza lo que estaba escrito que tenía que realizar: “Esto no lo comprendieron sus discípulos de momento; pero cuando Jesús fue glorificado, se dieron cuenta de que esto estaba escrito sobre él, y que era lo que le habían hecho”.

Por otra parte, la voz del pueblo es un signo que indica lo que Cristo es verdaderamente: “Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel”. Sin embargo, como tantas veces sucede con Cristo, los hombres actúan sin saber que están actuando de una forma profética. El pueblo no sabe lo que hace, pero aclama el triunfo y el éxito maravilloso de un taumaturgo que resucitará. Además, las palabras de la gente tienen un total carácter de proclamación mesiánica, por la que Cristo se presenta como liberador de Israel. Y así, Cristo cumple un gesto mesiánico que Zacarías había profetizado: “No temas, hija de Sión; mira que viene tu Rey montado en un pollino de asna”. Cristo se sienta en el asno, aceptando con ello el que se le proclame Rey, realizando así la profecía de Zacarías.

Sin embargo, esto no obscurece su conciencia de que su mesianismo no es de tipo mundano, sino que esta unción como Mesías, esta proclamación, es el camino que lo va a llevar a la cruz. No hay que olvidar que el Mesías es el que resume, en sí mismo, todos los símbolos de Israel: el profeta, el sacerdote, el rey. Y como dijo el mismo Cristo, es el profeta que va a morir en Jerusalén, y es el sacerdote que llega hasta donde está el templo para ofrecer el sacrificio.

Pero, junto con esta visión externa que nos puede ayudar a preguntarnos: ¿qué tanto soy capaz de seguir a este Cristo, que como rey, profeta y sacerdote va a ser sacrificado por mí?, yo les invitaría a contemplar el alma de Cristo, el interior de Cristo en su entrada a Jerusalén.

El alma de Cristo tiene ante sí, con una gran claridad, el plan de Dios sobre Él. Cristo sabe que Dios ha querido unir su glorificación con el misterio de la pasión. Es una gloria que pasa a través de la infamia y del rechazo de los hombres, una gloria que pasa por la paradoja de los planes de Dios, una gloria que quiere pasar por la total donación del Hijo de Dios para la salvación de los hombres.

Cristo tiene claro en su alma este plan de Dios, y con toda libertad y con toda decisión, lo acepta. Él sabe que al ser proclamado Rey, y al entrar en Jerusalén como Mesías, está firmando la sentencia que le lleva al sacrificio, y sin embargo, lo hace. Entonces los fariseos comentaban entre sí: “¿Veis cómo no adelantáis nada?, todo el mundo se ha ido tras él”. Él sabe que la exaltación real que a Él se le dará cuando sea levantado, es la de la cruz, la del cuerpo para el sacrificio.

La cruz será su gloria de dominio, será su palabra profética de discernimiento y también será la unción con la que su cuerpo será marcado como sacerdote de la Nueva y Eterna Alianza. La cruz será su trono de dominio desde el que Él va a atraer a todos los hombres hacia sí mismo: “Y cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí”. En su alma aparece el deseo de donarse, porque ha llegado la hora para la que había venido al mundo, la hora del designio de amor sobre la humanidad, la hora por la que Dios entre, de modo definitivo, en la vida de los hombres por la gracia de la redención.

Sin embargo, todos los sentimientos se van mezclando en Cristo. Así como es consciente de que ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre, es también consciente de que el grano de trigo tiene que caer en tierra para poder dar fruto: “Pero mi alma se turba, ¿y cómo voy a decir? ¡Padre, líbrame de esta hora! Pero es para esta hora que yo he venido al mundo.”

Podríamos terminar con una reflexión sobre nosotros mismos, sin olvidar que nuestra vocación cristiana también es una perspectiva de la luz que pasa a través de la cruz: Mi vocación es luminosa solamente cuando pasa a través de la cruz. Tiene que pasar por el mismo camino de Cristo: la aceptación generosa de la cruz, la aceptación generosa de los signos que nos llevan a la cruz.

Para Cristo, el signo de la entrada de Jerusalén, es el signo que le lleva a la cruz; para nosotros cristianos, nuestro Bautismo es un signo que nos indica, necesariamente, la presencia de la cruz de Cristo. Se trata de ser seguidor de Cristo, marcado con el signo indeleble de la cruz en el corazón y en la vida. El cristiano ha de ser capaz, como Cristo, de recoger los frutos de vida eterna del árbol fecundo de la cruz, para uno mismo y para sus hermanos.

Para quien juzga según Dios, la abnegación es Sabiduría Divina envuelta en el misterio de Cristo crucificado. No existe otro camino para ser seguidor de Aquél que no ha venido para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.

Toda la vida de Cristo, y particularmente su pasión, tiene un profundo significado de servicio para la gloria del Padre y para la salvación de los hombres. El Primogénito de toda criatura -al cual corresponde el primado sobre todas las cosas que son en el cielo y en la tierra-, el que viene en el nombre del Señor, el rey de Israel, se ha hecho siervo de todos los hombres y dado a muerte en rescate de sus pecados.

Cristo entra en Jerusalén; Cristo nos habla del grano de trigo, nos habla de ser exaltados en la cruz, y nos hace una pregunta que tenemos que responder: “¿Puedes beber del cáliz que yo beberé?.”

Autor: P. Cipriano Sánchez LC.


Domingo de Ramos: La Borriquita. – El Señor del Triunfo en Heredia

Luis Dobles Segreda

La mística aldea de San Francisco es la más dichosa en toda la Provincia de Heredia.

Ella, la humilde, la campesina aldehuela blanqueada de cal, tiene el privilegio de cuidar el asno sagrado en que ha de cabalgar Jesús, el Nazareno, para entrar a Jerusalén el Domingo de Ramos. Los doce hombres mayores del pueblo reciben como recompensa a sus virtudes el derecho a cuidar el manso animal. Cada fin de mes pasa de manos de un patriarca a manos de otro, para que sea guardado casi en olor de santidad.

A lo largo del año, manos cuidadosas de niños dulces y de viejos limpios de corazón, le soba el lomo, le peinan la crin, le dan maíz en guate y pasto fresco sobre el cuenco. Todo el año los chicos miran y remiran, con admiración embobada, el pollino sagrado sobre el cual va a cabalgar un día el Maestro.

Como se acercaba a Jerusalén, Jesús dijo a dos de sus discípulos: Id al pueblo que está ante vosotros. Cuando seáis entrados, hallaréis un asno atado, desatadle y me lo traéis. Si os dijeren: ¿qué hacéis? Responded: El Señor lo necesita y al instante os lo dejarán.

Y he aquí que el pueblo de San Francisco tiene el asno de Betphagué atado bajo el árbol de su piedad y espera día tras día un mes tras otro mes, acariciando aquella acémila, como a una novia, con la ilusión de que una mañana lleguen Ñor Esteban Cambronero y don Elías Quesada a desatarla para mostrar sobre ella al pálido Rabí de Galilea.

Porqué está escrito: he aquí que tu Rey vendrá a ti, lleno de dulzor sentado sobre un asno.

Ese domingo, con los primeros claros del alba, la plaza del pueblo se va hinchando de gente, que llegan del oeste de la provincia: son devotos de Santa Bárbara, de Flores, de Belén, de la Ribera, que llegan a San Francisco, endomingados, para sumarse al regocijo. Don Elías y Ñor Esteban conservan como un timbre tradicional, porque son mansos y honestos, el alto rango de montar al Nazareno sobre este asno y sostenerlo de ambos costados para que no caiga con el menudo trote.

Isaac Morales y Feliz Vargas tienen el derecho de llevar la brida; Chilo Sánchez de poner la silla. ¡Dichosos hombres que pueden santificar las manos en ese afán del que hablan todo el año como de un arduo negocio!

Ya caballero a la jineta, bajo su gran sombrero de teja y su amplia túnica violácea, orlada de oros, las gentes se apiñan y quieren ahogar la pobre bestia del Señor. Toso tienen el ansia de tocar sus lucias ancas, su hocico fragante a hierbas frescas, sus orejas asustadas y erguidas como antenas.

Vienen los niños primero, luego las mujeres, después los hombres, pero ninguno se ocupa de acariciar al Santo, todos santifican las manos pecadoras tocando la piel lustrosa del asno.

No tendrán dicha en el año aquellos que, indiferentes y engreídos, no quisieron poner las manos sobre la humilde bestia, agobiada bajo la montaña del cariño campesino.

Entonces comienza la procesión hacia la ciudad de Heredia, que es Jerusalén.

La tropa marcha en silencio, con unción beatifica, por un kilómetro que tiene la ruta.

Allá, ad portas, la ancha calle de iglesias está cerrada por un muro de cartón y lienzos alegóricos. Hasta él se acerca la respetuosa y muda caravana.

Del otro lado esperan los pueblos del Este de la Provincia: gentes de San Rafael, de Barba, de Santa Lucía, del Rincón, de la Lagunilla, de San Pablo.

Ellos vienen con palmas y con manojos de flores, pero aún permanecen en silencio.

A su cabeza está el señor Gobernador de la Provincia, con su verdeante levita de antiguo corte; el señor Comandante de Armas, en gran uniforme, y con pompones de pluma; el señor Cura, de regia casulla, con gruesos relieves dorados; en torno los frailes en revestidos de toda gala.

En todos los pechos se aposenta el silencio, ávido de captar la palabra sagrada.

Tres golpes secos da el fraile de San Francisco, llamando al muro, y el Párroco de Heredia levanta las manos sagradas y exclama:

–¡Hosanna al Hijo de Dios! ¡Bendito sea quien viene en nombre del Señor!

Entonces se abre el ancho y pintorreado portalón jerosolimitano. Abrense las navetas de los monaguillos, se agitan los blancos roquetes y el incienso sube a perfumar el aire con minúsculas nubes de aroma. La banda militar repica sus tambores y ataca alborotados pasacalles, todas las bocas cantan himnos de aleluya y las que no cantan sonríen para que se derrame el regocijo.

Las manos se agitan y las palmas benditas y las flores, alzadas como banderas, ponen una nota de color y de amor en el cortejo.

Dice Mateo:

“Y he aquí que el pueblo extendió sus manos a lo largo del camino. Otros cortaron ramas de los árboles y las esparcieron por el suelo, y toda la multitud, delante de Jesús y detrás de Jesús, gritaban:

–¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito sea quien viene en nombre del Señor!”

 


Oración a la Santísima Virgen de los dolores

Virgen Santísima de los Dolores que por voluntad del Padre compartiste con tu Hijo Jesucristo sus dolores y padecimientos por la Redención de todos los hombres enséñanos a saber asociar todos los sufrimientos de nuestra vida diaria a los de Jesucristo nuestro Salvador.
Ayúdanos a saber participar generosamente como Tú de la Cruz de Jesucristo tu Hijo, cumpliendo con fidelidad nuestros deberes de familia y de Bautizados.
Concédenos ya desde esta vida conquistar contigo junto con el dolor de la separación de tu Hijo, el gozo y la alegría de una gran fe en su resurrección.
Por el mismo Cristo nuestro Señor.
AMEN.

Semana Santa, tiempo de reflexión

Por: Costarricense Católico especial para Pasos de fe 

Que la Semana Santa sea para usted y los suyos momento de paz, reflexión, cambio y bendición

que nuestras miradas se claven en el Crucificado y en el meditar de su Pasión resucitemos a una vida nueva

MI DIOS Y MI REDENTOR

EN QUIEN ESPERO Y CONFÍO

POR TU PASIÓN JESÚS MÍO

ABRAZADME EN VUESTRO AMOR

NOTA: les adjunto dos postales hermosas para que compartan y un vía crucis sencillo y devoto

además abajo van unas oraciones interesantes para estos días

 

Te damos gracias, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno por Jesucristo, 

Hijo tuyo y Señor Nuestro.

Estamos preparando, en el ayuno y en el arrepentimiento, su paso a la Muerte; ante Él nos postramos llorando. Porque el día de nuestra Redención, el día de su Pasión, cuando él, Salvador y Señor Nuestro, entregado por nosotros a los judíos, sufrió el suplicio de la Cruz, fue coronado d espinas, fue abofeteado, objeto de múltiples sufrimientos en su carne, para Resucitar, por último, en virtud de su mismo poder.

En nuestro deseo de llegar con el corazón enteramente purificado a esos días santos, te suplicamos ¡Oh Dios Padre Nuestro! Que nos laves de todo pecado por amor de su Pasión vistiéndonos con la túnica inconsútil que simboliza la caridad que tú derramas sobre todos. Por medio de la caridad, te preparas, a ti mismo, en nosotros un sacrificio, y por medio de la abstinencia harás que nos acerquemos a la Sagrada Mesa con serenidad, libres de nuestros pecados.  Quiera Cristo el Verbo encarnado obtenernos todo esto para los santos días que se avecinan,  Él , a quien pertenece toda alabanza, todo poder y gloria por los siglos de los siglos.

(Prefacio Mozárabe, Liturgia CAL 52)

 

He fijado en ti la mirada, ¡Oh Cristo Crucificado!, te he visto ofrecerte como Víctima al Padre por las almas, y reconcentrándome en esa amplia visión de tu caridad, he comprendido la pasión de amor que tu alma sufrió y quiero entregarme como tú lo hiciste. Oh Maestro!, la hora de tu Pasión la llamabas TU HORA por ella habías venido, ella era el objeto de todos tus deseos!  Cuando se me presente un gran sufrimiento o un mínimo sacrificio, quiero pensar inmediatamente que también ha llegado mi hora, la hora en que me dispongo a dar pruebas de mi amor a ti, Señor, que “tanto me has Amado”.  (B. Elizabeth Catez cd. Cartas XII)

  

Antigüa Oración que se dice recito el Apóstol san Andrés cuando fue conducido al Martirio y viendo la Cruz donde iba a Morir comenzó a Exclamar:

¡Oh Cruz buena, que fuiste embellecida por los miembros del Señor, tantas veces deseada, solícitamente  querida, buscada sin descanso  y con ardiente deseo preparada! Recíbeme de entre los hombres y llévame junto a mi Maestro, para que por ti me reciba, Aquel que me redimió por ti muriendo. Amén

(Tomada del Misal Romano del Opus Dei)

 

No me pesa, Señor, haber faltado

Por el eterno mal que he merecido

Ni me pesa tampoco haber perdido

El cielo como pena a mi pecado.

Pésame haber tus voces despreciado

Y tus justos mandatos infringido,

Porque con mis errores he ofendido

Tu CORAZÓN, Señor Por mi llagado.

Llorar quiero mis culpas humillado,

Y buscar a mis males dulce olvido

En la Herida de Amor de tu Costado.

Quiero tu amor pagar, agradecido,

Amándote cual siempre me has amado

Y viviendo contigo arrepentido. Amén

(himno de Vísperas  de Martes en Cuaresma)

SEÑOR, considerando nuestras miserias y la promesa de su curación, 

respondemos inmediatamente:

HENOS AQUÍ en tu presencia, porque tú eres el Señor Dios Nuestro … hemos sido llamados, y hemos respondido: HENOS AQUÍ en tu presencia. Y mostraremos con los hechos que, habiendo prometido ser tuyos, NO nos sometemos a ningún otro fuera de ti, y decimos: Porque tú, Señor, eres nuestro Dios. En efecto, NO reconocemos a ningún otro dios:  no al vientre, como los glotones, cuyo dios es el vientre. No al dinero, como los avaros, porque la avaricia es idolatría. No divinizamos ninguna otra cosa ni la adoramos como a Dios, según hacen muchos ;  Tú, ¡oh Dios!  Estás por encima de todos, para todos, en todos, y estamos vinculados en la caridad que nos une a ti. Sí! La caridad nos une a Dios. Repetimos : HENOS AQUÍ en tu presencia, porque tú eres el Señor Dios Nuestro.

(oraciones de los primeros cristianos – Orígenes)

 

  

¡Oh Señor, Omnipotente y bonísimo! Mira las llagas con que mis pecados  me hirieron desde la infancia; lloro por el  tiempo perdido inútilmente. Mis fuerzas no bastan para sostenerme en la fatiga, pues se gastaron en vanidades. Y puesto que eres la fuente de toda bondad y misericordia, te conjuro a que tengas piedad y Misericordia, te conjuro a que tengas piedad y misericordia, te conjuro a que tengas compasión de mí. Toca mi corazón con la mano de tu Amor, pues eres el mejor de los médicos, consuela mi alma, pues eres el Buen Consolador.

(Celestial Revelación- Santa Brígida)

 

Oh Señor! El cristiano es un seguidor tuyo. Le asiste tu gracia, pero, a ejemplo tuyo, le es necesario el sufrimiento. Señor un Religioso, un Laico cristiano, un Sacerdote debe ser amigo de la Cruz. Caminando a tu luz, tendré siempre presente el pensamiento de que aquí abajo no tenemos ni tiempo ni lugar para buscar satisfacción ni placer.  Caminando como cristiano hacia la felicidad eterna, nunca llegaré a encontrar la felicidad en este valle de lágrimas. Sin embargo, ¡oh amado Maestro! Nuestros pensamientos están a veces confusos; estamos siempre a la espera de hallar alguna complacencia personal, de escuchar una palabrita de alabanza, de gozar de una pizca de estima, de alcanzar alguna amistad en nuestro ambiente, de gustar de algún consuelo o dulzura en la oración… Señor, dame el consuelo y la satisfacción, si ellos contribuyen a mi salvación; pero dame, sobre todo, el amor y el gusto del mortificación y de la CRUZ.

 

(san E. Poppe miembro de la Guardia de Honor – Intimidades Espirituales)

  

SEÑOR JESUCRISTO, TÚ QUE ERES JUNTAMENTE DIOS SALVADOR DE LOS HOMBRES Y HOMBRE OMNIPOTENTE CABE DIOS; YO TE INVOCO, TE ALABO Y TE SUPLICO. ACÉRCATE A MÍ CON TU INDULGENCIA, CON TU COMPASIÓN Y CON TU PERDÓN. PON EN MI CORAZÓN LOS DESEOS QUE SÓLO TU PUEDES SACIAR;  EN MIS LABIOS, LAS PLEGARIAS QUE SÓLO TÚ PUEDES ESCUCHAR;  EN MI CONDUCTA, LAS ACCIONES QUE SÓLO TÚ PUEDES BENDECIR.

 

ORACIÓN DEL ANTIGÜO SAGRADO MISAL MOZÁRABE

 

 

“¿Qué cosa puede haber más grande que proclamar tu PODER , Oh Señor Nazareno!? Tú has quebrantado las puertas del Infierno y has llevado al cielo al hombre caído por envidia del demonio…

La fuente feliz que broto de tu Costado ha arrastrado el cúmulo de nuestros pecados y desde tus Sagrados Altares distribuyes a los regenerados el alimento  necesario para la Vida Eterna”

Del Antigüo Sacramentario Gelasiano

 

 “Acuérdate  de mí en tu reino, porque estoy crucificada contigo, porque he macerado mi carne con tu temor y temblando delante de tu Juicio. Que el abismo no me separe de tus elegidos… No te acuerdes más de mis pecado, si he faltado por la debilidad de mi naturaleza, de palabra, obra o pensamiento, perdóname, pues que tienes poder de perdonar los pecados de la Tierra. Que al deponer la vestidura del cuerpo, se encuentre mi alma sin culpa. Más aún¸ dígnate recibir en tus manos mi alma sin culpa y sin mancha como una ofrenda agradable”  

Santa Macrina – Oraciones de los primeros cristianos

  

Eres rico, Señor y en misericordia, purificas a todos los pecadores de sus culpas. ¡Purifícame con el hisopo, ten piedad de mí! Concédeme tu Misericordia, como el publicano y a la pecadora. ¡Oh Cristo, que limpias a los pecadores de sus culpas, y acoges a todos los que hacen penitencia, Redentor del género Humano, sálvame por tu Misericordia …

Mis pecados me han aplastado contra el suelo y me han derribado de la altura en que estaba. Me he precipitado en mi propia ruina como un abismo. ¿ quién podrá devolverme mi prístina belleza sino TU, ¡Oh Creador Sapientísimo!, que me plasmaste desde el principio  a tu imagen y semejanza?  Voluntariamente me he convertido en cómplice del demonio y en esclavo del pecado. ¡Líbrame, Señor, por tu Misericordia ten piedad de mí!…

Sé que tu gracia ha dicho a los pecadores: Llamad y os responderé, pulsad y os abriré. YO llamo como la pecadora del Evangelio, suplico como el publicano y como todo el hijo pródigo. He pecado contra el cielo y contra ti.

¡Oh Salvador!, libra a mi alma del pecado, porque mis culpas han despertado tu cólera, ten piedad de mí  por tu Misericordia. 

(oraciones de los primeros cristianos – Himno Penitencial)

  

Dios Mío! Son innumerables las veces que he obrado como si fuera dueño de mí mismo portándome  como un rebelde, buscando, no la tuya, sino mi propia satisfacción. Me he endurecido hasta el punto de No darme cuenta ya de mi error, de no sentir ya horror por el pecado, de no odiarlo ya y temerlo, como debiera. El pecado no produce en mi ni aversión ni repugnancia : al contrario, en lugar de indignarme como un insulto dirigido a Ti, me tomo la libertad de juguetear con él, y aunque no llego a pecar gravemente, me adapto sin gran dificultad a faltas más leves . ¡Dios Mío, qué espantosamente distinto estoy de cómo debiera ser!

(J.H.Newman – Madurez Cristiana)

 

Virgen de Dolores

Para mi eterna calma:

Permíteme llorar cuando tu lloras

Y no apartes tus ojos de mi alma

 

María madre mía

Amargo mar del tormento

Ruega por mí en mi agonía

Y has que en mi último aliento

Alma y voz te llamen Ave María!

  

Oh Señor Jesucristo! Sumo Sacerdote, que volviste a darnos la vida con tu Muerte Preciosa, aleja de mí con la eficacia de tu presencia, en y por la virtud del Espíritu Santo todas las insidias del enemigo, rompe en mí todas las ataduras del pecado, y , por tu Misericordia, mantén apartada lejos de mi toda ceguedad de corazón. Que tu perfecta caridad Oh Cristo! Me haga triunfar virilmente de toda tentación… que tu luminosa Verdad me guíe y me haga caminar a tus ojos con la sinceridad de un corazón perfecto. Que, por tu gracia, mi conducta sea tal, que merezca yo ser templo de Dios, morada del Espíritu Santo. (santa Gertrudis – ejercicios)

 

 

“ Gloria a ti, Oh Cristo Resucitado , Luz de Verdad y Sol de Justicia, que has venido a morar en tu iglesia y ella ha quedado iluminada, has venido a tu creación y ella refulge toda entera. Los pecadores se han acercado a ti y han sido purificados. Los fugitivos y dispersos se han vuelto a encontrar. Los ciegos te han visto y sus ojos se han abierto; hasta las almas tenebrosas se ha aproximado a la luz. Los muertos han oído tu voz y se han levantado; los prisioneros y esclavos han sido liberados; los pueblos dispersos se han reunido. Tú eres luz sin ocaso; eres mañana esplendorosa que no conoce atardecer. Que se abran los ojos de nuestros corazones a tu luz y la aparición de tu aurora sea para nosotros guía hacia el bien. Sean prisioneros de tu amor nuestros sentidos; y pues que nos has hecho dignos, por tu Misericordia, de huir de las tinieblas  nocturnas y de acercarnos a la luz matinal , haz que, por tu palabra viva y todopoderosa, disipemos como humo las aflicciones que nos asedian, y por la sabiduría que nos viene de Ti, triunfemos de todas las astucias del Maligno, nuestro enemigo, que busca presentársenos   como ángel de luz. Protégenos, Señor; haz que no seamos tentados a hacer obras de oscuridad y de muerte; sino que nuestra mirada no se aparte nunca de tu luz fulgurante y nuestra conducta esté regulada por tus preceptos.

(de la Liturgia Oriental)

 

 


Actos litúrgicos en Parroquia Santa Barbara de Pavas

Domingo de ramos en la pasión del Señor:

7 am. Eucaristía en el templo parroquial.
10 am. Eucaristía en el templo Parroquial con la lectura de la pasión del Señor.´
4 pm. Eucaristía en filial Jesús de la buena esperanza.
6 pm. Eucaristía en el templo parroquial.
Lunes Santo:
9 am. a 12 md y luego de 2 pm a 5 pm Confesiones en el templo parroquial.
6 pm. Eucaristía en el templo parroquial y clausura de los siente lunes.
Martes Santo:
9 am. a 12 md y luego de 2 pm a 5 pm Confesiones en el templo parroquial.
6 pm. Eucaristía en el templo parroquial.
Miércoles santo:
10 am Eucaristía de los enfermos y adulto mayor, con ágape para ellos.
2 pm a 5 pm Confesiones en el templo parroquial.
6 pm Eucaristía en el templo parroquial 
Jueves Santo:
9 am Misa Crismal en la Catedral Metropolitana. Bendición de los oleos y renovación de las promesas sacerdotales. 
5.30 Misa vespertina de la cena del Señor.
7 pm a 12 media noche vigilia ante el santo monumento. 
Viernes Santo:
4 pm. Solemnes oficios litúrgicos de la Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo en el templo Parroquial. Adoración de la Cruz y lectura de la Pasión. 
6:30 pm Ejercicio piadoso de las Siete Palabras en el templo parroquial. 
Sábado Santo
8 pm. Solemne Vigilia Pascual con la bendición del agua y el fuego. Celebración de la resurrección del Señor. 
10 pm Ágape de resurrección 
Domingo de resurrección:
11 am Solemne Eucaristía.   
5 pm Solemne Eucaristía en el templo Parroquial.

Programa de Semana Santa, Parroquia Santa Bárbara, Pavas

 Domingo de Ramos

9 am: Bendición de las palmas en la filial y seguido de esto la procesión con la portentosa imagen del Señor del triunfo hasta el templo parroquial.
Miércoles Santo

7 pm: Solemne Vía Crucis parroquial con la portentosa imagen de Jesús Nazareno, el cual finaliza en la casa de la familia Corrales Rojas donde se quedara la portentosa imagen en vigilia hasta la media noche.
Jueves Santo
3 pm: Solemne procesión con la portentosa imagen de Jesús Nazareno y el ángel del consuelo saliendo del templo parroquial y finalizando en el templo filial de Jesús de la buena esperanza.
10 pm: Solemne procesión del silencio con la portentosa imagen de Jesús Nazareno (solo con la participación de varones) saliendo de la filial Jesús de la buena esperanza y finalizando en el templo parroquial.
Viernes Santo
10 am: Solemne procesión del santo encuentro saliendo del templo parroquial con la portentosa imagen de Jesús Nazareno acompañado de la imagen de San Pedro. La procesión con la sacra imagen de Ntra Señora de los Siete dolores saldrá del costado sur del templo parroquial acompañada de la imagen del apóstol San Juan; el santo encuentro sera en frente de la escuela Carlos Sanabria Mora, seguido de esto la procesión continuara hasta el templo parroquial donde sera el Calvario.

5.30 pm: Solemne procesión del Santo Entierro con la sacra imagen de Cristo yacente en su sepulcro saliendo del templo Parroquial y finalizando en el mismo.
Sábado Santo
11:00 pm: Solemne Procesión con la portentosa imagen de Jesús resucitado por las principales calles de nuestra parroquia.
Domingo de resurrección
10 am: Solemne Procesión con la portentosa imagen de Jesús resucitado saliendo del templo parroquial y finalizando en el mismo para después continuar con la solemne Eucaristía. 
6 pm: Procesión Eucarística, saliendo del templo parroquial( Los fieles llevaran una candela para iluminar el camino de Jesús Eucaristía.). 
Estas son todas las procesiones de mi parroquia.