Su Revista de Coleccion

Acontecer de fe

Los nueve pasos en el proceso de canonización

http://es.catholic.net/santoral/147/2521/articulo.php?id=23328

Lo que sigue es una descripción del sistema de canonización, con toda su circunspección, tal como existía aún en fecha tan reciente como 1982:

En la práctica, el proceso de canonización involucra una gran variedad de procedimientos, destrezas y participantes: promoción por parte de quienes consideran santo al candidato; tribunales de investigación de parte del obispo o de los obispos locales; procedimientos administrativos por parte de los funcionarios de la congregación; estudios y análisis por asesores expertos; disputas entre el promotor de la fe (el “abogado del diablo”) y el abogado de la causa; consultas con los cardenales de la congregación. Pero, en todo momento, únicamente las decisiones del papa tienen fuerza de obligación; él sólo posee el poder de declarar a un candidato merecedor de beatificación o canonización.

Bajo el antiguo sistema jurídico, una causa de éxito pasaba por las siguientes fases típicas:

1) Fase prejurídica. Hasta 1917, el derecho canónico exigía que pasaran por lo menos cincuenta años desde la muerte del candidato antes de que sus virtudes o martirio pudieran discutirse formalmente en Roma. Se trataba así de asegurar que la reputación de santidad de que gozaba un candidato era duradera y no meramente una fase de celebridad pasajera. Incluso ahora, suprimida la regla de los cincuenta años, se exhorta a los obispos a distinguir con sumo cuidado entre una auténtica reputación de santidad, manifiesta en oraciones y otros actos devotos ofrecidos al difunto, y una reputación estimulada por los medios de comunicación y la “opinión pública”

Durante esa fase se permiten, sin embargo, una serie de actividades extraoficiales. Primero, un individuo o un grupo reconocido por la Iglesia puede anticiparse al proceso con la organización de una campaña de apoyo al candidato potencial. En la práctica, esos “impulsores” de una causa suelen ser miembros de alguna orden religiosa, dado que sólo ellos tienen los recursos y los conocimientos necesarios para llevar el proceso hasta el final. Normalmente se forma una hermandad, se hacen colectas de dinero, se solicitan informaciones sobre favores divinos, se publica un boletín, se imprimen tarjetas de oraciones y, con no poca frecuencia, se publica una biografía piadosa. Ésa es, en efecto, una fase de promoción, encaminada a alentar la devoción privada y a convencer al obispo o al juez eclesiástico responsable de la diócesis, en donde murió el candidato, de la existencia de una genuina y persistente reputación de santidad. Por último, los iniciadores se convierten en “el solicitante” del proceso cuando piden formalmente al obispo la apertura de un proceso oficial.

2) Fase informativa. Si el obispo local decide que el candidato posee los méritos suficientes, inicia el Proceso Ordinario. El propósito de ese proceso es suministrar a la congregación los materiales suficientes para que sus funcionarios puedan determinar si el candidato merece un proceso formal. A tal fin, el obispo convoca un tribunal o corte de investigación. Los jueces citan a testigos que declaren tanto a favor como en contra del candidato, que de ahí en adelante es llamado “el siervo de Dios”. En caso de ser necesario, las sesiones se celebran en cualquier sitio en donde haya vivido el siervo de Dios El fin de ese procedimiento de investigación es doble: primero, establecer si el candidato goza de una sólida reputación de santidad y, segundo, reunir los testimonios preliminares aptos para comprobar si tal reputación se halla corroborada por los hechos. El testimonio original es transcrito por acta notarial, sellada y conservada en el archivo de la diócesis. Unas copias selladas (hasta 1982 se necesitaba todavía un permiso especial de la congregación para presentar copias mecanografiadas en lugar de copias escritas a mano) se remiten a Roma por un mensajero especial del Vaticano.

El obispo local debe confirmar que el siervo de Dios no es objeto de culto público; esto es, hay que comprobar que el candidato no se ha convertido, con el paso del tiempo, en objeto de veneración pública. Esa exigencia, formal, pero necesaria, se remonta a las reformas del papa Urbano VIII, que prohibió, como hemos visto, el culto de los santos no oficialmente canonizados por el papa.

3) Juicio de ortodoxia. Es un proceso concomitante, el obispo nombra unos funcionarios encargados de recoger los escritos publicados del candidato; al final, se reúnen también cartas y otros escritos inéditos. Los documentos se envían a Roma, donde en el pasado eran examinados por censores teológicos, que rastreaban eventuales enseñanzas u opiniones heterodoxas; hoy, los censores no intervienen ya, pero los exámenes continúan realizándose. Obviamente, cuanto más haya escrito el candidato, cuanto más osado haya sido su intelecto en materia de fe, con tanto más rigor serán escudriñadas sus obras. Como regla general, los disidentes de la enseñanza oficial de la Iglesia son rechazados sin más rodeos. Aunque la congregación no cuenta con ninguna estadística sobre los motivos de rechazos de las causas, los que trabajan allí confirman que el hecho de no haber superado ese examen de pureza doctrinaria es la razón más frecuente por la que ciertas causas han sido canceladas o suspendidas indefinidamente.

Los promotores de una causa bloqueada tienen, sin embargo, una oportunidad de refutar los cargos de heterodoxia imputados a su candidato, en caso de que haya algún malentendido.

Desde 1940, los candidatos deben superar otro examen adicional. A título de revisión preventiva, todos los siervos de Dios deben recibir de Roma el nihil obstat, la declaración de que no hay “nada reprochable” acerca de ellos en las actas del Vaticano. En la práctica, con ello se alude a las actas de la Congregación para la Doctrina de la Fe, encargada de la defensa de la fe y la moral, o de otra cualquiera de las nueve congregaciones (la Congregación para los Obispos, para el Clero, etc.) que pueda tener motivos para contar con datos acerca del candidato. La razón de ese procedimiento reside en la posibilidad de que una o varias congregaciones puedan hallarse en posesión de informaciones privilegiadas relativas a los escritos o a la conducta moral del candidato, que acaso pudieran influir sobre el seguimiento de la causa. Raras veces se encuentra algo objetable; desde 1979, por ejemplo, sólo hubo una causa que no obtuvo el nihil obstat.

4) La fase romana. Es aquí donde empieza la verdadera deliberación. En cuanto los informes del obispo local llegan a la congregación, se asigna la responsabilidad de la causa a un postulador residente en Roma. Hay unos doscientos veintiocho postuladores adscritos a la congregación; la mayoría de ellos, sacerdotes pertenecientes a órdenes religiosas. La tarea del postulador consiste en representar a los solicitantes de la causa; es el solicitante quien le paga, a menos que se trate de un caso de caridad. El solicitante paga también los servicios de un abogado defensor, elegido por el postulador entre una docena aproximada de juristas canónicos, clérigos y legos, especializados y en posesión de un permiso de la Santa Sede para ocuparse de las causas de los santos.

A partir de los materiales suministrados por el obispo local, el abogado prepara un resumen, encaminado a demostrar a los jueces de la congregación que la causa debe ser iniciada oficialmente. En el resumen, el abogado arguye que existe una verdadera reputación de santidad y que la causa ofrece pruebas suficientes para justificar un examen más detenido de las virtudes o del martirio del siervo de Dios.

A continuación, se entabla una dialéctica escrita en la que el promotor de la fe, o “abogado del diablo”, propone objeciones al resumen del abogado defensor y éste replica. Ese intercambio suele repetirse varias veces y, a menudo, transcurren años o incluso décadas antes de que todas las diferencias entre el abogado de la causa y el promotor de la fe hayan quedado satisfactoriamente resueltas. Finalmente, se prepara un volumen impreso, llamado positio, que contiene todo el material desarrollado hasta el momento, incluidos los argumentos del promotor de la fe y del abogado. La positio la estudian los cardenales y los prelados oficiales (el prefecto, el secretario, el subsecretario y, si es necesario, el jefe de la sección histórica) de la congregación, que pronuncian su sentencia en una reunión formal celebrada en el Palacio Apostólico. Como en el veredicto de un jurado de instrucción, un juicio positivo implica que hay buenas razones para iniciar el proceso (processus).

Una vez aceptado el veredicto por la congregación, se le notifica al papa, quien emite un decreto de introducción, salvo que tenga a su vez razones para denegarlo. La manera en que lo hace es significativa. Se supone que, si la causa ha resistido al examen hasta ese punto, cuenta con buenas posibilidades de éxito; pero, aún así, muchas fracasan. En consecuencia, para subrayar el hecho de que en esa fase la causa ha recibido únicamente la aprobación administrativa del papa, éste no firma el decreto con su nombre pontificio, por ejemplo, papa Juan Pablo II, sino que emplea solamente su nombre de pila: Placet Carolos (“Karol acepta”).

Una vez se ha instruido la causa, pasa a la jurisdicción de la Santa Sede; se la llama entonces un “proceso apostólico”. El promotor de la fe o sus asistentes elaboran otra serie de preguntas, destinadas a obtener informaciones específicas sobre las virtudes o el martirio del siervo de Dios. Esas preguntas se remiten a la diócesis local, donde un nuevo tribunal, esta vez integrado por jueces delegados de la Santa Sede, vuelve a interrogar a los testigos aún vivos. Los jueces tienen también la posibilidad de requerir declaraciones de testigos nuevos y, en caso de necesidad, éstos pueden incluso ser trasladados a Roma para contestar a las preguntas.

De hecho, el proceso apostólico es una versión más estricta del proceso ordinario. Su objetivo es demostrar que la reputación de santidad o de martirio del candidato está basada en hechos reales. Cuando los testimonios están completos, la documentación se envía a la congregación, donde se traduce el material una de las lenguas oficiales. Hasta este siglo, sólo había una lengua oficial, el latín. Gradualmente se añadieron el italiano, el español, el francés y el inglés, conforme al creciente número de causas provenientes de países en donde se hablan dichas lenguas. Después, los documentos los examinan el subsecretario y su equipo, para comprobar que todas las formalidades y los protocolos jurídicos han sido observados con precisión. Al concluir este proceso, la Santa Sede emite un decreto sobre a validez del mismo, con lo que garantiza su uso legítimo.

Como siguiente paso, el postulador y su abogado preparan otro documento, llamado informativo, que resume de manera sistemática los argumentos a favor de la virtud o del martirio. A ese documento se agrega un sumario de las declaraciones de los testigos, especificadas con relación a los argumentos que se trata de demostrar. Tras estudiarlo, el promotor de la fe hace sus objeciones a la causa y el abogado le contesta con la ayuda del postulador. Ese intercambio de argumentos se imprime, y la entera colección de documentos se somete al estudio y al juicio de los funcionarios de la congregación y al de sus asesores teológicos. Las dificultades y reservas resultantes de esa reunión son recogidas como nuevas objeciones del promotor de la fe y, por segunda vez, le responde el abogado defensor. Este intercambio forma la base de una segunda reunión y de un segundo juicio, que incluye esta vez a los cardenales de la congregación. El mismo proceso se repite después por tercera vez, pero en presencia del papa. Si se dictamina que el siervo de Dios practicó las virtudes cristianas en grado heroico o que murió como mártir, se le otorga entonces el título de “venerable”.

5) La sección histórica. En 1930, el papa Pío XI instituyó una sección histórica, especializada en causas antiguas y en ciertos problemas que el proceso puramente jurídico no era capaz de resolver. En primer lugar, las causas para las cuales no quedan ya testigos presenciales vivos se asignan a esa sección para su examen histórico; las decisiones sobre la virtud o el martirio se toman en esos casos mayormente a partir de pruebas históricas. En segundo lugar, muchas otras causas se remiten a la sección histórica cuando algún punto controvertido requiere un examen de archivos u otra clase de investigación histórica. En tercer lugar, los miembros de la sección histórica investigan, en muy raras ocasiones, las llamadas causas antiguas para verificar la existencia, origen y continuidad del culto a ciertos personajes considerados santos, la mayoría de los cuales vivieron mucho antes de que se instituyera la canonización pontificia. Tales personajes pueden recibir, a discreción del papa, un decreto de beatificación o de canonización “equivalentes”. El Index ac Status Causarum (edición de 1988) contiene trescientos sesenta y nueve nombres cuyos cultos han sido confirmados. Entre los más recientes que recibieron la canonización equivalente, se halla Inés de Bohemia, declarada santa por el papa Juan Pablo II el 12 de noviembre de 1989, a los setecientos siete años de su muerte.

6) Examen del cadáver. A veces se exhuma, previamente a la beatificación, el cadáver del candidato para su identificación por el obispo local. Si se descubre que el cadáver no es el del siervo de Dios, la causa continúa, pero deben cesar las oraciones y otras muestras privadas de devoción ante la tumba. El examen se realiza únicamente para fines de identificación, aunque, si resulta que el cuerpo no se ha corrompido, tal descubrimiento puede aumentar el interés y el apoyo que recibe la causa. Cuando se enterró, por ejemplo, en 1860 al obispo John Newmann, el cadáver no fue embalsamado. Un mes después, se abrió subrepticiamente la tumba y se halló el cuerpo aún intacto, y la noticia se difundió por toda Filadelfia. Su sepulcro se convirtió en una especie de santuario, las oraciones dirigidas a él se multiplicaron, y de esa manera, se divulgó la reputación de su santidad.

A diferencia de algunas otras Iglesias cristianas, ante todo la Rusa ortodoxa, la Iglesia católica romana no considera un cuerpo incorrupto como señal inequívoca de santidad. Sin embargo, durante siglos se ha venido creyendo que los cadáveres de los santos despiden un aroma dulce – el llamado “olor de santidad” – y la incorrupción se toma por indicio de favor divino. Esa tradición continúa influyendo en los creyentes, aunque no en los funcionarios de la congregación.

7) Procesos de milagros. Todo el trabajo realizado hasta este punto es, a los ojos de la Iglesia, el producto de la investigación y del juicio humanos, rigurosos pero no obstante, falibles. Lo que hace falta para la beatificación y la canonización son señales divinas que confirmen el juicio de la Iglesia respecto a la virtud o el martirio del siervo de Dios. La Iglesia toma por tal señal divina un milagro obrado por intercesión del candidato. Pero el proceso por el cal se comprueban los milagros es tan rigurosamente jurídico como las investigaciones sobre el martirio y las virtudes heroicas.

El proceso de milagros debe establecer:
a) que Dios ha realizado verdadera un milagro – casi siempre la curación de una enfermedad – y
b) que el milagro se obró por intercesión del siervo de Dios.

De manera semejante al proceso ordinario, el obispo de la diócesis, en donde ocurrió el milagro alegado, reúne las pruebas y toma acta notarial de los testimonios; si los datos lo justifican, envía dichos materiales a Roma, donde se imprimen como positio. En la congregación se celebran varias reuniones para discutir, refutar y defender las pruebas; a menudo, se busca información adicional. Esta vez, el caso lo estudia un equipo de médicos especialistas, cuya tarea consiste en determinar que la curación no ha podido producirse por medios naturales. Una vez emitido el juicio correspondiente, se traspasa la documentación a un equipo de asesores teológicos para que decidan si el milagro alegado se realizó efectivamente mediante oraciones al siervo de Dios y no, por ejemplo, mediante oraciones simultáneas dirigidas a otro santo ya establecido. Al final, los dictámenes de los asesores circulan a través de la congregación y, en caso de decisión favorable de los cardenales, el papa certifica la aceptación del milagro mediante un decreto formal.

El número de milagros requeridos para la beatificación y la canonización ha disminuido con el transcurso de los años. Hasta hace poco, la regla eran dos milagros para la beatificación y otros dos, obrados después de la beatificación, para la canonización, si la causa se basaba en la virtud. En el caso de los mártires, los últimos papas han eximido generalmente las causas de la obligación de comprobar milagros para la beatificación, considerando que el último sacrificio es de por sí suficiente para merecer el título de beato. A los no mártires se les sigue exigiendo, sin embargo, dos milagros para la canonización. Evidentemente, el proceso debe repetirse para cada milagro.

8) Beatificación. Previamente a la beatificación, se celebra una reunión general de los cardenales de la congregación con el papa, a fin de decidir si es posible iniciar sin riesgo la beatificación del siervo de Dios. La reunión guarda una forma altamente ceremoniosa, pero su objetivo es real. En los casos de personajes controvertidos, tales como ciertos papas o mártires que murieron a manos de Gobiernos que aún siguen en el poder, el papa puede efectivamente decidir que, pese a los méritos del siervo de Dios, la beatificación es, por el momento, “inoportuna”. Si el dictamen es positivo, el papa emite un decreto a tal efecto y se fija un día para la ceremonia.

Durante la ceremonia de beatificación se promulga un auto apostólico, en el cual el papa declara que el siervo de Dios debe ser venerado como uno de los beatos de la Iglesia. Tal veneración se limita, sin embargo, a una diócesis local, a una región delimitada, a un país o a los miembros de una determinada orden religiosa. A ese propósito, la Santa Sede autoriza una oración especial para el beato y una misa en su honor. Al llegar a este punto, el candidato ha superado ya la parte más difícil del camino hacia la canonización. Pero la última meta le queda aún por alcanzar. El papa simboliza ese hecho al no oficiar personalmente en la solemne misa pontificia con que concluye la ceremonia de beatificación, sino que, después de la misa, se dirige a la basílica para venerar al recién beatificado.

9) Canonización. Después de la beatificación, la causa queda parada hasta que se presenten – si es que se presentan – adicionales señales divinas, en cuyo caso todo el proceso de milagros se repite. Las fichas activas de la congregación contienen a varios centenares de beatos, algunos de ellos muertos hace siglos, a quienes les faltan los milagros finales, posbeatificatorios, que la Iglesia exige como signos necesarios de que Dios sigue obrando a través de la intercesión del candidato. Cuando el último milagro exigido ha sido examinado y aceptado, el papa emite una bula de canonización en la que declara que el candidato debe ser venerado (ya no se trata de un mero permiso) como santo por toda la Iglesia universal. Esta vez el papa preside personalmente la solemne ceremonia en la basílica de San Pedro, expresando con ello que la declaración de santidad se halla respaldada por la plena autoridad del pontificado. En dicha declaración, el papa resume la vida del santo y explica brevemente qué ejemplo y qué mensaje aporta aquél a la Iglesia.

Éste es, en esencia, el proceso por el cual la Iglesia católica romana ha canonizado durante los últimos cuatro siglos.

 

 

 

 

 

 


Papa Francisco autorizó la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII

 

http://www.eluniverso.com/noticias/2013/07/05/nota/1120251/papa-francisco-autorizo-canonizacion-juan-pablo-ii-juan-xxiii

 

El papa Francisco autorizó este viernes la canonización de Juan Pablo II (1978-2005) y Juan XXIII (1958-1963), anunció la oficina de prensa del Vaticano.

El papa argentino firmó el decreto en que reconoce la atribución de un milagro por intercesión de Juan Pablo II, mientras en el caso de Juan XXIII Francisco consideró que no era necesario demostrar que haya intercedido en un milagro.

La fecha de la ceremonia de las dos canonizaciones no ha sido fijada, precisó la nota.

“Podría ocurrir a finales del 2013″, aseguró el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.

La atribución de un segundo milagro al beato Juan Pablo II ha sido el paso clave para su rápida canonización, autorizada tan solo ocho años después de su muerte en el 2005.

“El sumo pontífice aprobó (…) la canonización del Juan XXIII y decidió convocar un consistorio para la canonización del beato Juan Pablo II”, indicó el Vaticano en una nota.

Según medios de prensa religiosos, Francisco ha querido “relativizar” la canonización del papa polaco al autorizar contemporáneamente y sin necesidad de demostrar que intercedió en un milagro, la de Juan XXIII, llamado el “papa bueno”.

El pontificado de Juan Pablo II, que atraía a multitudes en todo el mundo, ha sido cuestionado en los últimos años por su actitud frente a la pedofilia y los escándalos del banco del Vaticano.

La decisión del papa de canonizar Juan XXIII sin milagro, si bien no ha sido tomada con frecuencia en los últimos decenios, es una prerrogativa del jefe de la iglesia católica, según las normas del Vaticano.

“Todos conocemos las virtudes y la personalidad de papa Roncalli (Juan XXIII, ndr) y no es necesario explicar las razones por las que alcanza la gloria de los altares”, afirmó Lombardi.

Juan Pablo II, cuyo nombre de pila era Karol Wojtyla, fue beatificado el 1 de mayo de 2011, tras aprobarse un primer milagro con la firma del papa emérito Benedicto XVI.

Se trataba de la curación inexplicable de la monja francesa Marie Simon Pierre, que padecía desde 2001 la enfermedad de Parkinson, la misma que sufrió Juan Pablo II en sus últimos años.

Por su parte, Juan XXIII fue beatificado por Juan Pablo II en septiembre de 2000, durante el Jubileo. El milagro aprobado para su beatificación fue la curación de sor Caterina Capitani en 1966.


Nazareno de Paraíso regresa a su parroquia este sàbado 1ero de Junio

Este primero de junio la sacra y portentosa imagen de Jesus Nazareno retorna a la Parroquia de Ntra. Señora de Ujarraz saliendo desde el Barrio La Estación con una procesión encabezada por la cincuentenaria Hermandad de Jesús Nazareno de Paraíso y el grupo Amigas de Jesús Nazareno.

Programa de Despedida de la imagen de Jesús Nazareno del Barrio la Estación

Día Viernes 31 de Mayo

9:00 am Se expone la imagen para que los devotos le visiten en el garage de la familia Solano Coghi lugar donde permanecerá todo el día.

3:00 pm Nos reuniremos a rezar la Corona de la Divina Misericorda en el mismo sitio

6:00 p.m Hora Santa a Jesús Sacramentado

7:00 pm. Procesión con Jesús Nazareno por las calles del Barrio
Nota ESTA ACTIVIDAD SE LLEVARA ACABO SI NO LLUEVE

8:00 pm Serenata a Jesús Nazareno .

Día Sábado 1 de junio

9.00am Se expone la imagen para que los devotos le visiten en el garaje de la familia Solano Coghi lugar donde permanecerá todo el día.

2:30 pm. Nos reuniremos a rezar la Corona de la Divina Misericordia en el mismo sitio

4:30 pm Llegada de la Tropa de a Hermandad de Jesús Nazareno para llevar la imagen en procesión al templo.

6:00 pm. Santa Misa

Esperamos contar con su presencia en las actividades programadas

Organiza

Amigas De Jesús Nazareno

Hermandad de Jesús Nazareno


San Jose, Barrio Mexico:Imagen de la Santísima Trinidad, una obra magistral de Chacòn Solares

Mynor Esquivel y Sergio Barrantes

Cuando se habla de belleza en escultórica religiosa costarricense en la mitad del siglo XX se debe mencionar la obra de Juan Rafael Chacón Solares quien fue el responsable de tallar la Santísima Trinidad que preside el Altar Mayor de esta Parroquia.

Es una efigie de conjunto que presenta al Omnipotente con unos rasgos paternales. Pareciere que hace un llamado a la conversión del hombre. Mientras que el Hijo (Nuestro Señor Jesucristo) se muestra glorioso y el Espíritu Santo jubiloso con sus rayetes en oro de 18 kilates.

Las posiciones de las imágenes no son rígidas, aspecto en que Chacón trabajaba muy bien. Sus mantos policromados dan fe de ello, con un trato en gubia prolijo. El trato en ojos, pies y manos es esmerado. Es una de las mejores obras de este escultor herediano. La misma fue restaurada por Arte Sandoval que otorgó a esta antigua obra sus colores primarios.


San Jose, Costa Rica: Parroquia de Barrio Mexico, su historia

Mynor Esquivel y Sergio Barrantes 

La decisión, previa iniciativa de la construcción de un templo – dentro del territorio de Barrio México – se gesta en un grupo de vecinos quienes querían un orato para Nuestra Señora de Guadalupe, otros para Jesús dela Buena Esperanza.Nunca se pensó, según, los mas antiguos residentes de la comuna, en el misterio trinitario.

Para el efecto de edificación se conformó una Junta Edificadora que fue integrada por los más dignos representantes de la barriada, a saber: Ricardo Obando, Enrique Madrigal, Godofredo Cambronero, Mario Iglesias, Guillermo Hoppe, Francisco Romero, Félix Acuña, Rafael Solé y  José Sibaja.

Luego de su integración se realizó una reunión abierta, una especie de cabildeo, en la casa de Ricardo Obando – discurría el año de 1930 – y se acordó solicitar permiso a las autoridades correspondientes para efectuar turnos, ferias, rifas para así recaudar los fondos necesarios para iniciar el proyecto.

Según don Fernando Rojas Esquivel, investigador local, ya en 1931 – luego de dos grandes turnos y donaciones colectivas y particulares – se contaba con los recursos para iniciar el sueño. “Era el año de 1932 cuando se compro frente a la plaza de deportes un lote y materiales de construcción. Ese mismo año,la Junta Edificadorahizo entrega oficial de la escritura al gobierno eclesiástico y se convocó para constituir una Junta Pro Templo, pero los designados no cumplieron y la obra estuvo cuatro años paralizada”, afirmó.

Ya para el año de 1936 –agregó- se constituyó una nueva comisión supervisada por la Iglesia y que fue juramentada ante el Cura Residente de la Parroquia de Nuestra Señora de las Mercedes, Pbro. Rosendo Valenciano, quien a su vez  presidio la junta, la cual fue complementada por José María Acuña, Alejandro Vargas, Enrique Madrigal, Alfonso Chávez, Benito Marín, Víctor Hidalgo, Juan Brenes, Francisco Romero y José Rucavado.

Luego,la Municipalidadnombró a Rafael Iglesias quien con su integración trajo dos contribuciones en efectivo: una de doña Esther Bonilla de Iglesias y otra de doña Arabella Bonilla de Esquivel.

Además de estas contribuciones, muchos vecinos fijaron una cuota mensual económica, de trabajo o de donaciones en especie.

“Así las cosas – añade Rojas Esquivel- se compraron dos lotes a la par del adquirido anteriormente y otro que daba de oeste a este para egresar en la calle siguiente con la finalidad de edificarla Casa Curaly unas aulas para catecismo”, agregó.

Ya con este terreno en propiedad se construyó un galerón para que albergará una pequeña ermita, se levantó un Altar Mayor entre limitaciones, se colocó un cuadro dela Santísima Trinidady unas bancas. En fin, se acondicionó lo mejor posible para celebrarla Santa Misadominical y dar lecciones de catecismo.

Toda esta primera etapa de mantenimiento del templo estuvo bajo la tutela de doña Elena Segura de Chávez, quien se encargaba de asistir en dichas labores a los Padres Dominicos, celebrantes de la eucaristía.

En 1941, durante el proceso de edificación, se le solicito al Arzobispo de San José, Mons. Víctor Manuel Sanabria Martínez que  declarará la coadjutoría territorial del templo, pues pertenecía a la Parroquia de Nuestra Señora de Las Mercedes.

El trámite se llevó a cabo,  con  la anuencia del gobierno eclesiástico y del Cura Residente de la Parroquia de la Merced fue aprobada la Coadjutoría a la Iglesia de la Santísima Trinidad.

Durante la misa de erección de este beneficio, Monseñor Sanabria en su homilía señaló: “Este acto hoy, significa una doble responsabilidad, primero la construcción de un templo provisional  que sustituya este en uso y segundo: la evangelización”.

Según,  José J. Sánchez, profesor y escritor,  destaca – en un escrito inédito – que, también por esas fechas, por moción presentada por el señor Romero Jiménez   se acordó nombrar a las campanas de la iglesia,  buriladas en Costa Rica: “ La Guadalupana” ,  “Arabela” y” Esther”, y es en el año de 1941, un 1ero. de febrero que el purpurado bendice el templo recién construido y da la segregación de la comuna.

Durante la década de los 50, la llegada de Mons. Guillermo Arié viene a dar un giro total a la iglesia pues adquiere campanarios bellos asimismo envía a hacer una cúpula que es considerada la más grande del país en el material sintético de plástico.

En escritos inéditos, Antonio Salas Brenes, rememoró los momentos en que su hijo “Pepe” y a lo mismo que su esposa,  Pastora y sus hijas Eva, Mercedes igual que muchos de sus nietos colaboraban en la construcción del templo.

“Nosotros los hombres ayudábamos en labores de carpintería, albañilería o sea, hacíamos de todo, pues el sueño de toda una comunidad era ver su templo parroquial concluido. Mientras tanto, las mujeres se encargaban de llevar suculentas comidas para ser vendidas luego de la misa dominical”, escribió.

Entretanto, el analista Luis Enrique Arce considera que esta praxis de colaboración grupal era una forma de participar abiertamente en el desarrollo comunal. “Podría asegurar que esta condición de aporte fue el nacimiento de la participación popular, aspecto del que hoy se habla como novedad”.

Además, argumentó que las rifas y sorteos dominicales con la lotería fueron otra forma de hacer llegar recursos para la edificación de templos.

A lo largo de los últimos años esta comunidad ha contado con un número incontable de personas que han trabajado al lado de los diferentes sacerdotes, entre ellos podemos citar a doña Tina Gómez, Mercedes Enciso,  Leticia de Villalobos, Eric Borges, William  Solano,  Elizabeth  Ramírez,  Ana Virginia Zeledón, Angélica Cascante, Jorge Mora, Pilar, Luis y Guillermo Flores, Vilma Villalta, Sandra Arias, Grace y Estrella Thames, Jorge Jiménez ( QdDg), Carlos Montoya Barrantes, Carmen Gazel, Jorge Quesada, Gerardo Hernández, María Eugenia Obando, Martha Patricia Vargas,  y Josefina Artavia (QdDg), Francisco Argeñal ,  entre otros

Con el nombramiento del Pbro. Luis Fernando Blanco como cura párroco llegó a esta comunidad un cambio total tanto en lo catequético como en la estructura del inmueble. Mediante una tarea quijotesca en la captación de recursos se policromaron la mayoría de las imágenes, se pintó el interior y frente del templo, se adquirió un Crucificado de alto valor artístico y, sobretodo, se adaptó una parte del inmueble como capillita para el Santísimo Sacramento. La obra estuvo a cargo del Taller de Arte de Hayro y Ricardo Sandoval.


Primeras canonizaciones del Papa Francisco I: Miles de personas en el Vaticano

Las canonizaciones de este domingo fueron las primeras de Francisco I pero también las últimas de Benedicto XVI: una monja colombiana, otra mexicana y 800 mártires italianos.

 

 Miles de personas has asistido este domingo en la plaza de San Pedro a la misa en la que el papa proclamó a los primeros santos de su pontificadola monja colombiana Laura Montoya y Upegui (1874-1949),la mexicana Guadalupe García Zavala (1878-1963) y 800 mártires italianos asesinados en 1480 a manos de los otomanos.

Al principio de la misa solemne, Francisco realizó la proclamación de los nuevos santos. En la fachada principal de la basílica de San Pedro colgaban dos grandes retratos de las dos monjas latinoamericanas y un tapiz que representa a los italianos, conocidos como “mártires de Otranto”, la ciudad sureña donde fueron asesinados.

La fecha de canonización de las dos religiosas latinoamericanas y de los mártires italianos la fijó Benedicto XVI el pasado 11 de febrero, en el mismo consistorio de cardenales en el que anunció que renunciaría al papado el 28 de febrero siguiente, por lo que están considerados los primeros del papa Francisco y los últimos del papa Ratzinger.

A la ceremonia ha asistido una delegación oficial de Colombia de 20 personas encabezada por el presidente del país, Juan Manuel Santos, y de la que forman parte su esposa e hijos; la canciller, María Ángles Holguín, y el presidente de la Cámara de Representantes, Augusto Posada.

La representación mexicana la presidió Roberto Herrera Mena, director general adjunto de Asuntos Religiosos de la oficina de la Presidencia, y la esposa del Gobernador del Estado de Jalisco.

La italiana la presidió la ministra de Justicia, Anna María Cancellieri.

 

 


La Ascensión del Señor

EWTN Y PASOS DE FE

A los cuarenta días después de la Resurrección habiendo instruido a sus Apóstoles sobre la nobilísima misión de establecer el Reino de Dios en el mundo, Jesús iba a subir al cielo, donde le esperaban las glorias celestiales. Bendijo a su querida Madre, a los Apóstoles y discípulos y se despidió de ellos. Una nube lo ocultó de sus miradas.

Le acompañaban innumerables espíritus, los primeros frutos de la redención, que Él había sacado del Limbo. Las jerarquías angélicas salían al encuentro del Salvador del mundo.

Al situarse junto al Padre, toda la corte celestial entonó un himno glorioso de alabanza, como el que oyó Juan en sus visiones: “Digno es el Cordero, que ha sido degollado, de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría y la fuerza, la honra, la gloria y la alabanza” (Ap 5, 12).

Jesús entró en los cielos para tomar posesión de su gloria. Mientras estaba en la tierra, gustaba siempre de la visión de Dios; pero únicamente en la Transfiguración se manifestó la gloria de su Humanidad Sacratísima, que, por la Ascensión, se colocó al lado del Padre celestial y quedó ensalzada sobre toda criatura humana.

La noche antes de morir oraba Jesús al Padre diciendo: “Te he glorificado en la tierra, cumpliendo la obra que me habías encargado. Ahora tu, Padre, dame junto a ti la misma Gloria que tenía a tu lado desde antes que comenzara el mundo”(Juan 17, 4′’).

Por estar unida al Verbo Divino, que es la segunda persona de la Santísima Trinidad, la Humanidad de Jesús disfruta del derecho a la gloria eterna. Comparte con el Padre la infinita felicidad y poder de Dios. Justa recompensa por todo lo que hizo y mereció en la tierra. Humanidad elevada al Cielo por encima de toda criatura, porque en la tierra por debajo de todo se humilló.

Cuando acabe la lucha en esta vida, Jesús nos dará la gracia de compartir eternamente el gozo de su victoria.

Jesús subió a los cielos para ser nuestro Mediador ante el Padre. Allí está intercediendo por nosotros. Subió para rendir cuentas al Padre celestial de la gran obra que había acabado en la tierra. La Iglesia nació, la gracia brota en abundancia de su Cruz en el Calvario y se distribuye por los Sacramentos, la duda de justicia es pagada, la muerte y el infierno son vencidos, el Cielo es abierto y el hombre es puesto en el camino de salvación. Jesús merecía este glorioso recibimiento, al regresar a su hogar.
La Ascensión, además, es garantía de nuestra propia subida al Cielo, después del Juicio de Dios. Fue a prepararnos sitio en su Reino y prometió volver para llevarnos con Él.

Vayamos en espíritu con Jesús al Cielo y moremos allí. Sea esta nuestra aspiración ahora en fe, esperanza en caridad. Busquemos solamente los gozos verdaderos.


LO VIERON LEVANTARSE   (Hc  1, 1-11)

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios.

Una vez que comían juntos, les recomendó: «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.» Ellos lo rodearon preguntándole:-
«Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» Jesús contestó: «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.»

Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:- «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»

Palabra de Dios.


San Pancracio: Patrono de la salud y el trabajo

Mártir Adolescente

Martirologio Romano: San Pancracio, mártir, que, según la tradición, murió también en Roma en plena adolescencia por su fe en Cristo, siendo sepultado en la vía Aurelia, a dos miliarios de la Urbe. El papa san Símaco levantó una célebre basílica sobre su sepulcro y el papa san Gregorio I Magno convocaba a menudo al pueblo en torno al mismo sepulcro, para que recibieran el testimonio del verdadero amor cristiano. En este día se conmemora la sepultura de este mártir romano (s. IV in.).

Etimológicamente: Pancracio = Aquel que es totalmente fuerte, es de origen griego.

Huérfano de 14 años traído a Roma por su tío. Se convirtió a la fe y fue martirizado al día siguiente de su bautismo, rechazando premios y ayudas para el futuro si renegaba de su fe. Luego de dar las gracias a sus verdugos, no dudó en sacrificar su juventud para mantenerse fiel a Cristo.

Nacido en Frigia, provincia romana del Asia Menor. Su padre era un noble pagano llamado Cleonio que falleció cuando el niño tenía siete años. Pancracio fue a vivir con su tío paterno, Dionisio, quien fue un excelente modelo. Se trasladaron a Roma cuando el niño tenía diez años.

Dionisio y Pancracio tienen un criado cristiano que los evangeliza y los pone en contacto con el Papa. Así conocen a fondo el cristianismo y se convierten. Fueron bautizados y recibieron la comunión. Enseguida se despojaron de muchas posesiones en favor de los pobres.

El emperador Diocleciano, decretó una persecución (la última del imperio romano) contra el Cristianismo. Al poco tiempo Pancracio fue denunciado al emperador, quien conocía a su difunto padre. Le dijeron “El hijo de Cleonio de Frigia se ha hecho cristiano y está distribuyendo sus haciendas entre viles personas; además, blasfema horriblemente contra nuestros dioses”.

Diocleciano mando llamar a Pancracio y conversó largo tiempo con el, tratando de persuadirlo a que renunciase a Jesucristo. Al no lograrlo le condenó a muerte. En el lugar del martirio Pancracio se arrodilló, levantó los ojos y las manos al cielo, dando gracias al Señor porque había llegado a ese momento. Le cortaron la cabeza. Por la noche una noble señora, llamada Octavila, hizo recoger su cuerpo, lo embalsamó, lo amortajó con un lienzo precioso e hizo que lo entierren en un sepulcro nuevo, cerca del lugar del martirio.

El Papa Vitaliano envió sus reliquias desde el cementerio de Calepodius en Roma a Inglaterra para evangelizar y para instalar en los altares. San Agustín de Canterbury dedicó la primera Iglesia de Inglaterra a San Pancracio.

Es titular de una Basílica romana. Aquí los que habían sido bautizados el Sábado de Gloria dejaban sus vestidos blancos en el domingo octava de la Resurrección (llamado Dominica in Albis). Era un acto conclusivo de la Pascua. Sobre la tumba de San Pancrasio renovaban el juramento de fidelidad a Jesucristo. Desde entonces ha sido un santo muy amado, protector de inocentes y de las víctimas de la perjurio.

Patrón contra falsos testimonios, contra perjurio, juramentos, tratados, dolores de cabeza y calambres.

ORACIÓN
Glorioso mártir de Jesucristo,
amable protector mío, San Pancracio,
ya que el Señor escucha tan favorablemente tus ruegos,
ayudando espiritual y temporalmente
a los que piden sus gracias por tu intercesión,
atiende la petición que,
con humilde confianza en la bondad de Dios
y apoyado en tu poderoso valimiento,
elevo al cielo en mi presente necesidad.

(Aquí hágase la petición que se desea conseguir del Santo.)

Ya que tu grande amor a Dios
te animó a ofrecer la vida en testimonio de la fe,
obten para mí este mismo amor y esta
fortaleza en la práctica y en la confesión de la fe.

Para alcanzar tu continua protección sobre mí
y sobre mi familia,
te ofrezco ser fiel en el cumplimiento de la ley de Dios
y en los deberes de mi estado,
y procuraré agradarte con la frecuente recepción de los santos Sacramentos.
Sirviendo a Dios y ayudado por ti,
espero gozar de tu compañía en el cielo.
Amén.

Ésta y muchas oraciones las encontrarán en DEVOCIONARIO<br />
CATOLICO


El efecto Bergoglio: Iglesias llenas y homilías en línea

Autor: Andrea Tornielli | Fuente: http://vaticaninsider.lastampa.it/

Mientras algunos intelectuales y sitios web declaradamente papistas (y que no pueden digerir la sobriedad del sucesor de Benedicto XVI) derrochan críticas hacia el nuevo Papa desde hace un mes, la oleada de simpatía por Francisco continúa entre los fieles.

Una simpatía que no se debe a una infatuación mediática: muchas personas se volvieron a acercar al sacramento de la confesión durante la Semana Santa porque las conmovieron las palabras de Bergoglio sobre el perdón y la misericordia. Lo indican los párrocos y sacerdotes de diferentes partes de Italia.

«Ha habido un aumento considerable de las personas que han vuelto a confesarse -explica Paolo Padrini, de 45 años, párroco de Stazzano, en la provincia de Alessandria-; me dijeron que se sentían impulsadas por las palabras del Papa. Y lo citaron: “Como dijo el Papa Francisco, hay que dejarse tocar por la misericordia de Dios…”». Don Paolo ha visto gente «con los ojos llenos de lágrimas» y contó el caso de una anciana catequista que, después de la homilía, le dijo, parafraseando a Bergoglio: «Usted huele como el ganado…». «Mis monaguillos escucharon en streaming la homilía del Papa en la cárcel de Casal del Marmo y se quedaron impresionados por la referencia a la “caricia de Dios”. Uno de ellos comentó: “Lo entiendo, está diciendo cosas muy bonitas”». Don Padrini también cuenta la experiencia de otros sacerdotes: «A mi amigo el párroco de Novi Lígure le tocó lo mismo: muchas confesiones más, mucha gente conmovida por el nuevo Papa. Y la mayor parte, adultos alrededor de los cuarenta, no se confesaba desde hace décadas».

«Confesá a muchos a los que no veía desde hace mucho tiempo -confirmó Domenico Sirtori, párroco de la Iglesia de San Mauricio en Solbiate Arno, en la provincia de Varese. Me dijeron que habían vuelto por la sintonía que habían advertido con el nuevo Papa, por sus gestos y sus palabras, en particular cuando dijo que “Dios no se cansa nunca de perdonarnos, somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón”. Personas que estaban en dificultades, que sentían a la Iglesia como algo lejano. Es como si Francisco hubiera anulado esta distancia, ese muro invisible que incluso los medios habían contribuido a construir».

Don Domenico recuerda que muchos también apreciaron «la libertad y la humildad de Benedicto XVI, por su gesto». Del nuevo Papa, en cambio, han apreciado «en particular esa inclinación ante la multitud, apenas elegido, para pedir una oración por él». El párroco concluye diciendo que las personas también han agradecido la «sencillez del lenguaje, de esos “buenas noches” y “que coman bien”. Muchos jóvenes se han puesto a buscar noticias en la red sobre Bergoglio y sobre su historia; incluso me han dicho que entendieron que Francisco no es así porque lo tenga todo calculado, sino porque está acostumbrado al trato con los pobres».

Mujeres y hombres de la parroquia de la Virgen de la Navicella, en Sottomarina (Venecia), hablan de «un Papa que es uno de nosotros», según indicó el párroco don Alfonso Boscolo. «Muchos han citado a Francisco al venir a confesarse, en particular sus palabras sobre la misericordia. Una señora me contó que su marido, no creyente, ahora quiere ir a Roma a ver a Bergoglio a como dé lugar». También Alessio Geretti, vicario parroquial de Tolmezzo y director del departamento catequístico de la diócesis de Údine, confirma estos datos: «He confesado a personas que me han dicho: “Vine porque este Papa me ha impulsado…”. Han advertido la invitación a responder a una nueva percepción de la cercanía y de la misericordia de Dios».

Maurizio Botta, oratoriano de San Felipe Neri y confesor en la Iglesia Nueva de Roma, recuerda que las palabras sobre la misericordia han conmovido «profundamente el corazón», pero también cuenta que hay mucha gente que se siente «humillada por la comparación entre el viejo y el nuevo Papa» que los medios han enfatizado. Umberto Gasparini, párroco de Santa Cruz en Ostra (en la provincia de Ancona), observa: «He pasado muchas más horas en el confesionario, y muchos, incluso jóvenes, me han contado que fueron inducidos por el mensaje de Papa Francisco sobre la misericordia».

«El mensaje de Papa Francisco ha provocado un impacto inmediato -dice Salvatore Vitiello, sacerdote turinés y profesor en la Universidad Católica que confesó durante la Semana Santa en Roma, en la Iglesia de Santa María de las Gracias. No solo entusiasmo, sino también apertura de los corazones: muchos han venido a confesarse empujados por las palabras sobre Dios que no se cansa nunca de perdonar, que escucharon durante el primer Ángelus del nuevo Pontífice. He encontrado a creyentes no practicantes que desde hace muchos años no se confesaban. Francisco habla con imágenes, y estas han llegado a muchas personas».


El papa Francisco toma posesión de la basílica de San Juan de Letrán, catedral de Roma

 Poco antes de las cinco de la tarde el papa Francisco se dirigió hacia la basílica de San Juan de Letrán. 26 días después de su elección, Francisco tomaba posesión de la catedral de Roma de la que es obispo.

Miles de personas le esperaban en la plaza de San Juan de Letrán. El Papa hizo un breve recorrido en jeep para saludarlos y también para inaugurar el largo Juan Pablo II junto con el alcalde de Roma, Gianni Alemanno.

A la entrada de la basílica, el cardenal Agostino Vallini, vicario del Papa para la diócesis de Roma, recibió a Francisco. Tras besar el crucifijo y bendecir el lugar con agua bendita, el Papa entró en la basílica. De camino al altar se detuvo para saludar a numerosos enfermos.

Como ese día era el segundo domingo de Pascua, también llamado de la Divina Misericordia, el Papa habló en la homilía de la paciencia de Dios.

PAPA FRANCISCO 

“Este es el estilo de Dios: no es impaciente como nosotros que a menudo queremos todo inmediatamente, también de las personas. Dios es paciente con nosotros porque nos ama y quien ama comprende, espera, da confianza, no abandona, no corta los puentes, sabe perdonar”. 

El Papa habló también de la misericordia de Dios y contó cómo la ha visto tantas veces en su vida personal y en la de otros.

PAPA FRANCISCO 

“En mi vida personal he visto, tantas veces el rostro misericordioso de Dios, su paciencia. He visto también en tantas personas el valor de entrar en las llagas de Jesús diciéndole: Señor estoy aquí, acepta mi pobreza, esconde en tus llagas mi pecado, lávalo con tu sangre. Y siempre he visto que Dios les ha acogido, consolado, lavado, amado”. 

Después de esta ceremonia el Papa abrió el apartamento papal de San Juan de Letrán, que estaba sellado desde el 28 de febrero cuando la renuncia de Benedicto XVI se hizo efectiva. Con este gesto toma posesión de manera definitiva de la diócesis de Roma.


” He aquí la esclava del Señor , hágase en mí según tu palabra”

En los calendarios antiguos, la fiesta de la Anunciación de la Bienaventurada Siempre Virgen María (25 de marzo) también se llamó Festum IncarnationisInitium Redemptionis Conceptio ChristiAnnuntatio ChristiAnnuntiatio Dominica. En el Oriente, donde el rol desempeñado por María en la redención se celebra con una fiesta especial, el 26 de diciembre, la Anunciación es una festividad de Cristo; en la Iglesia Latina es una celebración mariana. Probablemente se originó poco antes o después del Concilio de Éfeso (c. 431). En tiempos del Sínodo de Laodicea (372) la festividad no era conocida;San Procloobispo de Constantinopla (m. 446), sin embargo, parece mencionarla en una de sus homilías. Indica que la fiesta de la venida de Nuestro Señor y Salvador, cuando tomó la naturaleza humana (quo hominum género indutus), se celebró durante todo el siglo V. Sin embargo, esta homilía no puede ser genuina, o las palabras pueden denotar la fiesta de Navidad.

En la Iglesia Latina esta fiesta se menciona por primera vez en el Sacramentario del Papa San Gelasio I (d. 496), el cual poseemos en un manuscrito del siglo VII; también aparece en el Sacramentario de San Gregorio (d. 604), un manuscrito que se remonta al siglo VIII. Puesto que estos sacramentarios contienen adiciones posteriores al tiempo de Gelasio y Gregorio, Duchesne (Origines du culte chrétien, 118, 261) atribuye el origen de esta fiesta en Roma al siglo VII; Probst, sin embargo, (Sacramentarien, 264) piensa que realmente pertenece al tiempo del Papa Gelasio. El Décimo Sínodo de Toledo (656), y el Concilio in Trullo (692) hablan de esta fiesta como una que se celebra universalmente en la Iglesia Católica.

Toda la antigüedad cristiana (contra toda posibilidad astronómica) reconoció el 25 de marzo como el día real de la muerte de Nuestro Señor. La opinión que la Encarnación también tuvo lugar en esa fecha se encuentra en la obra pseudo-cipriánica “De Pascha Computus”, c. 240, la cual argumenta que la venida de Nuestro Señor y su muerte deben haber coincidido con la creación y caída de Adán. Y puesto que el mundo fue creado en primavera, el Salvador también fue concebido y murió poco después del equinoccio de primavera. Cálculos imaginarios similares se encuentran en la primera y última parte de la Edad Media, y a ellos, sin duda, deben su origen las fechas de la fiesta de la Anunciación y de Navidad. De allí que los martiriologios antiguos le asignan al 25 de marzo la creación de Adán y la crucifixión de Nuestro Señor; también, la caída de Lucifer, el paso de Israel a través del Mar Rojo y la inmolación de Isaac (Thruston, Christmas and the Christian Calendar, Amer. Eccl. Rev., XIX, 568.) La fecha original de esta fiesta fue el 25 de marzo. Aunque en los tiempos antiguos, la mayoría de las iglesias no guardó ninguna fiesta en Cuaresma, la Iglesia Griega en el Concilio in Trullo (en 692; can. 52) hizo una excepción a favor de la Anunciación. En Roma se celebraba siempre el 25 de marzo. La Iglesia española la transfirió al 18 de diciembre, y cuando algunos intentaron introducir para ella la observancia romana del 25 de marzo, el 18 de diciembre fue confirmado oficialmente en toda la Iglesia española, por el Décimo Sínodo Toledo (656). Esta ley fue abolida cuando la liturgia romana fue aceptada en España.

La Iglesia de Milán, hasta nuestros días, asigna el oficio de esta fiesta al último domingo de Adviento. El 25 de marzo se canta una Misa en honor de la Anunciación (Ordo Ambrosianus, 1906; Magistretti, Beroldus, 136.) Los armenioscismáticos celebran esta fiesta ahora el 7 de abril. Debido a que para ellos la Epifanía es la fiesta del nacimiento de Cristo, la Iglesia armenia asignó la Anunciación al 5 de enero, la vigilia de la Epifanía. Esta fiesta siempre fue un día deprecepto en la Iglesia Universal. Fue abrogado como tal primero en Francia y las dependencias francesas el 9 de abril de 1802; y para los Estados Unidos, por el Tercer Concilio de Baltimore, en 1884. Por un decreto del 23 de abril de 1895 de la Sagrada Congregación de Ritos, el rango de la fiesta se elevó de un doble de segunda clase a un doble de primera clase. Si esta fiesta cae dentro de Semana Santa o Semana de Pascua, su oficio se transfiere al lunes después de laoctava de Pascua. En algunas iglesias alemanas era costumbre guardar su oficio para el sábado antes de Domingo de Ramos, si el 25 de marzo ocurría en Semana Santa. Cuando el 25 de marzo ocurre en uno de los últimos tres días de la Semana Santa, la Iglesia Griega transfiere la Anunciación al lunes de Pascua; en todos los otros días, incluso el Domingo de Pascua, se mantiene su oficio con el del día. Aunque no se permiten octavas en Cuaresma, las diócesis de Loreto y de la Provincia de Venecia, las Carmelitasdominicosservitas y redentoristas celebran esta fiesta con una octava.
Bibliografía: Kellner, Heortologie (Freiburg, 1901), 146; Holweck, Fasti Mariani (Herder, 1892), 45; Schrod, en Kirchenlex., VIII, 82.

Fuente: Holweck, Frederick. “The Feast of the Annunciation.” The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <http://www.newadvent.org/cathen/01542a.htm>.

Traducido por Giovanni E. Reyes, L H M.


Papa Francisco: ” No tengamos miedo de ser cristianos y vivir como cristianos”

ACI PRENSA Y PASOS DE FE

VATICANO, 07 Abr. 13 / 10:27 am (ACI/EWTN Noticias).- En sus palabras previas al rezo del Regina Coeli, ante las miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro para participar en la oración mariana, el Papa Francisco exhortó a los fieles a no tener miedo “de ser cristianos y de vivir como cristianos”.

El Santo Padre señaló que “el Espíritu de Cristo Resucitado expulsa el miedo del corazón de los Apóstoles y los impulsa a salir del Cenáculo para llevar el Evangelio”.

“¡Tengamos también nosotros más coraje para testimoniar la fe en Cristo Resucitado! ¡No debemos tener miedo de ser cristianos y de vivir como cristianos!”, exclamó.

Los cristianos, señaló, “debemos tener este coraje de ir y anunciar a Cristo Resucitado. Porque Él es nuestra paz. Él ha hecho la paz con su amor, con su perdón, con su sangre, con su misericordia”.

“La Iglesia es enviada por Cristo resucitado a transmitir a los hombres la remisión de los pecados, y así hacer crecer el Reino del amor, sembrar la paz en los corazones, para que se afirme también en las relaciones, en las sociedades, en las instituciones”.

El Santo Padre además subrayó que “la verdadera paz, esa paz profunda, viene de hacer la experiencia de la misericordia de Dios”.

El Papa recordó que hoy se celebra el Domingo de la Divina Misericordia, “por voluntad del Beato Juan Pablo II, que cerró sus ojos a este mundo precisamente en la vigilia de esta celebración”.

“El evangelio de Juan nos refiere que Jesús apareció dos veces a los Apóstoles encerrados en el Cenáculo: la primera, la misma tarde la Resurrección, y aquella vez no estaba Tomás, quien dijo: si no veo y no toco, no creo. La segunda vez, ocho días después, estaba también Tomás. Y Jesús de dirigió precisamente a él, lo invitó a mirar las heridas, a tocarlas; y Tomás exclamó: ‘¡Señor mío y Dios mío!’”, recordó el Santo Padre.

“Entonces Jesús dijo: ‘Porque me has visto has creído. ¡Dichosos los que no han visto y han creído!’”.

El Papa señaló que quienes habían creído sin ver fueron “otros discípulos, otros hombres y mujeres de Jerusalén que, aun no habiendo encontrado a Jesús resucitado, creyeron por el testimonio de los Apóstoles y de las mujeres”.

“Esta es una palabra muy importante sobre la fe, podemos llamarla la bienaventuranza de la fe. Bienaventurados los que han creído sin haber visto”.

Francisco señaló que “en todo tiempo y en todo lugar son bienaventurados aquellos que, a través de la Palabra de Dios, proclamada en la Iglesia y testimoniada por los cristianos, creen que Jesucristo es el amor de Dios encarnado, la Misericordia encarnada. ¡Y esto vale para cada uno de nosotros!”.

Al recordar que esta tarde, hora de Roma, celebrará la Eucaristía en la Basílica de San Juan de Letrán, la Catedral del Obispo de Roma, pidió que “recemos juntos a la Virgen María, para que nos ayude, Obispo y Pueblo, a caminar en la fe y en la caridad”.

“Confiados siempre en la Misericordia del Señor. Él siempre nos espera. Nos ama. Nos ha perdonado con su sangre y nos perdona cada vez que vamos a Él a pedirle perdón. Tengamos confianza en su Misericordia”, concluyó.

 

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Fiesta de la Divina Misericordia. Segundo Domingo de Pascua

“La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia” (Diario, 300)

La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje: Dios es Misericordioso y nos ama a todos … “y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia” (Diario, 723). En este mensaje, que Nuestro Señor nos ha hecho llegar por medio de Santa Faustina, se nos pide que tengamos plena confianza en la Misericordia de Dios, y que seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras palabras, acciones y oraciones… “porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil” (Diario, 742).

Con el fin de celebrar apropiadamente esta festividad, se recomienda rezar la Coronilla y la Novena a la Divina Misericordia; confesarse -para la cual es indispensable realizar primero un buen examen de conciencia-, y recibir la Santa Comunión el día de la Fiesta de la Divina Misericordia.

La escencia de la devoción

La esencia de la devoción se sintetiza en cinco puntos fundamentales:

1. Debemos confiar en la Misericordia del Señor.

Jesús, por medio de Sor Faustina nos dice: “Deseo conceder gracias inimaginables a las almas que confían en mi misericordia. Que se acerquen a ese mar de misericordia con gran confianza. Los pecadores obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el bien. Al que haya depositado su confianza en mi misericordia, en la hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina”.

2. La confianza es la esencia, el alma de esta devoción y a la vez la condición para recibir gracias.

“Las gracias de mi misericordia se toman con un solo recipiente y este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá. Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo y sobre ellas derramo todos los tesoros de mis gracias. Me alegro de que pidan mucho porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. El alma que confía en mi misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de ella. Ningún alma que ha invocado mi misericordia ha quedado decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente en el alma que confía en mi bondad”.

3. La misericordia define nuestra actitud ante cada persona.

“Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formar de ejercer misericordia: la primera es la acción; la segunda, la palabra; y la tercera, la oración. En estas tres formas se encierra la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia”.

4. La actitud del amor activo hacia el prójimo es otra condición para recibir gracias.

“Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la misericordia anticiparía mi juicio”.

5. El Señor Jesús desea que sus devotos hagan por lo menos una obra de misericordia
al día.

“Debes saber, hija mía que mi Corazón es la misericordia misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el mundo. Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas”.


La Santa Sede decreta día de la Divina Misericordia

Una propuesta de Santa Faustina Kowalska

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos publicó el 23 de mayo del 2000 un decreto en el que se establece, por indicación de Juan Pablo II, la fiesta de la Divina Misericordia, que tendrá lugar el segundo domingo de Pascua. La denominación oficial de este día litúrgico será «segundo domingo de Pascua o de la Divina Misericordia».

Ya el Papa lo había anunciado durante la canonización de Sor Faustina Kowalska, el 30 de abril: «En todo el mundo, el segundo domingo de Pascua recibirá el nombre de domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros».

Sin embargo, el Papa no había escrito estas palabras, de modo que no aparecieron en la transcripción oficial de sus discursos de esa canonización.

Santa Faustina, que es conocida como la mensajera de la Divina Misericordia, recibió revelaciones místicas en las que Jesús le mostró su corazón, fuente de misericordia y le expresó su deseo de que se estableciera esta fiesta. El Papa le dedicó una de sus encíclicas a la Divina Misericordia («Dives in misericordia»).

Los apóstoles de la Divina Misericordia están integrados por sacerdotes, religiosos y laicos, unidos por el compromiso de vivir la misericordia en la relación con los hermanos, hacer conocer el misterio de la divina misericordia, e invocar la misericordia de Dios hacia los pecadores. Esta familia espiritual, aprobada en 1996, por la archidiócesis de Cracovia, está presente hoy en 29 países del mundo.

El decreto vaticano aclara que la liturgia del segundo domingo de Pascua y las lecturas del breviario seguirán siendo las que ya contemplaba el misal y el rito romano.


Parroquia de Barrio México realizó Vía Lucís.

Mynor Esquivel  / Pasos de fe y EWTN

Con la presencia de, al menos, un centenar de feligreses la Parroquia San Juan María Vianney ( antes Iglesia de la Santísima Trinidad ) realizó el Solemne Vía Lucís presidido por el Pbro. Daniel Blanco, cura párroco de la comuna y Canciller de la Curia Metropolitana.

Las principales calles y avenidas de la barriada se llenaron de velas encendidas para dar paso a la Cruz Alta y al Cirio Pascual que encabezaban esta procesión.

El Via Lucios

Hay una devoción popular con tradición desde la edad media, que es el Via Crucis (el camino de la cruz). En él se recorren los momentos más sobresalientes de la Pasión y Muerte de Cristo: desde la oración en el huerto hasta la sepultura de su cuerpo (cf. “Via Crucis según los relatos evangélicos”). Pero ésta es la primera parte de una historia que no acaba en un sepulcro, ni siquiera en la mañana de la Resurrección, sino que se extiende hasta la efusión del Espíritu Santo y su actuación maravillosa.

Desde el Domingo de Pascua hasta el de Pentecostés hubo cincuenta días llenos de acontecimientos, inolvidables y trascendentales, que los cercanos a Jesús vivieron intensamente, con una gratitud y un gozo inimaginables.

De igual forma que las etapas de Jesús camino del Calvario se han convertido en oración, queremos seguir también a Jesús en su camino de gloria. Éste es el sentido último de esta propuesta una invitación a meditar la etapa final del paso de Jesús por la tierra.

El Via Lucis, “camino de la luz” es una devoción reciente que puede complementar la del Via Crucis. En ella se recorren catorce estaciones con Cristo triunfante desde la Resurrección a Pentecostés, siguiendo los relatos evangélicos. Incluímos también la venida del Espíritu Santo porque, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “El día de Pentecostés, al término de las siete semanas pascuales, la Pascua de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y comunica como Persona divina” (n.731).

La devoción del Via Lucis se recomienda en el Tiempo Pascual y todos los domingos del año que están muy estrechamente vinculados a Cristo resucitado.

Cómo rezar el Via Lucis

Para rezar el Via Lucis, en que compartimos con Jesús la alegría de su Resurrección, proponemos un esquema similar al que utilizamos para rezar el Via Crucis:

  • Enunciado de la estación;
  • Presentación o monición que encuadra la escena;
  • Texto evangélico correspondiente, con la cita de los lugares paralelos (en las dos últimas estaciones hemos tomado el texto de los Hechos de los Apóstoles);
  • Oración que pretende tener un tono de súplica

    Si se desea, después del enunciado de cada una de las estaciones, se puede decir:

    V/ Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
    R/ Como anunciaron las Escrituras. Aleluya.
    V/ Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
    R/ Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
    Nuestra disposición inicial

    Los acontecimientos del Via Crucis concluyen en un sepulcro, y dejan quizá en nuestro interior una imagen de fracaso. Pero ése no es el final. Jesús con su Resurrección triunfa sobre el pecado y sobre la muerte.

    Y, resucitado, dedicará nada menos que cuarenta días en devolver la fe y la esperanza a los suyos. Después los dejará diez días de reflexión – a modo de jornadas de retiro y oración – en torno a María para que reciban la fuerza del Espíritu que les capacite para cumplir la misión que El les ha confiado.

    En los encuentros de Jesús con los suyos, llenos de intimidad y de esperanza, el Señor parece jugar con ellos: aparece de improviso, donde y como menos se esperan, les llena de alegría y fe, y desaparece dejándoles de nuevo esperando. Pero después de su presencia viene la confianza firme, la paz que ya nadie podrá arrebatarles. Todo se ilumina de una luz nueva.

    El Via Lucis es el camino de la luz, del gozo y la alegría vividos con Cristo y gracias a Cristo resucitado. Vamos a vivir con los discípulos su alegría desbordante que sabe contagiar a todos. Vamos a dejarnos iluminar con la presencia y acción de Cristo resucitado que vive ya para siempre entre nosotros. Vamos a dejarnos llenar por el Espíritu Santo que vivifica el alma.
    Oración Preparatoria

    Señor Jesús, con tu Resurrección triunfaste sobre la muerte y vives para siempre comunicándonos la vida, la alegría, la esperanza firme.

    Tú que fortaleciste la fe de los apóstoles,
    de las mujeres y de tus discípulos enseñándolos a amar con obras, fortalece también nuestro espíritu vacilante,para que nos entreguemos de lleno a Ti.

    Queremos compartir contigo y con tu Madre Santísima la alegría de tu Resurrección gloriosa.

    Tú que nos has abierto el camino hacia el Padre, haz que, iluminados por el Espíritu Santo, gocemos un día de la gloria eterna.

    PRIMERA ESTACIÓN.
    ¡CRISTO VIVE!: ¡HA RESUCITADO!

    En la ciudad santa, Jerusalén, la noche va dejando paso al Primer Día de la semana. Es un amanecer glorioso, de alegría desbordante, porque Cristo ha vencido definitivamente a la muerte. ¡Cristo vive! ¡Aleluya!

    Del Evangelio según San Mateo 28, 1-7. (cf. Mc 16, 1-8; Lc, 24, 1-9; Jn 20, 1-2).

    Comentario

    En los sepulcros suele poner “aquí yace”, en cambio en el de Jesús el epitafio no estaba escrito sino que lo dijeron los ángeles: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado” (Lc 24, 5-6).

    Cuando todo parece que está acabado, cuando la muerte parece haber dicho la última palabra, hay que proclamar llenos de gozo que Cristo vive, porque ha resucitado. Esa es la gran noticia, la gran verdad que da consistencia a nuestra fe, que llena de una alegría desbordante nuestra vida, y que se entrega a todos: “hasta a los muertos ha sido anunciada la Buena Noticia” (1 Pe 4, 6), porque Jesús abrió las puertas del cielo a los justos que murieron antes que Él.

    Cristo, que ha querido redimirnos dejándose clavar en un madero, entregándose plenamente por amor, ha vencido a la muerte. Su muerte redentora nos ha liberado del pecado, y ahora su resurrección gloriosa nos ha abierto el camino hacia el Padre.

    Oración

    Señor Jesús, hemos querido seguirte en los momentos difíciles de tu Pasión y Muerte, sin avergonzarnos de tu cruz redentora. Ahora queremos vivir contigo la verdadera alegría, la alegría que brota de un corazón enamorado y entregado, la alegría de la resurrección. Pero enséñanos a no huir de la cruz, porque antes del triunfo suele estar la tribulación. Y sólo tomando tu cruz podremos llenarnos de ese gozo que nunca acaba.

    SEGUNDA ESTACIÓN.
    EL ENCUENTRO CON MARÍA MAGDALENA.

    María Magdalena, va al frente de las mujeres que se dirigen al sepulcro para terminar de embalsamar el cuerpo de Jesús. Llora su ausencia porque ama, pero Jesús no se deja ganar en generosidad y sale a su encuentro.

    Del Evangelio según San Juan 20, 10-18 (cf. Mc 16, 9-11; Mt 28, 9-10).

    Comentario

    La Magdalena ama a Jesús, con un amor limpio y grande. Su amor está hecho de fortaleza y eficacia, como el de tantas mujeres que saben hacer de él entrega. María ha buscado al Maestro y la respuesta no se ha hecho esperar: el Señor reconoce su cariño sin fisuras, y pronuncia su nombre. Cristo nos llama por nuestros nombres, personalmente, porque nos ama a cada uno. Y a veces se oculta bajo la apariencia del hortelano, o de tantos hombres o mujeres que pasan, sin que nos demos cuenta, a nuestro lado.

    María Magdalena, una mujer, se va a convertir en la primera mensajera de la Resurrección: recibe el dulce encargo de anunciar a los apóstoles que Cristo ha resucitado.

    Oración

    Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, la tradición cristiana nos dice que la primera visita de tu Hijo resucitado fue a ti, no para fortalecer tu fe, que en ningún momento había decaído, sino para compartir contigo la alegría del triunfo. Nosotros te queremos pedir que, como María Magdalena, seamos testigos y mensajeros de la Resurrección de Jesucristo, viviendo contigo el gozo de no separarnos nunca del Señor.

    TERCERA ESTACIÓN.
    JESÚS SE APARECE A LAS MUJERES

    Las mujeres se ven desbordadas por los hechos: el sepulcro está vacío y un ángel les anuncia que Cristo vive. Y les hace un encargo: anunciadlo a los apóstoles. Pero la mayor alegría es ver a Jesús, que sale a su encuentro.

    Del Evangelio según San Mateo 28, 8-10.

    Comentario

    Las mujeres son las primeras en reaccionar ante la muerte de Jesús. Y obran con diligencia: su cariño es tan auténtico que no repara en respetos humanos, en el qué dirán. Cuando embalsamaron el cuerpo de Jesús lo tuvieron que hacer tan rápidamente que no pudieron terminar ese piadoso servicio al Maestro. Por eso, como han aprendido a querer, a hacer las cosas hasta el final, van a acabar su trabajo. Son valientes y generosas, porque aman con obras. Han echado fuera el sueño y la pereza y, antes de despuntar el día, ya se encaminan hacia el sepulcro. Hay dificultades objetivas: los soldados, la pesada piedra que cubre la estancia donde está colocado el Señor. Pero ellas no se asustan porque saben poner todo en manos de Dios.

    Oración

    Señor Jesús, danos la valentía de aquellas mujeres, su fortaleza interior para hacer frente a cualquier obstáculo. Que, a pesar de las dificultades, interiores o exteriores, sepamos confiar y no nos dejemos vencer por la tristeza o el desaliento, que nuestro único móvil sea el amor, el ponernos a tu servicio porque, como aquellas mujeres, y las buenas mujeres de todos los tiempos, queremos estar, desde el silencio, al servicio de los demás.

CUARTA ESTACIÓN.
LOS SOLDADOS CUSTODIAN EL SEPULCRO DE CRISTO

Para ratificar la resurrección de Cristo, Dios permitió que hubiera unos testigos especiales: los soldados puestos por los príncipes de los sacerdotes, precisamente para evitar que hubiera un engaño.

Del Evangelio según San Mateo 28, 11-15.

Comentario

Los enemigos de Cristo quisieron cerciorarse de que su cuerpo no pudiera ser robado por sus discípulos y, para ello, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y montando la guardia. Y son precisamente ellos quienes contaron lo ocurrido. Qué acertado es el comentario de un Padre de la Iglesia cuando dice a los soldados: “Si dormíais ¿por qué sabéis que lo han robado?, y si los habéis visto, ¿por qué no se lo habéis impedido?”. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.

En lugar de creer, los sumos sacerdotes y los ancianos quieren ocultar el acontecimiento de la Resurrección y, con dinero, compran a los soldados, porque la verdad no les interesa cuando es contraria a lo que ellos piensan.

Oración

Señor Jesús, danos la limpieza de corazón y la claridad de mente para reconocer la verdad. Que nunca negociemos con la ella para ocultar nuestras flaquezas, nuestra falta de entrega, que nunca sirvamos a la mentira, para sacar adelante nuestros intereses. Que te reconozcamos, Señor, como la Verdad de nuestra vida.

QUINTA ESTACIÓN.
PEDRO Y JUAN CONTEMPLAN EL SEPULCRO VACÍO

Los apóstoles han recibido con desconfianza la noticia que les han dado las mujeres. Están confusos, pero el amor puede más. Por eso Pedro y Juan se acercan al sepulcro con la rapidez de su esperanza.

Del Evangelio según San Juan 20, 3-10 (cf. Lc 24, 12).

Comentario

Pedro y Juan son los primeros apóstoles en ir al sepulcro. Han llegado corriendo, con el alma esperanzada y el corazón latiendo fuerte. Y comprueban que todo es como les han dicho las mujeres. Hasta los más pequeños detalles de cómo estaba el sudario quedan grabados en su interior, y reflejados en la Escritura. Cristo ha vencido a la muerte, y no es una vana ilusión: es un hecho de la historia, que va a cambiar la historia. Después de este hecho, el Señor saldría al encuentro de Pedro, como expresión de la delicadeza de su amor; y así, el que llegaría a ser Cabeza de los Apóstoles, y tendría que confirmarlos en la fe, recibió una visita personal de Jesús. Así nos lo cuenta Pablo y Lucas: “[Cristo] se apareció a Cefas y luego a los Doce” (1 Cor 15, 5; cf. Lc 24, 34).

Oración

Señor Jesús, también nosotros como Pedro y Juan, necesitamos encaminarnos hacia Ti, sin dejarlo para después. Por eso te pedimos ese impulso interior para responder con prontitud a lo que puedas querer de nosotros. Que sepamos escuchar a los que nos hablan en tu nombre para que corramos con esperanza a buscarte.

SEXTA ESTACIÓN.
JESÚS EN EL CENÁCULO MUESTRA SUS LLAGAS A LOS APÓSTOLES

Los discípulos están en el Cenáculo, el lugar donde fue la Última Cena. Temerosos y desesperanzados, comentan los sucesos ocurridos. Es entonces cuando Jesús se presenta en medio de ellos, y el miedo da paso a la paz.

Del Evangelio según San Lucas 24, 36-43 (cf. Mc 16, 14-18; Jn, 20, 19-23).

Comentario

Cristo resucitado es el mismo Jesús que nació en Belén y trabajó durante años en Nazaret, el mismo que recorrió los caminos de Palestina predicando y haciendo milagros, el mismo que lavó los pies a sus discípulos y se entregó a sus enemigos para morir en la Cruz. Jesucristo, el Señor que es verdadero Dios y hombre verdadero. Pero los apóstoles apenas pueden creerlo: están asustados, temerosos de correr su misma suerte. Es entonces cuando se presenta en medio de ellos, y les muestra sus llagas como trofeo, la señal de su victoria sobre la muerte y el pecado. Con ellas nos ha rescatado. Han sido el precio de nuestra redención. No es un fantasma. Es verdaderamente el mismo Jesús que los eligió como amigos, y ahora come con ellos. El Señor, que se ha encarnado por nosotros, nos quiere mostrar, aún más explícitamente, que la materia no es algo malo, sino que ha sido transformada porque Jesús la ha asumido.

Oración

Señor Jesús, danos la fe y la confianza para descubrirte en todo momento, incluso cuando no te esperamos. Que seas para nosotros no una figura lejana que existió en la historia, sino que, vivo y presente entre nosotros, ilumines nuestro camino en esta vida y, después, transformes nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el tuyo.

SÉPTIMA ESTACIÓN.
EN EL CAMINO DE EMAÚS

Esa misma tarde dos discípulos vuelven desilusionados a sus casas. Pero un caminante les devuelve esperanza. Sus corazones vibran de gozo con su compañía, sin embargo sólo se les abren los ojos al verlo partir el pan.

Del Evangelio según San Lucas 24, 13-32

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día a una aldea llamada Emaús (…). Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo (…) Y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a Él en toda la Escritura. Ya cerca de la aldea donde iban, Él les hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron diciendo: “Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída”. Y entró para quedarse con ellos.

Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero Él desapareció. Ellos comentaron: “¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?”

(cf. Mc 16, 12-13)

Comentario

Los de Emaús se iban tristes y desesperanzados: como tantos hombres y mujeres que ven con perplejidad cómo las cosas no salen según habían previsto. No acaban de confiar en el Señor. Sin embargo Cristo “se viste de caminante” para iluminar sus pasos decepcionados, para recuperar su esperanza. Y mientras les explica las Escrituras, su corazón, sin terminar de entender, se llena de luz, “arde” de fe, alegría y amor. Hasta que, puestos a la mesa, Jesús parte el pan y se les abren la mente y el corazón. Y descubren que era el Señor. Nosotros comprendemos con ellos que Jesús nos va acompañando en nuestro camino diario para encaminarnos a la Eucaristía: para escuchar su Palabra y compartir el Pan.

Oración

Señor Jesús, ¡cuántas veces estamos de vuelta de todo y de todos! ¡tantas veces estamos desengañados y tristes! Ayúdanos a descubrirte en el camino de la vida, en la lectura de tu Palabra y en la celebración de la Eucaristía, donde te ofreces a nosotros como alimento cotidiano. Que siempre nos lleve a Ti, Señor, un deseo ardiente de encontrarte también en los hermanos.

OCTAVA ESTACIÓN.
JESÚS DA A LOS APÓSTOLES EL PODER DE PERDONAR LOS PECADOS.

Jesús se presenta ante sus discípulos. Y el temor de un primer momento da paso a la alegría. Va a ser entonces cuando el Señor les dará el poder de perdonar los pecados, de ofrecer a los hombres la misericordia de Dios.

Del Evangelio según San Juan 20, 19-23 (cf. Mc 16, 14; Lc 24, 36-45).

Comentario

Los apóstoles no han terminado de entender lo que ha ocurrido en estos días, pero eso no importa ahora, porque Cristo está otra vez junto a ellos. Vuelven a vivir la intimidad del amor, la cercanía del Maestro. Las puertas están cerradas por el miedo, y Él les va a ayudar a abrir de par en par su corazón para acoger a todo hombre. Durante la Última Cena les dio el poder de renovar su entrega por amor: el poder de celebrar el sacrificio de la Eucaristía. En estos momentos, les hace partícipes de la misericordia de Dios: el poder de perdonar los pecados. Los apóstoles, y con ellos todos los sacerdotes, han acogido este regalo precioso que Dios otorga al hombre: la capacidad de volver a la amistad con Dios después de haberlo abandonado por el pecado, la reconciliación.

Oración

Señor Jesús, que sepamos descubrir en los sacerdotes otros Cristos, porque has hecho de ellos los dispensadores de los misterios de Dios. Y, cuando nos alejemos de Ti por el pecado, ayúdanos a sentir la alegría profunda de tu misericordia en el sacramento de la Penitencia. Porque la Penitencia limpia el alma, devolviéndonos tu amistad, nos reconcilia con la Iglesia y nos ofrece la paz y serenidad de conciencia para reemprender con fuerza el combate cristiano.

NOVENA ESTACIÓN.
JESÚS FORTALECE LA FE DE TOMÁS.

Tomás no estaba con los demás apóstoles en el primer encuentro con Jesús resucitado. Ellos le han contado su experiencia gozosa, pero no se ha dejado convencer. Por eso el Señor, ahora se dirige a él para confirmar su fe.

Del Evangelio según San Juan 20, 26-29

Comentario

Tomás no se deja convencer por las palabras, por el testimonio de los demás apóstoles, y busca los hechos: ver y tocar. Jesús, que conoce tan íntimamente nuestro corazón, busca recuperar esa confianza que parece perdida. La fe es una gracia de Dios que nos lleva reconocerlo como Señor, que mueve nuestro corazón hacia Él, que nos abre los ojos del espíritu. La fe supera nuestras capacidades pero no es irracional, ni algo que se imponga contra nuestra libertad: es más bien una luz que ilumina nuestra existencia y nos ayuda y fortalece para reconocer la verdad y aprender a amarla. ¡Qué importante es estar pegados a Cristo, aunque no lo sintamos cerca, aunque no lo toquemos, aunque no lo veamos!

Oración

Señor Jesús, auméntanos la fe, la esperanza y el amor. Danos una fe fuerte y firme, llena de confianza. Te pedimos la humildad de creer sin ver, de esperar contra toda esperanza y de amar sin medida, con un corazón grande. Como dijiste al apóstol Tomás, queremos, aún sin ver, rendir nuestro juicio y abrazarnos con firmeza a tu palabra y al magisterio de la Iglesia que has instituido, para que tu Pueblo permanezca en la verdad que libera.

DÉCIMA ESTACIÓN.
JESÚS RESUCITADO EN EL LAGO DE GALILEA

Los apóstoles han vuelto a su trabajo: a la pesca. Durante toda la noche se han esforzado, sin conseguir nada. Desde la orilla Jesús les invita a empezar de nuevo. Y la obediencia les otorga una muchedumbre de peces.

Del Evangelio según San Juan 21, 1-6a

En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: “Me voy a pescar”. Ellos contestan: “Vamos también nosotros contigo”. Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: “Muchachos, ¿tenéis pescado?”. Ellos contestaron: “No”. Él les dice: “Echad la rea a la derecha de la barca y encontraréis”. La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: “Es el Señor”.

Comentario

En los momentos de incertidumbre, los apóstoles se unen en el trabajo con Pedro. La barca de Pedro, el pescador de Galilea, es imagen de la Iglesia, cuyos miembros, a lo largo de la historia están llamados a poner por obra el mandato del Señor: “seréis pescadores de hombres”. Pero no vale únicamente el esfuerzo humano, hay que contar con el Señor, fiándonos de su palabra, y echar las redes. En las circunstancias difíciles, cuando parece que humanamente se ha puesto todo por nuestra parte, es el momento de la confianza en Dios, de la fidelidad a la Iglesia, a su doctrina. El apostolado, la extensión del Reino, es fruto de la gracia de Dios y del esfuerzo y docilidad del hombre. Pero hay que saber descubrir a Jesús en la orilla, con esa mirada que afina el amor. Y Él nos premiará con frutos abundantes.

Oración

Señor Jesús, haz que nos sintamos orgullosos de estar subidos en la barca de Pedro, en la Iglesia. Que aprendamos a amarla y respetarla como madre. Enséñanos, Señor, a apoyarnos no sólo en nosotros mismos y en nuestra actividad, sino sobre todo en Ti. Que nunca te perdamos de vista, y sigamos siempre tus indicaciones, aunque nos parezcan difíciles o absurdas, porque sólo así recogeremos frutos abundantes que serán tuyos, no nuestros.

UNDÉCIMA ESTACIÓN.
JESÚS CONFIRMA A PEDRO EN EL AMOR

Jesús ha cogido aparte a Pedro porque quiere preguntarle por su amor. Quiere ponerlo al frente de la naciente Iglesia. Pedro, pescador de Galilea, va a convertirse en el Pastor de los que siguen al Señor.

Del Evangelio según San Juan 21, 15-19.

Comentario

Pedro, el impulsivo, el fogoso, queda a solas con el Señor. Y se siente avergonzado porque le ha fallado cuando más lo necesitaba. Pero Jesús no le reprocha su cobardía: el amor es más grande que todas nuestras miserias. Le lleva por el camino de renovar el amor, de recomenzar, porque nunca hay nada perdido. Las tres preguntas de Jesús son la mejor prueba de que Él sí es fiel a sus promesas, de que nunca abandona a los suyos: siempre está abierta, de par en par, la puerta de la esperanza para quien sabe amar. La respuesta de Cristo, Buen Pastor, es ponerle a él y a sus Sucesores al frente de la naciente Iglesia, para pastorear al Pueblo de Dios con la solicitud de un padre, de un maestro, de un hermano, de un servidor. Así, Pedro, el primer Papa, y luego sus sucesores son “el Siervo de los siervos de Dios”.

Oración

Señor Jesús, que sepamos reaccionar antes nuestros pecados, que son traiciones a tu amistad, y volvamos a Ti respondiendo al amor con amor. Ayúdanos a estar muy unidos al sucesor de Pedro, al Santo Padre el Papa, con el apoyo eficaz que da la obediencia, porque es garantía de la unidad de la Iglesia y de la fidelidad al Evangelio.

DUODÉCIMA ESTACIÓN.
LA DESPEDIDA: JESÚS ENCARGA SU MISIÓN A LOS APÓSTOLES

Antes de dejar a sus discípulos el Señor les hace el encargo apostólico: la tarea de extender el Reino de Dios por todo el mundo, de hacer llegar a todos los rincones la Buena Noticia.

Del Evangelio según San Mateo 28, 16-20. cf. Lc 24, 44-48.

Comentario

Los últimos días de Jesús en la tierra junto a sus discípulos debieron quedar muy grabados en sus mentes y en sus corazones. La intimidad de la amistad se ha ido concretando con la cercanía del resucitado, que les ha ayudado a saborear estos últimos instantes con Él. Pero el Señor pone en su horizonte toda la tarea que tienen por delante: “Id al mundo entero…”. Ese es su testamento: hay que ponerse en camino para llevar a todos el mensaje que han visto y oído. Están por delante las tres grandes tareas de todo apóstol, de todo cristiano: predicar, hablar de Dios para que la gente crea; bautizar, hacer que las personas lleguen a ser hijos de Dios, que celebren los sacramentos; y vivir según el Evangelio, para parecerse cada día más a Jesús, el Maestro, el Señor.

Oración

Señor Jesús, que llenaste de esperanza a los apóstoles con el dulce mandato de predicar la Buena Nueva, dilata nuestro corazón para que crezca en nosotros el deseo de llevar al mundo, a cada hombre, a todo hombre, la alegría de tu Resurrección, para que así el mundo crea, y creyendo sea transformado a tu imagen.

DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN
JESÚS ASCIENDE AL CIELO

Cumplida su misión entre los hombres, Jesús asciende al cielo. Ha salido del Padre, ahora vuelve al Padre y está sentado a su derecha. Cristo glorioso está en el cielo, y desde allí habrá de venir como Juez de vivos y muertos.

De los Hechos de los Apóstoles 1, 9-11 (cf. Mc 16, 19-20; Lc 24, 50-53).

Comentario

Todos se han reunido para la despedida del Maestro. Sienten el dolor de la separación, pero el Señor les ha llenado de esperanza. Una esperanza firme: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Por eso los ángeles les sacan de esos primeros instantes de desconcierto, de “mirar al cielo”. Es el momento de ponerse a trabajar, de emplearse a fondo para llevar el mensaje de alegría, la Buena Noticia, hasta los confines del mundo, porque contamos con la compañía de Jesús, que no nos abandona. Y no podemos perder un instante, porque el tiempo no es nuestro, sino de Dios, para quemarlo en su servicio.

Jesucristo ha querido ir por delante de nosotros, para que vivamos con la ardiente esperanza de acompañarlo un día en su Reino. Y está sentado a la derecha del Padre, hasta que vuelva al final de los tiempos.

Oración

Señor Jesús, tu ascensión al cielo nos anuncia la gloria futura que has destinado para los que te aman. Haz, Señor, que la esperanza del cielo nos ayude a trabajar sin descanso aquí en la tierra. Que no permanezcamos nunca de brazos cruzados, sino que hagamos de nuestra vida una siembra continua de paz y de alegría.

DÉCIMOCUARTA ESTACIÓN
LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO EN PENTECOSTÉS

La promesa firme que Jesús ha hecho a sus discípulos es la de enviarles un Consolador. Cincuenta días después de la Resurrección, el Espíritu Santo se derrama sobre la Iglesia naciente para fortalecerla, confirmarla, santificarla.

De los Hechos de los Apóstoles 2, 1-4

Comentario

Jesús, el Hijo de Dios, está ya en el cielo, pero ha prometido a sus amigos que no quedarán solos. Y fiel a la promesa, el Padre, por la oración de Jesús, envía al Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Muy pegados a la Virgen, Madre de la Iglesia, reciben el Espíri tu Santo. Él es el que llena de luz la mente y de fuego el corazón de los discípulos para darles la fuerza y el impulso para predicar el Reino de Dios. Queda inaugurado el “tiempo de la Iglesia”. A partir de este momento la Iglesia, que somos todos los bautizados, está en peregrinación por este mundo. El Espíritu Santo la guía a lo largo de la historia de la humanidad, pero también a lo largo de la propia historia personal de cada uno, hasta que un día participemos del gozo junto a Dios en el cielo.

Oración

Dios Espíritu Santo, Dulce Huésped del alma, Consolador y Santificador nuestro, inflama nuestro corazón, llena de luz nuestra mente para que te tratemos cada vez más y te conozcamos mejor. Derrama sobre nosotros el fuego de tu amor para que, transformados por tu fuerza, te pongamos en la entraña de nuestro ser y de nuestro obrar, y todo lo hagamos bajo tu impulso.

ORACIÓN FINAL

Señor y Dios nuestro,
fuente de alegría y de esperanza,
hemos vivido con tu Hijo los acontecimientos de su Resurrección y Ascensión hasta la venida del Espíritu Santo;
haz que la contemplación de estos misterios nos llene de tu gracia y nos capacite
para dar testimonio de Jesucristo
en medio del mundo.

Te pedimos por tu Santa Iglesia:
que sea fiel reflejo
de las huellas de Cristo en la historia y que, llena del Espíritu Santo,
manifieste al mundo los tesoros de tu amor,
santifique a tus fieles con los sacramentos y haga partícipes a todos los hombres
de la resurrección eterna.
Por Jesucristo nuestro Señor.


La procesión es una expresión cultural de la fe

La procesión es una expresión cultural de carácter universal en la cual la piedad popular y la liturgia establecen una relación muy peculiar. Las procesiones son manifestaciones de la fe y piedad populares con grandes connotaciones culturales y que despiertan el sentimiento religioso de los fieles, tal como las define el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia ya citado.
Hay procesiones litúrgicas que se celebran durante el desarrollo de la Eucaristía y son necesarias para el desarrollo de la misma acción litúrgica: la procesión de entrada del ministro y los celebrantes, que puede solemnizarse entrando los celebrantes desde el fondo de la nave; la procesión hacía el ambón del diácono o presbítero para proclamar el Evangelio; la procesión para presentar las ofrendas; el momento de recibir la comunión, que también se considera procesión de los fieles. Además hay procesiones litúrgicas con motivo de ciertas festividades: la del 2 de febrero (Candelaria) que conmemora la Presentación del Señor en el Templo; la del Domingo de Ramos (palmas) que conmemora la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén; las de la Vigilia Pascual con el rito del Lucernario. Otras tienen carácter votivo (como la del Corpus o las de rogativas).

La procesión penitencial de las cofradías recibe el nombre de estación de penitencia. Debemos aclarar que el objetivo de las Cofradías al salir a la calle es hacer pública estación de penitencia. La palabra estación significa parada, en este caso se refiere a la parada solemne que hacen al llegar a la catedral, antiguamente a otras iglesias o santuarios. Así entendido el término estación se comprende mejor cuando se habla de las estaciones del Vía Crucis. Estación es pues lo contrario de procesión, que significa “avanzar caminando”. La cofradía procesiona y hace estación.

Fue en la Edad Media cuando la piedad popular amplió el número de procesiones votivas que alcanzaron su punto álgido durante la época barroca, tanto para honrar a los santos como para meditar los aspectos de la pasión. Los riesgos que tienen se refieren a que estas manifestaciones prevalezcan sobre los sacramentos, que quedarían relegados a un segundo plano o a considerar la procesión como el acto culminante de la Liturgia lo cual puede degenerar en convertir la procesión en mero espectáculo o acto folclórico cultural. Para evitar esa mala interpretación se impone una catequesis adecuada sobre el sentido de las procesiones, en un triple sentido: teológico, como sentido de pueblo de Dios en marcha camino de la Jerusalén celeste: litúrgico, procurando que haya representación eclesiástica en la presidencia y con oraciones al inicio y al terminar, portando velas los asistentes; antropológico, poniendo de manifiesto el significado de procesión como camino que se hace juntos participando en el mismo clima de oración.

 


Hoy se cumple un aniversario mas de la muerte del Beato Juan Pablo II

Karol Józef Wojtyła, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 kms. de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. Era el más pequeño de los tres hijos de Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941. Su hermana Olga murió antes de que naciera él.

Fue bautizado por el sacerdote Franciszek Zak el 20 de junio de 1920 en la Iglesia parroquial de Wadowice; a los 9 años hizo la Primera Comunión, y a los 18 recibió la Confirmación. Terminados los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, se matriculó en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro.

Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.

A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia, dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha. Al mismo tiempo, fue uno de los promotores del “Teatro Rapsódico”, también clandestino.

Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en Cracovia el 1 de noviembre de 1946 de manos del Arzobispo Sapieha.

Seguidamente fue enviado a Roma, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, se doctoró en 1948 en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz (Doctrina de fide apud Sanctum Ioannem a Cruce). En aquel período aprovechó sus vacaciones para ejercer el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda.

En 1948 volvió a Polonia, y fue vicario en diversas parroquias de Cracovia y capellán de los universitarios hasta 1951, cuando reanudó sus estudios filosóficos y teológicos. En 1953 presentó en la Universidad Católica de Lublin una tesis titulada “Valoración de la posibilidad de fundar una ética católica sobre la base del sistema ético de Max Scheler”. Después pasó a ser profesor de Teología Moral y Etica Social en el seminario mayor de Cracovia y en la facultad de Teología de Lublin.

El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo titular de Olmi y Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.

El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967, con el título de San Cesareo en Palatio, Diaconía elevada pro illa vice a título presbiteral.

Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-1965), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyła tomó parte en las cinco asambleas del Sínodo de los Obispos anteriores a su pontificado.

Los cardenales reunidos en Cónclave le eligieron Papa el 16 de octubre de 1978. Tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó solemnemente su ministerio petrino como 263 sucesor del Apóstol Pedro. Su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia y ha durado casi 27 años.

Juan Pablo II ejerció su ministerio petrino con incansable espíritu misionero, dedicando todas sus energías, movido por la “sollicitudo omnium Ecclesiarum” y por la caridad abierta a toda la humanidad. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia, y 146 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma, visitó 317 de las 333 parroquias romanas.

Más que todos sus predecesores se encontró con el pueblo de Dios y con los responsables de las naciones: más de 17.600.000 peregrinos participaron en las 1166 Audiencias Generales que se celebran los miércoles. Ese numero no incluye las otras audiencias especiales y las ceremonias religiosas [más de 8 millones de peregrinos durante el Gran Jubileo del año 2000] y los millones de fieles que el Papa encontró durante las visitas pastorales efectuadas en Italia y en el resto del mundo. Hay que recordar también las numerosas personalidades de gobierno con las que se entrevistó durante las 38 visitas oficiales y las 738 audiencias o encuentros con jefes de Estado y 246 audiencias y encuentros con Primeros Ministros.

Su amor a los jóvenes le impulsó a iniciar en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud. En las 19 ediciones de la JMJ celebradas a lo largo de su pontificado se reunieron millones de jóvenes de todo el mundo. Además, su atención hacia la familia se puso de manifiesto con los encuentros mundiales de las familias, inaugurados por él en 1994.

Juan Pablo II promovió el diálogo con los judíos y con los representantes de las demás religiones, convocándolos en varias ocasiones a encuentros de oración por la paz, especialmente en Asís.

Bajo su guía, la Iglesia se acercó al tercer milenio y celebró el Gran Jubileo del año 2000, según las líneas indicadas por él en la carta apostólica Tertio millennio adveniente; y se asomó después a la nueva época, recibiendo sus indicaciones en la carta apostólica Novo millennio ineunte, en la que mostraba a los fieles el camino del tiempo futuro.

Con el Año de la Redención, el Año Mariano y el Año de la Eucaristía, promovió la renovación espiritual de la Iglesia.

Realizó numerosas canonizaciones y beatificaciones para mostrar innumerables ejemplos de santidad de hoy, que sirvieran de estímulo a los hombres de nuestro tiempo: celebró 147 ceremonias de beatificación -en las que proclamó 1338 beatos- y 51 canonizaciones, con un total de 482 santos. Proclamó a santa Teresa del Niño Jesús Doctora de la Iglesia.

Amplió notablemente el Colegio cardenalicio, creando 231 cardenales (más uno “in pectore”, cuyo nombre no se hizo público antes de su muerte) en 9 consistorios. Además, convocó 6 reuniones plenarias del colegio cardenalicio.

Presidió 15 Asambleas del Sínodo de los obispos: 6 generales ordinarias (1980, 1983, 1987, 1990, 1994 y 2001), 1 general extraordinaria (1985) y 8 especiales (1980, 1991, 1994, 1995, 1997, 1998 (2) y 1999).

Entre sus documentos principales se incluyen: 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas.

Promulgó el Catecismo de la Iglesia Católica, a la luz de la Revelación, autorizadamente interpretada por el Concilio Vaticano II. Reformó el Código de Derecho Canónico y el Código de Cánones de las Iglesias Orientales; y reorganizó la Curia Romana.

Publicó también cinco libros como doctor privado: “Cruzando el umbral de la esperanza” (octubre de 1994);”Don y misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal” (noviembre de 1996); “Tríptico romano – Meditaciones”, libro de poesías (marzo de 2003); “¡Levantaos! ¡Vamos!” (mayo de 2004) y “Memoria e identidad” (febrero de 2005).

Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, a las 21.37, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina.

Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro.

El 28 de abril, el Santo Padre Benedicto XVI dispensó del tiempo de cinco años de espera tras la muerte para iniciar la causa de beatificación y canonización de Juan Pablo II. La causa la abrió oficialmente el cardenal Camillo Ruini, vicario general para la diócesis de Roma, el 28 de junio de 2005.

El Papa Benedicto XVI lo beatificó el 1 de mayo de 2011.


PBRO. GONZALO MUÑOZ :CATEQUESIS EN REPRESENTACIONES EN VIVO DURANTE SEMANA SANTA

Pbro. Gonzalo Muñoz

 Hay una tradición desde hace unos 30 años, en que los personajes centrales de la Pasión de Nuestro Señor se hacen representados en vivo, aunque existen imágenes en la Parroquia, pero prácticamente no se utilizan. Ahora todo, incluyendo la procesión de la Virgen de la Soledad es en vivo,  y a propósito, para adelantar, es una procesión que se hace el Vía Lucis, mediante la cual en determinadas estaciones la Virgen conversa con los Apóstoles, básicamente con San Juan, como una Madre que conversa con un amigo o con un pariente para contarle aspectos de su hijo muerto. Naturalmente este dialogo se toma estrictamente del Evangelio: La infancia de Jesús y varios otros aspectos de la vida pública del Señor, como una mamá esta contando como a sido la vida de su hijo.

Este dialogo se ha incluido en los últimos tres años, nosotros lo llamamos Vía Lucis  (Camino de Luz) en vez del Vía Crucis, debido a que es un homenaje a la Virgen María además este tipo de representación ha suscitado una asistencia increíble del pueblo, porque ha gustado esta forma de catequesis. A propósito de Catequesis, ahora mencionamos exactamente los personajes bíblicos los que son, todos ellos, en primer lugar cuidadosamente seleccionados, casi todos pertenecen a la Catequesis o a la Pastoral Juvenil y en algunos casos a la Pastoral Familiar. Ellos deben prepararse adecuadamente, meditando con cuidado el personaje que les corresponde, y se nutren naturalmente del Evangelio y tal vez de otros capítulos de la Biblia que coadyuven a que su representación sea más eficaz y más impactante para el pueblo.

¿Por qué hacer esto de esta manera? En primer lugar, porque estamos en una época en que el color, el movimiento y el sonido ya se han hecho indispensables para catequesis. Entonces ¿qué se pretende con estas procesiones así en vivo? Hacer una representación lo más fiel posible de los pasos centrales de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, no es lo mismo leer, no es lo mismo ver láminas que ver aquella representación vívida, emotiva y más. Lógicamente para poder hacer un trabajo de esa categoría tiene que haber mucho ensayo.

En la Parroquia de San Francisco de Dos Ríos se comienzan los ensayos la primera o la segunda semana de eneros, todos los martes o los jueves, de lo que se podría llamar la representación teatral religiosa pero junto con el ensayo va también una intensa jornada de oración, nunca se comienza o termina el ensayo sin hacer suficiente oración porque no es un simple teatro religioso, es una vivencia de un grupo que lo conforman de 30 y 40 personas; ellos tienen su retiro Espiritual incluso hasta de dos días ya acercándose la Semana Santa, porque se busca un convencimiento absolutamente profundo de que van a representar Santos Misterios de nuestra fe y que tienen que hacerlo de la mejor manera posible.

Finalmente, ¿por qué viene mucha gente de afuera?, como sucede en todas estas parroquias periféricas de la capital, mucha gente de la comunidad se nos va para la playa o para otros sitios y San Francisco de Asís, como ya sabemos, es una comunidad que se ha formado en los últimos veinte años de mucha gente inmigrante, entonces van a ver sus familias, algunos se van a los sitios de recreo, a su vez viene mucha gente y se encuentran una Semana Santa que de alguna manera procura darles un mensaje, transmitirles su alma, podemos agregarle además el hecho también que viene mucho turismo extranjero atraído posiblemente por las representaciones de los últimos años. Creemos que todo el que asista a  Semana Santa, especialmente los días domingo de palmas, jueves, viernes, sábado y domingo de Resurrección, verán representaciones en vivo excepto la procesión del Silencio porque esta no se puede hacer en vivo. El objetivo es que todo el que venga se lleve un mensaje y una buena motivación de manera que la Semana Santa le representa hasta donde podamos alcanzar algún acercamiento a Dios.

Otro aspecto es la parte material la que es difícil porque se invierte mucho dinero en vestuario y en sistemas sónicos y las representaciones dentro del templo. Hay que recordar que el epicentro de todo este trabajo es la dramatización de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, todo eso representa dentro del templo, es un despliegue de trabajo con luces, sonido, vestuario, personajes, artículos decorativos, entre otros,  de manera que sea una verdadera obra de teatro religioso pero con fines eminentemente catequéticos.

Estas representaciones en lugar de perder contenido o impacto se  llega a producir de manera tal la comunicación porque ellos son personajes del pueblo, conocidas y que dan testimonio de trabajo dentro de la iglesia y por eso es que se seleccionan con cuidado. Actúan en una representación Mariana, en una representación de Jesucristo, de Pilatos, de las Santas Mujeres, de los soldados, todo aquello que forma el contexto de la Pasión. Entre las personas que actúan existe un equipo base, pero naturalmente la vida sigue su desarrollo y se producen cambios graduales, porque son ya muchos años y las generaciones cambian.

Acerca de sus orígenes, esta idea fue iniciada por el padre Antonio Fuentes, y se dio debido a una efervescencia en aquellos tiempos en que estaba muy en boga hacer procesiones en vivo. Tómese en cuenta fundamentalmente San Joaquín de Flores, Escazú, y otros sitios de Alajuela y Heredia, hay que tomar en cuenta la tropa de soldados romanos que es una tradición en Cartago Centro y en todas las Parroquias de Cartago. Se debe incluir también Curridabat, y Desamparados. El ejemplo montado por estas parroquias lo que ha hecho es desarrollarse un poco más, en el sentido de que otras comunidades quieren hacerlo pero siempre dentro de esa línea de catequesis, de formación, y llamo la atención de que por nada se llegue a ver como una especie de “show” porque ese irrespeto no se permite en las cosas de Dios y de la Iglesia.

Pueden darse el caso de haber diferencia de opinión en los sacerdotes pero si el Equipo Base de organización de las representaciones mantiene su mística, es muy difícil que esta labor se caiga por alguna incomprensión. La Iglesia sigue buscando nuevos métodos para evangelizar, como es la última tecnología. Publicado por la EUNA en el libro: Semana Santa: una visión de fe,   autoría de Mynor Esquivel y Sergio Barrantes, 2002                                                         


P. Munguia: “Mi opinión sobre la representación en vivo de los Misterios de Semana Santa”


Pbro. Víctor Hugo Munguía

Canónigo Cabildo Metropolitano

SI Catedral Metropolitana 

 

Nunca me han gustado las “procesiones en vivo” que se hacen en Costa Rica, porque he tenido la ocasión de verlas muy a menudo,  y he experimentado que se convierten en espectáculo mal montado, que da más lugar a la hilaridad y al chiste que a la devoción y a la contemplación de los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Me explico:

  • Los actores que salen a hacer los papeles de los personajes bíblicos no son artistas, ni tienen por qué serlo, y entonces salen a relucir expresiones artificiales (y a veces hasta vulgares), gestos inapropiados, como la recitación llorada de párrafos ininteligibles, y la improvisación de actuaciones que lejos de representar la escena bíblica, la convierten en ridículo. Tengo en mi haber no pocas anécdotas en este sentido, que no puedo contar por la vulgaridad de su lenguaje.
  • La pretendida presentación de la historia de los acontecimientos más bien se sale de lo verosímil para dar lugar a imaginaciones salidas de no sé dónde. Baste como ejemplo: El dato de llevar un gran perro a la procesión, ya que se supone que el Cirineo venía acompañado de un perro, o baste como ejemplo el texto de las recitaciones que ponen en la boca de las “mujeres bíblicas”, que normalmente es una recitación vieja que nadie entiende y que nadie oye.
  • Se pretende con las procesiones rezar un “Vía Crucis”,  he notado que las representaciones en vivo no permiten al pueblo caminar en procesión, sino ser espectador de los que hacen otros, y hasta constaté en Cartago que mucha gente no pone atención a las predicaciones de Fray Isidoro de Mezquiriz en cada estación.

Tengo la ligera impresión de que las procesiones con imágenes podrían permitir a la gente distraerse menos, ver las procesiones y caminarlas con más devoción y evitar los ridículos en que se cae tratando, sin poder, de ser actores profesionales sin serlo.

 

PROCESIONES CON IMÁGENES

 

Para mi concepto las procesiones con imágenes vienen a marcar  una diferencia sustancial –en relación con las que explique anteriormente– pues mirar un Nazareno tallada en Guatemala, una Virgen de la Soledad o Dolorosa traída de Sevilla o bien, de “santeros” costarricenses. Esto da por sí un gran respeto.

Imagínese que en España y otros países, las procesiones con imágenes son vistas y aplaudidas no solo por católicos sino también por personas de otras nominaciones quienes asisten no solo por ver sino con un gran fervor.

Recordemos que nuestro pueblo es muy respetuoso de las imágenes pues las venera con gran fe, sin embargo, no sucede lo mismo con las escenificadas en Alemania donde son admiradas por su profesionalismo y devoción.

Para finalizar quiero instar al pueblo católico de nuestro país a que se una con fe y devoción en cada una de las actividades de la Semana Santa, pero ante todo, que nos hagamos presentes en cada una de las liturgias que son el acto principal de esta celebración, pues las procesiones son –a mi concepto– un complemento. Publicado por la EUNA en el libro: Semana Santa: una visión de fe,   autoría de Mynor Esquivel y Sergio Barrantes, 2002                                                         

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


San Pablo de Heredia: Hermoso Santo Sepulcro

A la distancia se observa una luz que egresa de un sarcófago de Cristal  ( en hombros de la Orden del Santo Sepulcro ) en que yace Jesús inerte,  que según los vecinos  de la localidad fue tallado escultores  Juan Rafael Chacón, Víctor Bermúdez y Guillermo López para que tallaran una urna funeraria con ciertas características  y, a su vez, un Cristo Yacente.

Para José María Junco, compilador religioso, esta urna mandada a tallar en la segunda mitad del Siglo XX presenta  bellas filigranas en oro talladas sobre la base de cedro dorada que tiene, asimismo presenta cuatro Ángeles completos y no solo de rostro que custodian  no a los costados de la urna sino sobre ella .

“Imagínese que este  sepulcro tiene también cuatro niñas – una en cada costado – y como sucede en todas las academias de escultura religiosa  se utilizó como modelo a una persona y en este caso en particular fue una pequeña a quien se le había muerto su abuelita, por ello, vemos esa expresión de dolor tan acentuada y las manos recogidas en señal de penitencia”, agregó al tiempo que señaló que no son los angeles originales y que fueron realizados por Arte Sacro La Inmaculada.

Además, añadió que dentro del sepulcro transparente hay  sábanas de lino más fino, blancas como la  nieve y salpicadas de guarias moradas  que adornanla Semana Santa“

La misma presenta en sus costados anagramas, los que son considerados por el analista Francesco Di Palma Hernández, de la siguiente manera:

  • Un Pelícano: “Es el Símbolo Eucarístico y dela Entrega de Nuestro Señor Jesucristo. Recoge, además, la creencia de que esta ave alimentaba a sus crías con su propia sangre que extraía de su pecho con el pico. Es el sacrificio”
  • Corona de Espinas: Significa el sarcasmo de que fue objeto Nuestro Señor Jesucristo al ser coronado de espinas y vendados sus ojos. Es el símbolo del Rey de Reyes. Según Isaías, el profeta mesiánico por excelencia escribió:  “¿ Quién podría creer la noticia que recibimos?. Y, la obra de Yahvé, ¿a quién se la reveló? Este ha crecido ante Dios como un retoño, como raíz en tierra seca. No tenia gracia ni belleza para que nos fijáramos en él, ni era simpático para que pudiéramos apreciarlo. Despreciado y tenido como la basura, como varón de dolores y familiarizado con el sufrimiento semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, estaba despreciado y no hemos hecho caso de él. Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba”
  • Tres clavos y un martillo: “Recuerdan las llagas de pies, manos y costado que tuvo El Mesías y el martillo forma una Cruz”
  • ØEl Cordero: “Es un animal noble, humilde, entregado, que se da al abandono. Aquí se debe retrotraer a  las palabras del Profeta Isaías: “Fue tratado como culpable a causa de nuestras rebeldías y aplastado por nuestros pecados. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados. Todos andábamos como ovejas errantes, cada cual seguía su propio camino. Y,  Yahvé descargó sobre él la culpa de todos nosotros la culpa de todos nosotros. Fue maltratado y él se humilló y no dijo nada, fue llevado cuál cordero al matadero, como una oveja que permanece muda cuando la esquilan”. 

Ante la gran solemne procesión del Viernes Santo, donde el dolor y la esperanza se encuentran y ante la belleza de la imagen no queda nada más un pensamiento: Duerme Divino Nazareno, que la gloria de la resurrección llegará pronto.

 


Solemnidad en el Santo Entierro en San Pablo de Heredia

Reportaje: Mynor Esquivel 

Suntuosidad y Solemnidad. Fe y Devoción. Participación comunitaria y entrega al amor cristiano por medio de la expresión artística. Así podría resumirse la Procesión del Santo Entierro – el Viernes Santo – en horas de la noche organizada por la Parroquia San Pablo Apóstol en Heredia.

A criterio de  José María Junco, esta es la Procesión – en lo que a Santo Entierro se refiere – que reviste una gran mayor solemnidad en el ámbito nacional no solo por la belleza de las imágenes sino del trabajo que hace cada uno de sus vecinos en las calles, las que lucen preciosos altares en los que iluminación y decoración se conjugan. “ En esta actividad la   comunidad se esmera por satisfacer la demanda del buen gusto de – al menos – tres mil personas que provienen de otras comunidades  a admirar este signo externo  de la Semana Santa”, añadió Junco.

La Procesión es encabeza por un grupo de monaguillos que portan las tradicionales matracas así como la Cruz Alta, los ciriales y el incienso. Luego, le cortejan las damas bíblicas  interpretadas por el Grupo de la Pastoral Juvenil y las Siete Palabras por un grupo de niñas del Programa de Catequesis.

A la distancia se observa una luz que egresa de un sarcófago de Cristal  ( en hombros de la Orden del Santo Sepulcro ) en que yace Jesús inerte,  que según los vecinos  de la localidad fue tallado escultores  Juan Rafael Chacón, Víctor Bermúdez y Guillermo López para que tallaran una urna funeraria con ciertas características  y, a su vez, un Cristo Yacente.

Para José María Junco, compilador religioso, esta urna mandada a tallar en la segunda mitad del Siglo XX presenta  bellas filigranas en oro talladas sobre la base de cedro dorada que tiene, asimismo presenta cuatro Ángeles completos y no solo de rostro que custodian  no a los costados de la urna sino sobre ella .

“Imagínese que este  sepulcro tiene también cuatro niñas – una en cada costado – y como sucede en todas las academias de escultura religiosa  se utilizó como modelo a una persona y en este caso en particular fue una pequeña a quien se le había muerto su abuelita, por ello, vemos esa expresión de dolor tan acentuada y las manos recogidas en señal de penitencia”, agregó al tiempo que señaló que no son los angeles originales y que fueron realizados por Arte Sacro La Inmaculada.

Además, añadió que dentro del sepulcro transparente hay  sábanas de lino más fino, blancas como la  nieve y salpicadas de guarias moradas  que adornanla Semana Santa“

La misma presenta en sus costados anagramas, los que son considerados por el analista Francesco Di Palma Hernández, de la siguiente manera:

  • Un Pelícano: “Es el Símbolo Eucarístico y dela Entrega de Nuestro Señor Jesucristo. Recoge, además, la creencia de que esta ave alimentaba a sus crías con su propia sangre que extraía de su pecho con el pico. Es el sacrificio”
  • Corona de Espinas: Significa el sarcasmo de que fue objeto Nuestro Señor Jesucristo al ser coronado de espinas y vendados sus ojos. Es el símbolo del Rey de Reyes. Según Isaías, el profeta mesiánico por excelencia escribió:  “¿ Quién podría creer la noticia que recibimos?. Y, la obra de Yahvé, ¿a quién se la reveló? Este ha crecido ante Dios como un retoño, como raíz en tierra seca. No tenia gracia ni belleza para que nos fijáramos en él, ni era simpático para que pudiéramos apreciarlo. Despreciado y tenido como la basura, como varón de dolores y familiarizado con el sufrimiento semejante a aquellos a los que se les vuelve la cara, estaba despreciado y no hemos hecho caso de él. Sin embargo, eran nuestras dolencias las que él llevaba”
  • Tres clavos y un martillo: “Recuerdan las llagas de pies, manos y costado que tuvo El Mesías y el martillo forma una Cruz”
  • ØEl Cordero: “Es un animal noble, humilde, entregado, que se da al abandono. Aquí se debe retrotraer a  las palabras del Profeta Isaías: “Fue tratado como culpable a causa de nuestras rebeldías y aplastado por nuestros pecados. El soportó el castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados. Todos andábamos como ovejas errantes, cada cual seguía su propio camino. Y,  Yahvé descargó sobre él la culpa de todos nosotros la culpa de todos nosotros. Fue maltratado y él se humilló y no dijo nada, fue llevado cuál cordero al matadero, como una oveja que permanece muda cuando la esquilan”.

Posterior al Sepulcro se denota un hermoso palio a la distancia. Este cubre la Santa imagen de la Regina Martyrum.

Imagen de vestir de escuela Andaluza de escultor desconocido. En 1914 la señora Catalina López de Socarrás, de nacionalidad española (Canarias), ingreso al país con una hermosa talla de la Virgen de los Dolores, siendo que se le rendía culto en un pequeño Oratorio propiedad de la familia Socarrás López que se ubicaba en la localidad de San Pedro de Montes de Oca. Esta imagen siempre se mantuvo bajo la protección de la citada familia siendo sus actuales custodios la famila Di Palma Socarrás.

Descripción de la talla.

Imagen de candelero, de vestir de la Virgen de la Soledad bajo la advocación de “Nuestra Señora de la Soledad Regina Martyrum”, conocida como “Régina”, “Régina Mártyrum” o “Reina de los Mártires”. La cabeza y manos fueron confeccionadas en madera. Se uso la técnica de policromía del siglo XVIII en la cara y manos para darle mayor realismo. Su tez es morena simulando una mujer morisca, pintada al óleo llevando claro oscuro y sombreado con veladuras hechas a mano.Posee dos juegos de manos, unas abiertas y otras entrelazadas. Posee ojos color azules de cristal checoslovaco empañados con lágrimas de cristal de Murano.La imagen mira de frente levemente inclinada hacia abajo. Su ajuar es de reina española, vestida a la usanza sevillana. Usa corona Imperial. Fue restaurada por el maestro José María Junco. Mide de la peana a la cabeza 180 cm y con corona imperial 190 cm.

La imagen posee un rico patrimonio cuyas sayas y mantos están bordados en hilo de oro y siendo en la actualidad uno de los ajuares más hermosos del país, por su simplicidad en su diseño y por la calidad de los mismos. Luce además, una rica Diadema confeccionada en plata de ley y con baño de oro de aproximadamente 45 cm de ancho con incrustaciones de piedras preciosas, elaborado en los años 60 por Industrias Orfebres Del Valle y restaurada en el año 2009, por el Orfebre Silvano Quirós.

Asimismo luce en su pecho un corazón atravesado por una daga elaborado en plata de ley y baño de oro realizado en los talleres Del Valle. Se le colocan en sus manos hermosos rosarios de plata y perlas de Mallorca color blanco y negro, así como medallas en plata en su pecho, con el rostro de la Esperanza Macarena de Sevilla y dos rosarios de cuencas color negro enviados desde la Basílica de la Esperanza Macarena para ser colocados en las manos de nuestra Amantísima Titular.

PASO PALIO REGINA MARTYRUM

Esta sagrada Imagen hace su abandono extramuros en un Paso Palio, rodeado de un hermoso exorno floral, predominando el color blanco y siendo rematado en su frente con hermosas orquídeas color morado.

Para cerrar la procesión viene las sacras imágenes de los apóstoles Pedro y Pablo.


DOMINGO DE PASCUAS POR LUIS DOBLES SEGREDA

Texto cortesia: Pbro. Manuel Quesada y Prof. Alexz Carballo

Fotografia: Mynor Esquivel 

El Resucitado.–Judas Iscariote

El panorama de mi linda y devota ciudad de Heredia ha cambiado de la noche al día: los trajes negros que ayer acompañaron la Procesión del Silencio han vuelto al fondo de los viejos cofres coloniales de las abuelas, olorosos a palma bendita, o a los charolados roperillos de las nietas, olientes a reseda. Han sido aplanchados de nuevo los trajes vistosos de gasas ligeras y colores brillantes: muy rojos, muy azules, a grandes rayas amarillas o con alegres flores estampadas.

El contraste es brusco, y por lo mismo notorio y atrayente.

Las caras serias y entristecidas que la víspera parecían llorar conmovidas por los tres clavos y la corona de espinas, se mueven ahora a riza y jolgorio y se iluminan de alegría.

La misma Iglesia ha olvidado toda la austeridad solemne de la Semana Santa en un decir amén y ha descolgados sus enlutados cortinajes y los velos morados para amanecer de todo trapo enflorado y decorado con derroche de luz y de colores, como una novia campesina. Callaron en las altas torres las solemnes quejas de las matracas cavernosas y bajan de ellas, como bandadas de golondrinas, los ágiles timbres de las campanas argentinas, agitando ese amanecer que apenas clarea tras de los montes del oriente. Con los pocos días de no oírlas, nos parece que suenan más alegres ahora y más bullangueras, que repican más de prisa, que sus copas se vuelcan más ágiles y sus Badajoz golpean con mayor diligencia.

Han pasado los días de las oraciones y de las penitencias y de los ayunos. Han enmudecido los púlpitos desde los cuales temblaron las voces de los sacerdotes condenando el pecado y llamando al arrepentimiento. Ahora son los coros los que se llenas de cantos pascuales y de músicas luminosas.

Desde el atrio de la Parroquia, y en el Parque Central,  se queman cohetes de luces y estallan bombas de trueno. La cuadra entera está cercada por un cordón de petardos y buscapiés que van reventando uno tras otro, seguidamente, ruidosamente, sin solución de continuidad, pero alternados con enormes bombetas cada veinte varas. ¿Y cómo no llenarse de júbilo y estallar de alegría si el Señor ha resucitado y radiante pasea esta madrugada por todas las calles de la ciudad mostrando su gloriosa belleza?.

Las tres Marías, que habían venido con Él desde Galilea y siguieron, con amor infinito, toda la tragedia del Gólgota, fueron vueltas a la ciudad y reposaron el sábado, conforme al mandamiento y, en este primer día de la semana, muy en la madrugada, cuando apenas apuntaban los primeros claros del alba, han vuelto al sepulcro de Arimathea trayendo ungüentos y drogas aromáticas.

 

Su maravilla ha sido grande, y su asombro más todavía, porque hallaron revuelta la piedra pesada que cerraba el Sepulcro y, entrando en él, no hallaron cuerpo alguno.

Y aconteció que estando ellas espantadas de cuanto sus ojos presenciaban, se pararon junto a ellas dos varones apuestos, con vestiduras blancas iluminadas por una luz extraña.

Y, como ellas se llenasen de temor y bajasen el rostro a tierra, ellos les hablaron:

–¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? Que no está aquí, mas ha resucitado. Acordaos lo que habló cuando aun estaba en Galilea, diciendo:

–Es menester que el Hijo del Hombre sea entregado a manos de hombres pecadores y sea crucificado y resucite en un tercer día. Entonces ellas notaron que sobre las espaldas de esos mancebos les nacían alas y entendieron que eran ángeles. Y volvieron del Sepulcro dando voces y pregonando las nuevas de todas estas cosas.

Y así lo dijeron a los Once Apóstoles. Pero a ellos les parecieron como locura  las palabras de ellas y no las creyeron, Y dos de ellos tomaron el camino de Emaús que es ciudad que está a sesenta estadios de Jerusalén.

Esta es la alegría que la ciudad celebra en esta madrugada brillante. La Banda Militar, vestida de gran gala, con pompones de pluma, y a paso marcial, recorre la ciudad entera despertando a los vecinos con pasa-calles ruidosos y con alegría inaudita para darles la buena nueva.

¡Oh ciudad descreída! No os dais cuenta de que Simón Pedro, de descreído pescador de Cafarnaum, lleno de desconfianza fue a indagar con sus ojos y solo encontró los lienzos desparramados dentro del alveolo de la roca.

Ciudad loca que vas por el mismo camino que conduce a Emaús, a sesenta estadios de Jerusalén, hablando de todas las cosas que han acontecido y murmurando de vuestros vecinos y debatiendo de vuestros negocios sin creer que el Señor ha resucitado.

¡Oh insensatos y tardos de corazón! ¿No era bastantes que el Cristo padeciera cuanto le visteis padecer, sino que todavía dudáis? Flacos sois y sordos sois. ¿Qué esperáis para los ojos? ¿No sentíais acaso que os ardía el corazón mientras os acompañáis, sin que lo adivinaseis en ese camino de Emaús? El os dirá siempre su mejor palabra: La paz sea con vosotros.

No os maravilléis entonces, ni penséis que veis cosas de ilusión.

El os dice: Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy. Palpad y ved que el espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

Pescadores y pescadoras de mi devota ciudad de Heredia, dadle a ese peregrino de Emaús vuestro pez asado y un panal de miel para que se cumpla la Ley que está escrita y la voz de los profetas y el canto de los Salmos.

La ciudad está también afanada en otro afán, pero mundano y de menuda importancia. Quiere quemar la efigie de Judas de Karioth para vengar con eso su traición al Maestro. ¿Por qué cebarse en ese pobre hombre, instrumento inconsciente de lo que tenía que suceder y no os castigáis vosotros mismos que todos los días, y con plena conciencia, traicionáis al Maestro que decís adorar?

La noche anterior a este Domingo Pascual, todas las gentes mozas y alegres de la ciudad recorren las calles paseando un muñecote de trapos, relleno con paja y con petardos.

Cabalga a la jineta sobre un caballo matalón y triste, empujado por la multitud. Se balancea sobre su lomo, casi hasta caer, y no cayendo por milagro de los brazos alegres de la muchacha que lo sostiene.

Y, cuando entra bien la noche y son horas altas, se distribuyen en pequeñas patrullas, por todo el ancho de la ciudad, los más fogosos y alborotadores de ellos.

Allí van al frente Memo Sáenz, el apuesto mancebo lleno de ingenio y Víctor Dobles, el inquieto barbero que más sabe historia de maravillas y Andrés Balmaceda, el orfebre habilidoso que trabaja una hora para divertirse veintitrés, Allí van Concho Morales, el más valiente y Agustín Gutiérrez, el más pendenciero y va toda la muchedumbre alegre de tras de ellos, registrando la ciudad y husmeando todos sus rincones.

¿Qué registran? ¿Qué cosas buscan?.Todo mueble, todo utensilio, todo trasto, toda cosa que sea posible desplazar. Unos traen aquellas bancas de cedro tallado con que los abuelos decoraban sus corredores coloniales. Otros traen los rótulos volados en que los dentistas y médicos anunciaban sus consultas. Aquellos vienen arreando unos terneros, estos otros traen un caballejo desvalido. Estos robaron unos patos y aquellos una jaba de gallinas. Y arados viejos y picos y palas de labriegos y serruchos y martillos de carpinteros y artesas de algún camastro de hotelillo pobre y albardas de las caballerizas.

Aquellos locos echan los bofes arrastrando carretas vacías o rodando los viejos morteros en que pilaban el café del gasto familiar.

Los directores de este movimiento están acuartelados en la amplia casona de don Paulino Ortiz, que fue Cárcel Vieja y se ubicaba donde hoy esta el Teatro Astral.

Allí tienen garrafas de ron y frascos de mistela y acemitas de pan moreno, y canastos de polvorones y bizcotelas y cestas de tamales y, al lado, racimos de cohetes y pelotas de bombas y manojos de cachinflines.

Desde ese cuartel general dan sus órdenes los coroneles del desorden.

La policía consiente y ampara a los truhanes que esa noche tienen patente de corso. Los vecinos se hacen de la vista gorda y uno que otro arma pequeñas camorras que paran en rechiflas y resultan inútiles.

Y todo ese río de tarantines y trebejos va a asentarse a la Plaza del Carmen formando altas pirámides.

La madrugada les sorprendía bebidos de ron, roncos de gritar, cansados de dar trotes y todavía en carreras y ajetreos.

Entonces, apenas pasada la ceremonia religiosa, y entrada ya la procesión del Resucitado, venía el remate.

Cada dueño tenía que presentarse a reclamar personalmente sus tarantines y sus animalejos y le caía encima la cuchufleta hiriente y el chiste burlón y le sucedía la risa de los vagabundos salteadores a los que se unían  hasta los más austeros patricios, riendo debajo de las barbas.

Y ¡ay! Del que no reclamase allí mismo, y en persona. Lo que le era propio, porque se verificaba el remate a favor del hospital.

Luego uno de buena voz, desde una mesa que hacía de tribuna, leía el testamento de Judas. Era el tal una hoja de chistes, escritos en malos versos por contribución de todos los poetas y poetastros callejeros.

Cada uno ponía su sal y su pimienta y a veces resultaban verdaderos golpes de ingenio o de malacrianza.

La memoria recogió algunos inocentes pasatiempos como éste, a un gobernador cara-agria que no saludaba nunca:

“Yo mi sombrero francés

le dejo al Gobernador

por ser un hombre cortés,

Amable y saludable”.

Otras con un poco más de intención, mordían a un sacerdote medio alegre que había abierto una escuelita de canto cristiano:

 

“Dicen que el Párroco nuevo

es hombre de tanto rango

que ha abierto una escolanía

Para dar clases de tango”.

Otras tenían tamaña ponzoña escondida y eran crueles como serpientes:

 

“Nadie conoce razón,

ni se lo puede explicar,

por qué a un señor diputado

Lo llaman hoy PUTIFAR”.

Y leído el testamento, que traía a veces cola de palo y trompadas y verificado el remate, que a veces aparejaba disgustos, y entre el gentío regocijado que reía y la paciencia casi agotada de quienes recogían su banca o su cochinillo, escapaban éstos dando tumbos contra la multitud para salir a flote mar de regocijo oleando en risas.

Entonces, como número final, se llevaba a media plaza el muñeco de trapo y se le enjuiciaba por traidor, acusándolo en una filípica disparatera, y se le encendía la mecha para que se quemase aquella cabeza llena de triquitraques y aquella panza henchida de bombas, para que purgase así su crimen quién vendió al amigo y acarició, codicioso, las treinta monedas de la venta. Porque, aun hablando Jesús vino Judas, el de Karioth, que era uno de los Doce, y con él una compañía de espadas y palos de parte de los Príncipes de los Sacerdotes y de los escribas. Y el que le entregaba había dado señal común diciendo: al que yo besare, aquél es. Prendedle y llevadle con seguridad. Y recibió un bolso con treinta denarios.

Pero viendo Judas que su Maestro era condenado y muerto en cruz, arrepentido tardíamente, tornó las treinta argénteos a los Príncipes de los Sacerdotes, diciendo: Pequé vendiendo la sangre inocente, y arrojando los argénteos en el templo, se apartó y, apenas ido, se ahorcó. Para ahorcarlo en efigie y en espíritu se ha reunido la ciudad y está alegre y regocijada porque así castiga la traición y termina si SEMANA SANTA con esta nota de pública vindicta, para que no lo olviden, ni lo echen en saco roto cuantos esto leyeren y aquellos vieren.

 

“Y hay también otras muchas cosas

que hizo Jesús, que si se escribiesen

cada una por sí, ni aun en el mundo

pienso que cabrían los libros que se

Habrían de escribir. Amén”. –San Juan   Cap. XXI. Vers.25.

 

 

 

 

 

 

 


Sabado Santo por Luis Dobles Segreda

Texto cortesia: Pbro. Manuel Quesada y Prof. Alexz Carballo

Fotografia: Mynor Esquivel 

Las Tres Marías

Han terminado ya las pompas de la Semana Santa.

Ya no hay ángeles de anchas alas blancas paseando sobre andas, adornadas con flores y con palmas.

Las gentes que de cantones lejanos vinieron a congestionar la ciudad y a lucir estrenos, ya tomaron de nuevo los polvorosos caminos buscando el alero hogareño.

Las imágenes de los santos están de nuevo quietas en sus hornacinas, o enmarcadas en sus altares.

Los devotos han suspendido sus largos y pacientes rezos y el templo está enmudecido.

No lo suben de rodillas los que ayer rezaban vía crucis, ni lo iluminan los millares de velas que ponían las mujeres en los candelabros del Viernes.

El comercio ha abierto otra vez sus puertas cerradas y las gentes han vuelto al cotidiano ajetreo de lo tuyo y de lo mío.

Este es un día intermedio entre el gran dolor del Viernes Santo y la alegría del Domingo Pascual. Va encajonado entre la gran solemnidad del Santo Entierro y la alborada bulliciosa del Resucitado.

Pero todavía la ciudad está de duelo y los trajes enlutados abundan en todas las calles.

Las matracas tartamudean desde las altas torres y las carracas les hacen coro para darles mayor prestigio.

Llaman al os fieles para el rosario de la noche, mientras duermen todavía las campanas que han silenciado sus lenguas de bronce.

Solitarias y vestidas de luto están en la Parroquia las imágenes de María, la madre atormentada, y de Juan, el hijo dilecto.

Y como vio Jesús a su Madre y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice a su Madre: Mujer he ahí a tu hijo. Después dice al discípulo: He ahí a tu Madre.

Esta noche van a trasladarse a su retiro en la Iglesia del Carmen y ese traslado melancólico y lento es la famosa procesión del Silencio.

No hay música en este desfile nocturno, casi únicamente femenino.

Va silencioso, dolorido, iluminado apenas por unas cuantas farolas izadas sobre astas y entre las cuales parpadean y se derriten las velas de cera. Es una procesión triste y desteñida pero que llega hasta el fondo del corazón. Es fúnebre, es lenta, es doliente.

Sólo tres niñas de la ciudad participan en ella jugando el rol de las Tres Marías.

Vestidas de negro llevan en sus manos, una la corona d espinas que le pusieron a Jesús en el Pretorio. Otra la esponja con que le dieron a beber hiel y vinagre y otra los clavos con que sujetaron a la cruz las carnes atormentadas del crucificado de Nazareth.

Estas Tres Marías son: María Salomé, María, esposa de Cleofás y María Magdala.

Ellas le habían seguido desde Galilea, a lo largo de los caminos polvorosos y bajo los soles caliginosos. Y con él llegaron hasta el pie de la cruz, en el monte de las calaveras y estuvieron cosidas a él presenciando el horrendo crimen.

Y allí se postraron hasta que Josef de Arimathea, senador noble, vino y pidió a Pilatos el cuerpo de Jesús.

Y Pilatos se maravilló de que ya fuese muerto y haciendo venir al centurión, preguntóle si era ya muerto.  Y enterado del centurión, dio el cuerpo a Josef.

Estas nobles y silenciosas Marías, leales a Jesús, compraron drogas aromáticas para venir a ungirle y dispusieron sus manos afanosas para arropar su cuerpo en una sábana y ayudaron a situarle en un sepulcro que estaba cavado en una peña, y revolvieron una piedra grande para cubrir la entrada.

“El hueco oscuro y triste,

con luz de eternidad,

donde ha llorado tanto

La flaca humanidad.

La cavidad desnuda,

Que ocupara tres días

El Maestro de los maestros

De las filosofías”.

Esta de acá es María de Salomé, esposa de Zebedeo, madre de Juan y de Jacobo. Ella ha seguido a Jesús abstraída y absorta en sus prédicas y encantada de repetir a otros las parábolas de Jesús de que ella se siente como si fuera dueña.

Zebedeo es indiferente a estas nuevas doctrinas que le parecen cosa imposible de vivir en lo real. Pero Salomé no piensa en esta vida sino en la vida eterna donde todo es hacedero.

Y mientras Zebedeo habla del camello que comprara en la última feria, y corta el queso de su cabra recién parida, Salomé empuja a sus hijos tras las huellas del Maestro, iluminada por el dolor y el renunciamiento.

Ella ha vivido el milagro de Bethsaida cuando un rosal muerto por la secana fue mirado con ojos de piedad por el pálido Rabí y empezó de nuevo a florecer y a llenarse de hojas, como sí fuese recién sembrado.

Ella supo también, porque Pedro se lo ha referido, que en Betfagué maldijo una higuera y de inmediato secóse toda en sus hojas y en sus tallos para nunca más dar fruto.

Por eso se allegó al Maestro cuando subía hacia Jerusalén con sus dos hijos apretados bajo sus brazos.

Y Jesús la miró larga y dulcemente porque sabía cuanta lucha tenía aquella buena mujer para desprenderse de aquellos dos hombres nacidos de su entraña, hijos de Zebedeo. Y entonces le dijo: ¿Qué quieres mujer?

Y díjole ella: Di que estos mis dos hijos se sienten en tu reino, uno a tu diestra y otro a la siniestra. Y respondiendo Jesús dijo: No sabéis lo que demandáis. Podéis beber el cáliz que yo tengo de beber? Y con el bautismo, con que yo soy bautizado, ser bautizados? Dicenle: Podemos. Y díceles: Beberéis bien mi cáliz y con el bautismo, con que yo soy bautizado, seréis bautizados, pero el asentar a mi diestra y a mi siniestra no es mío darlo, pero será de aquellos a los cuales lo tiene aparejado mi Padre.

Y oyendo esto los diez se indignaron de los dos hermanos; y llamándolos Jesús dijo: Ya sabéis que los príncipes de las gentes se enseñorean, y los que son grandes se apoderan de ellas. No será de esta manera entre vosotros y el que querrá ser primero, sea vuestro siervo; así como el hijo del hombre no vino a ser servido sino a servir y a dar su ánima en rescate por muchos”.

Esta otra de más allá es María, esposa de Cleofás, el anciano achacoso de barbas blancas que, encorvado sobre su bordón apenas puede tomar el sol en las callejas de su huerto en Genezareth.

Sentado en un banco de olivo trabaja las sandalias de su esposa con la piel de cordero que él mismo ha curtido, y su barba luenga de patriarca, blanca como el vellón de los corderillos, se agita con el viento salobre que llega de lejos.

Sus ojos apagados se llenan de luz, siempre que la cabellera, negra y matosa de María, perfumada de ungüentos, cae sobre sus hombros para acariciarle.

El buen viejo es hermano de Josef, el carpintero de Nazareth que vio hincharse el vientre de su esposa con el fruto del Espíritu Santo.

Esta María, mujer de Cleofás, ha oído las palabras del Maestro y le ha entregado el más rico presente: sus hijos Judas y Santiago.

Judas es fuerte y andariego y sus piernas vellosas soportan las grandes jornadas por los caminos llenos de arena y riscos, tendidos entre los pueblos donde Jesús va predicando. Santiago es flébil, como una caña y su palidez de cirio hace temer a su madre, pero ella junta sus manos y exclama: Jesús lo ha llamado y han de estar a su vera. Si les faltaran fuerzas en las piernas, hay abundancia de ella en el corazón.

Para eso se quedan en casa, con ella y con el viejo Cleofás, sus otros dos mancebos: Simón y Josef, que son fuertes como los bueyes que arrean sobre la tierra de su heredad.

Ellos trabajaran por los que siguen con el Maestro su camino de renunciamiento.

Jesús ha dicho: “Aquel que dejase padre y madre, mujer, hijos y hacienda por seguirme, recibirá ciento por uno y poseerá la vida eterna.”.

El Maestro pasará esta tarde por Bethsaida  y los tres: María de Cleofás y sus hijos labradores: Simón y Josef, fuéronse alejando hacia Bethsaida para oír al Señor y ver a sus hermanos Santiago y Judas, que ya estaban consagrados a su servicio de apostolado.

En la tarde María regresó y Cleofás se adelantó, tembloroso y tardo, para recibirla y le cogió la cabeza entre sus brazos sarmentosos para besarle la frente.

¿Dónde están los mancebos?, preguntó, y María limpióse los ojos con la manga de su sayo y díjole:

Ya no han de volver Simón y Josef, hánse quedado también al servicio del Señor.

\los hemos perdido nosotros, pero no por causa de muerte, sino de vida porque los ha ganado el Maestro. Cuatro son ya los hijos que hemos dado a la tropa de Jesús y si seis tuviera seis varíale dado.

Cleofás suspiró profundamente entristecido, como si quisiese absorber el aire tibio en que todavía estaba fresco el aroma de mocedad de sus hijos idos, y dio asentimiento.

Quedóse esa tarde mirando la vereda por la que se fueron y, cuando entró la noche, cerró la puerta de su casona con esta oración en los labios tostados: Alabado sea Dios.

Estando Jesús en Bethania, en casa de Simón el Leproso y asentado a la mesa, vino una mujer, bella como ninguna otra lo fuera, con ojos de infinita pasión y cabellera negra y ondulante como una cascada de ébanos.

Bajo los pliegues de su túnica, temblaron como palomas asustadas, las maduras maznas de sus senos.

Esta es María venida de Magdala, dijeron las gentes. Y como la cena fuese ya acabada, llegó sosteniendo una ánfora de alabastro llena de ungüento de espique, de mucho valimiento y lo derramó sobre la rubia cabeza del Rabí. Y enjugóle también los pies con la seda de su cabellera. Rompió luego el cántaro y toda la sala se llenó de fragancia y las ropas de todos se saturaron de ella.

Judas, que era el tesorero del grupo de los Apóstoles, acercóse a mirar el bálsamo derramado y el ánfora rota y, pensando congraciarse con el Maestro, que hacía botos de pobreza, enojóse dentro de sí y comenzó a decir:

¿Para qué se ha hecho esta perdición? Mas de una libra de ungüento se ha derramado y bien pudiera ser vendido por más de trescientos denarios y dado a los pobres.

Juan, el Preferido, hijo de María Salomé, miró a Judas con enojo de descontento y los labios de Magdalena se plegaron en un gesto de repugnancia y, alzándose de hombros, se dio vuelta rápida, mostrándole sus magníficas caderas y el limpio blancos de sus dientes.

Jesús que miraba todo esto, habló diciendo:

Judas, Judas, ¿Por qué das pesadumbre a esta buena mujer? Buena obra ha de cierto obrado en mí, porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros y a mí me perderéis en breve.

¿No ves que esas manos que han hecho ternura en mí, se adelantan a ungir mi cuerpo para el sepulcro?

Estas tres mujeres, fuertes en el dolor, abnegadas en la dación y leales hasta la muerte con el Maestro, son las que, llorando, llegaron hasta el pie del madero y allí permanecieron postradas, sin contar horas. Sobre sus nobles cabezas llovieron las gotas de sangre del Rey de los Judíos, herido por tantos golpes y destrozado por Longino.

Ellas pusieron sus labios sobre los pies traspasados por el tremendo clavo y bebieron en esa fuente de humildad el divino licor, como un vino de eternidad.

Tomad y bebed que esta es mi sangre, en espíritu y en verdad.

 

 

 

 

 


Viernes Santo por Luis Dobles Segreda

Texto cortesia: Pbro. Manuel Quesada y Prof. Alexz Carballo

Fotografia: Mynor Esquivel 

Es la hora sexta, el sol caldea el ancho valle de Sickem con sus campos labrantíos, recién heridos por el arado y ahora oleantes de mies rubia. Los frondosos terebintos protegen los hilos dulces y brillantes de los arroyos de Girizim que bajan del monte entre olivares.

Esta es la tierra que compró Jacob por cien corderos y la dio en heredad a José, el menor y el mejor de sus hijos.

Al arrimo de las altas palmeras, que se inclinan para saludar las caravanas, está abierto el viejo pozo que cavara Jacob para dar agua a su tribu, a los caminantes que trajinan sobre el polvo de los caminos y a sus ganados, lentos y tristes, que rumian su sed.

La gente de Samaria es hostil a la gente de Judea: “Nada tenemos con Israel, ni en su raza, ni en sus usos”, dijeron a Antíoco.

El jerosolimitano no admite testigos de Samaria, reputándolos falsos, ni se liga en matrimonio con mujer samaritana, teniéndola por infiel.

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Arde el sol samaritano de la sexta hora, que es hora de siesta.

Cimbreante el talle magnífico de Fotima, que es fruta fresca y morena, tiembla de voluptuosidad cuando el menudo pie va hollando el sendero que se retuerce entre matorrales para llegar al amor del pozo.

Sobre el cuadril, curvado y prominente, se asienta el cátaro de barro que trasuda el frescor del agua y humedece el brazo fragante que lo sujeta.

Esta mujer es bella como pocas mujeres. Los hombres de Samaria han caído a sus plantas, rendidos de pasión y han huido de ellas destrozados por sus desdenes.

En Samaria se pierde ya la cuenta de la regocijada fila de mancebos que durmieron sobre el lecho de esta mujer, que atrae como el abismo. Ha probado la miel maldita de sus besos que pagaron con la sal de sus lágrimas.

Cinco esposos cambiaron por capricho. Todos le dejaron soledad y hastío porque en ella buscaron el sabor de la carne enloquecida, sin asomarse al balcón de su espíritu.

Jesús había dejado Judea y regresaba a Galilea. Era necesario que atravesase este cálido valle de Sikem, rubio de mies y encendido de sol. Las gentes de Samaria no querían saber nada de Jesús y no trataban con gentes de Israel sino para el logro de ganancias.

No podían, ni querían creer en un predicador judío que les llamaba a la renunciación de sus riquezas.

Aquella mañana los pies sudorosos e inquietos del Rabino llegaron hasta la heredad de José y, cansado por el dolor de los caminos, sentóse el profeta sobre el brocal del pozo que horadara Jacob.

Y aconteció que vino Fotima, con su cántaro de barro para sacar agua.

Y Jesús le dijo: Mujer, dame de beber.

Y dice la mujer: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí que soy samaritana?

Mansamente, con la dulzura mística que movía siempre sus labios delgados, entre la rubia seda de su barba, exclamó:

Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: Dame de beber, tú pedirías a él y él te daría agua viva, que es agua de eternidad.

Respondió la mujer y le dijo: No tienes con qué sacarla y el pozo es hondo, ¿dónde escondes pues el agua viva?

Y alzando las manos, respondió Jesús: Cualquiera que bebiere de esta agua volverá a tener sed, mas el que bebiere del agua que yo le daré será en él una fuente que salte para la vida eterna.

Los grandes ojos de la mujer samaritana buscaron los ojos tristes del Rabí y, en el brocal del pozo, se acariciaban las sedas opulentas de la mundana con el raído sayal del profeta.

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¿Qué tiene ahora la mujer de Samaria? ¿Por qué su pecho ya no se hincha al compás de las pasiones, copioso de apetitos?

Ella escuchó antes, con deleite, los deseos de los hombres y fue atormentándolos con el látigo de sus caprichos.

Pero ya no arde en sus ojos la llama de la lujuria, adivinase en ellos la quietud del agua dormida en el fondo del pozo.

Ya no florece en sus labios el beso, quemado como ascua, alumbra en ellos la luz de una plegaria que no se atreve a producirse.

Los hombres le hablaron siempre en otra lengua, buscando las tentaciones de la hembra, y este extranjero, enemigo de su raza, le habló como si en él hubiese fallado el imán de su belleza.

Y ella fue despertando a un mundo de espíritu que nadie antes la hiciera sospechar. Oyó una voz que era transparente, como el agua, sencilla, como el campo.

Era un agua de amor, de caridad, que empezaba a brotar en el fondo de su pecho y ya sus manos no se afanaron más en arreglar los pliegues de su traje, ni en peinar la noche de sus negros cabellos.

En silencio y en recogimiento, se juntaron con las manos del Maestro y cayó vencida a sus pies aquella vencedora de hombres.

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Muchachita linda de mi ciudad cristiana que, año tras año, eres distinta pero siempre embellecida por la juventud fragante y por la gracia adorable. Muchacha que fuiste siempre señalada en la ciudad como la más bella y escogida para que en esta procesión del Viernes Santo llevases el cántaro al cuadril para recordar a la pecadora de Samaria.

Tú eres bella y eres linda de corazón. Todavía no ha roído tus entrañas el grito loco de la carne, ni se han enroscado en tu corazón las serpientes del vicio.

Llena tu cántaro de piedad infinita para las atormentadas mujeres que amaron creyendo también ser amadas.,“Que van por la vida llorando un cariño recordando a un hombre y arrastrando a un niño”.

Muchachita linda, que vistes de toda gloria con tu manto de armiño y tu veste de seda, que llevas guirnalda de diamantes y ajorcas de oro. Tu que eres, bella, como la mujer de Samaria y eres limpia como las aguas del pozo, llena ese cántaro de amor y da a beber agua de consolación y de esperanza a quienes la han menester, porque ella es agua que salta para la vida eterna.

Cuando cruzas las calles, despaciosa y solemne, bajo el guión de plata que lleva terciado el señor Gobernador de la Provincia, todos te señalan como la mujer más bella y te respetan y te quieren porque te saben buena.

El señor Gobernador va orgulloso de lucirte a su lado, tú vas orgullosa del esplendor de tu traje y la ciudad está toda orgullosa de ti. Pero detrás viene, humilde y sangrando, el buen Jesús, con el madero a cuestas, subiendo su monte Calvario.

Él vigila tus pasos, él, que lee en lo escondido, oye tus pensamientos. Procura que él también se sienta orgulloso, dentro de tu manga humilde, y vuelva a pedirte el agua de tu cántaro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


REGINA MARTYRUM EN SAN PABLO DE HEREDIA

Imagen de vestir de escuela Andaluza de escultor desconocido. En 1914 la señora Catalina López de Socarrás, de nacionalidad española (Canarias), ingreso al país con una hermosa talla de la Virgen de los Dolores, siendo que se le rendía culto en un pequeño Oratorio propiedad de la familia Socarrás López que se ubicaba en la localidad de San Pedro de Montes de Oca. Esta imagen siempre se mantuvo bajo la protección de la citada familia siendo sus actuales custodios la famila Di Palma Socarrás.

Descripción de la talla.

Imagen de candelero, de vestir de la Virgen de la Soledad bajo la advocación de “Nuestra Señora de la Soledad Regina Martyrum”, conocida como “Régina”, “Régina Mártyrum” o “Reina de los Mártires”. La cabeza y manos fueron confeccionadas en madera. Se uso la técnica de policromía del siglo XVIII en la cara y manos para darle mayor realismo. Su tez es morena simulando una mujer morisca, pintada al óleo llevando claro oscuro y sombreado con veladuras hechas a mano.Posee dos juegos de manos, unas abiertas y otras entrelazadas. Posee ojos color azules de cristal checoslovaco empañados con lágrimas de cristal de Murano.La imagen mira de frente levemente inclinada hacia abajo. Su ajuar es de reina española, vestida a la usanza sevillana. Usa corona Imperial. Fue restaurada por el maestro José María Junco. Mide de la peana a la cabeza 180 cm y con corona imperial 190 cm.

La imagen posee un rico patrimonio cuyas sayas y mantos están bordados en hilo de oro y siendo en la actualidad uno de los ajuares más hermosos del país, por su simplicidad en su diseño y por la calidad de los mismos. Luce además, una rica Diadema confeccionada en plata de ley y con baño de oro de aproximadamente 45 cm de ancho con incrustaciones de piedras preciosas, elaborado en los años 60 por Industrias Orfebres Del Valle y restaurada en el año 2009, por el Orfebre Silvano Quirós.

Asimismo luce en su pecho un corazón atravesado por una daga elaborado en plata de ley y baño de oro realizado en los talleres Del Valle. Se le colocan en sus manos hermosos rosarios de plata y perlas de Mallorca color blanco y negro, así como medallas en plata en su pecho, con el rostro de la Esperanza Macarena de Sevilla y dos rosarios de cuencas color negro enviados desde la Basílica de la Esperanza Macarena para ser colocados en las manos de nuestra Amantísima Titular.

PASO PALIO REGINA MARTYRUM

Esta sagrada Imagen hace su abandono extramuros en un Paso Palio, rodeado de un hermoso exorno floral, predominando el color blanco y siendo rematado en su frente con hermosas orquídeas color morado.