Su Revista de Coleccion

Costumbres de fe

Qué es la imagen del Nazareno por Dr. Miguel Alvarez Arevalo

El Nazareno, es la imagen que representa a Jesús camino hacia el Calvario, llevando en sus hombros el madero donde sería crucificado          Los diferentes artistas, han transmitido con el lenguaje maravilloso del arte, y sus sentido didáctico, el evangelio de San Juan capitulo 19, versículos 16, 17 que dice: “así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado, y tomando a Jesús lo llevaron, y llevando su cruz, salió al lugar que se dice de la calavera y en hebreo Gólgota.  El Diccionario de Autoridades dela Real AcademiaEspañola, editado en 1734, dice: “Imagen de CHRISTO, con vestido de talar de color morado, que tira a rojo y él acudiendo a don Sebastián de Covarrubias en su Tesoro dela Lengua Castellana, publicado en1611.”

La representación de Jesús conla Cruza cuestas, en la escultura, tomó auge en el siglo XVI, sobre todo a partir del Concilio de Trento, realizado en 1545, en la cualla Iglesiamarcó su posición frente ala Reforma Protestante.Dicho concilio fue proclamado en Guatemala el 19 de agosto de 1565. En el que subrayó la importancia  de las imágenes para el culto religioso que se notara posteriormente en los siglos XVII y XVIII en la iconografía del Barroco sobre todo en su fase de máximo esplendor.

 

Se puede resaltar que la sensibilidad castellana se habituara a la emoción fuerte de la sangre y el dolor, y gustase de ella en las imágenes religiosas. Esto unido a los cánones de Trento sobre la función emocional del arte religioso, explica el que la escultura buscase despertar el sentimiento de los fieles mediante imágenes concretas, con relación contra   el sentimentalismo abstracto dela Reforma”.

Jesús carga su Cruz generalmente en el hombro izquierdo, lo que le permite que el rostro quede libre del lado derecho, dado a su función procesional, y con el efecto de conmover al fiel espectador, voltea el rostro a la diestra, aunque muchas veces cabizbajo, la mirada siempre dirigida a quien contempla su paso, ya que está colocado con mayor altura, debido a que fueron concebidos para cánones establecidos.

La imaginería de vestir tiene una razón de ser, es aquí donde descansa su valor. Las imágenes  por lo tanto no son valiosas por su forma, sino por su significado. Este tipo de escultura  son el resultado de un largo proceso por medio del cual se logra la expresión de una sociedad profundamente religiosa. Esta es una acción para comprender el arte cristiano. En el caso de los Nazarenos, y lo referente a la cultura guatemalteca debe de agregarse los aportes de la misma que constituye la cabellera rizada (con canelones o colochos) que indudablemente dan aún más realismo a la escultura, sobre todo en movimiento a lo que debe de sumarse el ambiente y la música.

 


VIERNES SANTO EN LA CAPITAL, HOMENAJE A MARIO ALBERTO JIMENEZ

Elias Zeledón

Fotografía: Edgar Rodriguez, Curia Metropolitana, Luis Diaz.

No pertenezco a ninguna de las confesiones, sectas o sociedades Inter.-denominacionales en que se divide y subdivide el cristianismo; no obstante, si alguien se preguntara, que nadie me lo está preguntando, cuál es para mí la solemnidad más grata del año, tendría que contestarle, a fuer (manera) de sincero, que el Viernes Santo. Cuestión de gustos. Tal vez resabios coloniales, y hasta algunos insignificantes recuerdos de familia. Estoy seguro que si el asunto se pusiera a votación, la inmensa mayoría de los costarricenses se pronunciaría por la Nochebuena. Cuestión de literatura.

     El Viernes Santo es la conmemoración que se ha conservado, aunque sea en sus restos, más como cosa nuestra. De ella no se han apoderado ni los cursis ni los socialistas; no hay una Semana Santa de ricos y otra para pobres. Ni todavía, el furor de los comerciantes. El ayuno de los fieles es, ciertamente, uno de los mejores negocios del año, pero los almaceneros por lo menos no venden sus sardinas al son de villancicos, ni tampoco han inventado que todos tengamos que torturarnos sistemáticamente por esta época regalándonos a la fuerza unos a otros, frascos de encurtidos o paquetes de bacalao, conforme los dictados de la casa Dennisson, esto es, envueltos en celofán de colores, con moñitos de cintas en las puntas y etiquetas o colillas que digan: From… to…

Los poetizantes repetirán (no hay nada rutinario como los poetas) que las vitrinas de los comercios son muy exóticas por Navidad con sus renos, abetos y San Nicolases que hablan sueco o noruego; no han caído en la cuenta que nunca lo son tanto para Semana Santa. Es difícil que un literato confiese que una ventana llena de alimentos en conserva tiene poesía. Como no soy literato sí puedo hacer sin desprestigio la declaración. Esas ventanas de Semana Santa rebosantes de zoología, botánica y geografía son preciosas. El diablo, para que no podamos imitar al Señor en el desierto, ingenioso nos tienta con viandas y golosinas que trae de los cuatro confines del mundo; bacalao de Noruega, salmones del Canadá, calamares de España, caviar de Rusia,  caracoles y paté de Francia, arenques de Holanda… De España y Francia otra vez olivas y champiñones, chiles de México, higos de Italia, dátiles de Arabia, melocotones de California, mostazas de Inglaterra… Tenía razón el diplomático argentino que definió con cierta nostalgia a San José como una aldea, pero una aldea llena delikatessen. Definición exacta sin olvidar, esta vez por supuesto, las súrtubas, palmitos, y pacayas de nuestros bosques y el muy colonial y tan clásico por Semana Santa como por Navidad de los tamales, y el un poco salvaje  dulce de  chiverre con sus aliños de queso de Bagaces, hoja de higo y clavo de olor.  

No somos los capitalinos muy aficionados que digamos a las procesiones nunca las hicimos con la pompa e imaginación de los cartagineses. La de Corpus Christi no puede ser más insignificante. La tan simpática y productiva del Dulce Nombre, recogiendo por las calles donativos en gracia por habernos espantado el cólera del año 56, se terminó –(aunque la tradición volvió) cuando unos sacerdotes dieron por trompearse (o darse de paraguazos) en pleno desfile disputándose  jurisdicciones  parroquiales. Mientras el santo esperaba en el suelo. La de nuestro patrono San José, se reduce a seguir sacando cada año su imagen a darle una vuelta alrededor del Parque Central como cuando la capital era apenas ese parque. No conoce San José nada de su nuevo San José; ni las urbanizaciones de los ricos ni las ciudades de perreritas que construye el INVU.

Los obispos alemanes que tuvimos, Thiel y Stork, desterraron muchas tradiciones nuestras. En el fondo de todo alemán, aunque sea obispo católico hay un reformador, les chocaba a los importados prelados muchas cosas de raigambre española y decantaron en la capital cuanto pudieron. Así se terminó la procesión del Domingo de Ramos. Esa procesión degustaba mucho a los josefinos, comenzaba a agitarse en el país el sentimiento de las masas la entrada de Jesús triunfal en Jerusalén fue la única manifestación de fuerza que organizaron los primeros cristianos y los capitalinos se iban detrás del señor jinete en su burrito con el mismo entusiasmo y bullicio con que irían a las ovaciones de Don Máximo Fernández. Ciertos paralelos comenzaron a preocupar. La única procesión que nos queda de medio ver es la que llamamos del Santo Sepulcro, los españoles dirían del Santo Entierro. Se puede ser o no católico, pero hay que convenir en que este desfile en la capital con su abundancia de bebés, niñas y mocitas, que, portadas en andas floridas forman un cortejo de suntuosos querubines, ángeles y mujeres bíblicas de raso y terciopelo, es una alegoría encantadora, sobre todo para los que no tenemos esperanza de ver el cielo. Somos sin duda de los más legítimos hijos de España y sin en el trasplante perdimos el gusto por la danza y el canto también perdió el gusto por las cosas tétricas y lúgubres. No somos sandungueros pero tampoco patéticos. Entre un Zurbarán y un Murillo, el tico preferirá siempre el Murillo. La procesión del Santo Sepulcro representa muy plásticamente algo de desequilibrio anímico del capitalino. Es el más amable de los entierros. Podría llamarse Dulce Entierro. Nunca tuvo nada de alucinante, ni siquiera la hora. Últimamente es que algunos sacerdotes intentan introducir el gusto por las procesiones nocturnas, para hacerse los dramáticos, a las que nunca fueron aficionados josefinos. Lo único espectral de la ceremonia lo da la proyección oblicua de la luz de las cinco de esos atardeceres plácidos de marzo y abril. El sol transparente del año dora barrocamente la procesión y quiebra muy bonito sobre el caro cristal de roca de la urna funeraria en que se porta el cadáver. Ese Santo Sepulcro de la Catedral Metropolitana no es monumental, pero sí de muy buen gusto. Tiene la mesura y proporciones de las cosas hechas en París. Allá lo compró personalmente mi abuelo materno. Dicen que pesa mucho y por la gracia de sus líneas parece tan liviano como el humo de los incensarios.

Si en las procesiones griegas lucían estatuarias las canéforas en honor de la divinidad, en las nuestra son las Marías, ángeles y angelillos de ricas y variadas túnicas los que ofrecen su inocente hermosura de cromo. En las alas de estos angelillos vuelve a triunfar el papel crepé de Dennison. Antes la llevaban de auténticas plumas, ojalá de garza. Un ángel capitalino nunca es un ángel músico. Nada de trompetas o de liras. O son aprendices de carpintería con martillos y clavos, o portan flores y copones. Sobre todo la flor nacional que precisamente revienta por la cuaresma y que para mayor coincidencia es como la definió el poeta: “moradas cual la túnica de Cristo”, de un tinte que ningún pintor ha podido imitar.

Como las canéforas, esos espíritus celestes pertenecían en antaño a las familias más distinguidas o pudientes. Todo cambia. Hasta el oficio de serafín se democratiza. Los angelitos últimamente arralan, ya no son aquellos séquitos interminables. Las vacunas, por un lado, sustituyendo con ventaja las promesas por la salud infantil y, por otro, las familias bien no considerando chic movilizar sus hijas para la alegoría del Viernes, al revés de antaño cuando eso era toda una presentación social, una manera de que la niña comenzara a figurar. Tal vez la grada en su carrera de belleza que un día culminaría en algún reinado social mientras llegaban a matronas o auténticas Magdalenas. Una carrera que como la militar tenía sus grados: chiquitinas, luego ángel común; más tarde ángel de las Siete Palabras o ángel de la Consolación que siempre es un ángel tullidito; y cuando mocitas, Verónica, Magdalena. Samaritana, o cualquier otra personalidad del ala femenina del naciente cristianismo.

Si el sol de nuestras tardes de marzo y el tinte de las guarias moradas hubiesen seducido al mismo Tiépolo quien sabe que habría hecho Hogarth con la imprescindible escena de los familiares del ángel marchando detrás de las andas; el papá, la mamá que seguramente también fue en su oportunidad ángel, las tías solteronas que no triunfaron como ángeles, y la abuelita sobreviviente, que so pretexto de cuidar de la criatura va parando la oreja para apreciar, como sin querer el efecto.

 

—Mirá este otro.

—¡Qué lindo!

—¡Qué bien arreglado que va!

—¿De quién es…?

Todo un concurso de belleza. De esa belleza racial de que tanto nos hemos pagado. Porque no se nos olvide, un ángel tico debe ser rubio. Nada de “angelitos negros”. Aquí los negros pueden ser lo que quieran menos angelitos.    De palo en la procesión el Cristo, la Virgen de la Soledad y San Juan. El Cristo es una talla muy agradable. El escultor logró una serena y noble imagen de la muerte llena de equilibrio.

En la curia la tienen por labor guatemalteca. Creo que se equivocan. Es una hermosa escultura costarricense. Lo sé porque, a menos que la hayan sustituido, ese Cristo fue tallado en la cocina de la abuela materna de mi padre. Su autor es el artista ramonense Manuel (Lico) Rodríguez, tío bisabuelo del gran escultor Paco Zúñiga. Dinastía de escultores. Otros nietos suyos son literatos de nota, etc. cuando Rodríguez vino a la capital para ejecutar el encargo del Cristo yacente le alquiló a mi bisabuela el portón de la calle de su casa de habitación. Allí le habilitaron un pequeño taller al igual que Miguel Ángel, Lico Rodríguez era de un pésimo humor y no permitía que nadie apreciara los progresos de su trabajo. Echaba a todo el mundo afuera. Mi padre y sus hermanos muy pequeños, se iban por la cocina y a través de las rendijas de un improvisado tabique atisbaban estupefactos y medrosos los milagros de las gubias del gran maestro ramonense hoy olvidado ¿Qué sabemos de nuestros imagineros? Nada.

Dicen que no hay peor iconoclasta que aquel que conoce el leño de que se hizo el Santo. A mí me sucede todo lo contrario; siempre miro pasar con simpatía el Cristo que se talló casi en la cocina de mi bisabuela y que se muestra  en la urna que trajo el abuelo de Europa en un viaje casi sin retorno. El barco sorprendido por una furiosa tempestad por poco no zozobró. Aquí se dio por perdido. Sólo mi abuela, como en las novelas, no quiso enlutarse. Tesoneros, mi padre y su hermano Mariano, muy niños, iban todos los días a la compañía de navegación a inquirir noticias, hasta que un día se supo que el barco había sido lanzado a Barbados y que ahí se encontraba en reparación. Esa urna de cristal siempre me recuerda una de las épocas amargas e injustas de la pequeña historia familiar.

La virgen no sé de dónde procede. Es una imagen directa y bien vestida. Al revés de cómo en Sevilla o de la procesión en Cartago, los hombres aquí no se ocupan de ella. Llevarla en un privilegio de las mujeres. Dicen que conocen el marido. Algo de eso es cierto según mis propias estadísticas. Así por ejemplo, teníamos una vecina estrafalaria que siempre la llevaba y se caso cuatro veces, aunque el último era un polaco y la desvalijo de la herencia de los otros tres, pero al fin, era un marido. Hay algo muy dramático en el grupo de mujeres cuando después de la procesión apretujada van a solas a devolver a la Virgen al templo de la Soledad, mascullando el rosario en la oscuridad y cuesta abajo.  Rezagado cierra el desfile en San Juan. Nadie se lo disputa ¡Y tan bien que se portó el día de la Pasión! Lo único notable de esta imagen barbalinda era su gesto señalado con afectación. Eso dio origen al conocido dicho irreverente de “Cuando San Juan baje el dedo”, con el cual los costarricenses expresamos un plazo sin vencimiento o una condición imposible. San Juan bajó el dedo. Se lo bajaron mediante una hábil y oportuna operación de cirugía plástica. El dicho persiste.     En el cortejo figuran otros apóstoles figurados por niñitos. Iban dos versiones. Los ricos en andas y forrados en terciopelos y los pobres a pie y vestidos de guinga. Era el contraste más gracioso. Era. Lo prohibieron últimamente. Sólo se permite los apóstoles en andas. Una verdadera inconsecuencia social e histórica.

La costumbre nacional antiquísima, hoy en vías de desaparición, era el silencio en Viernes Santo. En las casas se apagaba el fuego y en las calles cesaba el tránsito de vehículos y bestias. Hasta morirse era prohibido en Viernes Santo. Era una costumbre sabia. El instinto creó un estado de calma que los especialistas en eso que se llama salud mental no han podido mantener. Un día entero en silencio. Un día sin tumulto. Un día sin pregones, sin vendedores de lotería, sin mendigos, sin periodistas, sin basureros, sin bicicletas, sin niños popof, sin noticias de las matanzas en América y, sobre todo, sin los rastacueros que van a comprar fósforos a la esquina en sus colosales y chillones automóviles, en un día maravilloso. Lástima grande que esa autentica costumbre nacional, la más bella y sana que teníamos, vaya desapareciendo. Un día en que los speakers, los estadistas y los mentores tienen que callarse es el día más perfecto del año. Es el día de los tontos y es el día de los inteligentes. Todo los costarricenses debiéramos comprenderlo así y los extranjeros ayudar, y unos en nombre de la religión y otros en nombre de la higiene, unos en nombre del espíritu y otros en nombre de la materia, unirnos para mantener intacta la paz colonial del Viernes Santo. Los de la izquierda y la derecha, católicos, protestantes, judíos y herejes, trabajamos para que si es necesario se eleve el mandato constitucional el derecho a ese día de absoluto reposo espiritual. Si sólo un día de tranquilidad colectiva nos diera el cristianismo, el cristianismo ya está justificado. Que el silencio del Viernes Santo sólo lo interrumpa a la caída de la tarde, la marcha fúnebre del maestro Chávez, el “Duelo de la Patria”, cuyos acordes siempre traen calma al ánimo de los ticos, porque son tan armoniosos las guarias de marzo.


España: Bordados Merto, un arte de fe y tradición

Según marcaba la tradición, desde pequeña nuestras madres decidieron apuntarnos a lo que se llamaba “clases particulares” de bordar, empezamos con las monjas, cosiendo, después bordando a mano y por ultimo bordando con una maquina de pedal. En esto creemos  haber invertido toda nuestra vida.

El proyecto nace de una inquietud, nos planteamos que  hacer con nuestra vida. ¿Qué hacemos  que se nos da muy bien? Bordar  ¿Cómo podríamos  ganarnos  la vida con ello? Ampliando nuestro  mercado, dándonos a conocer por Internet.

 

Como miembros activos de varias cofradías y hermandades de nuestra ciudad, nuestro interés derivó en los distintos ajuares de nuestras imágenes, empezamos aceptando pequeños  encargos, estos fueron dando lugar a trabajos más elaborados, ya en terciopelo o red, en oro y  plata.

 

Bordadosmerto dirige sus productos a un  cliente que reconoce la belleza y los valores humanos de entonces, es aquel que es consciente de que hubo y hay un legado cultural, un condicionante, en nuestro pasado,  que hace que seamos como somos.

 

Nuestros productos artesanales y  de la más alta calidad, reiteran y favorecen el conocimiento de la conciencia histórica, trasmiten calidez y valores humanos.

 

Bordar artesanalmente y siguiendo la tradición es algo que nos gusta hacer.

 

Ponemos al alcance de todo el mundo una parte de nuestra historia, valorar aquello que representa, tradición, cosas cercanas y valiosas  que nos trasmitían  nuestras abuelas, y más aun por el valor sentimental y los recuerdos que nos producen.

 

Realizamos los diseños adaptándonos a las preferencias del cliente o bordamos  sus  propios diseños.

 

El taller está ubicado en una casa antigua de Loja (Granada)  declarada de Interés humano cultural por su antigüedad.

 

Bordadosmerto  fue evaluada e inspeccionada por  un experto dela Juntade Andalucía y nos fue concedido el Diploma o Cata de artesanía y registrado  en  el registro con el numero 180100010.

 

Fuimos aceptadas enla Marcade Calidad Rural Europea del Poniente Granadino como empresa Artesana, para lo cual también pasamos por un proceso de evaluación exhaustivo, que certifica la calidad de nuestros productos.


San José: FIESTAS PATRONALES AD 2012 EN HONOR A SANTA MARÍA NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED. “AÑO EUCARÍSTICO NACIONAL”

MOTIVACIÓN E INVITACIÓN:

          “Que la Virgen María alcance para todo nuestro pueblo la gracia de revertirse de la fuerza de lo alto, para irradiar en nuestro entorno la santidad de Cristo” (Homilía de S.S Benedicto XVI al iniciar la conferencia de Aparecida)

 

La fiesta patronal de este año se enmarca en la convocatoria hecha por los Obispos de celebrar un Año Eucarístico de toda la provincia eucarística de Costa Rica, con alegría contemplamos a Jesús “Pan de vida para nuestro pueblo” y junto con María, “Mujer Eucarística” proclamamos las maravillas del Señor.

 

A todos los miembros de esta comunidad y a los devotos dela Virgen, los invitamos a participar de esta nuestra fiesta patronal en honor de Nuestra Señora de la Merced, los esperamos.

 

Pbro. Marvin Danilo Benavides Campos.

Cura Párroco.

y

Sacerdotes Residentes.

 

 

PROGRAMA GENERAL

(Todos los días de la novena y la fiesta patronal, el Santo Rosario y la Eucaristía, serán transmitidas en vivo por Radio Fides (93,1 FM)).

 

                                 Miércoles 12 de Setiembre

 

      XLIII (43) ANIVERSARIO DE LA CONSAGRACIÓN DEL TEMPLO                 T

 

6:00 p.m.           Eucaristía

Sacerdote:          Pbro. Manuel Eugenio Salazar Mora

 

 

Viernes 14 de Setiembre (Fiesta de la exaltación de la Santa Cruz)

Inicia novena al Padre Pio de Pietrelcina.

 

6:00 p.m.         Santo Rosario Solemne.

6:30 p.m.         Eucaristía.

 

Sacerdote:                  Pbro. Marvin Danilo Benavides Campos

Grupo a cargo:            JUCARE (Evangelización e Intercesión)

 

I  Día Novena:           Sábado 15 de Setiembre (Nuestra Señora de los Dolores).

6:00 p.m.         Santo Rosario Solemne.

6:30 p.m.         Eucaristía.

Sacerdote:                  Pbro Francisco Morales

Grupo a cargo:            Niñez Católica Renovada (NICARE) y REC (Vicaría Guadalupe)

 

II Día Novena:          Domingo 16 de Setiembre.         

5:00 p.m.         Eucaristía.

6:00 p.m.         Santo Rosario Solemne.

Sacerdote:                  Pbro. Francisco Flores Alvarez

Grupo Invitado:         Capellania de los Hospitales

Grupo a cargo:            REC (Vicaría San Miguel Arcangel) y REC (Librería)

 

III Día Novena:         Lunes 17 de Setiembre.                              

6:00 p.m.         Santo Rosario Solemne.

6:30 p.m.         Eucaristía.

Sacerdote:                  Pbro. Javier Román Arias

Grupo Invitado:         Comunidad Don Bosco y Comunidad María Auxiliadora.

Grupo a cargo:            REC (Equipo Formación) y Comunidades de Vida

 

 

IV  Día Novena:        Martes 18 de Setiembre

6:00 p.m.         Santo Rosario Solemne.

6:30 p.m.         Eucaristía.

Sacerdote:                  Pbro. Rolando Herrera Mata

Grupo Invitado:         Centro Dormitorio y Casa Hogar San José

Grupo a cargo:            Legión de María, REC (Vicaría Santo Cristo de Esquipulas) y

JUCARE (Ministerio de Artes)

 

 

V Día Novena:          Miércoles 19 de Setiembre

6.00 p.m.         Santo Rosario Solemne.

6:30 p.m.         Eucaristía.

Sacerdote:                  Pbro. Fernando Hernández Barboza

Grupo a cargo:            JUCARE (Discipulado) y REC  (Vicaría San Pedro)

 

VI Día Novena:         Jueves 20 de Setiembre

6.00 p.m.         Santo Rosario Solemne.

6:30 p.m.         Eucaristía.

 

Sacerdote:                  Pbro. Juan Carlos Sanabria Poveda

Grupo Invitado:         Rectoría Preciosa Sangre de Cristo

Grupo a cargo:            REC (Vicaría Inmaculada Concepción Heredia)

 

VII      Día Novena:  Viernes 21 de Setiembre. ( San Mateo Apóstol y Evangelista)

3:00 p.m         Coronilla de la Divina Misericordia,animada y transmitida por R                              a                      Radio Fides

6.00 p.m.         Santo Rosario Solemne.

6:30 p.m.         Eucaristía.

7:30 p.m.         Presentación Scholla Cantorum Seminario Nacional Nuestra                                                            S                                  Señora de los Ángeles. Cantan el AKATISTHOS

Sacerdote                   Pbro. Rigoberto Barboza Zuñiga

Grupo a cargo:            REC (Equipo Central) y JUCARE (Secretaría de Jóvenes)

 

 

VIII Día Novena:      Sábado 22 de Setiembre. Día de Oración por los privados de libertad y sus familiares.

6.00 p.m.         Santo Rosario Solemne.

6:30 p.m.         Eucaristía.

7:30 p.m.        Serenata

 

Sacerdote:                  Pbro. Alexander Quesada González

Grupo Invitado:         Rondalla de la Fuerza Pública de San José y Pastoral A                            rq                                Arquidiocesana Penitencial

Grupo a cargo:            JUCARE (Campamentos y Misión)

 

 

 

IX Día Novena:         Domingo 23 de Setiembre (último día de la novena)

11:00 a.m.         Misa al Padre Pio.

4:30 p.m.         Santo Rosario Solemne.

5:00 p.m.         Eucaristía.

7:00 p.m          Serenata ala Virgen.

Preside:                       Mons. Hugo Barrantes Ureña Arzobispo de San José

Coro:                          Mosheh

Grupo a cargo:            Hijos Espirituales del Padre Pío y REC (Vicaría Desamparados)

 

                                    Lunes 24 de Setiembre        

 

FIESTA PATRONAL EN HONOR DE SANTA MARIA NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED.

7:00 am.          Eucaristía

Preside:           Pbro. Marvin Danilo Benavides Campos y sacerdotes residentes

11:00 am.        Eucaristía

Preside:           Pbro. Marco Antonio Campos

 

5:30 p.m.         Santo Rosario Solemne.

6:00 p.m.         SOLEMNE EUCARISTÍA.

Preside:                       Mons. José Rafael Quirós Quirós, Obispo Diocesano de Limón

Grupo a cargo:            Equipo de Liturgia de la Merced     

 

 

Día:                            Domingo 30 de Setiembre

       DIA ARQUIDIOCESANO DEL MIGRANTE

 

9:30 am                      Eucaristía

10:30 am                     Actividades Artísticas y culturales en el Boulevard Unión Europea,

Sector sur del Parque Braulio Carrillo

Grupo a cargo:            Pastoral Social de la Arquidiócesis de San José

 

 “LA EUCARISTÍA, PAN DE VIDA PARA NUESTRO PUEBLO”

 

 

 


San Ramón de Alajuela: Un hermoso templo para su patrón San Ramón Nonato

Texto: Mynor Esquivel y Sergio Barrantes Flores

Fotografía: Edgar Rodrigues 

Las imágenes de San Ramón Nonato, en custodia dela Parroquiade San Ramón, en la provincia de Alajuela, talladas por Lico Rodríguez y Manuel María Zúñiga son las  más hermosas de la imaginería religiosa costarricense.

El templo:

En marzo de 1924 un terrible terremoto destruyó parte del templo que había sido construido en piedra, fue así como se inició la edificación del actual templo.

Según el escrito inédito: Parroquia de San Ramón, autoría del Prof. Mynor Bonilla, el Pbro. Juan Vicente Solís Fernández, párroco de San Ramón   entre 1920 y 1938,  mas tarde Obispo dela Diócesis de  Alajuela inició velozmente la obra. Buscó la ayuda de varias familias ramonenses y con la fianza de Nicolás Orlich Zamora, Solís encargó a la famosa Casa Krupp de Alemania, la estructura metálica que meses después llegaría a Puntarenas.  El proyecto de construcción fue encargado al Ing. Hernán Gutiérrez Brown.

Cuando la estructura metálica llegó a puerto fue necesario trasladarla en tren hasta Río Grande de Atenas, pues a Puntarenas no se podía llegar en carreta. “Después de que el armazón llegó se transporto en una especie de carreta que estaba formada por dos ruedas con su eje y el timón, a lo que se le llamaba cureña, el camino a seguir era duro. Debido a las dimensiones y  peso de los hierros, tenían que utilizarse varias yuntas de bueyes. Dato curioso es que el propio Padre Solís encabezaba la lista de boyeros voluntarios. Cada cureña debía transportar por viaje una o dos piezas del armazón”, destaca el escrito.

Luego que la estructura de metal estaba en el sitio se transportó el cemento que también procedía de Alemania, el cual venia en barriles de madera los cuales tenían – cada uno – un peso de cinco quintales. Para construir una iglesia sólida se debían hacer grandes zanjas, por ejemplo la fachada principal tiene una profundidad de cinco metros y un ancho de cuatro metros. Además, las áreas laterales tiene una profundidad de dos metros y un ancho de uno.

Luego de que Gutiérrez se retiró, el cargo de maestro de obra lo tuvo don Ramón Miranda., quien para la elaboración de los bajos relieves de las columnas dilató cuatro años. “Para lograr hacer estos bellos ornamentos se utilizo un molde en el cual venían  todos los adornos de cada columna que luce el templo. Pero con el tiempo este gran hombre, debido a la práctica, llegó a utilizar nada mas que espátula y su creatividad”, agrega el escrito.

Cuando era tiempo de que se colocara el piso, se encargó el insumo y el diseño a una fabrica en Alemania, al tiempo se hacían las gestiones para la compra de las campañas que fueron traídas de Marsella un 7 de noviembre de 1967. Mientras que el Altar Mayor fue importado de Italia específicamente encargado a la Marmolería Villalta en 1954, arriba de este pueden observarse cuatro bellísimos vitrales – importados de Innsbruck, Austria y confeccionados por la Casa Neuhauser en 1976 – con figuras que representan a los cuatro evangelistas: la imponente figura de un León es San Marcos; la imagen audaz de un águila es San Juan; San Lucas se representa en la corpulenta expresión de un toro; y el delicado semblante de un hombre o un ángel es San Mateo.

Las lámparas que adornan la nave central y las laterales  fueron traídas de Checoslovaquia en 1966 y son totalmente en cristal. “Empero no todo es importado, ya que las bancas fueron talladas por el artesano ramonense Teodoro Barrantes, varias imágenes por Manuel Lico Rodríguez”, añade el escrito.

Dos estilos arquitectónicos:

Esta Parroquia presenta dos corrientes artísticas en su arquitectura, una simbiosis entre lo Gótico y lo Románico.

Las torres presentan rosetones (vitrales circulares), sus paredes son considerablemente anchas Su fachada esta lujosamente esculpida se observan amplias columnas y en su entrada una amplia archivolta, ésta a su vez es ancha y alta. Predomina la decoración en piedra, su construcción es ágil y elevada, especialmente en las torres.

Este templo presenta interiores sombríos, ventanas pequeñas y arcos de medio punto en el centro y las laterales. Todas estas características pertenecen a ambos estilos de arte.

En lo que a Arte Gótico se refiere presenta: Arco ojival, bóvedas de aristas, nervaduras, torres altas, cúpulas, rosetones, decoración en piedra y fachadas esculpidas.

Mientras que del Arte Románico presenta: arco de medio punto, paredes gruesas,  pilares, columnas anchas, ventanas pequeñas, interiores sombríos y líneas horizontales.

También es importante mencionar – continua el documento- que en estos dos estilos están relacionados por la eclesiastilidad ya que sus características se manifiestan en numerosas catedrales en relación con Dios, mediante vitrales, esculturas, columnas, entre otros. Se dice – según el escrito de Bonilla – que estos son estilos arquitectónicos porque entre los siglos XI y XIII se inicio el arte gótico y románico en su mayor apogeo.

“Se considera que esta Parroquia tiene gran similitud conla Catedralde Chartes en Francia por la lujosa decoración que presenta en su fachada principal y sus imponentes torres”, reza el documento.

El Templo Parroquial de San Ramón encierra varios contrastes, que ofrece a quien lo visita – señala el investigador Edgar Rodríguez Arias – una buena impresión acerca de su estructura, con sus incomparables vitrales de colores varios, su majestuoso altar de mármol y oro, sus grandes torres decoradas en piedra, sus jardines, sus pilares y demás influencias de estos estilos arquitectónicos.

La última restauración:

La restauración de la Parroquia a la devoción de San Ramón Nonato – según el articulo del Eco Católico “Ramonenses restauran templo”, rubricado por Ana Cecilia Espinoza, la obra inició en  febrero del 2006, cuando el Ing.   Miguel Cruz Azofeifa realizó en el cual diagnosticó en mal estado en que se encontraba la parte interior.

Según Warren Granados, administrador parroquial, desde ese momento los fieles se dieron a la tarea de recaudar los primeros dineros para iniciar el proceso.

Por su parte, el Pbro. Daniel Vargas, cura párroco, el costo de la obra es de 120 millones de colones. Una primera parte de la restauración de se llevó entre los años 1980 y 1990. “En ese momento el trabajo fue orientado a lo externo del templo, por lo que estaba la parte interna en el reforzamiento de las paredes”, dijo.

Para el sacerdote, la restauración del histórico edificio despertó el interés de los  feligreses quines con una plena identificación han participado y colaborado en diversas actividades. “Campañas para la adquisición de varilla y cemento, turnos, bingos, rifas, así como reinados de belleza organizados por los feligreses, son lo que han hecho posible la captación de recursos”, agregó.

El clérigo explicó que la restauración del interno del inmueble ha sido lenta, debido a las interrupciones que demandan celebraciones como la Semana Santa y la Navidad, a pesar de que se trabaja de lunes a viernes.

 


San José, Costa Rica : Dulce Nombre de Jesús cumple otro año con su procesion jurada desde 1856

Reportaje : Mynor Esquivel

Con la participación de, al menos, un millar de feligreses y devotos al Dulce Nombre de Jesús se llevó a cabo la Santa Eucaristía presidida por el Pbro. Daniel Blanco quien durante su homilía explicó la importancia devocional de los josefinos hacia la figura  de Jesús Niño.

Luego, se desarrolló la sacra procesión * por las principales calles de San Jose centro, capital de Costa Rica,  con la portentosa y emblemática imagen del Dulce Nombre en un hermoso trono acompañado por decenas de infantes ataviados con trajecitos nazarenos en color morado.

Uno de los momentos mas importantes de esta peregrinación fue la vista al Hospital Nacional de Niños donde el Pbro. Juan Carlos Moreno leyó una de las decimas  rogando a la santa efigie por los nos hospitalizados en dicho nosocomio.

“La  devoción y culto al Dulce nombre de Jesús – señala en su libro: Dulce Nombre: una devoción muy josefina el autor Robert Le Franc Ureña – en la ciudad de San José es un fenómeno cultural que va mas allá de los limites de lo puramente religioso. Implica un compromiso formal o Promesa Jurada de toda la población de la ciudad, que si bien no consta en documento alguno si existe en la tradición oral formada a través de los años”.

Así mismo – agrega – que consiste también en una peregrinación un tanto informal (peregrinación intra-urbana), para transformarse después en algo más concreto y formal (Procesión Jurada). “Y, este hecho viene a reafirmar el compromiso o promesa hecha en un determinado momento histórico (1856)”, agrega el estudioso.

Por su parte, el Pbro. José Alfredo Quirós escribe en el Eco Católico del 25 de agosto de 1991 que la interpretación religiosa y la respuesta cristiana a la epidemia del cólera en Centroamérica lleva a descubrir una herencia de nuestros antepasados, como fue la devoción a la imagen del Dulce Nombre de Jesús.

Además, agrega, que la primera procesión de esta imagen fue el 14 de junio de 1856 y  es llevada año tras año  entre peticiones especiales, denominadas décimas. “Estas actividades de rogativa por le epidemia se celebraron en Catedral hasta 1863 y luego, continuaron – hasta la fecha – en la Iglesia del Carmen”, agrega el clérigo.

Para el sacerdote y canónigo, Raúl Villalón González ( QdDg), procesión jurada a esta imagen – por la cesación del cólera – se da en el año de 1900, un domingo 10 de junio, siendo el Mayordomo de la escultura, don Pedro Arias y la salida de este peregrinaje de fe estuvo a cargo del Pbro. Carlos María Ulloa.

“La efigie que se venera en este templo  representa a un niño de ocho o nueve años con una cruz tallada en Nazareno  en su mano derecha, vestido con un traje color morado y filigranas doradas”, agrega Villalón.

Por su parte, Le Franc afirma en su escrito que esta imagen es una escultura traída al país en 1858 y se desconoce de quien partió la iniciativa de vestirla, ya que si se observa sin su traje es una bella pieza, lo que hace pensar que nunca fue de aquellas de vestir.

“En todo caso el hecho de que el tipo de traje que ostenta sea similar al de cualquier imagen de Jesús Nazareno, nos remite a la advocación que tuvo en 1815, y que aun mantiene la imagen del Nazareno – el Dulce Nombre de Jesús-  de la Parroquia de Cartago”, añadió

Mucho se ha escrito sobre la imagen utilizada en las rogaciones de 1856 y que recorrió la calles aquel 14 de junio de 1856 brindando con su mirada dulce, paz y consuelo a los apestados del cólera; por los datos anteriores se sabe a ciencia cierta que la que peregrinó no fue la imagen actual, ya que esta llegó dos años después.

Cabe agregar que para algunos (Monitor Parroquial, Parroquia del Carmen, Agosto 1962) la efigie fue burilada en San Ramón de Alajuela; y para otros como Mercedes Rojas de Aguilar – en entrevista dada a Le Franc en 1992-  fue esculpida por “el santero” de San Pedro de Montes de Oca, Ricardo Zúñiga.

Lo anterior hace considerar que existiera otra imagen muy similar, bastante similar de acuerdo con lo que estipula el Lic. Reymundo Méndez Montero, en su trabajo sobre esta bella imagen que se reproduce a continuación:

“Es una pieza escultórica de bulto redondo en madera policromada, mide 86 centímetros. Tiene la cabeza ladeada hacía la izquierda; la cabellera en abultados colochitos largos con estrías lineales. Luce una hermosa diadema metálica en filigrana con rayos e incrustaciones de pedrería de cristal en color verde. Rostro finamente detallado, con la candorosidad de su niñez, de facciones suaves. Mira hacia el cielo, sus ojitos vívidos de cristal se reavivan aun más con las pestañas”.

Asimismo, agrega, esta obra del arte religioso es magnifica en su composición. Se le puede mirar y admirar por todos lados. Esta imagen es una joya. No obstante exhibe vestido y así se ha acostumbrado al feligrés a mirarla, sin embargo, sin sus ropajes de telas reales es una belleza de obra de arte. Sus trajes han sido tallados – en los últimos años -  por el Hospicio de Huérfanos y las restauraciones han estado a cargo de Enrique Ramos y la empresa Arte Sacro María Inmaculada en Heredia

 


La confesión desde Dios

Manuel Murillo Garcia

La confesión, vivida realmente como lo que es, un sacramento, la parte principal corre a cargo de Dios.

A veces vemos el sacramento de la Penitencia como un hecho humano, algo que entra en el ámbito de lo que decidimos libremente.

El mecanismo es sencillo. Hemos pecado y lo reconocemos. Sentimos o buscamos sentir un poco de arrepentimiento. Vamos a una iglesia. Encontramos a un sacerdote disponible. Nos confesamos con mayor o menor dolor por los pecados. Recibimos palabras de consejo y luego la absolución. Cumplimos la penitencia. Después, volvemos a la vida de siempre.

Pero en la confesión, vivida realmente como lo que es, un sacramento, la parte principal corre a cargo de Dios. Es Dios quien ilumina nuestra conciencia para que veamos el pecado cometido. Es Dios quien mueve el corazón para sentir realmente pena por el mal realizado. Es Dios quien escogió a un hombre para ser sacerdote. Es Dios quien me encuentra y me perdona con las palabras “Yo te absuelvo de los pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

Es Dios, en definitiva, quien está más interesado por nuestro arrepentimiento. Somos sus hijos. Él es Padre. Y un Padre no puede sentir indiferencia cuando ve al hijo enfermo, caído, manchado por pecados que lo alejan de la Casa paterna, que lo separan de los hermanos, que lo debilitan en su pertenencia a la Iglesia.

Por eso Dios mueve cielos y tierras para renovar los corazones, para atraer al lejano, para curar al enfermo, para rescatar al pecador. No descansa mientras la oveja siga lejos, porque le interesa mucho la vida de cada hijo.

¿No nos creó por Amor? ¿No nos adoptó un día como hijos con las aguas del bautismo? ¿No ha mantenido su fidelidad en tantas situaciones de la propia historia? Dios no puede dejarnos a nuestra suerte. Por eso siente una alegría inmensa cuando acogemos la misericordia y nos dejamos curar por el Médico que vino para sacar a los hombres del pecado.

Nos lo recordó Cristo: “Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión” (Lc 15,7).

Cada confesión, vista desde Dios, es una fiesta inmensa. Ha triunfado el Amor sobre el pecado. El hijo ha sido rescatado. El Padre de los cielos goza, porque ha logrado la victoria que más desea: la que atrae hacia sí a un bautizado desde la misericordia conseguida a través de la muerte y la resurrección de su Hijo, Jesucristo.
Autor: P. Fernando Pascual LC.

MANUEL MURILLO GARCIA Para ir al Blog “Solo Informatica, por Manuel Murillo Garcia”, siga este enlace: http://mmurilloinformatica.blogspot.com/   Para ir al  Blog ”MIS COSAS”http://murillomanolo.blogspot.com/

SAN JOSE, ESPOSO DE LA VIRGEN MARIA.

Carlos Oreamuno para Pasos de fe

Martirologio Romano: Solemnidad de san José, esposo de la bienaventurada Virgen María, varón justo, nacido de la estirpe de David, que hizo las veces de padre al Hijo de Dios, Cristo Jesús, el cual quiso ser llamado hijo de José y le estuvo sujeto como un hijo a su padre. La Iglesia lo venera con especial honor como patrón, a quien el Señor constituyó sobre su familia.

Etimológicamente; José = Aquel al que Dios ayuda, es de origen hebreo.

Las fuentes biográficas que se refieren a san José son, exclusivamente, los pocos pasajes de los Evangelios de Mateo y de Lucas. Los evangelios apócrifos no nos sirven, porque no son sino leyendas. “José, hijo de David”, así lo llama el ángel. El hecho sobresaliente de la vida de este hombre “justo” es el matrimonio con María. La tradición popular imagina a san José en competencia con otros jóvenes aspirantes a la mano de María. La elección cayó sobre él porque, siempre según la tradición, el bastón que tenía floreció prodigiosamente, mientras el de los otros quedó seco. La simpática leyenda tiene un significado místico: del tronco ya seco del Antiguo Testamento refloreció la gracia ante el nuevo sol de la redención.

El matrimonio de José con María fue un verdadero matrimonio, aunque virginal. Poco después del compromiso, José se percató de la maternidad de María y, aunque no dudaba de su integridad, pensó “repudiarla en secreto”. Siendo “hombre justo”, añade el Evangelio -el adjetivo usado en esta dramática situación es como el relámpago deslumbrador que ilumina toda la figura del santo-, no quiso admitir sospechas, pero tampoco avalar con su presencia un hecho inexplicable. La palabra del ángel aclara el angustioso dilema. Así él “tomó consigo a su esposa” y con ella fue a Belén para el censo, y allí el Verbo eterno apareció en este mundo, acogido por el homenaje de los humildes pastores y de los sabios y ricos magos; pero también por la hostilidad de Herodes, que obligó a la Sagrada Familia a huir a Egipto. Después regresaron a la tranquilidad de Nazaret, hasta los doce años, cuando hubo el paréntesis de la pérdida y hallazgo de Jesús en el templo.

Después de este episodio, el Evangelio parece despedirse de José con una sugestiva imagen de la Sagrada Familia: Jesús obedecía a María y a José y crecía bajo su mirada “en sabiduría, en estatura y en gracia”. San José vivió en humildad el extraordinario privilegio de ser el padre putativo de Jesús, y probablemente murió antes del comienzo de la vida pública del Redentor.

Su imagen permaneció en la sombra aun después de la muerte. Su culto, en efecto, comenzó sólo durante el siglo IX. En 1621 Gregorio V declaró el 19 de marzo fiesta de precepto (celebración que se mantuvo hasta la reforma litúrgica del Vaticano II) y Pío IX proclamó a san José Patrono de la Iglesia universal. El último homenaje se lo tributó Juan XXIII, que introdujo su nombre en el canon de la misa.


“Para transmitir el mensaje que Cristo le ha confiado, la Iglesia tiene necesidad del arte”: Beato Juan Pablo II

Por: Pbro. Alfonso Mora / Vicario de la Pastoral litúrgica de la Arquidiocesis de San José, Costa Rica

Discurso inaugural

 

Un fraternal y agradecido saludo a todos los que, en un gesto de admiración por las obras de arte expresivas del sentimiento religioso de nuestro pueblo, han querido hacer acto de presencia en este momento inaugural de una exposición, labor conjunta del Museo Nacional y de la Curia Metropolitana, a través del Departamento de Arte Sacro, hoy bajo la dirección del R.P. Lic. Gerardo Santamaría y de su Asistente el Lic. Luis Carlos Bonilla Soto.

 

Me corresponde representar al Señor Arzobispo Metropolitano de San José en este acto, quien, dada su imposibilidad de hacer acto de presencia, me ha delegado para el efecto.

Asimismo, en su nombre y en el mío propio, por mi condición de alto responsable suyo en el campo del Arte Sacro, quiero expresar la profunda gratitud al señor Director del Museo, el señor Christian Kandler y a todo el personal de esta institución, que tan generosamente nos ha ofrecido su colaboración.

 

La Semana Mayor es uno de los acontecimientos de mayor vistosidad y devoción en la religiosidad piadosa de los pueblos costarricenses. Es un lapso privilegiado en que la Iglesia anuncia la Buena Nueva de la Salvación a todas las gentes.

 

Invocamos aquí el sentir de la Iglesia Universal, expresado de muy diversas maneras por los Sumos Pontífices, entre los que destacan, de manera especial, en las últimas décadas, el venerable y recordado Papa Paulo VI y el beato Juan Pablo II. De éste último consignamos algunos de sus pensamientos expresados en la Carta a los Artistas, del 4 de abril del año del Señor 1999.

 

Nos dice el santo Padre:

(…) «La página inicial de la Biblia nos presenta a Dios casi como el modelo ejemplar de cada persona que produce una obra: en el hombre artífice se refleja su imagen de Creador.» (Op. Cit. N.1). De hecho «Dios ha llamado al hombre a la existencia, transmitiéndole la tarea de ser artífice. En la “creación artística” el hombre se revela más que nunca “imagen de Dios” y lleva a cabo esta tarea ante todo plasmando la estupenda materia de la propia humanidad y, después, ejerciendo un dominio creativo sobre el universo que le rodea. El Artista Divino, con admirable condescendencia, trasmite al artista humano un destello de su sabiduría trascendente, llamándolo a compartir su potencia creadora». (Ib).

 

Más en concreto o, más precisamente en torno a la exposición que hoy nos corresponde inaugurar, éste es el pensamiento expresado por la Iglesia en la autorizada voz del Sumo Pontífice:

 

«Desde la Navidad al Gólgota, desde la Transfiguración a la Resurrección, desde los milagros a las enseñanzas de Cristo, llegando hasta los acontecimientos narrados en los Hechos de los Apóstoles o los descritos por el Apocalipsis en clave escatológica, la palabra bíblica se ha hecho innumerables veces imagen, música o poesía, evocando con el lenguaje del arte, el misterio del “Verbo hecho carne”». (ib. N. 5).

 

Es por eso que hoy, y en este templo del arte que es el Museo Nacional de Costa Rica, la Iglesia arquidiocesana se hace presente con la exposición de estas obras, poniendo de nuestra parte una acción palpable de la cuota que nos ha correspondido en el impulso de arte que ha sido, de parte de la Iglesia universal, tarea constante y eficaz, tal y  como lo  consigna el Papa Juan Pablo II, quien una vez más nos dirige su sabia palabra diciéndonos que «(…) … la Iglesia ha seguido alimentando un gran aprecio por el valor del arte como tal. En efecto, el arte, incluso más allá de sus expresiones más típicamente religiosas, cuando es auténtico, tiene una íntima afinidad con el mundo de la fe, de modo que, hasta en las condiciones de mayor desapego de la cultura respecto a la Iglesia, precisamente el arte continúa siendo una especie de puente tendido hacia la experiencia religiosa.» (ib. N. 10).

 

Lo anterior no significa simplemente que la Iglesia haya querido, a través de los siglos, constituirse en Mecenas del Arte en todas sus expresiones. Más bien se trata de que la Iglesia asume su tarea de ser fiel transmisora del múltiple lenguaje que Dios mismo ha querido emplear para comunicar al hombre las riquezas de su designio salvador como camino de amor, de belleza y de alegría.

 

Por eso el Santo Padre sigue diciendo:

 

«Para transmitir el mensaje que Cristo le ha confiado, la Iglesia tiene necesidad del arte. En efecto, debe hacer perceptible, más aún, fascinante en lo posible, el mundo del espíritu, de lo invisible, de Dios. Debe por tanto acuñar en fórmulas significativas lo que en sí mismo es inefable. Ahora bien, el arte posee esa capacidad peculiar de reflejar uno u otro aspecto del mensaje, traduciéndolo en colores, formas o sonidos que ayudan a  la intuición de quien contempla o escucha. Todo esto, sin privar al mensaje mismo de su valor trascendente y de su halo de misterio». (n. 12)

 

En su maravillosa Exhortación Apostólica El Anuncio del Evangelio, el santo Padre Pablo VI habla de la importancia de una predicación viva y apunta al respecto que «No es superfluo subrayar a continuación la importancia y necesidad de la predicación: “Pero ¿cómo invocarán a Aquel en quien no han creído? Y, ¿cómo creerán sin haber oído de El? Y ¿cómo oirán si nadie les predica?… Luego, la fe viene de la audición, y la audición, por la palabra de Cristo”. Esta ley enunciada un día por el apóstol Pablo conserva hoy todo su vigor.» (EN. N 42).

Así asume el gran pontífice el clamor del apóstol Pablo de Tarso, y así también lo asume la Iglesia entera al abrir nuevos caminos, al buscar nuevos canales y al ubicar nuevos areópagos para el anuncio de la Buena Noticia de la Salvación. La pregunta del Altísimo que se ve formulada en la vocación de Isaías: «¿A quién enviaré? ¿Quién irá de mi parte?» (Is 6,8b), sigue repitiéndose en la inquietud constante de la Iglesia de suscitar vocaciones al testimonio y al profetismo.

 

Es por eso que la Iglesia, consciente de que el artista expresa en sus obras el designio amoroso, manifestando en ellas la bondad y la belleza de Dios, habla de las dotes artísticas mirándolas como una auténtica vocación. De nuevo el santo Padre Juan Pablo II nos dice al respecto:

 

«(…) El artista busca siempre el sentido recóndito de las cosas y su ansia es conseguir expresar el mundo de lo inefable. ¿Cómo ignorar, pues, la gran inspiración que le puede venir de esa especie de patria del alma que es la religión? ¿No es acaso en el ámbito religioso donde se plantean las más importantes preguntas personales y se buscan las respuestas existenciales definitivas? (…) … sigue siendo verdad que el cristianismo, en virtud del dogma central de la Encarnación del Verbo de Dios, ofrece al artista un horizonte particularmente rico de motivos de inspiración. ¡Cómo se empobrecería el arte si se abandonara el filón inagotable del Evangelio!» (Carta a los artistas, n. 13)

 

Motivados por estas y muchas otras razones, los responsables del Departamento de Arte Sacro y Ambientación Litúrgica, llevan adelante una ardua y delicada labor desde hace ya más de cuatro años, en respuesta leal a la petición expresa del Señor  Arzobispo, a través del inventario de todas las expresiones artísticas que se custodian en las iglesias de la Arquidiócesis de San José.

 

Entre las obras más valiosas desde el punto de vista histórico y piadoso se encuentran las imágenes de Cristo Yacente, asociadas al Misterio de la Sepultura de Jesús y a la acción salvífica de Dios para los hombres y mujeres de todos los tiempos.

 

Partiendo de que el tránsito de Jesucristo por el sepulcro, como signo de redención de toda la humanidad caída y cautiva en la región de los muertos, es parte fundamental para comprender de manera íntegra el Misterio Pascual y, siendo este aspecto tan incomprendido y confuso para la mayoría de los creyentes, es que consideramos propicio realizar una exposición que profundice sobre esta verdad de fe, que tanta relevancia ha tenido en las expresiones piadosas de viernes y sábado santo en nuestras comunidades arquidiocesanas.

 

Sirva esta exposición de Arte Sacro, acompañada de la publicación con fotografías de setenta y dos obras de arte que custodia nuestra Iglesia particular y algunos artículos de reflexión teológico-pastoral para adentrarnos más en la experiencia de fe que tiene como fuente el Misterio Pascual, para catequizar a nuestros hermanos y hermanas acerca de la relevancia de comprender el tránsito de Jesucristo por la región de los muertos como fundamento de la fe cristiana y, para valorar el rico legado patrimonial, espiritual y cultural que emana de la Historia de Salvación de que formamos parte.

 

En nombre del  Arzobispo Metropolitano de San José, y en mi condición de Vicario Episcopal de Liturgia, Música y Arte Sacro, agradezco profundamente la presencia de todos ustedes en este acto, y doy oficialmente por inaugurada esta exposición.

 


Santa Cuaresma inicia con la imposición de la Ceniza

La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.

La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.

Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son:

- “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás”

- “Conviérte y cree en el Evangelio”.

Origen de la costumbre

Antiguamente, los judíos acostumbraban a cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un “hábito penitencial”. Esto representaba su voluntad de convertirse.

En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos del año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.

También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.

La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.

Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos.

Significado del carnaval al inicio de la Cuaresma

La palabra carnaval significa adiós a la carne y su origen se remonta a los tiempos antiguos en los que por falta de métodos de refrigeración adecuados, los cristianos tenían la necesidad de acabar, antes de que empezara la Cuaresma, con todos los productos que no se podían consumir durante ese período (no sólo carne, sino también leche, huevo, etc.)

Con este pretexto, en muchas localidades se organizaban el martes anterior al miércoles de ceniza, fiestas populares llamadas carnavales en los que se consumían todos los productos que se podrían echar a perder durante la cuaresma.

Muy pronto empezó a degenerar el sentido del carnaval, convirtiéndose en un pretexto para organizar grandes comilonas y para realizar también todos los actos de los cuales se “arrepentirían” durante la cuaresma, enmarcados por una serie de festejos y desfiles en los que se exaltan los placeres de la carne de forma exagerada, tal como sigue sucediendo en la actualidad en los carnavales de algunas ciudades, como en Río de Janeiro, Brasil o Nueva Orleans, Estados Unidos.

El ayuno y la abstinencia

El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.

La oración

La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad.

Para que nuestra oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente:

La hipocresía: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior.

La disipación: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios.

La multitud de palabras: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él, nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar.

El sacrificio

Al hacer sacrificios, debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar. Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan, en verdad os digo, ya recibieron su recompensa. Tú cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino tu Padre que está en lo secreto: y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará. ” (Mt 6,6)”

El sacrificio, es preciso dulcificarlo con un amor grande a Dios. El dolor nos engrandece cuando sabemos sobrellevarlo. La Virgen María en su vida tuvo que llevar a cabo muchos sacrificios y lo hizo con mucha alegría y amor a Dios.

Palabras de Juan Pablo II sobre el miércoles de ceniza (pronunciadas el 16-2-1983)

El miércoles de ceniza se abre una estación espiritual particularmente relevante para todo cristiano que quiera prepararse dignamente para la preparación del misterio pascual, o sea, el recuerdo de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

Este tiempo vigoroso del Año Litúrgico se caracteriza por el mensaje bíblico que puede ser resumido en una sola palabra: “matanoeiete”, es decir “Convertíos”. Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito austero de la imposición de ceniza, el cual, con las palabras “Convertíos y creed en el Evangelio” y con la expresión “Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás”, invita a todos a reflexionar acerca del deber de la conversión, recordando la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte.

La sugestiva ceremonia de la Ceniza eleva nuestras mentes a la realidad eterna que no pasa jamás, a Dios; principio y fin, alfa y omega de nuestra existencia. La conversión no es, en efecto, sino un volver a Dios, valorando las realidades terrenales bajo la luz indefectible de su verdad. Una valoración que implica una conciencia cada vez más diáfana del hecho de que estamos de paso en este fatigoso itinerario sobre la tierra, y que nos impulsa y estimula a trabajar hasta el final, a fin de que el Reino de Dios se instaure dentro de nosotros y triunfe su justicia.

Sinónimo de “conversión” es así mismo la palabra “penitencia”… Penitencia como cambio de mentalidad. Penitencia como expresión de libre y positivo esfuerzo en el seguimiento de Cristo.


La gritería de la Purisima

http://es.wikipedia.org/wiki/La_griter%C3%ADa

Fotografía:

http://jesusenguatemala.com

La gritería es una fiesta nicaragüense en honor a la Purísima Concepción de María. Esta fiesta se celebra en todos los pueblos y ciudades de Nicaragua (y en los lugares donde la colonia nicaragüense es importante como en Estados UnidosCosta Rica y El Salvador) teniendo especial relevancia en León de donde es originaria.

Se celebra la noche del 7 de diciembre, víspera de la fiesta católica de la Inmaculada Concepción de María, consiste en recorrer la calles y visitar diferentes altares en honor a la Virgen María, algunos de ellos improvisados en casas particulares, realizando rezos, cánticos y quemando pólvora (echando cohetes pirotécnicos) a la vez que se grita ¿Quién causa tanta alegría? y se responde La Concepción de María. Se reparte a los devotos caña de azúcar, limones, naranjas, cajetas, juguetes, vasos, huevos chimbos (caramelos tradicionales), nacatamales, arroz, etcétera.

Los misioneros españoles, en particular los franciscanos, trajeron a América la devoción por la Virgen María y su Inmaculada Concepción. En este sentido, un documento de 1673 manifiesta que otro escrito de 1626, que habia sido quemado, hacia referencia que “en fecha anterior” (sin precisar fecha, pero que ciertos historiadores fijan en 1562), don Pedro Alonso Sánchez de Cepeda y Ahumada, hermano de Santa Teresa de Jesús (fundadora de la Orden de las CarmelitasDescalzas), llegó a Nicaragua, al puerto de El Realejo (debido a que su barco estaba azotado por una tormenta), en el actual departamento de Chinandega con la imagen de la Virgen en su advocación de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, y de allí al pueblo de Tezoatega (hoy El Viejo). Los indígenas de la localidad no querían que se la llevara por lo que don Pedro la dejó allí y se fue del país. Es la Patrona Nacional de Nicaragua.
El origen de esta fiesta, en su versión nicaragüense, se remonta al año 1742 y surgió en la iglesia de San Francisco de la ciudad de León. El 8 de diciembre de 1854 el Papa Pío IX promulgó la bulaIneffabilis Deus, en la que expuso y definió como “doctrina revelada por Dios y que todos los fieles deben creer firme y constantemente que la Santísima Virgen María fue preservada de toda mancha del pecado original desde el primer instante de su concepción, por gracia y privilegios únicos que le concedió Dios todopoderoso en previsión de los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano” con lo que legitimiza el culto mariano.

El 7 de diciembre de 1857 monseñor Gordiano Carranza, desde el atrio de la Iglesia de San Felipe (en León), anima al pueblo a visitar casa por casa y a alzar sus propios altares a la vez de rezar, cantar y gritar a la Virgen. De León la fiesta saltó a MasayaManagua y a Granada y de allí se extendió por todo el país.

Hacia mediados del siglo XVIII apareció una misteriosa caja flotando en las aguas del Lago Cocibolca frente a la ciudad de Granada, las lavanderas querían cogerla pero se alejaba cada vez que querían cogerla por lo que llamaron a los frailes franciscanos del Convento de San Francisco para ver el prodigio y al abrirla encontraron una imagen de la Virgen sosteniendo al niño Jesús, con el rótulo: La Purísima Concepción para la ciudad de Granada; según la tradición llegó por el río San Juan en dirección río arriba (o sea contra la corriente) desde el Castillo de la Inmaculada Concepción, que está en las orillas de ese río, en el actual departamento del mismo nombre. Desde entonces es la patrona de dicho municipio.

La gritería chiquita

El volcán Cerro Negro, desde que nació el 13 de abril de 1850 ha hecho erupción varias veces atormentando a los habitantes de la ciudad de León Santiago de los Caballeros que se situa a escasos 25 kilómetros al suroeste del volcán en el occidente de Nicaragua.

Entre los meses de julio y agosto de 1947 hizó erupción y era tal la lluvia de ceniza sobre la ciudad que se acumulaba en las calles, los techos de tejas de las casas colapsaban y peligraba hasta la misma azotea de la imponente Catedral; no se podía respirar por lo que el obispo de dicha diócesis Isidro Augusto Oviedo y Reyes le prometió a La Bendita Virgen María, que en ruego por su intercesión ante Dios Todopoderoso, se celebraría «La Gritería Chiquita», llamada así para no confundirla con la del 7 de diciembre, sorprendentemente en la noche del 14 de agosto paró la erupción y desde entonces cada 14 de agosto (víspera de la fiesta de La Asunción de La Bendita Virgen María), se celebra esta fiesta religiosa popular propia de Nicaragua.

Lugares con el nombre de La Concepción

  • En el siglo XVI los franciscanos bautizaron el volcán Omeyatecigua, de la isla de Ometepe con el nombre de Concepción pues tenía el nombre de una deidad indígena.
  • En 1675 se terminó de construir el Castillo de la Inmaculada Concepción, en que el 2 de agosto de 1762 (el quinto día de sitio por parte de una flota de la Real Marina Británica) un gorrioncito entró a la capilla del Castillo cantando y aleteando delante de la imagen de la Inmaculada Concepción de la Concha, su patrona, y salió y volvió al rato para salir después. Al día siguiente los ingleses se retiraron, derrotados por Rafaela Herrera (hija del recién fallecido comandante de la fortaleza, don Pedro Herrera), por lo que se consideró un milagro del que fueron testigos el capellán de la fortaleza fray José de Villanueva y las mujeres que estaban dentro de la capilla.
  • En el país existen muchas parroquias que tienen como patrona a La Virgen en su advocación de La Inmaculada Concepción