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A Visita Papal a America

El Papa Francisco llegó a Brasil

El avión del Papa Francisco aterrizó en Rio de Janeiro 15 minutos antes de las 4 de la tarde hora local, banderas de Brasil y el Vaticano fueron colocadas en las ventanas tras el arribo..

Voz de América – Redacción para Pasos de fe

22.07.2013

El avión que transporta al Papa Francisco arribó a la base aérea de el Galeão/Antonio Carlos Jobim, de Rio de Janerio, Brasil 15 minutos antes de las 4 de la tarde hora local (2:45PM hora del este de Estados Unidos).

La prensa local informa que millares de peregrinos esperan el paso del Pontífice que ya ha descendido del avión y han desbordado las inmediaciones de la Catedral de Río de Janeiro y la avenida Chile.

Durante el vuelo, el Papa Francisco habló con los 70 periodistas que lo acompañan y dijo que se dirigía a Italia muy preocupado por la cantidad de jóvenes que no tienen trabajo.

Su Santidad dijo que si bien se debe evitar “aislar a los jóvenes”, también se debe condenar “la cultura del rechazo a los ancianos”. “Un pueblo sale adelante con los dos (jóvenes y ancianos). Las personas ancianas tienen la sabiduría, la historia, la patria, la familia. Todos los necesitamos”, agregó.

Miles de peregrinos esperan la llegada del primer Papa latinoamericano, quien lleva a cabo su primer viaje internacional desde que se convirtiera en Sumo Pontífice Católico en un país de su continente natal.

Al aeropuerto Fiumicino en Roma, desde donde despegó el Pontífice, acudió el Primer Ministro italiano, Enrico Letta para despedirlo y a su llegada a Brasil será recibido por la Presidenta brasileña, Dilma  Rousseff; el arzobispo de São Sebastião do Rio de Janeiro, monseñor Orani João Tempesta; el arzobispo de Aparecida y presidente de la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB), cardenal Raymundo Damasceno Assis; el gobernador del Estado de Rio de Janeiro, Sérgio Cabral; y el alcalde de Rio, Eduardo Paes.

La ceremonia de bienvenida se celebrará en la sede del gobierno de la ciudad, el Palacio Guanabara, hasta donde el Papa Francisco se desplazará desde el aeropuerto en su nuevo Papamóvil, el vehículo blanco descapotable que ya utilizó en la Plaza de San Pedro y durante su visita en la isla italiana de Lampedusa.


Costa Rica: Obras del Espíritu Santo presente en Jornada Mundial de la Juventud en Brasil

Un grupo de veinte  costarricenses, perteneciente a la Asociación Obras del Espíritu Santo, coordinado por el Pbro. Sergio Valverde, quien se integrarà al grupo la semana proxima,  ya se encuentran en Brasil para la Jornada Mundial de la Juventud que será presidida por el Santo Padre,  Francisco

Este miércoles comienza la semana misionera, la semana previa que sirve a los peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud, la JMJ, para preparar las jornadas con el Papa. Este año y por su celebración en Brasil.

La JMJ comienza la semana que viene, el día 23 de julio, en la ciudad brasileña de Río de Janeiro. Este encuentro de la juventud de la Iglesia Católica se celebra cada tres años y la última jornada se celebró en la capital española de Madrid a la que acudieron casi dos millones de jóvenes, se acreditaron más de 5000 periodistas y hubo más de 30.000 voluntarios.

La Jornada de Río ya cuenta casi con 6000 periodistas acreditados y la mayoría de los peregrinos inscritos hasta el momento provienen de Brasil, Argentina y Estados Unidos.

La JMJ brasileña es la primera del papa Francisco como tal y es un acontecimiento que se espera con gran expectación dado el carisma que el primer Papa latinoamericano ha demostrado desde el principio.

Inés San Martín, la encargada de comunicación internacional de la jornada habló con la Voz de América y expresó la importancia de este gran encuentro mundial.


El papamóvil ya está en Río para la Jornada Mundial de la Juventud


En un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) fueron transportados el papamóvil y un jeep, los vehículos que usará el Papa Francisco en sus numerosos desplazamientos durante los días de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

El papamóvil es una versión actualizada de Mercedes-Benz Clase M, cuyas llaves le fueron entregadas al papa por Dieter Zetsche, presidente de Daimler AG. El encuentro entre el Santo Padre y el empresario alemán se llevó a cabo en la Casa Santa Marta el pasado 3 de julio.

“Fue una gran alegría para mí reunirme con el Papa Francisco”, dijo Dieter Zetsche, “vamos a acompañar al Santo Padre en su primer viaje apostólico a Brasil, renovando una tradición que llena de orgullo a todos los empleados de la empresa: un gran honor, así como un signo importante de continuidad”, indicó.

El C-130, llegó a la base aérea militar de Galeão en Río de Janeiro el lunes 15 de julio por la tarde luego de tres paradas técnicas para abastecimiento: Las Palmas, Islas Canarias, y Fortaleza en Brasil. El mayor Sandro Santana, comandante de la aeronave, dijo estar muy honrado por la tarea que se le asignó. “Es una misión bastante rara en nuestra carrera de piloto, ya que un papa que visita al Brasil no es un hecho cotidiano”, aseguró.

Desde hace más de 80 años, Mercedes-Benz sigue al Pontífice en sus viajes apostólicos. El compromiso se inició en 1930 con la Nurburg 460 pullman limousine entregada a Pío XI, que continuó en los años sesenta con Juan XXIII, a quien le fue dado un 300d automático y descapotable; y con Pablo VI, quien recibió un Mercedes-Benz 600 Pullman Landaulet y más tarde un 300 SEL.

El nombre “papamóvil” se utilizó por primera vez en 1980 en relación con el G-Class que Juan Pablo II utilizó para las celebraciones en la Plaza de San Pedro. El G-Class fue reemplazado por un M-Class en 2002, un modelo que fue sustituido recientemente con la nueva versión, que ya utilizó Benedicto XVI.

Los coches, al final de su uso, “permanecen en disponibilidad de los respectivos museos del Estado de la Ciudad del Vaticano y de la Mercedes-Benz en Stuttgart”, según informó la empresa.


Benedicto XVI se despide de Líbano

http://www.eluniversal.com.mx/notas/870705.html

El Papa celebró la diversidad religiosa en suelo libanés y llamó a la convivencia pacífica entre las distintas comunidades

 

El papa Benedicto XVI puso hoy fin a su histórica visita de tres días al Líbano con un llamamiento a la convivencia pacífica entre las distintas comunidades religiosas del país.

En el aeropuerto internacional Rafic Hariri de Beirut, agradeció a los libaneses su acogida, en especial “el entusiasmo” de los jóvenes, y dirigiéndose a los musulmanes afirmó: “Vuestra presencia contribuyó al éxito de mi visita”

Joseph Ratzinger se congratuló por la diversidad religiosa del Líbano -donde conviven cristianos, suníes, chiíes y drusos- y señaló que los puntos fuertes de su visita fueron la firma de la Exhortación Postsinodal (documento final) del Sínodo de Obispos para Oriente Medio y el encuentro con la juventud.

“Este encuentro me permitió rezar por ellos y por todo el Líbano. Estoy contento de estar en el país de los Cedros, que está siempre presente en la casa de Dios. Espero que sus ciudadanos continúen viviendo en armonía para que haya un mundo mejor”, subrayó el santo padre.

Durante su alocución, interrumpida en ocasiones por aplausos, el papa rogó para que “el Líbano continúe con su diversidad y rechace el conflicto y a aquellos que obran para separar”.

Al aeropuerto acudieron las autoridades libanesas, entre ellas el presidente Michel Suleiman y los dirigentes religiosos, que uno por uno se despidieron del sumo pontífice.

Suleiman le agradeció su visita y sus esfuerzos para proteger el Líbano: “Usted se va dejándonos un mensaje de paz, y afirmamos que el Líbano quedará tal como es y mantendrá siempre relaciones históricas con el Vaticano”, agregó.

“Nuestra promesa es que el Líbano continuará siendo el país de la democracia y todo su pueblo participará en el gobierno y vivirá junto respetando los valores”, dijo Suleiman, quien consideró que no hay evolución sin paz.

Benedicto XVI partió en un avión Airbus-320 de la aerolínea libanesa MENA, poniendo fin así a su visita al Líbano, la primera a este país en sus siete años de pontificado y la cuarta a Oriente Medio.

El sumo pontífice fue despedido en el aeropuerto con pancartas en las que se leía “Bendito sea el que viene en el nombre del Señor” y “Queremos la paz”.

Una niña le entregó un ramo de flores, mientras que un grupo de jóvenes entonó la canción del cantante libanés Wadih el Safi “Vuelve al Líbano”.

Justo antes de dirigirse al aeropuerto, el papa se reunió en Beirut con los líderes religiosos de las comunidades cristianas de Oriente Medio, a los que instó a trabajar por la unidad, como Jesucristo deseaba.

Benedicto XVI celebró también hoy una misa al aire libre en el muelle de Beirut ante centenares de miles de personas, en la que imploró por la paz en Oriente Medio, en especial en Siria, y por la coexistencia entre cristianos y musulmanes en el Líbano.

 

 


Los jóvenes en Oriente Medio: “Carta viva de Cristo”, señala Benedicto XVI

La tarde de este sábado 15 de septiembre, Benedicto XVI cumpliendo su segunda jornada de visita al Líbano, donde lo aguardaban chicos y chicas cristianos y musulmanes provenientes de toda la región, incluyendo aquellos de la martirizada Siria dirigió un discurso a sus jóvenes amigos invitándolos a saber encontrar en Jesús al amigo, a mantener la capacidad de convivir sin importar las diferencias y de no dejarse doblegar por sentimientos de violencia, de injusticia pero también por la soledad.

DISCURSO DE BENEDICTO XVI ENCUENTRO CON LOS JOVENES DEL LIBANO Y DEL MEDIO ORIENTE: (15.09.2012)
Beatitud, Hermanos Obispos, queridos amigos
«A vosotros gracia y paz abundantes por el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor» (2 P 1,2). El pasaje de la carta de San Pedro que acabamos de escuchar expresa bien el gran deseo que llevo en el corazón desde hace mucho tiempo. Gracias por vuestra calurosa acogida, gracias de todo corazón por vuestra presencia tan numerosa esta tarde. Agradezco a Su Beatitud el Patriarca Bechara Boutros Raï sus palabras de bienvenida, a Mons. Georges Bou Jaoudé, Arzobispo de Trípoli y Presidente del Consejo para el apostolado de los laicos en el Líbano, y a Monseñor Elie Hadda, Arzobispo de Sidón de los Griegos melquitas y Vice-presidente de dicho Consejo, así como a los dos jóvenes que me han saludado en nombre de todos vosotros. سَلامي أُعطيكُم (Mi paz os doy) (Jn 14,27), nos dice Jesucristo.

Queridos amigos, vosotros vivís hoy en esta parte del mundo que ha visto el nacimiento de Jesús y el desarrollo del cristianismo. Es un gran honor. Y es una llamada a la fidelidad, al amor por vuestra región, y especialmente a ser testigos y mensajeros de la alegría de Cristo, porque la fe transmitida por los Apóstoles lleva a la plena libertad y al gozo, como lo han mostrado tantos santos y beatos de este país. Su mensaje ilumina la Iglesia universal. Y puede seguir iluminando vuestras vidas. Entre los Apóstoles y los santos, muchos vivieron periodos difíciles, y su fe fue la fuente de su valor y de su testimonio. Que encontréis en su ejemplo e intercesión la inspiración y el apoyo que necesitáis.
Conozco las dificultades que tenéis en la vida cotidiana, debido a la falta de estabilidad y seguridad, al problema de encontrar trabajo o incluso al sentimiento de soledad y marginación. En un mundo en continuo movimiento, os enfrentáis a muchos y graves desafíos. Pero ni siquiera el des-empleo y la precariedad deben incitaros a probar la «miel amarga» de la emigración, con el desarraigo y la separación en pos de un futuro incierto. Se trata de que vosotros seáis los artífices del futuro de vuestro país, y cumpláis con vuestro papel en la sociedad y en la Iglesia.
Tenéis un lugar privilegiado en mi corazón y en toda la Iglesia, porque la Iglesia es siempre joven. La Iglesia confía en vosotros. Cuenta con vosotros. Sed jóvenes en la Iglesia. Sed jóvenes con la Iglesia. La Iglesia necesita vuestro entusiasmo y creatividad. La juventud es el momento en el que se aspira a grandes ideales, y el periodo en que se estudia para prepararse a una profesión y a un porvenir. Esto es importante y exige su tiempo. Buscad lo que es hermoso y gozad en hacer el bien. Dad testimonio de la grandeza y la dignidad de vuestro cuerpo, que es «para el Señor» (1 Co 6,13b). Tened la delicadeza y la rectitud de los corazones puros. Como el beato Juan Pablo II, yo también os repito: «No tengáis miedo. Abrid las puertas de vuestro espíritu y vuestro corazón a Cristo». El encuentro con él «da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (Deus caritas est, 1). En él encontraréis la fuerza y el valor para avanzar en el camino de vuestra vida, superando así las dificultades y aflicciones. En él encontraréis la fuente de la alegría. Cristo os dice: سَلامي أُعطيكُم (Mi paz os doy). Aquí está la revolución que Cristo ha traído, la revolución del amor.
Las frustraciones que se presentan no os deben conducir a refugiaros en mundos paralelos como, entre otros, el de las drogas de cualquier tipo, o el de la tristeza de la pornografía. En cuanto a las redes sociales, son interesantes, pero pueden llevar fácilmente a una dependencia y a la confusión entre lo real y lo virtual. Buscad y vivid relaciones ricas de amistad verdadera y noble. Adoptad iniciativas que den sentido y raíces a vuestra existencia, luchando contra la superficialidad y el consumo fácil. También os acecha otra tentación, la del dinero, ese ídolo tirano que ciega hasta el punto de sofocar a la persona y su corazón. Los ejemplos que os rodean no siempre son los mejores. Muchos olvidan la afirmación de Cristo, cuando dice que no se puede servir a Dios y al dinero (cf. Lc 16,13). Buscad buenos maestros, maestros espirituales, que sepan indicaros la senda de la madurez, dejando lo ilusorio, lo llamativo y la mentira.
Sed portadores del amor de Cristo. ¿Cómo? Volviendo sin reservas a Dios, su Padre, que es la medida de lo justo, lo verdadero y lo bueno. Meditad la Palabra de Dios. Descubrid el interés y la actualidad del Evangelio. Orad. La oración, los sacramentos, son los medios seguros y eficaces para ser cristianos y vivir «arraigados y edificados en Cristo, afianzados en la fe» (Col 2,7). El Año de la fe que está para comenzar será una ocasión para descubrir el tesoro de la fe recibida en el bautismo. Podéis profundizar en su contenido estudiando el Catecismo, para que vuestra fe sea viva y vivida. Entonces os haréis testigos del amor de Cristo para los demás. En él, todos los hombres son nuestros hermanos. La fraternidad universal inaugurada por él en la cruz reviste de una luz resplandeciente y exigente la revolución del amor. «Amaos unos a otros como yo os he amado» (Jn 13,35). En esto reside el testamento de Jesús y el signo del cristiano. Aquí está la verdadera revolución del amor.
Por tanto, Cristo os invita a hacer como él, a acoger sin reservas al otro, aunque pertenezca a otra cultura, religión o país. Hacerle sitio, respetarlo, ser bueno con él, nos hace siempre más ricos en humanidad y fuertes en la paz del Señor. Sé que muchos de vosotros participáis en diversas actividades promovidas por las parroquias, las escuelas, los movimientos o las asociaciones. Es hermoso trabajar con y para los demás. Vivir juntos momentos de amistad y alegría permite resistir a los gérmenes de división, que constante-mente se han de combatir. La fraternidad es una anticipación del cielo. Y la vocación del discípulo de Cristo es ser «levadura» en la masa, como dice san Pablo: «Un poco de levadura hace fermentar toda la masa» (Ga 5,9). Sed los mensajeros del evangelio de la vida y de los valores de la vida. Resistid con valentía a aquello que la niega: el aborto, la violencia, el rechazo y desprecio del otro, la injusticia, la guerra. Así irradiaréis la paz en vuestro entorno. ¿Acaso no son a los «artífices de la paz» a quienes en definitiva más admiramos? ¿No es la paz ese bien precioso que toda la humanidad está buscando? Y, ¿no es un mundo de paz para nosotros y para los demás lo que deseamos en lo más profundo? سَلامي أُعطيكُم (Mi paz os doy), dice Jesús. Él no ha vencido el mal con otro mal, sino tomándolo sobre sí y aniquilándolo en la cruz mediante el amor vivido hasta el extremo. Descubrir de verdad el perdón y la misericordia de Dios, permite recomenzar siempre una nueva vida. No es fácil perdonar. Pero el perdón de Dios da la fuerza de la conversión y, a la vez, el gozo de perdonar. El perdón y la reconciliación son caminos de paz, y abren un futuro.
Queridos amigos, muchos de vosotros se preguntan ciertamente, de una forma más o menos consciente: ¿Qué espera Dios de mí? ¿Qué proyecto tiene para mí? ¿Querrá que anuncie al mundo la grandeza de su amor a través del sacerdocio, la vida consagrada o el matrimonio? ¿Me llama-rá Cristo a seguirlo más de cerca? Acoged confiadamente estos interrogantes. Tomaos un tiempo para pensar en ello y buscar la luz. Responded a la invitación poniéndoos cada día a disposición de Aquel que os llama a ser amigos suyos. Tratad de seguir de corazón y con generosidad a Cristo, que nos ha redimido por amor y entregado su vida por todos nosotros. Descubriréis una alegría y una plenitud inimaginable. Responder a la llamada que Cristo dirige a cada uno: éste es el secreto de la verdadera paz.
Ayer firmé la Exhortación Apostólica Ecclesia in Medio Oriente. Esta carta, queridos jóvenes, está destinada también a vosotros, como a todo el Pueblo de Dios. Leedla con atención y meditadla para ponerla en práctica. Para que os ayude, os recuerdo las palabras de san Pablo a los corintios: «Vosotros sois nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todo el mundo. Es evidente que sois carta de Cristo, redactada por nuestro ministerio, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de corazones de carne» (2 Co 3,2-3). También vosotros, queridos amigos, podéis ser una carta viva de Cristo. Esta carta no estará escrita con papel y lápiz. Será el testimonio de vuestra vida y de vuestra fe. Así, con ánimo y entusiasmo, haréis comprender a vuestro alrededor que Dios quiere la felicidad de todos sin distinción, y que los cristianos son sus servidores y testigos fieles.
Jóvenes libaneses, sois la esperanza y el futuro de vuestro país. Vosotros sois el Líbano, tierra de acogida, de convivencia, con una increíble capacidad de adaptación. Y, en estos momentos, no podemos olvidar a esos millones de personas que forman la diáspora libanesa, y que mantienen fuertes lazos con su país de origen. Jóvenes del Líbano, sed acogedores y abiertos, como Cristo os pide y como vuestro país os enseña.Quiero saludar ahora a los jóvenes musulmanes que están con nosotros esta noche. Agradezco vuestra presencia que es tan importante. Vosotros sois, con los jóvenes cristianos, el futuro de este maravilloso País y de todo el Oriente Medio. Buscad construirlo juntos. Y cuando seáis adultos, continuad a vivir la concordia en la unidad con los cristianos. Porque la belleza del Líbano se encuentra en esta bella simbiosis.
Es necesario que todo el Oriente Medio, viéndoles, comprenda que los musulmanes y los cristianos, el Islam y el Cristianismo, pueden vivir juntos sin odios, respetando las creencias de cada uno, para construir juntos una sociedad libre y humana.
He sabido además que están entre nosotros jóvenes venidos de Siria. Quiero deciros cuanto admiro vuestra valentía. Decid en vuestras casas, a vuestros familiares y amigos, que el Papa no os olvida. Decid en vuestro entorno que el Papa esta triste a causa de vuestros sufrimientos y lutos. Él no se olvida de Siria en sus oraciones y es una de sus preocupaciones. No se olvida de ninguno de los que sufren en Oriente Medio. Es el momento en que musulmanes y cristianos se unan para poner fin a la violencia y a la guerra.
Para terminar, volvámonos a María, la Madre del Señor, Nuestra Señora del Líbano. Ella os protege y acompaña desde lo alto de la colina de Harissa, vela como madre por todos los libaneses y por tantos peregrinos que acuden de todas partes para encomendarle sus alegrías y sus penas. Esta tarde, confiamos a la Virgen María y al Beato Juan Pablo II, que me precedió aquí, vuestras vidas, las de todos los jóvenes del Líbano y de los países de la región, especialmente de los que sufren la violencia o la soledad, de los que necesitan consuelo. Que Dios os bendiga a todos. Y ahora, todos juntos, la imploramos:السّلامُ عَلَيكِ يا مَرْيَم… .


VISITA PAPAL AL LIBANO, Benedicto XVI: La locura de la Cruz es convertir el sufrimiento en grito de amor a Dios

http://www.aciprensa.com/noticias/benedicto-xvi-la-locura-de-la-cruz-es-convertir-el-sufrimiento-en-grito-de-amor-a-dios/#.UFOWbLLib0N

BEIRUT, 14 Sep. 12 / (ACI/EWTN Noticias).- En el día que la Iglesiacelebra la Exaltación de la Cruz y al firmar la exhortación Ecclesia in Medio Oriente, el Papa Benedicto XVI señaló que la locura de la Cruz es la “de saber convertir nuestro sufrimiento en grito de amor a Dios”.

En la Basílica greco-melquita de San Pablo de Harissa el Santo Padre firmó el citado documento, fruto de la Asamblea Especial para el Medio Oriente del Sínodo de los Obispos, realizado en octubre de 2010.

En su discurso ante las autoridades de la Iglesia Maronita (católica) en el Líbano y en medio de la alegría de los fieles presentes afuera y dentro de la Basílica, el Papa dijo que “ahora es precisamente cuando hay que celebrar la victoria del amor sobre el odio, del perdón sobre la venganza, del servicio sobre el dominio, de la humildad sobre el orgullo, de la unidad sobre la división”.

“A la luz de la fiesta de hoy, y con vistas a una aplicación fructífera de la Exhortación, os invito a todos a no tener miedo, a permanecer en la verdad y a cultivar la pureza de la fe. Ese es el lenguaje de la cruz gloriosa”.

El Papa resaltó que “esa es la locura de la cruz: la de saber convertir nuestro sufrimiento en grito de amor a Dios y de misericordia para con el prójimo; la de saber transformar también unos seres que se ven combatidos y heridos en su fe y su identidad, en vasos de arcilla dispuestos para ser colmados por la abundancia de los dones divinos, más preciosos que el oro”.

Sobre el documento que acaba de firmar, Benedicto XVI indicó que éste “quiere ayudar a cada discípulo del Señor a vivir plenamente y a transmitir realmente lo que él ha llegado a ser por el bautismo: un hijo de la luz, un ser iluminado por Dios, una nueva lámpara en la oscuridad inquietante del mundo, para que en las tinieblas resplandezca la luz”.

“Este documento quiere contribuir a despojar a la fe de lo que la desfigura, de todo lo que puede oscurecer el esplendor de la luz de Cristo. La comunión es entonces una verdadera adhesión a Cristo, y el testimonio es un resplandor del Misterio pascual, que da pleno sentido a la cruz gloriosa. Nosotros seguimos y ‘predicamos a Cristo crucificado (…) fuerza de Dios y sabiduría de Dios’”.

El Papa subrayó además que “Ecclesia in Medio Oriente ofrece elementos que pueden ayudar a un examen de conciencia personal y comunitario, a una evaluación objetiva del compromiso y del deseo de santidad de todo discípulo de Cristo. La Exhortación abre a un verdadero diálogo interreligioso basado en la fe en Dios Uno y Creador”.

“Quiere también contribuir a un ecumenismo lleno de fervor humano, espiritual y caritativo, en la verdad y el amor evangélico, que extrae su fuerza del mandato del Resucitado: ‘Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos’”.

Benedicto XVI comentó luego que “es providencial que este acto (la firma del documento) tenga lugar precisamente en el día de la Fiesta de la Cruz gloriosa, cuya celebración nació en Oriente en el año 335, al día siguiente de la Dedicación de la Basílica de la Resurrección, construida sobre el Gólgota y el sepulcro de Nuestro Señor, por el emperador Constantino el Grande, al que veneráis como santo”.

“Dentro de un mes se celebrará el 1.700 aniversario de la aparición que le hizo ver, en la noche simbólica de su incredulidad, el crismón resplandeciente, al mismo tiempo que una voz le decía: ‘Con este signo vencerás’. Más tarde, Constantino firmó el edicto de Milán y dio su nombre a Constantinopla. Pienso que la Exhortación puede ser leída e interpretada a la luz de la fiesta de la Cruz gloriosa y, de modo particular, a partir del crismón, la X (khi) y la P (rhô), las dos primeras letras de la palabra OD4FJ`H”.

Esa lectura, explicó el Papa, “conduce a un verdadero redescubrimiento de la identidad del bautizado y de la Iglesia y, al mismo tiempo, constituye como una llamada al testimonio en la comunión y a través de ella”.

“La comunión y el testimonio cristiano, ¿acaso no se fundan en el Misterio pascual, en la crucifixión, en la muerte y resurrección de Cristo? ¿No alcanzan en él su pleno cumplimiento? Hay un vínculo inseparable entre la cruz y la resurrección, que un cristiano no puede olvidar. Sin este vínculo, exaltar la cruz significaría justificar el sufrimiento y la muerte, no viendo en ello más que un fin inevitable”.

“Para un cristiano, exaltar la cruz quiere decir entrar en comunión con la totalidad del amor incondicional de Dios por el hombre. Es hacer un acto de fe. Exaltar la cruz, en la perspectiva de la resurrección, es desear vivir y manifestar la totalidad de este amor. Es hacer un acto de amor. Exaltar la cruz lleva a comprometerse a ser heraldos de la comunión fraterna y eclesial, fuente del verdadero testimonio cristiano. Es hacer un acto de esperanza”.

El Papa dijo también que la Exhortación busca ser un llamado para que, en medio de las dificultades y el dolor en la región, se pueda vencer la “tentación de ignorar u olvidar la cruz gloriosa”.

Para concluir, Benedicto XVI hizo un claro llamado a los católicos de Medio Oriente a vencer el temor: “No tengáis miedo, pues la Iglesia universal os acompaña con su cercanía humana y espiritual”.

“Por intercesión de la Virgen María, la Theotókos, invoco con afecto sobre todos vosotros la abundancia de los dones divinos. Que Dios conceda a todos los pueblos de Oriente Medio vivir en paz, fraternidad y libertad religiosa. Que Dios os bendiga”, finalizó.

 


Papa Mensajero de Paz para Líbano y todo Oriente Medio

http://www.news.va/es/news/papa-mensajero-de-paz-para-libano-y-todo-oriente-m

Reiterando la importancia de rezar, en particular para la Iglesia que peregrina en la historia, Benedicto XVI prosiguió sus catequesis sobre la oración, que es como una ventana abierta hacia el amor de Dios, y en la víspera de emprender el vigésimo cuarto viaje internacional de su pontificado, que le llevará al Líbano, dirigió una nueva invitación especial a rogar por la paz en toda la región, con un nuevo apremiante llamamiento – así como el domingo en el Ángelus, también hoy en su audiencia general:

«Queridos peregrinos, dentro de dos días, hacia esta hora, estaré volando rumbo al Líbano. Me alegra este viaje apostólico. Me permitirá encontrar a numerosos componentes de la sociedad libanesa: responsables civiles y religiosos, fieles católicos de diversos ritos y otros cristianos, musulmanes y drusos de esta región. Doy gracias al Señor por esta riqueza, que sólo podrá proseguir si vive en la paz y en la reconciliación permanente. Por ello, exhorto a todos los cristianos de Oriente Medio, a los que nacieron allí y a los que han llegado luego, a ser constructores de paz y agentes de reconciliación. Pidamos a Dios que fortifique la fe de los cristianos del Líbano y de Oriente Medio, colmándolos de esperanza. Agradezco a Dios por su presencia y aliento a la Iglesia toda a la solidaridad, con el fin de que pueda seguir testimoniando a Cristo en esas tierras benditas y buscando la comunión en la unidad. Rindo gracias a Dios por todas las personas y todas las instituciones que, de múltiples maneras, ayudan en este sentido. La historia de Oriente Medio nos enseña el papel importante y a menudo primordial jugado por las diferentes comunidades cristianas en el diálogo interreligioso e intercultural. Pidamos a Dios que done a esta región del mundo la paz tan anhelada, en el respeto de las legítimas diferencias ¡Que Dios bendiga al Líbano y Medio Oriente! ¡Que Dios bendiga a todos!»

 


“No hay oraciones inútiles y Dios responde a todas”, explica el Papa

VATICANO, 12 Sep. 12  (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Benedicto XVI explicó que no hay oraciones inútiles y Dios, que es Amor y Misericordia infinitos, siempre responde a todas aunque a veces esa respuesta es misteriosa.

En su catequesis de la audiencia general de hoy realizada en el Aula Pablo VI ante miles de fieles presentes, el Santo Padre prosiguió con su reflexión sobre la oración en el libro del Apocalipsis, y resaltó que las oraciones son como incienso “cuya dulce fragancia se ofrece (…) a Dios”.

“Debemos estar seguros –dijo el Papa– que no hay oraciones superfluas, inútiles; ninguna se pierde. Y éstas encuentran respuesta, aunque a veces misteriosa, porque Dios es Amor y Misericordia infinita”.

El incienso en el Apocalipsis, continuó, “es un simbolismo que nos dice cómo todas nuestras oraciones –con todas las limitaciones, la pobreza, la fatiga, la sequedad, las imperfecciones que puedan tener– son purificadas y alcanzan el corazón de Dios”.

Benedicto XVI dijo además que “Dios no es indiferente a nuestras súplicas, interviene y hace sentir su poder y su voz en la tierra, hace temblar y altera el sistema del Maligno”.

“A menudo, frente al mal se tiene la sensación de no poder hacer nada, pero es precisamente nuestra oración la respuesta primera y más efectiva que podemos dar y que hace más fuerte nuestro compromiso diario en la difusión del bien. El poder de Dios hace fecunda nuestra debilidad”.

El Santo Padre explicó también que “el Apocalipsis nos dice que la oración alimenta en cada uno de nosotros y en nuestras comunidades esta visión de luz y de profunda esperanza: nos invita a no dejarnos vencer por el mal, sino avencer el mal con el bien, a mirar a Cristo Crucificado y Resucitado que nos asocia a su victoria”.

“La Iglesia vive en la historia, no se cierra sobre sí misma, sino que afronta con valentía su camino en medio de las dificultades y el sufrimiento, afirmando con fuerza que el mal que no es definitivo no vence al bien, que la oscuridad no oculta el esplendor de Dios“.

A continuación el Papa subrayó que “como cristianos no podemos ser nunca pesimistas; sabemos que en el camino de nuestra vida a menudo encontramos violencia, mentira, odio, persecución, pero eso no nos desanima”.

“Especialmente, la oración nos enseña a ver los signos de Dios, su presencia y acción. Es más, nos enseña a ser nosotros mismos luces de bien, que difunden esperanza e indican que la victoria es de Dios”.

Uno de los símbolos del Apocalipsis, un personaje de tal belleza que no es descrito por San Juan, representa a “Dios Todopoderoso, que no se ha quedado encerrado en su cielo, sino que se ha acercado al hombre, estableciendo una alianza con él; Dios hace escuchar en la historia, de forma misteriosa pero real, su voz simbolizada por rayos y truenos”.

Otros dos símbolos son el libro que contiene el plan de Dios y el Cordero que representa a Jesús Resucitado, que es el único capaz de “abrir el texto e iluminarlo (…) Y es precisamente el Cordero, Cristo muerto y Resucitado, que poco a poco abre los sellos y revela el plan de Dios, el sentido profundo de la historia“.

El Papa resalta luego que “la oración es como una ventana abierta que nos permite mantener nuestra mirada dirigida hacia Dios, no sólo para recordarnos la meta hacia la cual nos dirigimos, sino también para permitir que la voluntad de Dios ilumine nuestro camino terrenal y nos ayude a vivirlo con intensidad y el compromiso“.

“¿Cómo guía el Señor a la comunidad cristiana para una lectura más profunda de la historia? En primer lugar, invitándola a que considere con realismo el presente que estamos viviendo”.

Benedicto XVI explica que “hay males que el hombre cumple, como la violencia, que nace del deseo de poseer, de prevalecer los unos sobre los otros, hasta llegar a matarse (…), o la injusticia, porque los hombres no respetan las leyes que se han dado (…)”.

“A estos se añaden los males que el hombre tiene que sufrir, como la muerte, el hambre, las enfermedades (…). Ante estas realidades, muchas veces dramáticas, la comunidad eclesial está invitada a no perder nunca la esperanza, a creer firmemente que la aparente omnipotencia del Maligno se choca con la verdadera omnipotencia que es la de Dios”.

El Papa afirma también que “el Libro del Apocalipsis, a pesar de la complejidad de los símbolos, nos sumerge en una oración muy rica, a través de la cual oímos, alabamos, agradecemos, contemplamos al Señor, le pedimos perdón”.

Su estructura, de gran oración litúrgica, concluye, “es también un fuerte llamado a redescubrir la carga extraordinaria y el poder transformador que tiene la Eucaristía. En particular, me gustaría invitar con fuerza a ser fieles a laSanta Misa del domingo, en el Día del Señor. ¡El Domingo, es el verdadero centro de la semana! Gracias”.


Benedicto XVI, un invitado de lujo en la República Libanesa

Autor: Marco Tosatti | Fuente: vaticaninsider.lastampa.it

El próximo sábado será fiesta nacional en la República Libanesa; lo decidió el primer ministro Mikati, como muestra de bienvenida para un ilustre visitante, Benedicto XVI. Pero esta visita pastoral demuestra, desde antes de que se haya concretado, muchísimas dificultades. Con todo y un mini misterio diplomático-mediático. El Patriarca greco-católico Gregorio III Laham, encargado de acoger al Papa, había preparado un discurso en el que pedía el reconocimiento explícito y oficial de un estado palestino. El Patriarca habría expresado al huésped de la basílica de Saint-Paul en Harissa su reconocimiento «por la postura firme y constante de la Santa Sede y de los Papa ante la causa palestina», y justamente partiendo de esta consideración habría dirigido una «petición urgente» a Benedicto XVI: «Que la Santa Sede reconozca al estado palestido, de acuerdo con las resoluciones y las decisiones de la comunidad internacional y conforme a la legitimidad internacional».

El texto con el saludo y la petición de Gregorio III Laham se encontraba en el sitio oficial de la visita papal (www.lbpapalvisit.com), pero, cuando los medios libaneses comenzaron a hablar sobre el discurso, en el que se pedía este «acto valiente de igualdad, de justicia y de verdad» a la Santa Sede para mantener su papel de «pionero de la justicia mundial», fue cancelado del sitio. Probablemente para no crear nuevos problemas diplomáticos en un viaje que el Papa quiere mantener con un carácter lo más espiritual posible. Un gesto de este tipo habría sido una ruptura importante con la tradición diplomática que define al Pontífice como un agente del consenso internacional, más que un “abre-brecha”.

Este misterio también demuestra que la breve visita libanesa del Papa Ratzinger está llena de temas muy delicados. La situación de los cristianos en Oriente ocupará el primer lugar. Sobre todo porque el Papa podrá escuchar los reportes de los obispos sobre la situación de los cristianos en Siria, mucho más dramática de lo que indican los medios de comunicación. Un obispo, que prefirió el anonimato, indicó que en el “mohafazat”, la provincia de Homs, todos los cristianos fueron desalojados por los mujahedines del ejército libre, tal y como había sucedido en la montaña libanesa durante la guerra civil. La mitad se encuentra refugiada en el valle de Nassara, el «valle de los cristianos”; la otra, huyó a El Líbano. Además, lo más preocupante es que mIglesias y monasterios han sido sistemáticamente destruidos, para impedir el eventual regreso de los cristianos. 

Según los organizadores locales del viaje, el Papa ha demostrado una enorme valentia al visitar el país en este momento, aunque los políticos locales compiten para demostrar su felicidad ante el evento. Sin embargo, detrás de la fachada oficial, los organizadores no ignoran que este viaje ha asumido casi un tono de desafío, en un momento en el que la región vive una oleada sin precedentes de radicalización islámica y en el que Siria se encuentra en una situación de caos.

Pero es este justamente el objetivo de Benedicto XVI: lanzar un mensaje global, no solo a los cristianos, sino a todos los pobladores de la región. Los cristianos antes que nadie, claro, y justamente por ello este viaje ha sido posible gracias a un trabajo de coordinación global entre la gran diversidad de greco-católicos y greco-ortodoxos de la región. Un mensaje común: no abandonar la propia tierra.

Un dato positivo ha sido la postura que expresó Hezbollah, el “Partido de Dios” local. Mohammad Raad, parlamentario de relieve, se entrevistó con el Patriarca maronita Bechara Rai. «Expresamos nuestra absoluta voluntad para dar la bienvenida al Papa, y todos los libaneses esperan su visita», declaró Raad. También explicó que la visita «ayudará a reforzar la estabilidad de El Líbano».


Cuba y las relaciones Vaticano-Estados Unidos

Salvador Capote, Periodista [Fuente:Alai Amlatina]

 

Una de las paradojas del imperio estadounidense es que mientras ha existido siempre separación entre la Iglesia y el Estado, siempre también la religión y la política han estado indisolublemente unidas. El que lo dude sólo tiene que observar las piruetas que realizan los aspirantes presidenciales republicanos para ganar el voto evangélico del Cinturón de la Biblia o el voto católico del Nordeste sin molestar a los fantasmas del Boston puritano.

 

El dominio WASP (White, Anglo-Saxon, Protestant) determinó que durante 117 años, desde 1867 hasta 1984, no existiesen relaciones diplomáticas entre el gobierno de Estados Unidos y la Santa Sede.

 

Fue la elección como papa de un obispo polaco y su creciente influencia en los países del Este de Europa lo que permitió que el presidente Ronald Reagan tomase la decisión, a pesar de la fuerte oposición interna, de nombrar un embajador en el Vaticano. Algunos hablan de la formación de una alianza Reagan-Juan Pablo II pero no hubo tal sino una coincidencia de objetivos en contra del comunismo soviético, aunque con motivaciones muy diferentes: geopolíticas en el primer caso; espirituales o, si se quiere, georeligiosas, en el segundo.

 

Seguramente no fue coincidencia que Reagan situase en posiciones claves de su administración a prominentes figuras católicas: William Casey, Director de la CIA; Alexander Haig, Secretario de Defensa; Richard Allen, Director del Consejo de Seguridad Nacional; William Clark, jefe de su equipo de asesores, entre otros.

 

Esta coincidencia de intereses no transcurrió siempre sobre un lecho de rosas. Cuando, por ejemplo, el general Jaruzelski decretó la ley marcial en Polonia (1981-1983) el Papa Juan Pablo II se opuso a las sanciones económicas de Estados Unidos argumentando que solo servirían para causar sufrimientos a la población.

 

La visita a Cuba del Papa Juan Pablo II en enero de 1998 causó gran malestar en la administración Clinton. En diciembre de ese mismo año, la figura principal de la Iglesia Católica en Boston, el cardenal estadounidense Bernard Law, permaneció durante cuatro días como huésped de su homólogo Jaime Ortega y estableció contactos con el gobierno cubano. Tiempo después, con George W. Bush como presidente, cuando estalló en Estados Unidos el escándalo por abusos sexuales contra niños, se concentró en Law, como figura principal eclesiástica en Boston, el ataque despiadado de la prensa. Algunas autoridades del Vaticano percibieron como sobredimensionada la campaña mediática contra Law y concluyeron que el cardenal estaba pagando un precio político por sus visitas a Cuba y su oposición al bloqueo económico, que provocaron contra él un odio visceral en grupos de exiliados cubanos en Estados Unidos. Law tenía también en su contra al “lobby” sionista por su defensa de la causa palestina.

 

Juan Pablo II se opuso tenazmente a la Guerra de Irak. Veía, por una parte, un gran peligro en las ideas mesiánicas de Bush, sus “conversaciones” con Dios y su decisión de ir a la guerra supuestamente por mandato celestial, su unilateralismo, sus teorías de guerra preventiva y su autorización de la tortura. Por otra parte, el Papa temía por la suerte que habrían de correr las minorías, en especial las minorías cristianas en el Medio Oriente, y que el conflicto se considerase en el mundo islámico como una nueva cruzada y se convirtiese en guerra religiosa.

 

La unión de los neoconservadores con las denominaciones evangélicas bajo la administración Bush dio origen a la doctrina de que no sólo era una exigencia moral sino una necesidad de seguridad nacional cristianizar a los pueblos islámicos y exportar a esas regiones del mundo la democracia representativa y las costumbres y valores norteamericanos.

 

A la atmósfera de cruzada contra el infiel contribuyó la preocupación por el crecimiento demográfico del Islam. De 200 millones de musulmanes en 1900, pasaron a 1188 en 2005. Actualmente suman 1620 millones, 500 millones más que cuando Bush, disfrazado de piloto, anunció “misión cumplida” a bordo del portaaviones Abraham Lincoln.

 

Las mayores fricciones entre el Vaticano y la administración Bush se produjeron precisamente en la esfera de las relaciones internacionales. La Santa Sede, y el resto del mundo, quedaron estupefactos cuando el 11 de enero de 2002 arribó a la base naval de Guantánamo, territorio usurpado a Cuba por Estados Unidos, la primera oleada de prisioneros. Luego se sucederían los escándalos por torturas en Abu Ghraib, en la propia base de Guantánamo y en las cárceles secretas distribuidas por medio mundo. El mayor distanciamiento se produjo con la publicación, en septiembre de 2002, del documento Estrategia de Seguridad Nacional, en el cual el gobierno de Estados Unidos revelaba sus propósitos de utilizar la fuerza militar unilateralmente y en forma preventiva contra los países que considerase enemigos.

 

El gobierno de Bush no podía ocultar su frustración. De un apoyo prácticamente total a raíz de los trágicos sucesos del 11-S de 2001, año en que para albergar la sede en New York el Opus Dei inauguró su monumental edificio de 15 plantas, el Vaticano había pasado a la más férrea oposición a la estrategia del imperio. “Yo no entiendo la posición del Vaticano” declaró Condoleezza Rice a la revista italiana Panorama.

El Papa realizó su último intento por detener la guerra enviando al cardenal Pio Laghi con un mensaje personal para el presidente. Condoleezza Rice recibió al enviado del Papa de manera fría, un tanto grosera, y Bush le aseguró que Dios le había salvado del alcoholismo y le guiaba ahora para iniciar el conflicto. No había ya nada que hacer, todo estaba decidido por mandato divino, política y militarmente.

Pero el rechazo del gobierno de Estados Unidos a la diplomacia de la Iglesia Católica no duró mucho tiempo. En pocos meses, el desastre de la guerra, la desconfianza de sus propios aliados y el creciente sentimiento antinorteamericano en todo el mundo y principalmente en los países musulmanes, hicieron que la administración Bush se volviese hacia el Vaticano como tabla de salvación para salir de su aislamiento y aplacar la furia de los imanes. Después que la audiencia del Vicepresidente Dick Cheney con Juan Pablo II no obtuvo resultados y fue ignorada casi completamente por los medios de prensa romanos, el propio Bush visitó al Papa el 4 de junio de 2004. Condoleezza Rice, que viajó con Bush a Roma, no le acompañó en la audiencia papal. La ausencia de la asesora de seguridad nacional del presidente fue considerada por muchos como un insólito gesto de arrogancia.

 

En un inicio, el Papa había rechazado conceder a Bush la audiencia solicitada. Las autoridades eclesiásticas comunicaron al embajador de Estados Unidos que el Papa no podría recibir al presidente durante la estancia de este último en Roma debido al compromiso de asistir a un congreso de juventudes en Suiza. Sin embargo, la reunión con el Papa era de tanta importancia para la estrategia electoral de Bush que alteró su propio itinerario, algo humillante para su cargo, con el fin de llegar antes a Roma y presionar de este modo para obtener la entrevista. Bush quería demostrar al electorado norteamericano que si el Papa no lo respaldaba en cuanto a la guerra, si contaba con su apoyo en relación a los valores humanos.

 

A pesar de las claras divergencias entre la Santa Sede y el gobierno de Estados Unidos en lo que respecta a política exterior, el Papa Juan Pablo II tomó partido en las elecciones presidenciales de 2004 a favor del protestante George W. Bush y en contra del católico John Kerry. Este hecho es de extrema importancia para entender las posiciones que asume el Vaticano.

 

Bush no perdía oportunidad para resaltar los valores familiares, su oposición al aborto, a los matrimonios entre personas del mismo sexo, a la eutanasia, a las investigaciones con células madres y otros tópicos que lo colocaban más cerca de los principios morales de la Iglesia Católica que su adversario. Kerry, por el contrario, mantenía que las creencias religiosas eran un asunto totalmente privado y era considerado por la jerarquía eclesiástica como un exponente del relativismo cultural y del secularismo combatido por la Iglesia. Las ideas liberales de Kerry contrastaban con la ortodoxia del Papa Juan Pablo II. Con Kerry, además, la Iglesia no tenía nada que ganar pues no había indicio alguno de que, como presidente, pudiese cambiar el curso de la guerra.

 

La lección importante que podemos extraer del triunfo electoral de Bush con el apoyo de la mayoría de los católicos es que el Vaticano prioriza su lucha contra el secularismo y el relativismo moral sobre otras esferas como las relaciones internacionales.

 

Con posterioridad a las elecciones de 2004, Bush continuó cortejando al Vaticano. Por vez primera en la historia, con los nombramientos de John G. Roberts y de Samuel Alito, los católicos alcanzaron la mayoría (5 de 9) en la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos. A los funerales de Juan Pablo II, en abril de 2005, asistió el presidente Bush, Bill Clinton y George H. W. Bush. Con Jimmy Carter hubieran sumado tres los ex-presidentes pero no hubo espacio para este último en el “Air Force One” según la explicación oficial. La imagen de estos tres personajes y de Condoleezza Rice que los acompañaba, protestantes los cuatro, arrodillados frente al Papa en la Basílica de San Pedro, podría utilizarse como magnífica propaganda del ecumenismo o, más bien, como paradigma de oportunista hipocresía.

 

La elección como papa del cardenal Ratzinger representó un triunfo del conservadurismo moral tanto de católicos como de protestantes. El nuevo pontífice seguiría en general la línea política trazada por su antecesor pero imprimiéndole un estilo propio más apegado a la ortodoxia.

 

En Julio de 2007, Condoleezza Rice, como Secretaria de Estado, viajó a Roma y solicitó una reunión urgente con el Papa Benedicto XVI para tratar asuntos del Medio Oriente. La Secretaria hablaría en nombre del presidente Bush. La respuesta fue que el Papa se encontraba descansando en su residencia de Castelgandolfo, al sur de Roma, y no podría recibirla por cuestiones de protocolo. Los diarios de Italia apuntaron que se trataba de un desaire evidente a la administración Bush y en particular a la Secretaria de Estado que nunca fue bien vista en el Vaticano. Fue ella la que, justo antes del inicio de la guerra de Irak, dejó claro al enviado del Papa Juan Pablo II, cardenal Pio Laghi, que el gobierno de Estados Unidos no estaba interesado en los puntos de vista del Papa acerca de la inmoralidad de la ofensiva militar. El Vaticano no olvidaba tampoco su descortés ausencia de la audiencia papal en junio de 2004.

 

En 2007, debido a la enfermedad del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, la Casa Blanca y el Departamento de Estado creyeron llegada la oportunidad de producir acontecimientos en Cuba que condujesen a la restauración del capitalismo en la nación del Caribe. Con ese fin, realizaron gestiones para lograr el apoyo de la Iglesia Católica. Sin embargo, los contactos en el Vaticano con el cardenal Tarcisio Bertone no dieron los resultados que esperaban. La Santa Sede no compartía los criterios de los funcionarios y diplomáticos estadounidenses, considerándolos demasiado simplistas y sin base objetiva.

 

En abril de 2008, Benedicto XVI visitó Estados Unidos coincidiendo con la campaña electoral presidencial. Era la primera visita oficial de un pontífice a Washington después del establecimiento de relaciones diplomáticas plenas en 1984. La presencia del Papa en Estados Unidos en un año electoral constituía un apoyo al candidato republicano frente al demócrata Barak Obama, de ideas más liberales. Una situación semejante a la de 2004 con el aspirante John Kerry pero, esta vez, las bases católicas no respondieron en las urnas a la jerarquía eclesiástica.

 

Con el flamante Premio Nobel de la Paz como presidente, era de esperar una mayor coincidencia con el papa en la arena internacional. Por el contrario, Obama continuó los planes de guerra del imperio y amenaza con iniciar nuevos conflictos militares con Irán y Siria.

 

Aunque las relaciones actuales de la Iglesia con el gobierno de Estados Unidos son formalmente buenas, en el fondo se desarrolla una sorda guerra cultural. La Santa Sede teme, hoy más que nunca, que se haga realidad la célebre teoría del “choque de civilizaciones” del historiador Samuel Huntington.

 

Un golpe bajo reciente de la administración Obama fue la inclusión del Vaticano (marzo de 2012), en la lista de “crímenes financieros” del Departamento de Estado. Por primera vez, a pesar de las medidas que se sabe ha tomado para evitarlo, el Vaticano se encuentra en la lista de lavadores de dinero potenciales. Esta medida podría interpretarse como represalia por las excelentes relaciones de la Iglesia con el Estado cubano y el anuncio de la visita a Cuba del Papa Benedicto XVI.

 

En efecto, un mes más tarde, Benedicto XVI realizaba con éxito una visita pastoral a la isla y solicitaba a Estados Unidos poner fin al criminal bloqueo económico contra Cuba.

 


Papa concluye visita a Cuba con duro mensaje y reunión con Fidel

LA HABANA (AP) — El Papa Benedicto XVI culminó el miércoles una visita de 48 horas a Cuba en la que condenó lo que él llamó “elfanatismo” y pidió mayores libertades para la iglesia Católica en laisla.

También se despidió condenando el embargo que padece la economía de la isla hace varias décadas.

“Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea (de la evangelización) por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencias de recursos materiales”, dijo el Papa desde el aeropuerto José Martí minutos antes de que el avión despegara. “Situación que se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde afuera del país pesan negativamente sobre la población”.

La crítica a las sanciones estadounidenses se produjeron luego de que el Santo Padre dijera en una misa que hay personas que malinterpretan la búsqueda de la verdad.

“Hay otros que interpretan mal esa búsqueda de la verdad, llevándolos a la irracionalidad y al fanatismo, encerrándose en su verdad e intentando imponerla a los demás”, dijo.


Papa oró por reos y familias cubanas separadas



La Habana/EFE  - El papa Benedicto XVI visitó ayer el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, a la que pidió por los presos, por las familias cubanas separadas y por Haití, “que aún sufre las consecuencias” del terremoto de 2010.

“He suplicado a la Virgen Santísima por las necesidades de los que sufren, de los que están privados de libertad, separados de sus seres queridos o pasan por graves momentos de dificultad”, dijo el Papa en un saludo a peregrinos y habitantes del poblado del Cobre donde se ubica el templo, a unos 20 kilómetros de la ciudad oriental de Santiago.
El Pontífice, que pronunció estas palabras tras unos momentos de oración en el interior del templo, también pidió a la virgen “mambisa” que Cuba avance “por caminos de renovación y esperanza”.
En sus oraciones, Benedicto XVI tuvo presentes a los jóvenes del país para que sean amigos de Cristo “y no sucumban a propuestas que dejan la tristeza tras de sí”. También oró por los afrocubanos.
El Papa concluyó su saludo con el deseo de que “nada ni nadie les quite la alegría interior, tan característica del alma cubana”.

 

Benedicto XVI inició su segunda jornada en Cuba con la visita al Santuario de la Caridad del Cobre, tras pernoctar en una vivienda construida para la ocasión al lado del recinto religioso.
El pontífice recordó que está en Cuba como “peregrino de la Caridad”: su visita se produce en el Año Jubilar por los 400 años del hallazgo de la imagen mariana que fue encontrada en 1612 por tres buscadores de sal flotando en aguas de la Bahía de Nipe sobre una tabla que decía: “Yo soy la Virgen de la Caridad”. La Virgen de la Caridad o “Cachita”, como se la llama popularmente en Cuba, es todo un símbolo de identidad y fe para los cubanos de dentro y fuera del país y su significación trasciende del marco católico a la cultura e historia de la isla.
La imagen también se conoce como la “Virgen Mambisa” porque los independentistas cubanos la llevaron con ellos durante su alzamiento contra la colonia española.
Para la santería y otros cultos afrocubanos la Caridad se asocia con Oshún, una deidad del culto yoruba que representa las aguas dulces, el amor, la fertilidad y la sensualidad femenina.
Tras los oficios religiosos el presidente cubano, Raúl Castro, recibió en La Habana al Papa.
El encuentro entre el pontífice y el mandatario cubano tuvo lugar en el Palacio de la Revolución, donde el papa fue saludado por miembros del Consejo de Estado y del Gobierno.
De acuerdo con el programa oficial de la visita, el encuentro entre Raúl Castro y Benedicto XVI responde a una “visita de cortesía” del papa en su calidad de jefe del Estado Vaticano.
De forma paralela, el secretario de Estado de la Santa Sede (primer ministro), Tarcisio Bertone, se reunió en una sala anexa con el primer vicepresidente de Cuba, José Ramón Machado Ventura, (número dos del Gobierno cubano) y el canciller de la isla, Bruno Rodríguez.
Por parte de la Santa Sede acompañaron a Bertone el Sustituto de la Secretaría de Estado (número tres del Vaticano), Ángelo Becciu, el secretario para las Relaciones con los Estados (ministro de Exteriores), Dominique Mamberti, y el nuncio apostólico en Cuba, Bruno Musaro.
Tras las conversaciones, el presidente Raúl Castro presentará al Papa a su familia.
Después, se producirá un intercambio de regalos. En concreto, el pontífice obsequiará a Raúl Castro con un facsímil del “Pontificale de Bonifacio IX”.
Se trata de un pergamino de los años 1398-1400 cuyo facsímil ha sido realizado con láminas de pan de oro y que reproduce el manuscrito vaticano cuyo original se encuentra en la Biblioteca Apostólica de la Santa Sede.

 


El papa y Cuba, una opinión

Por Manuel Alberto Ramy, Periodista

El marxismo, que no es más que un instrumento de análisis de la sociedad, fue condenado por la Iglesia Católica hace más de un siglo. Incluso la encíclica papal de León XIII, Rerum novarum (1891) puede asumirse como una respuesta, la primera por parte del papado, a dicha ideología ya en ciernes. Las diferencias ideológicas entre la doctrina católica y el marxismo, como teoría, son de vieja data.

 

En el avión en que Benedicto XVI viajaba rumbo a América, lo hacía también Paloma Gómez Borrero quien con una pregunta, y a partir de la respuesta de Su Santidad, desató algún que otro titular un tanto forzado.

 

En un momento de su respuesta (la entrevista está publicada en Progreso Semanal pero la reproduciré al final de estas notas), Su Santidad dice: “Hoy es evidente que la ideología marxista, tal como fue concebida, ya no responde a la realidad. De esta forma ya no puede responder a la construcción de una nueva sociedad”.

 

Benedicto XVI, además de haber sido el guardián de la fe durante el papado de Juan Pablo II, es un intelectual, teólogo y filósofo, que ha publicado una veintena de libros. Sabe del pensamiento desde su ideología y también del uso de las palabras precisas para expresarse.

La concepción “ya no responde a la realidad” deja abierta la interrogante de que pudo en algún momento responder a ella; y prosigue diciendo de “esta forma” está invalidada para la “construcción de una nueva sociedad”. “Esta forma”, pienso se refiere a la praxis del marxismo aplicado, que en buena medida implosionó en las ex repúblicas del campo socialista, las del llamado socialismo real.

 

Si estoy en los cierto no estamos ante una obligada reiteración de posiciones en el campo de las ideas, sino a la luz de lo vivido.

 

Sucede que Su Santidad viene a Cuba cuando nuestro país vive un momento crucial de su historia llamado de Actualización, que además de reformas del sistema socioeconómico vigente desde hace medio siglo, está tratando de borrar viejos esquemas de las praxis marxistas copiadas de la URSS. El papa que nos vista ahora no es el mismo papa que nos visitó hace 14 años. Pero tampoco llega a la misma Cuba, particular que conoce.

Arribará a una sociedad y a un país que vive un proceso tendiente a cambios sociales y económicos.

 

“En este proceso, que requiere paciencia, pero también la decisión, queremos ayudar en un espíritu de diálogo, para evitar traumas y para ayudar a lograr una sociedad fraterna y justa, con-para todo el pueblo, y queremos colaborar en este sentido”.

Con esta visita se ha inaugurado una vía de colaboración y de diálogo constructivo, un camino que es largo y que exige paciencia, pero que va hacia adelante”, respondió el papa a la periodista

 

Estas palabras no significan solamente disposición hacia nuestro gobierno, entrañan un apoyo a la apuesta que por esa opción ha hecho la jerarquía católica cubana. Por esta decisión, la jerarquía cubana viene sufriendo los embates y presiones de poderosas fuerzas externas, principalmente de las administraciones de Washington.

 

Dichas administraciones no concuerdan con las aspiraciones de realizar reformas conducentes a un nuevo modelo de convivencia interna capaz de excluir su dominio o en el que no prevalezca la adoración por el dinero, algo que en otro contexto mencionó el papa y sobre el que desearía fuese más contundente. (El marxismo fue una respuesta al entonces capitalismo emergente, hoy globalizado).

 

Dejando de lado a Washington, opino que uno de los posibles objetivos de los recientes hechos ocurrido en varias iglesias —además del clarísimo de poner en crisis las relaciones entre la el Estado y la Iglesia— pudiera ser el de alterar el consenso existente dentro de la jerarquía nacional y voltearla hacia la confrontación. “Es obvio que la Iglesia está siempre en el lado de la libertad: la libertad de conciencia, la libertad de religión. En este sentido [inaudible] contribuyen también los simples fieles en este camino hacia adelante”, dijo el papa.

 

Con delicadeza no puedo pasar por alto y lamentar que Su Santidad haya llamado “simples fieles” a quienes son la iglesia, ésta no es más que la comunión de los fieles, los millones a escala mundial que comparten y practican la fe y las predicas del hijo de Dios y de crianza del carpintero José y de María, la Virgen. Sin los simples fieles no habría iglesia, solo esqueleto institucional.


Benedicto XVI visita Cuba en el mejor momento de relaciones entre el régimen y la Iglesia

Santiago de Cuba y La Habana, las dos ciudades cubanas que el Papa va a visitar, se encuentran engalanadas para dar la bienvenida a Benedicto XVI. El gobierno cubano se ha volcado para que la visita sea un éxito. El Papa dará dos misas, una en la plaza Antonio Maceo de Santiago y otra nada menos que en la Plaza de la Revolución de La Habana, ocupando la misma tribuna desde la que Fidel Castro ha dirigido durante décadas sus largos y multitudinarios discursos. El mensaje de bienvenida ha sido asumido por creyentes y no creyentes.

“Estamos muy felices por la visita del papa, es como una celebración única en nuestro país, vamos a ir a la plaza los creyentes, los no creyentes, todos vamos a estar ahí”, dicen.

La visita de Benedicto XVI llega en el mejor momento de relaciones entre el régimen cubano y la Iglesia Católica, que ha ido recuperando espacio en la Isla. Y aunque ambas instancias insisten en que se trata exclusivamente de un viaje pastoral, la visita del Papa a Cuba no puede abstraerse de la política. El propio Benedicto XVI parecía confirmarlo al afirmar que el marxismo, ideología oficial en la Isla, ya no responde a la realidad. El gobierno cubano, por voz de su ministro de Exteriores Bruno Rodríguez, se ha limitado a decir que respeta la opinión del Pontífice y que el pueblo cubano sabrá escuchar. “Un pueblo que escuchará a su Santidad con profundo respeto”, ha declarado Rodríguez.

En la Isla hay expectación, aunque también buenas dosis de distancia y escepticismo. Especialmente los creyentes católicos expresan su alegría y reconocen que el gobierno está facilitando el éxito de la visita papal.

Sin embargo desde la disidencia se quiere que la visita vaya más allá de lo pastoral y que el Papa se implique en denunciar la falta de libertad. La organización Damas de Blanco, muchas de cuyas integrantes han sido detenidas y luego liberadas en los últimos días, ha solicitado una recepción, al menos de un minuto, con Benedicto XVI, a sabiendas de la repercusión que ese gesto tendría. Sin embargo no han recibido respuesta del Vaticano. La líder de Damas de Blanco, Berta Soler, nos decía hace unas horas que sería una decepción no ser recibidas por el Pontífice. “Si el papa no nos da ese minuto quedaríamos un poco decepcionadas, pero no vamos a perder la fe ni en Dios ni en Cristo”, ha declarado Soler a RNE.

Por su parte Bruno Rodríguez rechazaba lo que el régimen cubano considera intentos de manipulación política de la visita papal por parte de los disidentes: “Quienes pretendan obstaculizar esta visita apostólica, con manifestaciones políticas, fracasarán”, ha advertido.

Frente a quienes, desde el gobierno, intentan poner el acento en las buenas relaciones actuales entre el Estado cubano y la Iglesia Católica, y quienes, desde una disidencia activa, quieren utilizar la visita como caja de resonancia de la situación en Cuba, hay una amplio sector de la población que asiste, con escepticismo, al combate dialéctico yconsidera que la visita de Benedicto XVI no va a alterar en nada los problemas cotidianos.

En lo que parecen coincidir todos es en que, transcurra como transcurra la visita del Papa, los problemas de Cuba solo pueden resolverlos los propios cubanos desde el interior de la Isla. También nos lo decía así la líder de las Damas de Blanco: “El pueblo de Cuba está necesitado de libertad que no va a traer el Santo Padre, la libertad depende de nosotros los cubanos”.

Los cubanos se preparan para una visita de Benedicto XVI que, transcurra como transcurra, tiene garantizado un indudable impacto político y mediático, como casi todo lo que tiene que ver con Cuba


Benedicto XVI pide por las “justas aspiraciones de todos los cubanos”

“Vengo a Cuba como peregrino de la caridad, para confirmar a mis hermanos en la fe y alentarles en la esperanza, que nace de la presencia del amor de Dios en nuestras vidas”, señaló el pontífice.

EL UNIVERSAL
lunes 26 de marzo de 2012  03:42 PM

Santiago de Cuba.- El papa Benedicto XVI declaró este lunes a su llegada al aeropuerto de Santiago de Cuba, primera etapa de su histórica visita a la isla, que lleva en su corazón “las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos” y que viene como “peregrino de la caridad”.

“Llevo en mi corazón las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, dondequiera que se encuentren, sus sufrimientos y alegrías, sus preocupaciones y anhelos más nobles, y de modo especial de los jóvenes y los ancianos, de los adolescentes y los niños, de los enfermos y los trabajadores, de los presos y sus familiares, así como de los pobres y necesitados”, dijo.

“Vengo a Cuba como peregrino de la caridad, para confirmar a mis hermanos en la fe y alentarles en la esperanza, que nace de la presencia del amor de Dios en nuestras vidas”, añadió el Papa ante del presidente Raúl Castro en la ceremonia de bienvenida en Santiago de Cuba (sureste) para una visita que se prolongará hasta el miércoles, reseña AFP.

Benedicto XVI destacó que la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, y cuyo santuario visitará, “ha sostenido la fe y ha alentado la defensa y promoción de cuanto dignifica la condición humana y sus derechos fundamentales; y continúa haciéndolo aún hoy con más fuerza”.

Dijo que le pedirá a la Virgen “su intercesión para que guíe los destinos de esta amada nación por los caminos de la justicia, la paz, la libertad y la reconciliación”.

“Las profundas raíces cristianas (…) conforman la identidad más honda del alma cubana”, remarcó al responder el saludo que le brindó el presidente Castro, quien le manifestó que “Cuba lo recibe con afecto y respeto y se siente honrada con su presencia”.

El Papa destacó que se hacía realidad “el momento tan deseado de visitarles, y que gracias a la bondad divina he podido realizar”, al tiempo que recordó “la histórica visita” de su predecesor Juan Pablo II en 1998, “que ha dejado una huella imborrable en el alma de los cubanos”.


La visita del Papa Benedicto XVI a Cuba

Nuevamente un Papa visita a Cuba, en poco tiempo la han visitado 2 de ellos, Juan Pablo II y hoy, pisará tierra cubana, su Santidad Benedicto XVI. Es un día que también quedará para la historia, pero sería mucho más honroso que la iglesia católica se pronunciara  ante uno de los abusos más grandes de la humanidad por una familia y sus cohortes contra todo un pueblo por más de 50 años. Nadie en ninguna parte del mundo ha hecho nada por ayudar a quitar el yugo a este pueblo y éste, desmoralizado y aislado internacionalmente, prefiere huir de cualquier forma de esas garras que lo asfixian y condenen al ostracismo total. Si en esta visita el Papa no se pronuncia y denuncia las violaciones flagrantes contra los Derechos Humanos, no exige la libertad de expresión total y la democracia, la libertad de los presos políticos, no toma partido para que se respete a la disidencia y no se reprima con cárcel, exilio territorial y pérdida de documentos de identidad, como están haciendo los sicarios del gobierno, se habrá dado de nuevo, un espaldarazo a este régimen de oprobio tratando de hacer las mejores intenciones. Cristo expulsó del templo a latigazos a los fariseos y a los falsos. No basta con visitar, la iglesia católica que tan vipilendiada a sido en esta mala hora cubana debe hablar, condenar, ser lo que busca el pueblo, ser su alma y su tranquilidad y empuje espiritual, evagenlizar, no solo regalarle una flor de oro a la Virgen de la Caridad del Cobre, sino a todos los cubanos porque son mártires de un régimen abusador y mentiroso, que manipula demagógicamente a todos. Recuerde la iglesia católica que los comunistas no creen en la religión, para ellos, esto lo miran con un rictus burlón en la boca por el objetivo cumplido de prolongar la agonía de los cubanos y ganar tiempo en esta tierra para seguir en el poder. También se pudiera encontrar allá con otro tirano: Hugo Chávez Frías que dirige un país desde otro y se niega a nombrar un sustituto ante el terror que lo tumben, deseoso está él de ser recibido por su Santidad, ahora se aferra a cualquier religión o secta por su cáncer, el cual se trata solo en Cuba. Recuerde el Papa que todos tenemos derecho a la vida pero también a que lo dejen vivir de acuerdo a los principios de la Revolución Francesa de Libertad, Igualdad y Fraternidad.

BIENVENIDO BENEDICTO XVI A CUBA.


¿Qué busca el Papa Benedicto XVI con su visita a Cuba? t Aunque el propósito de la visita de Benedicto XVI es espiritual: celebrar el 400 aniversario de la patrona de Cuba, Nuestra Señora de la Caridad, menos claro es cuál va a ser su mensaje para el pueblo cubano y el Gobierno de Raúl Castro.

Por su reputación, el Papa Benedicto XVI es conocido como un conservador eclesiástico, un hombre que se ciñe estrechamente a la doctrina de la Iglesia en lo que se refiere a asuntos de fe y tradición católica.

Pero cuando Benedicto XVI llegue hoy a la Cuba comunista para una visita de tres días, será una oportunidad para que los cubanos – y el resto del mundo – vean cómo sortea el curso de obstáculos ideológicos de la isla.

El propósito declarado de la visita de Benedicto XVI es espiritual: para celebrar el 400 aniversario de la patrona de Cuba, Nuestra Señora de la Caridad.

Menos claro es cuál será su mensaje para el pueblo cubano o para el Gobierno de RaúlCastro, que nunca ha roto relaciones diplomáticas con el Vaticano, aunque aúnimpone estrictos controles sobre la Iglesia y otras instituciones religiosas de la isla.

A la Iglesia de Cuba no se le permite gestionar las escuelas católicas o tener su propia televisión o emisoras de radio.

Pero ha llovido mucho desde la implacable persecución de la era soviética a finales de 1960, cuando muchos sacerdotes fueron expulsados de la isla y los creyentes religiosos fueron enviados a campos de trabajo para su “reeducación”.

Hoy en día las relaciones entre Castro y la Iglesia son mucho mejores de lo que han sido en décadas y en 2010, cuando las autoridades religiosas abrieron el primer seminario en la isla desde que se produjo la Revolución Cubana en 1959, Raúl Castro estuvo allí presente.

Estas mejoras se acreditan al predecesor de Benedicto, Juan Pablo II, un conocido anti-comunista que, sin embargo, hizo un viaje sin precedentes a la isla en 1998.

Se reunió con el hermano de Raúl y ex jefe de Estado, Fidel, e instó maravillosamente a que “Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”.

El viaje a Cuba será la primera visita del Papa Benedicto XVI a países de habla española deAmérica Latina (Fue a Brasil en 2007.)

No deja mucho tiempo para que los cubanos conozcan a Benedicto XVI, quien, en comparación con Juan Pablo II, sigue siendo un enigma aquí.

El causante de este corto itinerario es el frágil estado de salud del pontífice alemán, de 84 años.

“Realmente no lo conozco. He visto un par de apariciones de él hablando en televisión pero eso es todo”, dice Lázaro Embade, de 52 años, un devoto católico del barrio Cotorro de La Habana que todavía se sorprende a sí mismo refiriéndose al fallecido Juan Pablo II como “el Papa”, y a su sucesor simplemente como “Benedicto”.

“Sólo va a estar aquí ¿por cuánto tiempo? ¿Dos o tres días?”, exclama Embade, sonando un poco decepcionado.

Juan Pablo se quedó cinco días durante su visita de 1998, viajando a lo largo de la isla y atrayendo a multitudes enormes.

Ese viaje es ampliamente considerado como el momento crucial para el regreso de la Iglesia a Cuba, aunque la parte de los cubanos que son católicos practicantes aún se estima en menos del 10 por ciento.

Si bien la devoción católica en Cuba era casi tan fuerte como en México o en otras partes de la región, las iglesias de la isla estuvieron casi vacías en las décadas después de que los comunistas de Cuba tomasen el poder.

Sin embargo, la jerarquía eclesiástica se mantuvo, y hoy en día es la únicainstitución independiente en la isla que no está controlada por el Gobierno.

La Iglesia de Cuba ha desempeñado un papel activo cada vez más destacado en los últimos años, ayudando a liberar a los disidentes encarcelados y empujando suavemente a las autoridades cubanas a acelerar las reformas económicas y políticas.

Las autoridades eclesiásticas dicen que el Papa viene a mostrar su apoyo a ese papel, pero hay otras ventajas claras para el Vaticano de otra visita de alto perfil a Cuba.

En Europa, la asistencia a la Iglesia continúa cayendo en picado, y ha llevado al Papa Benedicto XVI a tratar de reparar el enorme daño y la vergüenza ocasionados por los escándalos de abuso sexual que involucran a su clero.

Cuba, por el contrario, es un lugar donde la Santa Sede puede proyectar una imagen mucho más positiva - como un defensor de la reforma y la reconciliación, y como un mediador entre La Habana y Miami, La Habana y Washington, y entre las generaciones de cubanos divididos por amargas divisiones políticas.

Un viaje a Cuba también puede ayudar a Benedicto XVI a anteponerse al crecimiento explosivo de la cristiandad evangélica en la isla, así como la extendida práctica de la santería afro-cubana, cuyos partidarios mezclan el espiritualismo africano con el culto de los santos católicos, lo que hace fruncir el ceño a la Iglesia.

El Gobierno cubano también puede ganar potencialmente mucho de la visita de Benedicto XVI. Las autoridades cubanas buscaban que criticase públicamente el embargo comercial deEEUU que ya dura 50 años, algo a lo que el Vaticano se opone.

“El Vaticano siempre ha dicho que el embargo no es positivo ni útil, y que causa sufrimiento al pueblo cubano”, declaró el portavoz del Vaticano, el reverendo Federico Lombardi, en una reciente rueda de prensa antes del viaje del Papa.

Otras partes interesadas también están buscando algo de Benedicto XVI.

Los dirigentes estadounidenses quieren que critique al Gobierno cubano y le presione para que acometa reformas más rápidas y más amplias – un brío más amplio y robusto de la súplica de Juan Pablo II de “abrirse al mundo”.

También esperan que empuje a Castro a liberar a Alan Gross, el subcontratista estadounidense que está cumpliendo una pena de prisión de 15 años por tratar de implantar redes clandestinas de comunicación en la isla.


“Mi visita a México alegra a Juan Pablo II en el Cielo” BENEDICTO XVI

GUANAJUATO, 25 MaRZO Durante la multitudinaria Misa en el Parque Bicentenario, el Papa Benedicto XVI afirmó que la visita que realiza a México alegra al Beato Juan Pablo II, que seguramente “habrá bendecido a tantos millones de mexicanos que han querido venerar sus reliquias recientemente en todos los rincones del país”.

“Queridos hermanos, al venir aquí he podido acercarme al monumento a Cristo Rey, en lo alto del Cubilete. Mi venerado predecesor, el beato Papa Juan Pablo II, aunque lo deseó ardientemente, no pudo visitar este lugar emblemático de la fe del pueblo mexicano en sus viajes a esta querida tierra”.

“Seguramente se alegrará hoy desde el cielo de que el Señor me haya concedido la gracia de poder estar ahora con ustedes, como también habrá bendecido a tantos millones de mexicanos que han querido venerar sus reliquias recientemente en todos los rincones del país”, afirmó.

La Misa en el Parque Bicentenario se realiza en medio de un respetuoso silencio por parte de los cientos de miles de fieles, que atentamente escuchan una a una las palabras del Santo Padre.

Del 25 de agosto al 15 de diciembre de 2011 unas reliquias de primer grado del Beato recorrieron unas 90 diócesis mexicanas. Estas consistían en una cápsula con sangre del Juan Pablo II, acompañada de una figura de cera del Papa polaco, revestida con los distintivos pontificios.


En el Parque Bicentenario el Papa Benedicto XVI oficia una misa multitudinaria como parte de su vista de tres días a Guanajuato

SILAO, México, mar. 25, 2012.- El Papa Benedicto XVI oficia una misa en el Parque Bicentenario, como parte de su visita pastoral de tres días por el estado de Guanajuato.

Según el Comité Organizado 400 mil personas asisten en el Parque del Bicentenario, en Silao, a la misa que oficia el papa Benedicto XVI. Acuden también 250 cardenales y obispos y los presidentes de las 22 Conferencias episcopales de América Latina y del Caribe.

También asisten prelados de todo el continente americano, entre ellos de Estados Unidos y Canadá, y 3 mil sacerdotes.

El papa llegó al recinto tras sobrevolar el Santuario de Cristo Rey, en la cima del cerro del Cubilete, bajo el que se encuentra el Parque del Bicentenario, construido para conmemorar el bicentenario de la independencia mexicana.

El obispo de Roma recorrió el recinto en el papamóvil, en medio de los aplausos, vivas y cánticos de los presentes, muchos de los cuales lo esperaban en el Parque del Bicentenario desde ayer, para encontrar buen sitio, soportando estoicamente el calor.

A Benedicto XVI le fue entregado un sombrero charro mexicano, que el pontífice no dudó en colocarse y con el que prosiguió su recorrido entre los asistente.

La misa corresponde al quinto domingo de Cuaresma y en la misma cantará una orquesta formada por 60 músicos y un coro compuesto por 200 personas.

El pontífice fue recibido en el altar mayor por el arzobispo de León, José Martín Rábago, quien le dio la bienvenida, y dijo que viene como mensajero de buenas nuevas, a reanimar a los mexicanos y a invitarlos a una nueva evangelización.

Martín Rábago recordó las palabras que dijo el papa el 12 de diciembre pasado en el Vaticano cuando anunció el viaje: “Voy para proclamar la Palabra de Cristo, afianzar la convicción de que este es un tiempo precioso para evangelizar con una fe recia, una esperanza viva y una caridad ardiente”.

El prelado resaltó los males que vive México, entre ellos la violencia y muerte, “que han generado -dijo- la penosa sensación de temor, impotencia y duelo”.

Martín Rábago agregó que esa “dramática” realidad tiene raíces perversas que la alimentan: la pobreza, la falta de oportunidades, la corrupción, la impunidad, la deficiente procuración de justicia y el cambio cultural que lleva a la convicción de que esta vida solo vale la pena ser vivida si permite acumular bienes y poder rápidamente y sin importar sus consecuencias.

El arzobispo le pidió un mensaje de esperanza.

Durante la celebración religiosa, el papa regalará un mosaico de Cristo Rey para que sea colocado en el interior del Santuario del Cubilete.

Concluida la misa y el ángelus, el pontífice se dirigirá a una imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de México y de Latinoamérica, ante la que orará.

Después bendecirá 91 reproducciones de la Virgen de Guadalupe destinada a todas las diócesis de México.

Benedicto XVI ha querido celebrar esta misa bajo la estatua de Cristo Rey, uno de los símbolos del catolicismo mexicano y uno de los lugares que no pudo visitar Juan Pablo II en sus cinco viajes a México, para así, dar continuidad a aquellas visitas y honrar hoy su memoria.

La estatua de Cristo Rey del Cubilete es la segunda estatua más importante del mundo tras la del Cristo de Corcovado de Río de Janeiro y uno de los mayores monumentos religiosos mexicanos, meta de una peregrinación anual a caballo el día de la Epifanía.

La estatua está colocada en la cima del cerro del Cubilete, el más alto de la región, con 2.700 metros de altura, y ubicado en el centro geográfico de México.

La escultura de bronce pesa 80 toneladas y mide 22 metros de altura. El Cristo tiene los brazos abiertos y a cada lado tiene un ángel. Uno tiene en su mano una corona real y el otro una corona de espinas.

Sin embargo, esta es una réplica, ya que la original fue realizada en 1923 y destruida en 1926 en un bombardeo ordenado por el presidente Plutarco Elias Calles al principio de la revuelta de los cristeros (1926-1929).

La actual escultura fue inaugura en 1940 y cofinanciada por el Gobierno mexicano como gesto de buena voluntad hacia la Iglesia católica.

La Guerra Cristera fue un conflicto armado entre partidarios y miembros de la Iglesia católica y el entonces Gobierno de México, por disconformidad de los religiosos con la aplicación de los preceptos constitucionales relativos a materia eclesiástica.


México: Benedicto XVI pidió que los niños hereden “un mundo mejor”

El papa Benedicto XVI hizo un pedido especial para que todos cuiden de los niños, en especial a los que sufren del abandono y la violencia.

Así lo señaló durante un encuentro en la ciudad de Guanajuato, en México.“Deseo elevar mi voz invitando a todos a proteger y cuidar a los niños, para que nunca se apague su sonrisa, puedan vivir en paz y mirar al futuro con confianza”, dijo el Papa, según informó la agencia de noticias AFP.

Cientos de jóvenes alentaron al pontífice en su primer evento público, en la visita que realiza al país norteamericano.

“Cada uno de ustedes es un regalo de Dios para México y el mundo. Su familia, la Iglesia, la escuela y la sociedad han de trabajar para que ustedes puedan recibir como herencia un mundo mejor”, concluyó.

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Familia. Nos encontramos ya peregrinando junto a Benedicto XVI, por lo que sería muy conveniente que nos preguntemos si realmente comprendemos lo que implica “ser peregrino”.

Jose “Pepe” Alonso EWTN / Pasos de fe
Desde el siglo I se ha identificado al cristiano con el peregrino. Pero no porque peregrine a distintos lugares de la tierra, sino porque el hecho de ser cristiano lo convierte en peregrino.
Si quieres ser peregrino, no hace falta que hagas la mochila y te marches de tu casa. Lo de ser peregrino va por dentro. Ser peregrino es una actitud de vida, un modo de vivirla fe, el modo de ser discípulo de Jesús.
¿Y has dado cuenta de que Jesús pasó por la tierra como un peregrino?
La peregrinación crea un personaje, el peregrino, que es un término del derecho romano, va a ser tomado por los primeros autores cristianos para designar al mismo cristiano al que se considera peregrino en tierra extraña. Peregrino, según el derecho romano, es el habitante del Imperio que siendo libre no goza del derecho de ciudadanía, igualmente con este término se expresa a aquel ciudadano de un país no perteneciente al Imperio que reside en éste. Pronto pasó a designar a todo aquel fiel que se ponía en camino para venerar los lugares santos de Jerusalén o la tumba de un mártir o de un santo.
La peregrinación no es sólo el dirigirse a un lugar geográfico concreto, sino mas específicamente una actitud religiosa. El cristiano es un peregrino.
Nuestra fe es un proceso, con esto queremos decir que la fe puede “peregrinar” crecer y madurar.
El punto de partida de nuestra fe es un hecho: podemos decir que el cristiano es una persona que a partir de su encuentro personal con Jesucristo ha recibido la invitación a seguirlo, haciendo de su vida un camino de fe. Cuando uno se aventura a recorrer el Camino, sabe que tendrá que dar todos los pasos y que cuando llegue el cansancio, las rozaduras, los momento de bajos… nadie puede substituirlo. Es uno mismo el que tiene que recorrer el Camino. Sin embargo, el peregrino no está solo. No es el único. Aunque uno salga solo de su casa, cuando llega al camino se encuentra con los demás, con los otros peregrinos. Y es en este momento de nuestra peregrinación que tenemos que aprender a sobrellevarnos los unos a los otros. Nadie es un “llanero solitario”.
En este sentido, decimos que el cristiano es un peregrino, que junto con sus mas cercanos, está en camino, en marcha, en búsqueda de la casa del Padre. Y en este caminar no va solo, camina junto con la “comunidad de los creyentes”, la Iglesia. El peregrino cristiano acepta que este mundo no es su patria, que esta de paso, en camino hacia una meta fuera de este mundo.
¿Cómo podemos caminar hacia la plenitud de vida?
Aceptando la invitación que hemos recibido de hacernos hijos, de vivir como hijos, en continua búsqueda. No como algo logrado, sino que una meta a alcanzar, caminantes en la fe, peregrinos de la fe hasta llegar a la patria celestial. El peregrino es, en el fondo, aquel que constantemente parte, que lejos de instalarse permanece a la escucha de la Palabra de Dios para acogerla y lanzarse dócilmente por la ruta señalada. María, mejor que nadie, nos muestra con su vida el itinerario del seguimiento de la Palabra de Dios.
El peregrino se despoja de todo lo que lo pueda impedir seguir su camino. En este día entreguemos al Señor todo lo que creemos que somos.

Te entrego mi corazón para que lo purifiques de cualquier sentimiento que no sea Tu Amor por mí y en mí.

Te entrego mi alma, Señor:

Te entrego mi libertad para que puedas hacer conmigo lo que quieras, para que puedas hacer en mí la Voluntad del Padre.

Te entrego mi memoria para recordar todo aquello y sólo aquello que Tú deseas que recuerde.

Te entrego mi entendimiento para poder ver las cosas como Tú las ves.

Te entrego mi voluntad para que sea una con la Tuya.

Quiero lo que quieres, quiero porque quieres, quiero como lo quieres, quiero hasta que quieras.


Resumen de primer y segundo dia de visita papal en México

MÉXICO – Tras concluir su primera noche en México, Benedicto XVI continúa su peregrinaje en el estado de Guanajuato.

Este sábado, Benedicto XVI oficia una misa de carácter privado en el Colegio Miraflores, recinto donde pasó su primera noche en suelo mexicano. Acorde a información publicada por Notimex, su santidad descansará en una alcoba del Colegio de monjas durante el día.

La agenda del sumo pontífice indica que a las 17:00 horas del sábado, hora local, abordará el Papamóvil hasta llegar a la casa del Conde Rul, ubicada en el corazón de Guanajuato, donde tendrá una reunión con Felipe Calderón, presidente de México.

Al terminar su reunión con el mandatario, Benedicto XVI saludará a un grupo de 300 niños entre 6 y 17 años y a personas enfermas en la Plaza de la Paz en Guanajuato, posteriormente se reunirá con el alcalde Ricardo Sheffield Padilla para recibir las llaves de la ciudad, y regresará al Colegio Miraflores a bordo de su vehículo oficial, en un trayecto de 19 kilómetros según informa Notimex.

Hacia las 19:00 horas locales, un grupo de cerca de 400 músicos de Rondallas (estudiantinas), tiene previsto ofrecer en la ciudad de Guanajuato, capital estatal, una serenata al Papa, que incluirá canciones típicas de México como “Cielito lindo” y “Solamente una vez”.

Fue recibido por cientos de feligreses

El pontífice arribó a las 16:12 horas del viernes, hora local, tras horas de viaje en el avión papal, llamado pastor Uno, un Airbus 320 de la aerolínea Alitalia, con un séquito de 24 personas entre obispos, cardenales y sacerdotes.

En el aeropuerto, cientos de feligreses vitoreaban “Benedicto, hermano, ya eres mexicano”. Al bajar la escalinata, Felipe Calderón y su esposa recibieron al pontífice, quien descendió hasta ellos sin dificultad y con una sonrisa en el rostro, notablemente emocionado por el recibimiento que le dieron a su llegada.

Los reporteros que viajaban con el pontífice descendieron antes que el esperado hombre de la silueta blanca, quien caminó junto al mandatario por una alfombra roja.

Tras el recibimiento se entonaron los himnos nacionales, primero el de México y después el de El Vaticano.

El discurso de Felipe Calderón

Felipe Calderón dio un discurso de bienvenida a Benedicto XVI, en el que le agradeció al pontífice haber aceptado la invitación. Mencionó que el pueblo está siendo asolado por violencia, pero que tiene muchos valores “fuertes como la roca, que nos llenan de alegría en momentos de gran tribulación.

“Puedo asegurarle que encontrará en el mexicano un pueblo noble y alegre que tiene en altísima estima al sumo pontífice”, dijo Calderón, que fue aplaudido por los feligreses.

“México se siente muy honrado por ser el primer país de habla hispana que usted visita en el continente americano”, dijo Calderón. El papa escuchaba con atención, y saludaba con las manos a las personas que lo aclamaban.

El mandatario también habló del número de católicos en el país, “el segundo con más católicos en el mundo”. Calderón también mencionó a los mexicanos que viven en otros países, y dijo que aún se les extraña. Mencionó a otras figuras de trascendencia como Juan Pablo II.

Mientras tanto, Benedicto XVI escuchaba atento el discurso del mandatario, sentado a la izquierda de Margarita Zavala.

“Gracias por estar en México. Le auguro que esta será una estancia dichosa en nuestro país. Bienvenido sea”, concluyó el mandatario mexicano”.

A la ceremonia de recepción fueron convocados unos 3,500 invitados especiales.

Benedicto XVI recordó a Juan Pablo II

“Hoy me siento dichoso se hacerme eco de sus palabras”, dijo Benedicto XVI, haciendo referencia a Juan Pablo II. Dijo sentirse muy feliz de visitar México, y afirmó no querer sustituir a su predecesor, si no continuar con su labor.

El sumo pontífice afirmó tener presente que los pueblos de Latinoamérica están celebrando el Bicentenario de su independencia, por lo que quiso extender sus palabras en favor de “la formación de estas naciones”. Mencionó también a la Virgen de Guadalupe, a quien se encomendó durante su viaje a México y a quien se le profesa mucha fe en la región.

Puso de manifiesto la importancia de la libertad religiosa en los pueblos latinoamérica. Se dijo “peregrino de la esperanza”, y Benedicto XVI pidió a los pueblos “que no se entristezcan” y mantengan las esperanzas, para lograr transformar los “acontecimientos no gratos” que ayudan a que en la vida “no se encuentre sentido ni porvenir”.

“La esperanza apunta a un siglo nuevo y a una tierra nueva”, acotó el pontífice, quien visita un país asolado por la violencia del crimen organizado que ha dejado en casi un sexenio más de 40 mil muertos.

“Continúen avanzando sin desfallecer en la construcción de una sociedad cimentada en el bien, la justicia, la fe, la esperanza, la creencia en Cristo y la Iglesia en su conjunto”, enfatizó Benedicto XVI, quien destacó que “la caridad es la respuesta a una necesidad inmediata” a las personas que se encuentran “necesitadas en algún aspecto de su existencia”.

“Señor presidente, amigos todos, en estos días pediré encarecidamente al Señor y a la Virgen de Guadalupe por este pueblo, y rezaré especialmente por quienes más lo precisan, a causa de antiguas y nuevas rivalidades, resentimientos y formas de violencia.

“Ya sé que estoy en un país que hace que nadie se sienta extraño en su tierra. Lo sé y ahora lo siento muy dentro del corazón”, dijo desatando la emoción de los asistentes.

Pidió por los mexicanos que están “fuera de su tierra natal, pero que nunca la olvidan y desean verla crecer”.

Tras los dicursos, Benedicto XVI se dispuso a saludar a miles de personas que lo recibieron. El pontífice miró a un grupo de danza regional mexicana y escuchó la música del mariachi, que lucía fuerte, se acercó a abrazar a los niños y darles la mano a muchos feligreses. Estaba acompañado de Felipe Calderón y Margarita Zavala, además de un discreto dispositivo de seguridad.

Recorrido en el Papamóvil

Tras la recepción en el aeropuerto, Benedicto XVI abordó el Papamóvil para hacer un recorrido de 32.5  km entre el aeropuerto y la ciudad de León, y posteriormente se alojó en el colegio de monjas Miraflores.

En el camino, el pontífice saludaba a los fieles que se apostaron en las calles para saludarlo, con banderines de color blanco y amarillo, los colores del Vaticano.

El domingo 25 oficiará una misa a los pies del Cerro del Cubilete, dominado por una estatua de Cristo Rey, y se reunirá con los obispos mexicanos.

El 26 de marzo emprenderá viaje a Santiago de Cuba, donde será recibido por el presidente, Raúl Castro. Allí oficiará un misa con motivo del 400 aniversario del hallazgo de la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de la isla y antes de viajar a La Habana visitará la imagen en su santuario, lo que no pudo hacer Juan Pablo II.

En La Habana se reunirá con Raúl Castro y no se descarta también con Fidel Castro y en la Plaza de la Revolución oficiará una misa el día 28, último acto de su viaje al “continente de la esperanza” antes de regresar a Roma.

Este es el vigésimo tercer viaje de los realizados por el mundo por Benedicto XVI en casi siete años de pontificado.

Viaje a América Latina  

Benedicto XVI, de casi 85 años, ya estuvo en 2007 en América Latina, pero en esa ocasión sólo visitó Brasil. Ahora vuelve a dos países de lengua española para proclamar de nuevo el Evangelio a esos pueblos que fueron evangelizados hace 500 años, que siguen siendo fieles a la Iglesia, pero en los que avanza la secularización y la penetración de las sectas.

Según el papa, ha llegado el momento para volver a evangelizar “con una fe recia” esa región donde viven casi la mitad de los más de 1,200 millones de católicos del planeta.

El pontífice desea que el mensaje de este viaje sea extensible a toda Latinoamérica y durante los seis días de visita exhortará a sus ciudadanos a fomentar la reconciliación, la fraternidad y la solidaridad y a luchar contra la violencia, el narcotráfico, la injusticia, el analfabetismo, la corrupción y la miseria y a favor de la paz y cuidado del medio ambiente.

Más en Univision.com: http://noticias.univision.com/america-latina/benedictoxvi-america-latina/ultimas-noticias/article/2012-03-22/papa-benedicto-xvi-mexico#ixzz1q4lwflhw


Benedicto XVI en México, un viaje con polémica electoral

El viaje de tres días por el estado de Guanajuato llega en un momento delicado en México, a sólo unos días de que arranque una campaña electoral para elegir a un nuevo presidente el 1 de julio.

En su misa del domingo en el llamado Parque Bicentenario estarán los tres principales candidatos: Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador. También grandes empresarios y líderes de gremios.

Solo unas semanas antes del viaje, los obispos mexicanos publicaron una polémica guía para “orientar” el voto de los católicos en los próximos comicios.

“Los fieles cristianos católicos deben tener claridad que no es posible hacer una opción política por quienes son partidarios o promotores de falsos derechos y libertades que atentan contra las enseñanzas contenidas en la Sagrada Escritura, la tradición y la doctrina de la Iglesia”, reza el documento de la Arquidiócesis de México.

Libertad religiosa

La llegada del Pontífice coincide además con el debate en el Congreso de una reforma del artículo 24 de la Constitución que, de aprobarse, les daría mayores libertades a las iglesias y que, según sus detractores, le abriría la puerta a la participación de la jerarquía católica en política.

Una discusión que está en la agenda del Papa en su reunión con el presidente, Felipe Calderón, reconoce el gobierno mexicano.

Y que según algunos legisladores, especialmente en el izquierdista Partido de la Revolución Democrática, se ven como una violación al estado laico mexicano.

Sin embargo, el Vaticano asegura que los tiempos son mera coincidencia y que se decidió venir en esta epoca para garantizar un tiempo benévolo con la salud del líder católico.

 

¿Por qué Guanajuato?

El lugar elegido por la Iglesia para recibir a Benedicto XVI tampoco parece casual, según los críticos de este encuentro.

El Papa llegó este viernes a Guanajuato, un estado fuertemente católico, pero también conservador y uno de los mayores nichos de votos para el Partido de Acción Nacional, al que las encuestas aún le dan un segundo lugar en las elecciones de julio.

“Es ridículo pensar que el Papa viene a hacer campaña”, le dice a BBC Mundo el sacerdote Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis de México.

“No hay una sola visita de los Papas que se haya organizado con el objetivo de apoyar a un partido politico. Él no apostaría su capital simbólico para eso”, advierte.

 

Después de Brasil, México es el país con más católicos del mundo.

Una de las grandes sorpresas de este viaje es que el Pontífice haya aterrizado en el centro del país sin hacer una parada en la capital, donde se encuentra uno de los mayores centros de peregrinaje del mundo católico.

La Basílica de Guadalupe no es sólo un símbolo para la Iglesia en México, especialmente para los papas, también un oasis en una ciudad donde en años recientes se ha aprobado una legislación “contraria a los valores de la fe”, según los obispos.

El reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo y la legalización del aborto enfrentaron a las autoridades de la Iglesia con el alcalde, Marcelo Ebrard (PRD), y la Asamblea local.

Pero esa no es la razón por la que Benedicto XVI obvió a Ciudad de México en esta visita, según Valdemar.

“No es un secreto que al Santo Padre le afecta la altura”, dice.

El riesgo para Joseph Ratzinger, de 85 años, de estar a más de 2000 metros sobre el nivel del mar es la verdadera razón por la cual no acudirá a la capital, según el vocero, y no el temor a una foto incómoda con los gobernantes locales.

Iglesia-Estado

Aunque México se reconoce como estado laico, la Iglesia todavía juega un papel muy destacado en la vida nacional.

A pesar de las tormentosas relaciones entre el poder político y el religioso durante los años de la Revolución y bajo los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional, esta rigidez se ha ido suavizando en las últimas décadas.

Fue algo sin precedentes que un representante de un estado extranjero llegara y que el presidente de México se arrodillara ante él y le brindara un homenaje”

John Ackerman, analista

Fue un presidente priísta, Carlos Salinas, quien potenció el reconocimiento del estado del Vaticano y restableció las relaciones Estado-Iglesia.

Pero según el analista John Ackerman, la polémica sobre la influencia de la Iglesia en la vida política mexicana comenzó bajo la administración de Vicente Fox.

“Él besó el anillo del Papa cuando llegó a México (2002). Fue algo sin precedentes que un representante de un estado extranjero llegara y que el presidente de México se arrodillara ante él y le brindara un homenaje”, le dice a BBC Mundo.

“Este gesto se interpretó como una gran transformación, al menos simbólicamente, en términos de separación entre Iglesia y Estado”, añade Ackerman, del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Esta vez no hubo beso al anillo, pero sí una menos controversial inclinación de cabeza del presidente Felipe Calderón ante el jefe de Estado del Vaticano.

Para Calderón, la recepción del viernes en el aeropuerto de Guanajuato fue probablemente el último gran acto público y de baño de masas antes de que la legislación electoral le prohiba participar en eventos que puedan considerarse “electoralistas”.

Por eso ahora la atención está puesta en la misa del domingo, en las palabras del Pontífice y, sobre todo, en los gestos de los candidatos


BENEDICTO XVI EN MEXICO: PEREGRINO DE LA FE, LA ESPERANZA Y LA CARIDAD


Ciudad del Vaticano, 24 de marzo 2012 (VIS).-Benedicto XVI llegó ayer, a las 16.30 hora local, (23,30 hora italiana) al aeropuerto internacional de Guanajuato, en León, donde fue recibido por el Presidente Federal de México, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, y por el arzobispo de León, José Guadalupe Martín Rábago. También estaban presentes diversas autoridades civiles, el cuerpo diplomático, varios obispos mexicanos, miles de fieles, un coro y un grupo de mariachis que cantaron para el Papa.

 

Después de los saludos a la bandera y de la ejecución de los himnos nacionales del Estado de la Ciudad del Vaticano y de México, tras escuchar el discurso del presidente federal, el Santo Padre pronunció sus primeras palabras en tierra mexicana.

 

“Me siento muy feliz de estar aquí -dijo- y doy gracias a Dios por haberme permitido realizar el deseo, guardado en mi corazón desde hace mucho tiempo, de poder confirmar en la fe al Pueblo de Dios de esta gran nación en su propia tierra. Es proverbial el fervor del pueblo mexicano con el Sucesor de Pedro, que lo tiene siempre muy presente en su oración. Lo digo en este lugar, considerado el centro geográfico de su territorio, al cual ya quiso venir desde su primer viaje mi venerado predecesor, el beato Juan Pablo II. Al no poder hacerlo, dejó en aquella ocasión un mensaje de aliento y bendición cuando sobrevolaba su espacio aéreo. Hoy me siento dichoso de hacerme eco de sus palabras, en suelo firme y entre ustedes: Agradezco -decía en su mensaje- el afecto al Papa y la fidelidad al Señor de los fieles del Bajío y de Guanajuato. Que Dios les acompañe siempre.”

 

“Con esta breve visita -continuó el pontífice- deseo estrechar las manos de todos los mexicanos y abarcar a las naciones y pueblos latinoamericanos, bien representados aquí por tantos obispos, precisamente en este lugar en el que el majestuoso monumento a Cristo Rey, en el cerro del Cubilete, da muestra de la raigambre de la fe católica entre los mexicanos, que se acogen a su constante bendición en todas sus vicisitudes”.

 

“México, y la mayoría de los pueblos latinoamericanos, han conmemorado el bicentenario de su independencia, o lo están haciendo en estos años. Muchas han sido las celebraciones religiosas para dar gracias a Dios por este momento tan importante y significativo. Y en ellas, como se hizo en la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, en Roma, en la solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe, se invocó con fervor a María Santísima, que hizo ver con dulzura cómo el Señor ama a todos y se entregó por ellos sin distinciones. Nuestra Madre del cielo ha seguido velando por la fe de sus hijos también en la formación de estas naciones, y lo sigue haciendo hoy ante los nuevos desafíos que se les presentan”.

 

“Vengo como peregrino de la fe, de la esperanza y de la caridad. Deseo confirmar en la fe a los creyentes en Cristo, afianzarlos en ella y animarlos a revitalizarla con la escucha de la Palabra de Dios, los sacramentos y la coherencia de vida. Así podrán compartirla con los demás, como misioneros entre sus hermanos, y ser fermento en la sociedad, contribuyendo a una convivencia respetuosa y pacífica, basada en la inigualable dignidad de toda persona humana, creada por Dios, y que ningún poder tiene derecho a olvidar o despreciar. Esta dignidad se expresa de manera eminente en el derecho fundamental a la libertad religiosa, en su genuino sentido y en su plena integridad”.

“Como peregrino de la esperanza, les digo con san Pablo: ‘No se entristezcan como los que no tienen esperanza’. La confianza en Dios ofrece la certeza de encontrarlo, de recibir su gracia, y en ello se basa la esperanza de quien cree. Y, sabiendo esto, se esfuerza en transformar también las estructuras y acontecimientos presentes poco gratos, que parecen inconmovibles e insuperables, ayudando a quien no encuentra en la vida sentido ni porvenir. Sí, la esperanza cambia la existencia concreta de cada hombre y cada mujer de manera real (…) Además, cuando arraiga en un pueblo, cuando se comparte, se difunde como la luz que despeja las tinieblas que ofuscan y atenazan. Este país, este Continente, está llamado a vivir la esperanza en Dios como una convicción profunda, convirtiéndola en una actitud del corazón y en un compromiso concreto de caminar juntos hacia un mundo mejor”.

 

“Junto a la fe y la esperanza, el creyente en Cristo, y la Iglesia en su conjunto, vive y practica la caridad como elemento esencial de su misión. En su acepción primera, la caridad ‘es ante todo y simplemente la respuesta a una necesidad inmediata en una determinada situación’ como es socorrer a los que padecen hambre, carecen de cobijo, están enfermos o necesitados en algún aspecto de su existencia. Nadie queda excluido por su origen o creencias de esta misión de la Iglesia, que no entra en competencia con otras iniciativas privadas o públicas, es más, ella colabora gustosa con quienes persiguen estos mismos fines. Tampoco pretende otra cosa que hacer de manera desinteresada y respetuosa el bien al menesteroso, a quien tantas veces lo que más le falta es precisamente una muestra de amor auténtico”.

 

“En estos días pediré encarecidamente al Señor y a la Virgen de Guadalupe por este pueblo, para que haga honor a la fe recibida y a sus mejores tradiciones; y rezaré especialmente por quienes más lo precisan, particularmente por los que sufren a causa de antiguas y nuevas rivalidades, resentimientos y formas de violencia. Ya sé que estoy en un país orgulloso de su hospitalidad y deseoso de que nadie se sienta extraño en su tierra. Lo sé, lo sabía ya, pero ahora lo veo y lo siento muy dentro del corazón. Espero con toda mi alma que lo sientan también tantos mexicanos que viven fuera de su patria natal, pero que nunca la olvidan y desean verla crecer en la concordia y en un auténtico desarrollo integral”, concluyó el Santo Padre.

 

Finalizado el discurso, se trasladó en papamóvil al Colegio Santísima Virgen de Miraflores donde pernoctó.