Su Revista de Coleccion

Acontecer de fe

Iglesia La Dolorosa, San José: Un Nazareno de talla guatemalteca

Reportaje: Mynor Esquivel

La sacra imagen de Jesús Nazareno -en custodia de esta parroquia erigida en el año 1909 – data de mediados del siglo XIX, lapso en que se construyó una de las principales etapas del templo por parte de Hugh. G. Tonkin, . Pertenece a la escuela guatemalteca, aunque no es atribuible a algún escultor en especial

“Es una bellísima imagen en la que se define perfectísimamente los rasgos de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo, que transmite el dolor humano y a la vez la dulzura y el amor de Dios en unos rasgos dejando entrever la gloriosa resurrección. Es una imagen que transmite dolor, pero a la vez la resignación de que su Cruz no la carga en vano” destaca el analista y escultor y analista sevillano, Salvador Madroñal.

 


Catalina de Alejandría, Santa

Mártir

Martirologio Romano: Santa Catalina, mártir, que, según la tradición, fue una virgen de Alejandría dotada tanto de agudo ingenio y sabiduría como de fortaleza de ánimo. Su cuerpo se venera piadosamente en el célebre monasterio del monte Sinaí (s. inc.)

La veneración de los restos de santa Catalina en el monte Sinaí y la celebridad del monasterio ortodoxo que lleva su nombre y que los guarda ha hecho que casi haya disminuido la figura del mismo Moisés. Se la venera tanto en Oriente como en Occidente. Los aficionados al saber la tienen como patrona.

Nada sabemos con certeza histórica del lugar y fecha de su nacimiento. La historia nos tiene velado el nombre de sus padres. Los datos de su muerte, según la “passio”, son tardíos y están pletóricos de elementos espureos. Por esto, algún historiador ha llegado a pensar que quizá esta santa nunca haya existido. Así, Catalina de Alejandría sería un personaje aleccionador salido de la literatura para ilustrar la vida de los cristianos y estimularles en su fidelidad a la fe. De todos modos es seguro que la fantasía ha rellenado los huecos en el curso del tiempo.

Se la presenta como una joven de extremada belleza y aún mayor inteligencia. Perteneciente a una familia noble. Residente en Alejandría. Versada en los conocimientos filosóficos de la época y buscadora incansable de la verdad. Movida por la fe cristiana, se bautiza. Su vida está enmarcada en el siglo IV, cuando Maximino Daia se ha hecho Augusto del Imperio de Oriente. Sí, le ha tocado compartir el tiempo con este “hombre semibárbaro, fiera salvaje del Danubio, que habían soltado en las cultas ciudades del Oriente”, según lo describe el padre Urbel, o, con términos de Lactancio, “el mundo para él era un juguete”. Recrimina al emperador su conducta y lo enmudece con sus rectos razonamientos.

Enfrentada con los sabios del imperio, descubre sus sofismas e incluso se convierten después de la dialéctica bizantina. Aparece como vencedora en la palestra de la razón y vencida por la fuerza de las armas en el martirio de rueda con cuchillas que llegan a saltar hiriendo a sus propios verdugos y por la espada que corta su cabeza de un tajo.

Sea lo que fuere en cuanto se refiere a la historia comprobable, lo cierto es que la figura de nuestra santa lleva en sí la impronta de lo recto y sublime que es dar la vida por la Verdad que con toda fortaleza se busca y una vez encontrada se posee firmemente hasta la muerte. Esto es lo que atestigua la tradición, la leyenda y el arte.

¡Que bien nos vendrían hoy unas cuantas Catalinas que sepan ser mártires por la Verdad que es lo mismo que ser de Él testigos!

 


JESUCRISTO, REY DEL HOGAR: Hoy que celebramos la Solemnidad de Cristo Rey, que sea para nosotros la gran fiesta que nos ayude a que Cristo sea nuestro Rey.

Manuel Murillo Garcia

Jesucristo es el Rey del hogar.
Y comenzamos con una anécdota de hace ya muchos años, pues se remonta a Septiembre de 1907, cuando un sacerdote peruano, el santo misionero Padre Mateo, se presentaba ante el Papa San Pío X, que estaba ante la mesa de su escritorio, entretenido en cortar las hojas de un libro nuevo que acababa de llegarle.

- ¿Qué te ha pasado, hijo mío? Me han dicho que vienes de Francia…

- Sí, Santo Padre. Vengo de la capilla de las apariciones del Sagrado Corazón a Santa Margarita María. Contraje la tuberculosis, y, desahuciado de los médicos, fui a la Capilla a pedir al Sagrado Corazón la gracia de una santa muerte. Nada más me arrodillé, sentí un estremecimiento en todo mi cuerpo. Me sentí curado de repente. Vi que el Sagrado Corazón quería algo de mí. Y he trazado mi plan.

El Papa San Pío X aparentaba escuchar distraído, sin prestar mucha atención a lo que le decía el joven sacerdote, que parecía un poco soñador.

- Santo Padre, vengo a pedir su autorización y su bendición para la empresa que quiero iniciar.

- ¿De qué se trata, pues?

- Quiero lanzarme por todo el mundo predicando una cruzada de amor. Quiero conquistar hogar por hogar para el Sagrado Corazón de Jesús.

Entronizar su imagen en todos los hogares, para que delante de ella se consagren a Él, para que ante ella le recen y le desagravien, para que Jesucristo sea el Rey de la familia. ¿Me lo permite, Santo Padre?

San Pío X era bastante bromista, y seguía cortando las hojas del libro, en aparente distracción. Ahora, sin decir palabra, mueve la cabeza con signo negativo. El Padre Mateo se extraña, y empieza a acongojarse:

- Santo Padre, pero si se trata de… ¿No me lo permite?

- ¡No, hijo mío, no!, sigue ahora el Papa, dirigiéndole una mirada escrutadora y cariñosa, y pronunciando lentamente cada palabra: ¡No te lo permito! Te lo mando, ¿entiendes?… Tienes mandato del Papa, no permiso. ¡Vete, con mi bendición!

A partir de este momento, empezaba la campaña de la Entronización del Corazón de Jesús en los hogares. Fue una llamarada que prendió en todo el mundo. Desde entonces, la imagen o el cuadro del Sagrado Corazón de Jesús ha presidido la vida de innumerables hogares cristianos. Jesucristo, el Rey de Amor, desde su imagen bendita ha acogido súplicas innumerables, ha enjugado torrentes de lágrimas y ha estimulado heroísmos sin cuento. 

¿Habrá pasado a la historia esta práctica tan bella? Sobre todo, y aunque prescindamos de la imagen del Sagrado Corazón, ¿dejará de ser Jesucristo el Rey de cada familia?…

Hoy la familia constituye la preocupación mayor de la Iglesia y de toda la sociedad en general.

Porque vemos cómo el matrimonio se tambalea, muchas veces apenas contraído.

El divorcio está a las puertas de muchas parejas todavía jóvenes.

Los hijos no encuentran en la casa el ambiente en que desarrollarse sanamente, lo mismo en el orden físico que en el intelectual y el moral.

Partimos siempre del presupuesto de que la familia es la célula primera de la sociedad. Si esa célula se deteriora viene el temido cáncer, del que de dicen que no es otra cosa sino una célula del cuerpo mal desarrollada.

Esto que pasa en el orden físico, y de ahí tantas muertes producidas por el cáncer, pasa igual en el orden social. El día en que hayamos encontrado el remedio contra esa célula que ya nace mal o ha empezado a deformarse, ese día habremos acabado con la mayor plaga moral que está asolando al mundo.

Todos queremos poner remedio a las situaciones dolorosas de la familia.

Y todos nos empeñamos cada uno con nuestro esfuerzo y con nuestra mucha voluntad en hacer que cada casa llegue a ser un pedacito de cielo.

¿Podemos soñar, desde un principio, en algún medio para evitar los males que se han echado encima de las familias?
¿Podemos soñar en un medio para atraer sobre los hogares todos los bienes?..

¡Pues, claro que sí! Nosotros no nos cansaremos de repetirlo en nuestros mensajes sobre la familia. Este medio es Jesucristo.

Empecemos por meter a Jesucristo en el hogar.
Que Cristo se sienta invitado a él como en la boda de Caná.

Que se meta en la casa con la libertad con que entraba en la de los amigos de Betania.
Que viva en ella como en propia casa, igual que en la suya de Nazaret… Pronto en ese hogar se notará la presencia del divino Huésped y Rey de sus moradores. En el seno de esa familia habrá paz, habrá amor, habrá alegría, habrá honestidad, habrá trabajo, habrá ahorro, habrá esperanza, habrá resignación en la prueba, habrá prosperidad de toda clase.

Jesucristo, Rey universal, ¿no es Rey especialmente de la Familia?… Acogido amorosamente en el hogar, con Él entrarán en la casa todos los bienes….

Hoy que celebramos la Solemnidad de Cristo Rey, que sea para nosotros la gran fiesta que nos ayude a que Cristo sea nuestro Rey.

Autor: Pedro García, Misionero Claretiano.

MANUEL MURILLO GARCIA Para ir al Blog “Solo Informatica, por Manuel Murillo Garcia”, siga este enlace: http://mmurilloinformatica.blogspot.com/  Para ir al  Blog ”MIS COSAS” http://murillomanolo.blogspot.com/

HISTORIA DE LA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO ROSARIO DE ARACENA

Fuente: http://www.virgendelrosarioaracena.es/virgendelrosario.html

La orden de Predicadores en Aracena

Doña Ana Barba de Castilla dispuso la fundación de un Convento en Aracena de la Orden de Predicadores allá por el 1.564. Cuando se establecieron los frailes dominicos en la ciudad, en 1.568, ya existía en la primitiva ermita del Señor San Sebastián una Cofradía del Labradores que le rendía culto desde el siglo XIV.

Esta antigua ermita de San Sebastián, fue el lugar indicado para el asiento de los frailes. En 1568 llegó el permiso de la Orden y la bula de Pío V autorizando la fundación. El 23 de julio de 1569 tanto el cabildo municipal como el prioste y cofrades de San Sebastián postulan el cambio de emplazamiento del Hospital que regentaban en el citado lugar. La cofradía hace donación al convento de la Iglesia, hospital y demás dependencias con la condición de hacer otro hospital en el barrio de la parroquia. La fundación de la Cofradía va pareja de la fundación del monasterio por el patronazgo de la Virgen santísima sobre la Orden Dominica.

El proceso de adquisición patrimonial fue prolijo, recibiendo el convento varias viñas y en 1591 Pedro Vázquez de la osa les venda una casa para ampliación del monasterio en el “campo de san Sebastián”. Las adquisiciones continúan no sólo a través de compras, sino también de resultas de testamentos o fundaciones de misas y servicios funerarios.

“A pesar de esta actividad, el Monasterio de San Sebastián no llegó en Aracena a gran esplendor material. Así lo testimonia la humilde fábrica de su convento de tradición mudéjar, heredera de la antigua Cofradía del Señor San Sebastián. A fines del periodo barroco albergaba a sólo 13 frailes, diez sacerdotes y tres legos, que vivían de rentas bastantes más exiguas que los demás conventos, 6064 reales…”

A pesar de4 los escasos recursos, la orden tuvo una gran influencia en la Aracena de la Contrarreforma. Los priores conventuales fray Antonio de Valbuena y fray Tomás de Torres, fueron grandes testigos de los prodigios de la Venerable Madre Trinidad, mística aracenensa que cuidaba allá por el siglo XVII el adorno de la imagen de Nuestra Señora del Rosario, juntamente con fray Pedro de Cea, impulsores de la devoción al Stmo. Rosario. Estos frailes se situaron en la primera fila de las grandes tendencias del catolicismo tridentino, actuando de manera determinante en la difusión de varias de las devociones principales de la ciudad. La advocación tan dominica de Regina angelorum es objeto de peregrinaciones a la cual asiste corporativamente la Cofradía rosariana de Aracena que nace bajo la protección de los dominicos.”

La presencia de la Cofradía en la peregrinación de la Reina de los Angeles en 1581

“El 21 de abril de 1.581 fueron el clero y la gente de Aracena en procesión a Ntra. Sra. de los Ángeles, en la Peña, que está a dos leguas de Aracena y antes de salir la procesión se dijo una de las nueve misas que se decían a Ntra. Sra. en la Iglesia Mayor.

Juntándose en Santa Lucía, como es costumbre que sea, a la salida de Aracena y comenzó la procesión, que se iban en ella dos curas, el licenciado peña y el Doctor Infante y los dos sacristanes y sus ayudantes y muchos presbíteros y diáconos y otros ordenantes de menores órdenes y eran los curas de las Aldeas del término de Aracena; todos los clérigos de orden salieron con sobrepellices y cantando hasta allá iba la justicia y el régimen de gobierno en esta villa y mucha otra gente, hombres y mujeres y muchachos, todos a pie.

Llevose la cruz de plata de la Iglesia Mayor y velo, y crucifijo de la Misericordia y del Rosario y el de la Soledad y el de San Jerónimo y al puerto de la Peña junto al Robledo y estaban la Cruz y cofradía de la Peña esperando y así fue Hasta allá y dijo misa cantada el Doctor Arias Montano, que tenía el curazgo y así mismo había salido a recibir la procesión…”

El impulso en la época Barroca: La Venerable Madre Trinidad

Ya en 1.615, el convento de Aracena no se significaba, al igual que en el resto de Andalucía, por la defensa de la Concepción Inmaculada de la Virgen. Esto provocó graves discrepancias con el clero y el pueblo, grandes defensores de la Concepción sin mancha de María Santísima.

Pese al fracaso de los dominicos frente al sentir popular en defensa del Dogma Inmaculado, estos participaron activamente en las diatribas por la elección del patón de la ciudad a lo largo de la última mitad del siglo XVII. Entre San Ginés, San Roque, San Sebastián y San Blas, fue éste último el que finalmente en 1700 resulta nombrado protector de la ciudad. En este proceso la Madre Trinidad jugó un papel trascendental para que la candidatura de San Blas fuera la vencedora, y por ende un triunfo de los dominicos. En 1671 el hagiógrafo de la beata María de la Trinidad, fray Antonio de Lorea, refiere cómo tras haber restaurado una imagen del santo que había en el convento, se le apareció éste con su ornamentos pontificales y le pidió lo propusiese en el cabildo como patrón, siendo intercesor especial contra la peste que en aquellos años azotaba la población andaluza.

Durante el barroco se extenderán por toda Andalucía y antes en Aracena, la práctica del rezo callejero del Rosario, con luminarias y presididos por estandartes y grupos de coros que cantaban las avemarías y ensalzaban los misterios. Nuevamente, la mística María de la Trinidad, fundadora del convento femenino de Jesús María y José, protagoniza este fenómeno, y a ella de deben muchas de las coplas que aún cantan los campanilleros de Aracena en los Rosarios de la Aurora.

 

La imagen de la Virgen del Rosario

Según tradición, la imagen Titular de la Cofradía fue donada por San Pío V desde Roma al tiempo de la fundación del Convento, para que fuese entronizada en un camarín en el monasterio. Se trataba de una imagen de candelero atribuida al artista de la época “Miguel Ángel Buonarrotti”.

Fray Antonio de Lorea, atestigua en sus escritos en 1.671 que “Es la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Aracena una de las hechuras más hermosas y más devotas que tiene, no sólo en la provincia de Andalucía sino aún en Castilla”. Así la devoción y fervor a la imagen no tardó en extenderse de generación en generación, debido a la prodigalidad de sus milagros y favores concedidos a sus devotos.

Durante los siglos XVII y XVIII se extiende la Fama Milagrera de la Virgen del Rosario

La Virgen Santísima concedía favores a todos aquellos que con fe la imploraban, hasta el extremo que hasta sus rotas prendas de vestir estaban facultadas por la Providencia Divina según Víctor González Tello nos relata en sus “Apuntes de Aracena y su Distrito”:

Para restituirla por otra nueva se envió a Sevilla una toca en desuso de la santa madre de Cristo, en ocasión a que un joven de veinte años llamado D. Enrique de Cepeda y Andrade hacia más de dos años que estaba enfermo en cama y diagnosticado por los facultativos con padecimiento sin remedio capaz de agotar todos los recursos económicos de su patrimonio humilde y sin que con ello se consiga salud para el doliente, el enfermo se consumía progresivamente ya carecía del habla y de movimiento, cunado fue a visitarlo precisamente la señora que llevó el encargo a Sevilla de comprar una nueva toca y con ahíncos de fe aplicó sobre la cabeza del padecido la toca vieja de la Virgen a la par que con los familiares se rezó una estación con otras tantas Ave Marías. Al terminarse el rezo, el enfermo quedó dormido, sueño que duró tres horas y al despertar pidió comida, cosa que antes no hacía y mientras fueron por ella, se levantó de la cama bueno y sano, y sin reliquias del achaque como si jamás lo hubiese padecido.

Debido a esto desde las más altas personalidades, hasta los más humildes le hicieron a la imagen de Aracena regalos sin cuento, por ello tiene muchas joyas y buenas ropas, entre las primeras se cuenta doce anillos, uno de topacio y cerco de diamantes, regalo de Doña María Luisa de Saboya, que fue con el que se desposó con el Rey Don Felipe V.

La devoción de la Virgen del Rosario tuvo un gran impulso de manos de la mística Aracenense la Venerable Madre Trinidad, camarista de la Imagen de la Virgen, propagadora heroica del Santo Rosario y fundadora del convento de Jesús María y José de Monjas Dominicas.

Y fue hasta la época de las desamortizaciones cuando el influjo de la Orden de los Dominicos siguió dirigiendo espiritualmente a los cofrades del rosario de Aracena. Después de la expulsión de los frailes del convento de Aracena, el culto a la Virgen del Rosario y a San José siguió gracias a la dedicación de sus devotos hasta la guerra civil española, pasando por la guerra de la Independencia, que no minoró el culto aunque propiciara la pérdida de parte del archivo de la cofradía.

El gran mérito del ajuar de la Cofradía

A lo lago de la historia la devoción a la imagen de la Virgen del rosario de Aracena ha propiciado que un gran número de devotos de las mas altas estirpes de la ciudad y de sus alrededores hallan donado vestidos y alhajas de extraordinario valor.

La ráfaga, corona y media luna de plata mexicana son donación en el siglo XVIII de los hermanos Don José María, Doña María de las Mercedes, Don Sebastián y Doña Josefa Lobo y Lobo, debiéndose también la donación de un Niño Jesús con su maguado de seda bordado en oro y sus mantillitas que sirven para la fiesta de Navidad. Del mismo modo tiene la Cofradía otros muchos regalos consistentes en un incensario de plata de ley, una bandeja, 6 candeleros pequeños, unas potencias de plata mexicana para el Niño de la Virgen, un atril, un crucifijo, una insignia para el mayordomo, un cinturón galón de oro regalado por Doña Natalia García.

La crónica de Víctor González Tello nos enumera el inventario de la Cofradía que al día de hoy se conserva la inmensa mayoría de lo enseres referenciados, “…un manto de terciopelo verde y otros tantos de seda, los primeros en colores verde, flor de granado y púrpura subido o carmesí el primero de estos data de año 1864 y tiene dos blondas de oro, el segundo con encaje de oro de seis centímetros y doce metros de largo y los de seda celeste, verde y negro, teniendo el primero puntas de plata; ocho vestidos para el Niño con diferentes colores, nueve para Nuestra Señora, dos de ellos blancos, uno de estos de rica tela y bordado en oro donación de los esposos Don Gabriel Guerra y Doña maría de Salvatierra, dos de terciopelo, uno verde y el otro morado y cinco de estos en celeste, morado, color yema de huevo, pajizo o color caña y encarnado, con las particularidades de que el celeste bordado en plata, el de color yema de huevo mezclado en oro y el pajizo que vino del Perú como regalo de Don Juan Muñoz gago, tres tocas de tul con puntas de oro regalo de doña Rosario Romero Oliva y otras mas de punto; dos ricos pañuelos de mano y otras mas modestas ropas y enseres….”

La crónica de Víctor González Tello nos enumera el inventario de la Cofradía que al día de hoy se conserva la inmensa mayoría de lo enseres referenciados, “…un manto de terciopelo verde y otros tantos de seda, los primeros en colores verde, flor de granado y púrpura subido o carmesí el primero de estos data de año 1864 y tiene dos blondas de oro, el segundo con encaje de oro de seis centímetros y doce metros de largo y los de seda celeste, verde y negro, teniendo el primero puntas de plata; ocho vestidos para el Niño con diferentes colores, nueve para Nuestra Señora, dos de ellos blancos, uno de estos de rica tela y bordado en oro donación de los esposos Don Gabriel Guerra y Doña maría de Salvatierra, dos de terciopelo, uno verde y el otro morado y cinco de estos en celeste, morado, color yema de huevo, pajizo o color caña y encarnado, con las particularidades de que el celeste bordado en plata, el de color yema de huevo mezclado en oro y el pajizo que vino del Perú como regalo de Don Juan Muñoz gago, tres tocas de tul con puntas de oro regalo de doña Rosario Romero Oliva y otras mas de punto; dos ricos pañuelos de mano y otras mas modestas ropas y enseres….”

“De esta manera llegó la cofradía de Nuestra Señora del Rosario al año de 1936 cuando los desmanes de la horda roja causó tantos estragos y en las iglesias aracenensas donde el tan repetido diez de agosto, el marxismo a las órdenes de la Rusia Soviética trataron de extinguir con el fuego todo cuando a religión olía y por ello formaron una hoguera en la plaza de Santo Domingo en la cual fueron pasto de las llamas quince imágenes de esta iglesia que historiamos entre los que se encontraban la de los títulos de nuestra señora del Rosario, Santo Domingo, Santa Catalina de Siena, San Francisco, San pedro Mártir, la Virgen de la salud con el Niño Jesús, Santa Lucía Dominica, san José con el Niño de paseo, el Niño de Jesús perdido, Santa Rosa de Lima, y otras que sentimos no recordar así como varios crucifijos salvándose las imágenes de santo Tomás por estar ya caída en el suelo y la de San Sebastián, que estaba en lo alto del altar del prebisterio aún cuando con las huellas de haberse tirado objetos quedando con dos velas sobre sus hombros. De las imágenes desaparecidas de esta iglesia sólo ha sido repuesta al día de hoy (Agosto de 1941) la de Nuestra señora del rosario, costeada por el matrimonio Don José Rafael López de palacios secretario de la Hermandad y su esposa la camarera Doña Urbana Alonso Roncero y sus dos hijos con una producción del escultor sevillano Don Antonio Castillo Lastrucci, habiéndola puesto a disposición del Arzobispado de Sevilla para su colocación donde este determinase, habiéndolo hecho para esta iglesia de Santo Domingo.” En la misma década la citada familia domó a la Cofradía la imagen de San José y San Rafael Arcángel y su altar dispusiendo que la Imagen de la Virgen del Rosario recibiese culto en la Parroquia de la ciudad.

“se bendijo la imagen el 25 de septiembre de 1938 por el párroco López de tejada, realizando como primer culto una novena comenzada el primer domingo de octubre con exposición de S.D.M. y misa todas las mañanas la que anuncian los campanilleros con sus coplas y en su último día función solemne con panegírico y el día de la Santísima Virgen procesión recorriendo el acostumbrado itinerario por las calles de la población.

También fueron pasto de las llamas de esa hoguera algunos buenos cuadros de caballete, al óleo y de gran estima entre los que se encuentra un lienzo con el santísimo Cristo con la cruz a cuestas que formaba el altar, otro también grande con marco bocelado con las figuras de los coros angélicos y tres bellos cuadros con la Dolorosa, la Virgen de la servilleta y santa Úrsula con sus compañeras, obra del presbítero de Aracena Don Andrés González, que cobraba sólo sus colores y lienzos importando 500 reales y fue copia de otro que trajo Fray Pedro Martínez, propiedad del convento de San Pablo de Sevilla y para mayor prueba de tales desmanes, diremos que alcanzaron al mobiliario de la sacristía y del coro alto desde donde lanzaron el melodiom y destrozaron un armario que contenía candelabros de plata dorada y plantas artificiales.

La Cofradía del Rosario se rige por unas reglas aprobadas por el Ilustrísimo Sr. Gobernador Eclesiástico Diocesano en 30 de junio de 1863 a pesar de haberse pedido la reforma de las anteriores en nueve de noviembre de 1846 y está inscrita en el Gobierno Civil de Huelva el 15 de mayo de 1.902.

De las garras de los desmanes rojos escaparon por estar en una habitación muy oculta casi todo el ajuar de la Asociación del MES DE MARÍA, que para sufragar sus gastos acostumbraba anualmente a efectuar una puja a la llama la subasta de multitud de confituras y otras muchas donaciones de los feligreses, salvándose también todas las alhajas y ropas de la Virgen del rosario que estaban en casa de su camarera Doña Urbana alonso.”

Finales de siglo. La decadencia y el resurgir de la Cofradía

A finales del siglo XX el culto a la Santísima Virgen del Rosario experimenta la superación de una profunda crisis. Nunca se dejo de celebrar sus cultos anuales, aunque el esplendor de los amos cincuenta se vio mermado en la década siguiente por el cambio de los usos y costumbres, la migración de parte de la población… los rosarios de campanilleros se dejaron de celebrar durante los nueve días que duraba la novena y paso a efectuarse los domingos del mes de octubre, y la incorporación de cofrades quedó gravemente estancada.

En los noventa resurge la llama dominica por la fe de sus devotos y el culto a la Santísima Virgen experimenta un nuevo esplendor. Se renuevan las reglas, siendo aprobadas por el obispo de Huelva don Ignacio Noguer Carmona en 2.005 y recibe la Agregación a la Orden de Santo Domingo de Guzmán el mismo año. El 25 de mayo del 2.006 se procede a la renovación de la junta de gobierno de la cofradía, a través del primer proceso electoral democrático de su historia, que se encargará de mejorar y difundir la devoción al Santo Rosario y a garantizar el traspaso de este magnifico legado devocional, tan tradicional en la ciudad de Aracena a las generaciones futuras. En el aspecto patrimonial, la imagen de la Virgen es restaurada por Don Manuel escamilla Barba en el 2.001 y comienza el proceso de ejecución de un nuevo paso procesional en orfebrería plateada y de trazas mayores que el trono antiguo.

Debido a las obras de culminación del Templo Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, la cofradía tuvo que trasladarse de su actual sede canónica que lo es desde el año 1.943. en la fría tarde del 19 de diciembre del año 2.006, los muros del antiguo convento de Santo Domingo de Guzmán contemplan nuevamente tras setenta y dos años de ausencia, la Imagen bendita de la Virgen del Rosario y su Santísimo Hijo.

El templo dominico años atrás había sido salvado de su ruina gracias a la restauración integral al cual fue sometido. La colaboración económica de instituciones públicas y del Excelentísimo Ayuntamiento de la ciudad, han posibilitado un uso cultural y religioso de la Iglesia más acorde con la historia del edificio, que durante años sirvió como almacén de la Asociación Cultural “Cabalgata de Reyes Magos”.

La Virgen del Rosario fue entronizada de nuevo en su camarín. Fue un momento histórico, reviviendo una estampa como antes disfrutaron las generaciones anteriores, para recibir renovado culto en su sede fundacional, mientras durasen las obras del templo parroquial.

En septiembre del año 2.009 y tras 480 años inconclusa, la Virgen fue de nuevo trasladada a su altar de la Parroquia de la Asunción, situado en la nave del evangelio y poniendo fin al glorioso exilio dominico, no sin antes dejar un testigo cualificado de la raigambre dominica de la cofradía, depositando el Simpecado de la Virgen en su camarín para perpetuar los lazos que unen a la cofradía con la Orden de Predicadores.


ET INCARNATUS EST DE SPIRITU SANCTO EX MARÍA VIRGINE (I)

Fotografia: Francesco Di Palma / Hermandad del Gran Poder

Costa Rica 

La estructura básica de la profesión de fe nicena, como de todas las grandes profesiones de fe de la Iglesia antigua, es una confesión del Dios trinitario. En su contenido esencial es decir sí al Dios vivo como Señor nuestro, de quien procede nuestra vida y a quien regresa. Es una confesión de Dios. Pero, ¿qué significa cuando llamamos a este Dios un Dios vivo? Con esto se quiere decir que este Dios no es una conclusión de nuestro pensamiento, que nosotros ahora, con la conciencia de nuestro conocimiento y nuestra comprensión colocaremos ante los demás; si se tratase sólo de esto, este Dios sería sólo un pensamiento de los hombres, y toda tentativa de dirigirse a él podría ser muy bien una búsqueda a ciegas llena de esperanza y de espera, pero siempre llevaría a lo indeterminado. El que hablemos de Dios vivo significa que este Dios se muestra a nosotros; él mira desde la eternidad en el tiempo y establece una relación con nosotros. No podemos dar de él una definición según nuestros gustos. Él mismo se ha “definido”, de modo que ahora él está como nuestro Señor que es ante nosotros, sobre nosotros y entre nosotros. Este mostrarse de Dios, por lo que él no es el fruto de nuestra reflexión, sino nuestro Señor, constituye por consiguiente el punto central de la confesión de fe: el reconocimiento de la historia de Dios en el corazón de la historia de los hombres no es algo que complicaría la sencillez de la confesión de Dios, sino que es su condición interior. Por ello el centro de todas nuestras confesiones de fe es el sí a Jesucristo: “Él se ha encarnado por obra del Espíritu Santo en el vientre de la Virgen María y se ha hecho hombre”. Ante esta frase nosotros nos arrodillamos, porque en ese momento el cielo, el velo tras el que se esconde Dios, se rompe y el misterio nos toca con inmediatez. El Dios lejano se convierte en nuestro Dios, se convierte en Emmanuel, “Dios con nosotros”. Los grandes maestros de la música sacra, más allá de todo aquello que pueda ser expresado con palabras, y de manera cada vez nueva, han dado a esta frase la resonancia mediante la cual lo indecible toca nuestro oído y nuestro corazón. Estas composiciones son una “exégesis” del misterio que penetra más profundamente que todas nuestras interpretaciones racionales. Pero puesto que es la Palabra que se convirtió en carne, también de manera cada vez nueva hemos de tratar de traducir a nuestras palabras humanas esta Palabra originaria creadora que “estaba junto a Dios” y “es Dios”, a fin de oír en las palabras la Palabra.

1. Gramática y contenido en la frase de la profesión de fe

Si ahora examinamos la frase ante todo según su estructura gramatical, se ve que incluye cuatro sujetos. Se nombra expresamente al Espíritu Santo y a la Virgen María. Pero además está también el sujeto “Él” de «Él se ha hecho carne». A este Él antes se le ha llamado con diversos nombres: Jesucristo, el unigénito Hijo de Dios,… Dios verdadero de Dios verdadero…, de la misma sustancia que el Padre. De modo que en este Él -inseparable de él- va incluido otro Yo: el Padre, cuya misma sustancia comparte, por lo que puede llamarse Dios de Dios. Esto significa: el primero y el verdadero sujeto de esta frase es -como inevitablemente era de esperar tras lo dicho anteriormente- Dios, pero Dios en la trinidad de los sujetos, que sin embargo son Uno solo: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La dramaticidad de la frase, sin embargo, está en que no formula una afirmación sobre el ser eterno de Dios, sino una afirmación de acción, que tras un atento examen resulta ser incluso una afirmación de “pasión”, como una acción pasiva. A esta afirmación de acción, de la que participan las tres personas divinas, cada una a su manera, pertenece la expresión «ex María Virgine», o mejor dicho, de aquí arranca la dramaticidad del conjunto, puesto que sin María la entrada de Dios en la historia no llegaría a su fin, y por consiguiente no se habría conseguido precisamente lo importante en la confesión de fe: que Dios es Dios con nosotros y no sólo Dios en sí mismo y para sí mismo. De este modo la mujer, que se designó a sí misma como humilde, es decir, mujer anónima (Lc 1, 48), queda en el punto central de la confesión en el Dios vivo y Él no puede ser pensado sin ella. Ella pertenece irrenunciablemente a nuestra fe en el Dios vivo, en el Dios que actúa. La Palabra se hace carne, el eterno y fundador significado del mundo entra en éste. Él no lo mira solo desde fuera, sino que El mismo se convierte en sujeto agente en él. Para que esto pudiera ocurrir era necesaria la Virgen, que pusiera a disposición toda su persona, es decir, su cuerpo, a sí misma, para que se convirtiera en lugar del habitar de Dios en el mundo. La encarnación necesitaba la aceptación. Sólo así se produce verdaderamente la unidad del Logos y de la carne. «Quien te ha creado sin ti no ha querido redimirte sin ti», dijo san Agustín sobre esto. El “mundo”, al que viene el Hijo, la “carne” que él asume, no es un lugar cualquiera ni una cosa cualquiera: este mundo, esta carne es una persona humana, es un corazón abierto. La carta a los Hebreos, a partir de los Salmos, interpretó el proceso de la encarnación como un diálogo real intradivino: “Un cuerpo me has preparado”, dice el Hijo al Padre. Pero esta preparación del cuerpo ocurre en la medida en que también María dice: «No quisiste sacrificios ni oblaciones, pero me has preparado un cuerpo… He aquí que vengo para hacer tu voluntad» (Hb 10,5-7; Sal 40,6-8). El cuerpo es preparado para el Hijo en el momento en que María se entrega totalmente a la voluntad del Padre y así pone a disposición su cuerpo como tienda del Espíritu Santo.

2. Los antecedentes bíblicos de la frase
Para comprender en su profundidad la frase central de la confesión de fe hemos de ir más allá del Credo, remontarnos a su fuente: las Sagradas Escrituras. La profesión de fe, examinada más atentamente, se nos revela en este punto como una síntesis de los tres grandes testimonios bíblicos de la encarnación del Hijo: Mt 1, 18-25; Lc 1, 26-38; Jn 1, 13-14. Tratemos, pues, sin entrar en la explicación pormenorizada de estos textos, de comprender algo de su específica y particular aportación a la comprensión de la encarnación de Dios.

2.1. Mt 1, 18-25

Mateo escribe su Evangelio para un ámbito judío y judeo-cristiano. Por lo tanto su preocupación es la de hacer resaltar la continuidad entre la antigua y la nueva alianza. El Antiguo Testamento tiende a Jesús, en él se cumplen las promesas. El nexo interior de espera y cumplimiento se convierte al mismo tiempo en la prueba de que Dios aquí actúa verdaderamente y que Jesús es el salvador del mundo enviado por Dios. De ahí que ante todo Mateo desarrolle la historia de la infancia a partir de san José, para mostrar que Jesús es hijo de David, el heredero prometido que da continuidad a la dinastía davídica y la transforma en la realeza de Dios sobre el mundo. El árbol genealógico, por ser árbol genealógico davídico, lleva a José. El ángel se dirige en sueños a José como al hijo de David (Mt 1, 20). Por eso José se convierte en aquél que da el nombre a Jesús: la asunción a la posición de hijo se cumple en la imposición del nombre…

Precisamente porque Mateo quiere hacer ver la correlación de promesa y cumplimiento es por lo que surge la Virgen María junto a la figura de José. Todavía era incomprensible la promesa que Dios había hecho por medio del profeta Isaías al titubeante rey Ajaz, quien aunque los ejércitos enemigos acosaban cada vez más no quiso pedir a Dios ninguna señal. El Señor “mismo os dará por eso la señal. He aquí que la virgen grávida da a luz y le llama Emmanuel (Dios con nosotros)” (Is 7, 14). Nadie está en condiciones de decir qué quería decir esta señal en la hora histórica del rey Ajaz, si fue dada, en qué consistió. La promesa va mucho más allá de aquella hora. Siguió brillando sobre la historia de Israel como estrella de la esperanza que orientaba la mirada hacia el futuro, hacia lo todavía desconocido. Para Mateo, con el nacimiento de Jesús de la Virgen María, el velo se descorre: esta señal ahora ya está dada. La Virgen, que como Virgen da a luz por obra del Espíritu Santo, es la señal. Con esta segunda línea profética se conecta ahora también un nombre nuevo, que por sí solo da al nombre de Jesús su pleno significado y su profundidad. Si a partir de la promesa de Isaías el niño se llama Emmanuel, al mismo tiempo se amplía el cuadro de la promesa davídica. El reino de este niño va más allá de lo que podía hacer esperar la promesa davídica: su reino es el reino de Dios mismo; participa de la universalidad de la Señoría de Dios, porque en él Dios mismo ha entrado en la historia del mundo. El anuncio, que se manifiesta así en el relato de la concepción y nacimiento de Jesús, vuelve a ser retomado en realidad sólo en los últimos versículos del Evangelio. Durante su vida terrenal Jesús se siente estrechamente ligado a la casa de Israel, aún no enviado a los pueblos del mundo. Pero tras su muerte en la cruz, como resucitado, él dice: «Id, pues; enseñad a todas las gentes… Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo» (Mt 28, 1920). Aquí él se muestra ahora como el Dios-con-nosotros, cuyo nuevo reino comprende todos los pueblos, porque Dios es uno solo para todos. Coherentemente, Mateo modifica en el relato de la concepción de Jesús en un punto la palabra de Isaías. Ya no dice: “Esta (la virgen) le pondrá el nombre de Emmanuel”, sino “Ellos le llamarán Emmanuel, Dios con nosotros”. En este “ellos” se preanuncia la futura comunidad de los creyentes, la Iglesia, que invocará a Jesús con este nombre. Todo está orientado a Cristo en el relato de san Mateo, porque todo está orientado a Dios. De este modo justamente lo ha comprendido la profesión de fe y lo ha transmitido a la Iglesia. Pero puesto que ahora Dios está con nosotros, son de esencial importancia también los portadores humanos de la promesa: José y María. José representa la fidelidad de la promesa de Dios ante Israel; María encarna la esperanza de la humanidad. José es padre según el derecho, pero María es madre con su propio cuerpo: de ella depende el que Dios se haya convertido ahora en uno de nosotros.

2.2. Lc 1, 26-38

Veamos ahora cómo presenta Lucas la concepción y el nacimiento de Jesús, no para hacer la exégesis de este densísimo texto en cuanto tal, sino sólo para quedarnos con su aportación a la profesión de fe. Me limito al pasaje del anuncio del nacimiento de Jesús por parte del arcángel Gabriel (Lc 1, 26-38). Lucas deja entrever en las palabras del ángel el misterio trinitario, otorgando al acontecimiento el centro teológico a que hace referencia toda la historia de la salvación también en la profesión de fe. El niño que nacerá se llamará Hijo del Altísimo, Hijo de Dios; el Espíritu Santo como fuerza del Altísimo llevará a cabo misteriosamente su concepción: así se habla del Hijo, e indirectamente del Padre y del Espíritu Santo. Lucas utiliza para referirse al descenso del Espíritu Santo sobre María la expresión “cubrir con su sombra” (Lc 1,35). Alude de este modo al relato del Antiguo Testamento de la nube santa, que se paraba sobre la tienda del encuentro para indicar la presencia de Dios. De este modo María queda caracterizada como la nueva tienda santa, el arca de la alianza viviente. Su sí se convierte en lugar del encuentro, en el que Dios recibe una morada en el mundo. Dios, que no vive en piedras, vive en este sí dado con cuerpo y alma; aquél al que el mundo no puede contener puede tomar morada totalmente en una persona humana. Este tema del nuevo templo, de la verdadera arca de la alianza, lo toca Lucas dos veces, sobre todo en el saludo del Ángel a María: “Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo” (Lc 1, 28). Hoy está casi unánimemente reconocido que esta palabra del ángel transmitida por Lucas retoma la promesa de Sofonías 3, 14, dirigida a la Hija de Sión y le anuncia la morada de Dios en ella. Así, con este saludo, María es presentada como la Hija de Sión en persona y al mismo tiempo como el lugar de la morada, como la tienda santa sobre la cual reposa la nube de la presencia de Dios. Los Padres han retomado esta idea, que determina además también la iconografía paleocristiana. San José queda indicado mediante el bastón florido como sumo sacerdote, como arquetipo del Obispo cristiano. María, por su parte, es la Iglesia viviente. Sobre ella desciende el Espíritu Santo, y de este modo se convierte en el nuevo templo. José, el justo, está presentado como administrador de los misterios de Dios, como superintendente y guardián del santuario que es la esposa y el Logos en ella. Así él se convierte en la imagen del obispo, al cual se le confía la esposa; ésta no está a su disposición, sino sólo bajo su protección. Todo está orientado aquí al Dios trinitario, pero precisamente por esto en el misterio de María y de la Iglesia queda particularmente de manifiesto y comprensible su “ser con” en la historia.

Hay otro punto del relato de Lucas de la anunciación que me parece importante para lo que venimos tratando. Dios pide el sí del hombre. Él no dispone de éste simplemente con un acto de su poder. Él se ha creado en la criatura humana un interlocutor libre, y ahora necesita de la libertad de esta criatura para que pueda convertirse en realidad su reino, que no está fundado sobre un poder exterior sino sobre la libertad. Bernardo de Claraval representó dramáticamente en uno de sus Sermones esta espera de Dios y la espera de la humanidad: «No calles, virgen -tú, mujer reservada; no dudes- tú, mujer prudente. En este momento único habla, apresúrate -nosotros necesitamos tu sí”. Sin esta libre adhesión de María Dios no puede hacerse hombre. Por supuesto, este sí de María es totalmente gracia. El dogma de la inmaculada concepción de María, en realidad, tiene sólo este sentido específico, mostrar que de ningún modo es un ser humano quien desencadena con su poder la redención, sino que su sí está enteramente contenido en el amor de Dios que es desde el principio y que viene antes, que ya lo envuelve, aún antes de que sea engendrado. «Todo es gracia». Pero la gracia no quita la libertad; por el contrario, la crea. Todo el misterio de la redención está presente en esta narración y se resume en la figura de la Virgen María: «He aquí a la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1, 38).

2.3 El prólogo de Juan

Vayamos ahora al prólogo del Evangelio de Juan, sobre cuyas palabras descansa la profesión de fe. También en este caso quisiera aludir sólo a tres conceptos. «La Palabra se ha hecho carne y ha levantado su tienda entre nosotros». El Logos se hace carne: nos hemos acostumbrado de tal manera a esta palabra que ya no nos asombra la inaudita síntesis divina de lo que aparentemente estaba totalmente separado, síntesis en la que los Padres se ensimismaron. Aquí se hallaba y se halla la verdadera novedad cristiana, que era insensata e impensable para el espíritu griego. Lo que aquí se dice no deriva de una determinada cultura, por ejemplo la semítica o la griega, como se afirma continuamente hoy sin reflexionar en ello. Es algo que va contra todas las formas culturales que conocemos. Era tan incorrecto para los hebreos como, por otras razones, para los griegos o los hindúes, pero también para el espíritu moderno, para el que esta síntesis del mundo fenoménico y nouménico es algo completamente irreal, por lo que nuevamente la rechaza con toda la autoconciencia de la moderna racionalidad. Lo que aquí se dice es “nuevo” porque viene de Dios y sólo por Dios mismo podía ser realizado. Para todos los períodos de la historia y para todas las culturas es algo absolutamente nuevo y desconocido, algo en lo que podemos entrar en la fe y sólo en la fe, y que luego nos abre horizontes totalmente nuevos del pensar y del vivir.

Pero Juan tiene aquí en mente algo particular. La frase del Logos, que se hace sarx (carne), anuncia el sexto capítulo del Evangelio, que en su totalidad desarrolla este medio versículo. Allí Cristo dice a los hebreos y al mundo: ” El pan que yo le daré (es decir, el Logos, que es el verdadero alimento del hombre) es mi carne, vida del mundo” (Jn 6,51). Con la palabra sobre la carne queda ya expresado al mismo tiempo el don hasta el sacrificio, el misterio de la cruz y el misterio del sacramento pascual que de aquél deriva. La Palabra no se hace simplemente de alguna manera carne, para tener una nueva condición de existencia. En la encarnación está incluida la dinámica del sacrificio. Vemos de nuevo que subyace la palabra del Salmo: “Me has preparado un cuerpo” (Heb 10,5; Sal 40). De modo que en esta pequeña frase queda contenido todo el Evangelio; nos sentimos transportados a la palabra de los Padres: el Logos se ha contraído, se ha hecho pequeño. Esto tiene dos valores: el Logos infinito se ha hecho pequeño, un niño; y también: la palabra inconmensurable, toda la plenitud de las Sagradas Escrituras se ha contraído en esta única frase en la que quedan sintetizados la Ley y los Profetas. Ser e historia, culto y ethos quedan reunidos aquí en el centro cristológico, estando presentes sin reducciones.

La segunda indicación que me interesa puede ser breve. Juan habla de la morada de Dios como consecuencia y objetivo de la encarnación. Él utiliza para esto la palabra tienda, recordando de este modo nuevamente la veterotestamentaria tienda del encuentro, la teología del templo, que se cumple en el Logos hecho carne. En la palabra griega usada para tienda -skenè- también resuena, sin embargo, la palabra hebrea shekinà, es decir, la designación de la nube santa del primer judaísmo, que luego se convirtió precisamente en el nombre de Dios y que indicaba la graciosa presencia de Dios ante la que los hebreos se reunían para la oración y el estudio de la ley. Jesús es la verdadera shekinà, por la que Dios está entre nosotros cuando nos reunimos en su nombre.

/Jn/01/13:Para terminar hemos de considerar también el versículo 13. A aquéllos que lo han recibido, Él -el Logos- les ha dado el poder de convertirse en hijos de Dios: “A aquellos que creen en su nombre, que no de la sangre, ni de la voluntad carnal, ni de la voluntad de varón, sino de Dios son nacidos”. Para este versículo existen dos diferentes tradiciones textuales, siendo así que hoy no podemos establecer cuál es la original. Ambas parecen del mismo período e igualmente autorizadas. Está la versión en singular: “Que no de la sangre, ni de la voluntad carnal, ni de voluntad de varón, sino que de Dios fue engendrado”; pero está también la versión en plural: «Que… sino que de Dios fueron engendrados». Esta doble forma de la tradición es comprensible, porque el versículo en todo caso se refiere a ambos sujetos. En este sentido hemos de leer siempre juntas ambas tradiciones textuales, porque sólo juntas hacen que emerja todo el significado del texto. Si tomamos como base la habitual versión plural, entonces se habla de los bautizados, a quienes se participa a partir del Logos el nuevo nacimiento divino. Pero el misterio del parto virginal de Jesús, el origen de este nacimiento divino nuestro se trasluce tan claramente que sólo un prejuicio puede negar esta correlación. Pero si consideramos también la versión singular como si fuera la original, queda patente la relación con “todos aquellos que lo han recibido”. Queda claro que la concepción de Jesús por parte de Dios, su nuevo engendramiento está orientado a esto, a asumirnos a nosotros, a darnos un nuevo engendramiento. Así como el versículo 14, con la palabra de la encarnación del Logos, preanuncia el capítulo eucarístico del Evangelio, del mismo modo es evidente aquí la anticipación del coloquio con Nicodemo del tercer capítulo. A Nicodemo Cristo le dice que el engendramiento en la carne no basta para entrar en el reino de Dios. Es necesario un nuevo engendramiento desde lo alto, una re-generación desde el agua y el espíritu (Jn 3,5). Cristo, que fue concebido por la Virgen por obra del Espíritu Santo, es el comienzo de una nueva humanidad, de una nueva forma de existencia. Hacerse cristiano significa ser recibido en este nuevo inicio. Hacerse cristiano es algo más que un simple dirigirse a nuevas ideas, a un nuevo ethos, a una nueva comunidad. La transformación que aquí se realiza es tan radical como un verdadero renacimiento, una nueva creación. De este modo es como la Virgen-Madre se halla de nuevo en el centro del acontecimiento redentor. Ella garantiza con todo su ser la novedad que Dios ha realizado. Sólo si su historia es verdadera y está en el principio es válido lo que dice Pablo: «De suerte que el que es de Cristo se ha hecho criatura nueva» (2 Cor 5,17). Dios no está ligado a piedras, pero Él se liga a personas vivas. El sí de María le abre el espacio donde puede levantar su tienda. Esta misma se convierte para él en la tienda, y de este modo ésta es el comienzo de la santa Iglesia, que a su vez es anticipo de la nueva Jerusalén en la que no existe templo alguno porque Dios mismo mora en ella. La fe en Cristo, que confesamos en el Credo de los bautizados es, pues, una espiritualización y una purificación de todo lo que la historia de las religiones había dicho y esperado sobre la morada de Dios en el mundo. Pero al mismo tiempo es también una corporización y una concretización que va más allá de toda espera en el ser de Dios con los hombres. «Dios es en la carne»: esta unión indisoluble de Dios con su criatura constituye precisamente el centro de la fe cristiana. De modo que se comprende que desde un principio los cristianos consideraran santos los lugares en los que se había producido este acontecimiento. Se convirtieron en la garantía permanente del ingreso de Dios en el mundo. Nazaret, Belén y Jerusalén se convirtieron de este modo en lugares en los que de alguna manera se pueden ver las huellas del Redentor, en los que el misterio de la encarnación de Dios nos toca muy de cerca. Por lo que concierne al relato de la anunciación, el Protoevangelio de Santiago, que se remonta de todos modos al segundo siglo y que a pesar de sus muchos elementos legendarios podría también conservar recuerdos reales, subdividió este acontecimiento en dos lugares. María «tomó el cántaro y salió por agua. He aquí que una voz dijo: Salve, llena de gracia, el Señor sea contigo, bendita entre todas las mujeres”. Ella se giró a derecha e izquierda para ver de dónde procedía esa voz. Y se turbó, entró en su casa, dejó el cántaro, tomó la púrpura, se sentó en su taburete y la tendió. Y he aquí que un ángel del Señor apareció de repente ante ella y dijo: “No temas, María, porque has hallado la gracia ante el omnipotente y concebirás de su palabra”» (11, 1 ss.). A esta doble tradición corresponden los dos santuarios, el santuario oriental de la fuente y la basílica católica, construida alrededor de la cueva de la anunciación. Ambas tienen un sentido profundo. Orígenes llamó la atención sobre el hecho de que el tema del pozo informa toda la historia de los Padres del Antiguo Testamento. Allá donde llegaban cavaban pozos. El agua es el elemento de la vida. De este modo el pozo se convierte cada vez más en el símbolo de la vida, hasta el pozo de Jacob, ante el que Jesús mismo se revela como la fuente de la verdadera vida, de la que la humanidad tiene profunda sed. La fuente, el agua que surge a chorros se convierte en el signo del misterio de Cristo, que nos dona el agua de la vida y de cuyo costado abierto sale sangre y agua. La fuente se convierte en el anuncio de Cristo. Pero al lado está la casa, el lugar de la oración y del recogimiento. «Cuando quieras rezar, entra en tu cuarto…». La realidad más personal, el anuncio de la encarnación y la respuesta de la Virgen exigen la discreción de la casa. Las investigaciones del padre Bellarmino Bagatti han puesto de manifiesto que ya en el segundo siglo una mano trazó en la cueva de Nazaret en lengua griega el saludo del ángel a María: “Ave María”. Gianfranco Ravasi observa muy oportunamente que este testimonio del investigador atestigua «que el mensaje cristiano no es una colección abstracta de tesis teológicas sobre Dios, sino el encuentro de Dios con nuestro mundo, con la realidad de nuestras casas y de nuestra vida». Precisamente de esto se trata aquí, en la santa casa de Loreto y en el año de su gran Jubileo: nosotros nos dejamos tocar por lo concreto de la actuación divina para proclamar con renovada gratitud y autoconciencia: «Él se ha encarnado en el vientre de la Virgen María y se ha hecho hombre.».


“CONQUISTAD EL MUNDO CON MI ESPIRITU”


El Espíritu que mi Padre y Yo os enviamos da vida a vuestro cuerpo mortal para que podáis resucitar conmigo para vivir una vida según los deseos del Espíritu Santo crucificando vuestro viejo yo con todas sus pasiones y deseos. Cuando conserváis al Espíritu Santo vivo y dinámico en vuestra vida a través de la oración y de la vida sacramental, podéis segurame

nte matar las obras y deseos de la carne la cual os aleja de mi Reino. y por tanto seréis gloriosos, triunfantes y victoriosos en vuestra vida
El Espíritu Santo a quién recibisteis en vuestro bautismo y después alimentado y fortalecido por la recepción de otros sacramentos y oraciones, es tan poderoso que con El recibís el poder para derrotar todos los asaltos de Satanás, el enemigo que viene a vosotros con todas las tentaciones para pecar mediante sus tácticas de engaño y astucias. Os ha sido dado poder a través del Espíritu Santo para ordenarle que se vaya a Satanás y a toda su fuerza; y debéis usar siempre ese carisma en vuestra vida, porque Satanás vuestro enemigo está merodeando en la tierra y patrullándola para atraparos para su reino.

MALAGA, ESPAÑA: JESÚS DE LA PUENTE DEL CEDRÓN

Texto y fotografía: Cortesía  http://www.lapuenteylapaloma.com/Contenidos-Titulares/Cristo/Xto-advoc.htm

El nombre de Jesús de la Puente del Cedrón responde a una de las advocaciones más singu-lares en la Semana Santa malagueña e incluso podríamos atrevernos a decir, única en toda España.

Su misterio o “paso”, representa el momento en que, Jesús tras ser prendido en el huerto de los Olivos en Jerusalén, es  conducido a casa deAnás, atravesando  un  torrente llamado Cedrón, que      serpenteaba       las murallas y el huerto. De ello da cuenta en el Nuevo Testamento el Evangelista San Juan (S.Juan, 18, 12-14). “A toda esta tropa y el tribuno y los guardias de los judíos se apoderaron de Jesús y lo ataron fuertemente conducién-dolo  desde  la  otra  parte del Torrente Cedrón, en el Monte de los Olivos,  hasta la Casa de Anás, suegro de Caifás, que era Sumo Sacerdote aquellos años”.

La imagen del Cristo de la Puente, es una talla completa obra del imaginero sevillano, Juan Manuel Miñarro López, que fue bendecida el 20 de noviembre del año1988.

La iconografía de misterio del Cristo de la Puente del Cedrón, cumple en toda su funcionalidad la catequesis plática promulgada por la Iglesia desde el Concilio de Trento.  El  espectador  aprecia  que,  frente a  la   serenidad  y  sumisión  de  la  imagen  del   Señor maniatado, aparece como contraste,  la bravura y provocación del sayón y el romano. Por medio de esta iconografía los fieles comprendenconceptos y asumen el mensaje de la Iglesia,  difundiendo  devociones que llegan profunda-mente a los fieles.

Otro particularidad muy llamativa en la advocación, es el hecho de que el propio nombre del Titular de “la Puente del Cedrón” se cite empleando el artículo en femenino y no en masculino “el puente”.

Contrariamente a lo que se pudiera creer, no se trata de una incorrección gramatical; la justificación del empleo de este género en femenino la encontramos en la derivación sufrida en nuestra lengua, ya que desde los orígenes de la lengua castellana y hasta finales del siglo XVII la palabra puente se escribía y pronunciaba en femenino, evidencias de ello existen en nuestra literatura de la que afamados escritores y poetas de nuestra historia así la empleaban.  A pesar de la evolución habida en la propia  lengua  castellana,  al    dejarse    en    desuso    el femenino para referirse “a la puente” y utilizarse así el masculino, la Hermandad en su título no se vio alterada por esta evolución, conservando este genero para la denominación de su advocación. Esta es la única y existencial explicación a esta curiosa forma por la que es conocido el Titular de esta Corporación.


Andrés Dung-Lag y compañeros, Santos: Mártires de Vietnam

Autor: C.E.S.M. | Fuente: Centro de Espiritualidad Santa María

Esta memoria obligatoria de los ciento diecisiete mártires vietnamitas de los siglos XVIII y XIX, proclamados santos por Juan Pablo II en la plaza de San Pedro el 19 de junio de 1988, celebra a mártires que ya habían sido beatificados anteriormente en cuatro ocasiones distintas: sesenta y cuatro, en 1900, por León XIII; ocho, por Pío X, en 1906; veinte, en 1909, por el mismo Pío X; veinticinco, por Pío XII, en 1951.

No sólo son significativos el número insuperado en la historia de las canonizaciones, sino también la calificación de los santos (ocho obispos, cincuenta sacerdotes, cincuenta y nueve laicos), la nacionalidad (noventa y seis vietnamitas; once españoles; diez franceses, el estado religioso (once dominicos; diez de la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París; otros del clero local, más un seminarista, el estado laical (muchos padres de familia, una madre, dieciséis catequistas, seis militares, cuatro médicos, un sastre; además de campesinos, pescadores y jefes de comunidades cristianas).

Seis de ellos fueron martirizados en el siglo XV, los demás, entre 1835 y 1862; es decir, en el tiempo del dominio de los tres señores que gobernaban Tonkín, Annam y Cochinchina, hoy integradas en la nación de Vietnam.

En gran parte (setenta y cinco) fueron decapitados; los restantes murieron estrangulados, quemados vivos, descuartizados, o fallecieron en prisión a causa de las torturas, negándose a pisotear la cruz de Cristo o a admitir la falsedad de su fe.

De estos ciento diecisiete mártires, la fórmula de canonización ha puesto de relieve seis nombres particulares, en representación de las distintas categorías eclesiales y de los diferentes orígenes nacionales. El primero, del que encontramos una carta en el oficio de lectura, es Andrés Dung-Lac. Nació en el norte de Vietnam en 1795; fue catequista y después sacerdote. Fue muerto en 1839 y beatificado en 1900. Otros dos provienen del centro y del sur del Vietnam. El primero, Tomás Tran-VanThien, nacido en 1820 y arrestado mientras iniciaba su formación sacerdotal, fue asesinado a los dieciocho años en 1838; el otro es Manuel Le-Van-Phung, catequista y padre de familia, muerto en 1859 (beatificado en 1909).

Entre los misioneros extranjeros son mencionados dos españoles y un francés. El dominico español Jerónimo Hermosilla, llegado a Vietnam en 1829, vicario apostólico del Tonkín oriental, fue muerto en 1861 (beatificado en 1909); el otro dominico, el obispo vasco Valentín de Berriochoa, que llegó a Tonkín en 1858, a los treinta y cuatro años, fue muerto en 1861 (beatificado en 1906).

El francés Jean-Théophane Vénard, de la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París, llegó a Tonkín en 1854 y fue asesinado a los treinta y dos años (beatificado en 1906): sus cartas inspiraron a santa Teresa de Lisieux a rezar por las misiones, de las que fue proclamada patrona junto con san Francisco Javier.

LISTA DE LOS 117 MÁRTIRES DE VIETNAM 

1 Andrés DUNG-LAC, Sacerdote 21-12-1839
Domingo HENARES, Obispo O.P. 25-06-1838
3 Clemente Ignacio DELGADO CEBRIAN, Obispo O.P. 12-07-1838
4 Pedro Dumoulin BORIE, Obispo M.E.P. 24-11-1838
5 José María DIAZ SANJURJO, Obispo O.P. 20-07-1857
Melchor GARCIA SAMPEDRO SUAREZ, Obispo O.P. 28-07-1858
7 Jerónimo HERMOSILLA, Obispo O.P. O1-11-1861
8 Valentín BERRIOCHOA, Obispo O.P. 01-11-1861
9 Esteban Teodoro CUENOT, Obispo M.E.P. 14-11-1861
10 Francisco GIL DE FEDERICH, Sacerdote O.P. 22-O1-1745
11 Mateo ALONSO LECINIANA, Sacerdote O.P. 22-O1-1745
12 Jacinto CASTANEDA, Sacerdote O.P. 07-11-1773
13 Vicente LE OUANG LIEM, Sacerdote O.P. 07-11-1773
14 Emanuel NGUYEN VAN TRIEU, Sacerdote 17-09-1798
15 Juan DAT, Sacerdote 28-10-1798
16 Pedro LE TuY, Sacerdote 11-10-1833
17 Francisco Isidoro GAGELIN, Sacerdote M.E.P. 17-10-1833
18 José MARCHAND, Sacerdote M.E.P. 30-11-1835
19 Juan Carlos CORNAY, Sacerdote M.E.P. 20-09-1837
20 Vicente DO YEN, Sacerdote O.P. 30-06-1838
21 Pedro NGUYEN BA TUAN, Sacerdote 15-07-1838
22 José FERNANDEZ, Sacerdote O.P. 24-07-1838
23 Bernardo VU VAN DUE, Sacerdote 01-08-1838
24 Domingo NGUYEN VAN HANH (DIEU), Sacerdote O.P. 01-08-1838
25 Santiago Do MAI NAM, Sacerdote 12-08-1838
26 José DANG DINH (NIEN) VIEN, Sacerdote 21-08-1838
27 Pedro NGUYEN VAN TU, Sacerdote O.P. 05-09-1838
28 Francisco JACCARD, Sacerdote M.E.P. 21-09-1838
29 Vicente NGUYEN THE DIEM, Sacerdote 24-11-1838
30 Pedro VO BANG KHOA, Sacerdote 24-11-1838
31 Domingo TUOC, Sacerdote O.P. 02-04-1839
32 Tomás DINH VIET Du, Sacerdote O.P. 26-11-1839
33 Domingo NGUYEN VAN (DOAN) XUYEN, Sacerdote O.P. 26-11-1839
34 Pedro PHAM VAN TIZI, Sacerdote 21-12-1839
35 Pablo PHAN KHAc KHOAN, Sacerdote 28-04-1840
36 Josée DO QUANG HIEN, Sacerdote O.P. 09-05-1840
37 Lucas Vu BA LOAN, Sacerdote 05-06-1840
38 Domingo TRACH (DOAI), Sacerdote O.P. 18-09-1840
39 Pablo NGUYEN NGAN, Sacerdote 08-11-1840
40 José NGUYEN DINH NGHI, Sacerdote 08-11-1840
41 Martín TA Duc THINH, Sacerdote 08-11-1840
42 Pedro KHANH, Sacerdote 12-07-1842
43 Agustín SCHOEFFLER, Sacerdote M.E.P. 01-05-1851
44 Juan Luis BONNARD, Sacerdote M.E.P. 01-05-1852
45 Felipe PHAN VAN MINH, Sacerdote 03-07-1853
46 Lorenzo NGUYEN VAN HUONG, Sacerdote 27-04-1856
47 Pablo LE BAo TINH, Sacerdote 06-04-1857
48 Domingo MAU, Sacerdote O.P. 05-11-1858
49 Pablo LE VAN Loc, Sacerdote 13-02-1859
50 Domingo CAM, Sacerdote T.O.P. 11-03-1859
51 Pedro DOAN LONG QUY, Sacerdote 31-07-1859
52 Pedro Francisco NERON, Sacerdote M.E.P. 03-11-1860
53 Tomás KHUONG, Sacerdote T.O.P. 30-01-1861
54 Juan Teofano VENARD, Sacerdote M.E.P. 02-02-1861
55 Pedro NGUYEN VAN Luu, Sacerdote 07-04-1861
56 José TUAN, Sacerdote O.P. 30-04-1861
57 Juan DOAN TRINH HOAN, Sacerdote 26-05-1861
58 Pedro ALMATO RIBERA, Sacerdote O.P. 01-11-1861
59 Pablo TONG VIET BUONG, Laico 23-10-1833
60 Andrés TRAN VAN THONG, Laico 28-11-1835
61 Francisco Javier CAN, Catequista 20-11-1837
62 Francisco DO VAN (HIEN MINH) CHIEU, Catequista 25-06-1838
63 José NGUYEN DINH UPEN, Catequista T.O.P. 03-07-1838
64 Pedro NGUYEN DicH, Laico 12-08-1838
65 Miguel NGUYEN HUY MY, Laico 12-08-1838
66 José HOANG LUONG CANH, Laico T.O.P. 05-09-1838
67 Tomás TRAN VAN THIEN, Seminarista 21-09-1838
68 Pedro TRUONG VAN DUONG, Catequista 18-12-1838
69 Pablo NGUYEN VAN MY, Catequista 18-12-1838
70 Pedro VU VAN TRUAT, Catequista 18-12-1838
71 Agustín PHAN VIET Huy, Laico 13-06-1839
72 Nicolás BUI DUC THE, Laico 13-06-1839
73 Domingo (Nicolás) DINH DAT, Laico 18-07-1839
74 Tomás NGUYEN VAN DE, Laico T.O.P. 19-12-1839
75 Francisco Javier HA THONG MAU, Catequista T.O.P. 19-12-1839
76 Agustín NGUYEN VAN MOI, Laico T.O.P. 19-12-1839
77 Domingo Bui VAN UY, Catequista T.O.P. 19-12-1839
78 Esteban NGUYEN VAN VINTI, Laico T.O.P. 19-12-1839
79 Pedro NGUYEN VAN HIEU, Catequista 28-04-1840
80 Juan Bautista DINH VAN THANH, Catequista 28-04-1840
81 Antonio NGUYEN HUU (NAM) QUYNH, Laico 10-07-1840
82 Pietro NGUYEN KHAC Tu, Catequista 10-07-1840
83 Tomás TOAN, Catequista T.O.P. 21-07-1840
84 Juan Bautista CON, Laico 08-11-1840
85 Martín THO, Laico 08-11-1840
86 Simón PHAN DAc HOA, Laico 12-12-1840
87 Inés LE THi THANH (DE), Laica 12-07-1841
88 Mateo LE VAN GAM, Laico 11-05-1847
89 José NGUYEN VAN Luu, Catequista 02-05-1854
90 Andrés NGUYEN Kim THONG (NAM THUONG), Catequista 15-07-1855
91 Miguel Ho DINH HY, Laico 22-05-1857
92 Pedro DOAN VAN VAN, Catequista 25-05-1857
93 Francisco PHAN VAN TRUNG, Laico 06-10-1858
94 Domingo PHAM THONG (AN) KHAM, Laico T.O.P. 13-01-1859
95 Lucas PHAM THONG (CAI) THIN, Laico 13-01-1859
96 José PHAM THONG (CAI) TA, Laico 13-01-1859
97 Pablo HANH, Laico 28-05-1859
98 Emanuel LE VAN PHUNG, Laico 31-07-1859
99 José LE DANG THI, Laico 24-10-1860
100 Mateo NGUYEN VAN (NGUYEN) PHUONG, Laico 26-05-1861
101 José NGUYEN DUY KHANG, Catequista T.O.P. 06-11-1861
102 José TUAN, Laico 07-01-1862
103 José TUC, Laico 01-06-1862
104 Domingo NINH, Laico 02-06-1862
105 Domingo TORI, Laico 05-06-1862
106 Lorenzo NGON, Laico 22-05-1862
107 Pallo (DONG) DUONG, Laico 03-06-1862
108 Domingo HUYEN, Laico 05-06-1862
109 Pedro DUNG, Laico 06-06-1862
110 Vicente DUONG, Laico 06-06-1862
111 Pedro THUAN, Laico 06-06-1862
112 Domingo MAO, Laico 16-06-1862
113 Domingo NGUYEN, Laico 16-06-1862
114 Domingo NHI, Laico 16-06-1862
115 Andrés TUONG, Laico 16-06-1862
116 Vicente TUONG, Laico 16-06-1862
117 Pedro DA, Laico 17-06-1862

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O.P. : Orden de los Predicadores (Dominicos)
T.O.P.: Terciario de la Orden de los Predicadores
M.E.P.: Sociedad de las Misiones Extranjeras de París


IMITAR A MARÍA, IMITAR A JESUCRISTO: María quiere que nos identifiquemos con los pensamientos y sentimientos de Jesús.

Manuel Murillo Garcia

Jesucristo está con nosotros. No sólo se ha hecho nuestro modelo para enseñarnos el camino que lleva a la vida, sino que, además, se ha convertido en nuestro alimento, para comunicarnos su fuerza infinita a fin de que podamos caminar tras sus huellas. Además, está en nosotros por la fe, para orar y obrar con nosotros. Por otra parte, ha confiado especialmente a María, porque Ella es madre, la misión de dirigir nuestra educación cristiana, como le dirigió a Él durante su infancia, para elevarnos, así, a la altura de nuestra vocación.

María se esfuerza constantemente en revestirnos de la semejanza de Jesús, procurando que nos identifiquemos con sus pensamientos y sentimientos, para que sea una realidad en nosotros el nombre de cristiano, es decir, discípulo e imitador de Jesucristo. Para ello se sirve de dos medios.

El primer medio de que se sirve María es la voz dulce y poderosa de sus ejemplos. Su vida es una predicación sencilla, elocuente y al alcance de todos. Desde ese punto de vista, después de la santa humanidad del Salvador es el don más preciado que hemos recibido del cielo.

Todas las dificultades desaparecen en presencia de María. Retrato fiel de su hijo, ha reproducido exactamente todas sus virtudes y sentimientos. De esa manera vemos cómo alcanza la semejanza divina una simple criatura, hija de Adán como nosotros, exenta, eso sí, de la mancha original y de sus horribles consecuencias, pero que, aun siendo más privilegiada y perfecta, no es de naturaleza distinta de la nuestra. Así pues, si Ella, que es pura criatura, ha podido, en grado tan inefable y sublime, hacerse conforme a Jesucristo y modelo de todos los elegidos, también nosotros lo podremos, en una medida adecuada a nuestra debilidad, con tal de que queramos ser fieles.

Por tanto, María se nos presenta como la copia del divino modelo, copia que debemos reproducir en nosotros mismos. De ahí se deduce que el mejor medio de imitar a Jesús es esforzarse por imitar a María, y que sólo se parecerá al hijo el que se parezca a la madre. Por consiguiente, sólo se salvará quien haya imitado a María en la medida de la perfección querida por la justicia divina. Así se comprende lo fácil que resulta para el hombre de buena voluntad la imitación de Jesucristo. Efectivamente, caminando tras las huellas de María, realiza en sí mismo la semejanza con el Salvador.

El segundo medio que emplea María para llevarnos a la vida de Jesucristo conforme a la voluntad del Padre eterno es su mediación. La Iglesia, los Santos Padres y toda la tradición nos presentan a la augusta Virgen como nuestra abogada y mediadora. Siempre se ha aplicado a Jesús el ejemplo del gran Salomón cuando, en el esplendor de su gloria y sabiduría, confió a su afortunada madre el ejercicio de la autoridad real (1 Re 2,19 ss.). Por ello los cristianos de todos los tiempos han coincidido en considerar a María su reina, su auxilio, su vida y su esperanza. Pero hay un detalle que a veces pasa inadvertido y que, sin embargo, se debe subrayar, y es que esta mediación es necesaria para la salvación; no en el mismo grado ni el mismo rango que la de Jesucristo, pero sí de un modo real, porque la Providencia así lo ha dispuesto.

Autor: Ágora marianista.

MANUEL MURILLO GARCIA Para ir al Blog “Solo Informatica, por Manuel Murillo Garcia”, siga este enlace: http://mmurilloinformatica.blogspot.com/  Para ir al  Blog ”MIS COSAS” http://murillomanolo.blogspot.com/

Guatemala: La devoción a la CI de Jesús del Consuelo

Por Aníbal Chajón

Fotografia: William Santos

http://jesusenguatemala.com/

Uno de los templos emblemáticos del Centro Histórico de Guatemala es La Recolección de donde sale, el Sábado de Ramos, la procesión de Jesús Nazareno del Consuelo, que reúne a miles de devotos.

El templo de El Santísimo Nombre de Jesús es conocido como La Recolección, porque estaba administrado por los religiosos recoletos. La iglesia fue bendecida el 21 de enero de 1845, y es un templo de estilo es neoclásico.

El edificio fue dañado por los terremotos de 1917 y 1918, gran parte de la estructura se derrumbó y muchos de los bienes que albergaba fueron lastimados. La reconstrucción del edificio se inició en 1924, sin embargo, la situación económica de los pobladores del barrio, que tenían que reedificar sus propias viviendas, no permitió que las obras avanzaran con celeridad.

Después de años de trabajos, el templo se abrió de nuevo el 4 de septiembre de 1949 y, desde entonces, se empezó una nueva etapa de embellecimiento interno. Por ese período, en 1952, llegó a la comunidad de La Recolección otro miembro, Miguel Murcia, quien convirtió las procesiones recoletas de un fenómeno de barrio a otro con proyección en toda la ciudad.

Un cuarto de siglo después de su reapertura, en 1976, otro terremoto dañó la iglesia y sus obras de arte. Fue hasta el 13 de junio de 1978 que se puso a disposición del culto, después de los trabajos de reconstrucción, que es la forma en que puede apreciarse en la actualidad.

El Nazareno de Ganuza 

Por Manuel Morales Montenegro
Se estima que la imagen de Jesús Nazareno de la iglesia de La Recolección fue tallada en el siglo XIX. Algunos autores suponen que fue obra de uno de los escultores Ganuza, quienes tuvieron celebridad en esa centuria.

Un franciscano escribió, en 1974, una historia del templo, era fray Deodato Carbajo. Su estudio fue reeditado con el título de Breve Historia Iglesia de La Recolección. En su artículo, anotó que la iglesia contaba con varias obras de arte religioso, entre las que destacaba un “cuadro de Jesús Nazareno en Semana Santa, firmado por Carlos Jerónimo Sancho, Guatemala, 1935″, que reproducía la procesión de 1933 y que aún puede verse en el transepto del Evangelio en el templo. Incluyó en la lista de objetos una escultura de “San José, de Ganuza”, y el “Cristo Nazareno, siglo XVIII o XIX”.

En esa época, Carbajo ignoraba el autor de la escultura porque no lo incluyó, aunque relacionó a un escultor de apellido Ganuza con las obras de la iglesia. Después se ha dicho que el Nazareno fue realizado por los hermanos Ganuza.

Una publicación, llamada El Tipógrafo, fechada en abril-mayo de 1992, atribuía la escultura a “los hermanos Juan y Santiago Ganuza”. Según este artículo, Juan hizo la imagen del Señor Sepultado, en 1830, y Santiago talló al Nazareno, entre 1830 y 1835. Además, indica que en 1850 se procesionó por primera vez al Nazareno, aunque el cortejo fue suspendido en 1872 por el gobierno liberal. A pesar de eso, El Heraldo Recoleto, del 22 de marzo de 1959, afirma que la primera vez que salió en procesión la imagen del Nazareno fue hasta 1898. En cuanto a los Ganuza, consta en la edición del Diario de Centro América del 7 de agosto de 1915, que Santiago Ganuza fue un violinista aficionado a la escultura, quien “corriendo el tiempo hizo una obra de mérito que debe existir en uno de los templos de la capital”, según la nota del periódico. De su matrimonio con Eduviges Peláez nació Juan Ganuza, el 20 de abril de 1840.

Discípulo del escultor Ventura Ramírez, Juan Ganuza hablaba francés e inglés, además del castellano, y había estudiado monocordio. A los 13 años de edad creó su primera obra, después de lo cual hizo varias tallas que fueron llevadas a templos en México, El Salvador, Honduras, Estados Unidos y América del Sur.

Entre sus esculturas hubo una que se envió a Roma. “Distínguese por la belleza y la corrección de sus perfiles un Nazareno, de tamaño natural, premiado en la exposición del Vaticano con motivo de las Bodas de Oro del Pontífice León XIII, en 1888″, según la crónica de 1915.

Una obra del romanticismo
Por Fernando Urquizú
El historiador Haroldo Rodas probó que la imagen del Nazareno de El Calvario está relacionada con otra obra de Juan Ganuza enviada a la Santa Sede en 1888. Ambas esculturas tienen características comunes con la imagen de Jesús Nazareno del Consuelo. Si se estudian estilísticamente se puede descubrir que son bastante parecidas, lo que les permite ser atribuidas al mismo autor, quien trabajó a fines del siglo XIX en la Nueva Guatemala de la Asunción.

Los tres Nazarenos tienen una posición similar de la mano, la mirada, muestran un singular movimiento girado en los hombros y la posición coincidente del rostro, por todo ello las imágenes siguen patrones que permiten ser atribuidas al mismo tallador. Las diferencias entre el Nazareno de El Calvario y el de La Recolección se deben a factores fortuitos por lo que se alteró una de ellas. La imagen recoleta sufrió a causa de los terremotos de 1917 y 1918, que destruyeron la iglesia, por lo que el Nazareno quedó dañado.

En ese momento imperaba un gusto por los cánones europeos románticos, que se basaban en modelos italianos y franceses. Según estos patrones, varias imágenes religiosas, talladas en madera, recibieron nuevos ojos, preferentemente de color celeste. En esa época, el Nazareno de La Recolección fue restaurada con un color de tez claro, por uno de los más importantes imagineros de la época, Julio Dubois. Según testimonios orales se le pusieron ojos de color claro.

Posteriormente, a mediados del siglo XX, el maestro Huberto Solís adecuó y reencarnó la imagen. Fue entonces cuando cambió el ceño y barba. Eso hizo que dulcificara la expresión pero la escultura quedó igual. El Nazareno fue consagrado el 3 de marzo de 1956, por el Obispo de San Marcos, Celestino Fernández. Un año más tarde, se le cambió la cabellera de rizos, que le acercaba a los patrones barrocos españoles, por otra lacia, con el objeto de darle un efecto más natural y acentuar el espíritu romántico francés.


Guatemala: Jesús de candelaria – Poemas de Miguel Ángel Asturias

Fotografía: Geovani Minera 

http://jesusenguatemala.com/

Sombra de corazón de la amargura
a tu rostro que aviva pulso cárdeno
lirio inclinado bajo el viento, pesa
la cruz del viento.

Tu rodilla sin fuerza es como cera
que se derrite al sol, se ve en la túnica,
lirio inclinado bajo el viento, pesa
la cruz del viento.

Del entrecejo, hendido por los juncos
de la tribulación, hasta los pómulos
se afila tu nariz de asfixia, falta
a tu lengua el aire.

Nube de acabamiento da a tus ojos
frío de muerte que reduce a témpano
tu mirar, y no miras te derramas
agua de llanto.

La tortura va desmayando dentro
de ti palomas negras y tus tímpanos
reventados no oyen, te derramas
agua de llanto.

Menguante de tu sien que medra y pugna
bajo el pelo lluvioso, con el pálpito
hundido, te busca y no te encuentra
en tus sentidos.

Flexible y anillada, tu palabra,
cintura en movimiento, como el cálamo
del cetro quedó rota y no te encuentra
en tus sentidos.

¡Gusano de escarlata el astro labio
de Dios y labio de los hombres! ¡Cáñamo
perfumado el que ahora suda gota
de moribundo!

El cáliz del vacío no se aparta
de tus fauces sedientes y el líquido
de tu sangre lo desborda, vino
de moribundo.

La cadena encendida de las dalias
te ciñe en la penumbra de los párpados
a la desolación de la primera
hora de espinas.

El latón fino de tu pie en el suelo,
alianza sin sandalia con lo mínimo,
abre el camino de la cruz que ahora
es salvavidas.

Y la raíz en lucha de tus manos
retuerce como garfios sus diez pálidos
dedos asidos al madero que ahora
es salvavidas.


A fuerza de oración…..

  • on la ternura y el amor de Dios!La oración ensancha el corazón, hasta hacerlo capaz de contener el don de Dios. Sin Él, no podemos nada. Las palabras que no procuran la luz de Cristo no hacen más que aumentar en nosotros la oscuridad y la confusión.

    Orar a Cristo es amarlo y amarlo significa cumplir sus palabras. La oración significa para mí la posibilidad de unirme a Cristo las 24 horas del día para vivir con Él, en Él y para Él.

    Si oramos, creemos. Si creemos, amamos. Si amamos, servimos.

    Oren sencillamente como los niños, movidos por un fuerte deseo de amar mucho y de convertir en objeto de propio amor a aquellos que no son amados, conscientes de nuestra unión con Cristo, así como El tenía conciencia de ser uno con el Padre.

    Nuestra actividad no será completa si no le permitimos a Dios obrar en nosotros, gracias a su poder, a sus planes y a su amor. “En El vivimos, nos movemos y existimos”.

    La plegaria perfecta consiste en el fervor del deseo que eleva los corazones hasta Jesús. Nunca debiéramos ceder a la costumbre de aplazar nuestra oración, sino hacerla con la comunidad.

    Nuestras acciones sólo pueden producir reales frutos, cuando son expresión verdadera de una plegaria sincera. Dios se compadece de la debilidad pero no quiere el desánimo. La oración ensancha el corazón delicado hasta el punto de estar en condiciones de acoger el don de Dios.

    La oración que brota de nuestra mente y de nuestro corazón y que recitamos sin necesidad de leer en ningún libro se llama oración mental y es una gran aliada de la pureza de alma.

    Sólo por medio de la oración mental podemos cultivar el don de la oración. Si a ustedes les resulta difícil orar, rueguen insistentemente: “¡Jesús ven a mi corazón, quédate dentro de mí y reza conmigo, enséñame a orar”.

    Una plegaria que brota del corazón y debe ser capaz de tocar el corazón de Dios! Lo único que Jesús nos pide en todo momento es que nos entreguemos absolutamente a Él, que confiemos en Él plenamente, renunciando a nuestros deseos para cumplir con el camino que nos va trazando.

    No es necesario que veamos claro si vamos progresando o no en el camino de la santidad. Lo importante es ir caminando en el Señor.


QUÉ GRANDE ES NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO!

Manuel Murillo Garcia
Durante su vida en la tierra, aunque era el Hijo de Dios, Cristo vivió en humildad, se hizo todo para todos a fin de salvarnos. 

¡El próximo domingo celebramos la gran fiesta de Cristo Rey!

Jesucristo ha sido constituido el centro del universo. Todo fue creado por Él y para Él, todo se mantiene en Él, y Jesucristo será el único Soberano de todas las cosas en los siglos eternos. ¡Qué grande es Nuestro Señor Jesucristo, y qué orgullosos estamos nosotros de su gloria!

Durante su vida en la tierra, aunque era el Hijo de Dios, Jesucristo vivió en humildad, se hizo todo para todos a fin de salvarnos a todos, y sólo a partir de su resurrección aparece en todo el esplendor de su grandeza. Sin embargo, aún no se ha manifestado toda la gloria suya. Hemos de esperar al fin, cuando vuelva a dar la mano definitiva al mundo y a cerrar la historia de todas las cosas. Sólo entonces veremos sometidos a Jesucristo los seres todos del cielo y de la tierra, y celebraremos su Reino que no tendrá fin.

Todo esto es muy bonito. Todo esto, entusiasma. Pero, ¿nos damos cuenta de lo que nos exige?…

En la revolución mexicana, que cubrió de mártires nuestra América, un joven de veintitrés años abandona su magnífico puesto en el Banco Internacional de México y se enrola en las filas de los católicos que luchaban por defender la Religión perseguida. Una bala perdida le atraviesa las dos piernas, pierde el sentido, cae prisionero, y, recobrado el conocimiento, le pregunta el coronel:
- ¿De qué partido es usted?
- Soy un defensor de Cristo Rey.
- ¿Qué grado tiene?
- Capitán primero.
- ¿Se rinde?
- No, no me rindo.
- Deme su revolver. 
- Tómelo, y máteme si quiere. Pero antes déjeme gritar: ¡Viva Cristo Rey!
El coronel disparó el arma, le destrozó al valiente muchacho la cabeza con las balas, y con aquellos disparos le abría las puertas del Cielo, el Reino glorioso de Jesucristo.

Como este joven mártir, nosotros, bien penetrados de la fe cristiana, miramos en Jesucristo al Soberano que dicta leyes, al Jefe que gobierna, al Juez que pedirá cuentas. Y nos rendimos ante Jesucristo.

Con la mentalidad democrática que rige nuestros pueblos, nos cuesta aceptar un jefe absoluto, al que llamamos dictador; no nos sometemos a nadie sino al pueblo soberano, como decimos; y jamás aceptaríamos una justicia que no se rigiera por las normas que nosotros mismos le hemos impuesto. Así es nuestra democracia, así pensamos, y esto es lo único que aceptamos.
Pero ante Jesucristo hemos de cambiar de parecer.

Jesucristo no es un dictador que oprima a nadie ni un hombre sin corazón. Es un Soberano lleno de amor que no busca sino nuestra salvación.

Pero el único legislador es Jesucristo, y no una asamblea constituyente, con diputados elegidos por nosotros.

El único que manda es Jesucristo, porque es el Señor.

El que tendrá la última palabra es Jesucristo, porque ha sido constituido Juez de vivos y muertos.

Ante este Jesucristo nos jugamos la vida.
Aceptar a Jesucristo es aceptar su Persona, su doctrina y sus mandatos.

Por desgracia, no todos aceptan a Jesucristo de manara incondicional. Son muchos los que lo rechazan. No admiten a nadie que esté sobre sus cabezas. No quieren a ninguno que les venga a fastidiar la vida de placer a que se entregan…

El orgullo y la sensualidad son los dos grandes enemigos de Cristo. 

Sin embargo, Jesucristo se ofrece y actúa como Salvador antes que ejercer sus poderes de Juez.
Ha dejado su Iglesia en el mundo como signo del Reino y encargada de llevar adelante el Reino de Dios hasta que Jesucristo vuelva. Y aquí, en la Iglesia y su Vicario el Papa, es donde tropiezan también muchos. Al aceptar a Jesucristo en su Persona y no en sus representantes ni en su Iglesia, vienen a rechazar al mismo Jesucristo, que dijo:
- Id y enseñad… Con vosotros estoy… Quien os acoge a vosotros me acoge a mí, y quien a vosotros rechaza me rechaza a mi y al Padre que me envió.

Cuando nosotros hablamos así de Jesucristo y salimos con energía por sus derechos, podemos dar la sensación de que nosotros somos más rigurosos que el mismo Jesucristo. Pero esto es una equivocación completa. Jesucristo no es nada riguroso, porque es Rey de amor y Rey de paz.

Nuestra lengua puede subir un poco el tono, pero tampoco somos rigurosos. Lo que nos pasa es que nos duele, como le dolía a Pablo, el ver que hombres, hermanos nuestros, rehusan someterse a Jesucristo, porque con ello hasta pueden poner en peligro su salvación. Y este miedo nos hace cambiar un poquito la voz…

Nosotros, creyentes, no ponemos condiciones a Jesucristo. Que mande. Que pida. Que nos gobierne por su Iglesia. No nos pide que dejemos el puesto en el Banco ni que entreguemos la pistola al enemigo para que nos abra la cabeza. Pero nos pide el amor del corazón, y se lo damos entero. Nos pide la obediencia a su Iglesia, y no nos ponemos a discutir. Y así, tranquilos, esperamos su venida, y hasta le pedimos que la acelere, pues estamos impacientes de encontrarnos con Él: ¡Ven, Señor Jesús!… .

Autor: Pedro García, misionero claretiano.

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JUEVES EUCARÍSTICO.

Por: Carlos Oreamuno
Hoy La Madre del Santísimo Sacramento del Altar, nos invita a sumergirnos en el Corazón Sacratísimo de su Hijo, vivo y presente en La Sagrada Eucaristía.
El nos espera con los brazos abiertos en cualquier Sagrario, para que entremos en una verdadera comunión entre ambos y podamos conversar y comentarle nuestros asuntos; alegrias y fracasos; triunfos y derrotas, nuestros proble

mas y nuestros proyectos, aprovechemos la oportunidad de estar viviendo este año de gracia, al estarse dando El AÑO EUCARISTICO NACIONAL.
Cristo es el amigo que nunca falla y siempre está dispuesto a escucharnos, ayudarnos, bendecirnos, porque Él está vivo y presente con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en el Santísimo Sacramento del Altar.
Aprovechando la visita a Jesús Sacramentado, oremos por todos los sacerdotes, por su santidad y su misión, en especial por El Papa Benedicto XVI, nuestro Obispo Monseñor José Francisco Ulloa Rojas y todos los obispos del mundo como sucesores de los apóstoles y por los seminaristas, para que les conceda las gracias y dones para llegar a ser sacerdotes santos y puros; para que hayan muchas vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales y tambien por las familias como centro y núcleo de la sociedad. Así sea.

EL PAPA: LA BELLEZA DE LA FE NO ES OBSTACULO A LA CREACIÓN ARTÍSTICA

http://www.news.va/es/news/el-papa-la-belleza-de-la-fe-no-es-obstaculo-a-la-c
Ciudad del Vaticano, 22 noviembre 2012 (VIS).-Las Academias Pontificias celebraron ayer tarde en el Aula Magna del palacio de San Pío X su XVII sesión pública cuyo tema fue esta vez “Pulchritudinis fidei testis. El artista, como la Iglesia, testigo de la belleza de la fe”. En el curso de la sesión, abierta por el cardenal Gianfranco Ravasi, Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura, el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, leyó un mensaje que Benedicto XVI había dirigido a los participantes.
En el texto el Papa reafirma “la voluntad de la Iglesia por reencontrar el gozo de la reflexión común y de la acción conjunta para poner de nuevo el tema de la belleza al centro de la atención, tanto de la comunidad eclesial como de la sociedad civil y del mundo de la cultura”.
La belleza “tendría que volver a reafirmarse y manifestarse en todas las expresiones artísticas, sin prescindir, sin embargo, de la experiencia de la fe, sino, por el contrario, confrontándose libre y abiertamente con ella, para que le dé inspiración y contenido. La belleza de la fe no puede ser nunca obstáculo a la creación de la belleza artística porque constituye, de alguna manera, su linfa vital y su último horizonte. El verdadero artista, definido en el Mensaje del Concilio Vaticano II como “custodio de la belleza del mundo”, gracias a su sensibilidad artística y a su intuición, puede captar y acoger más profundamente que otras personas la belleza que es propia de la fe y, así, expresarla y comunicarla con su mismo lenguaje”.
“En este sentido -subraya- también podemos hablar del artista como testigo, de alguna forma, privilegiado, de la belleza de la fe. Por eso, puede participar con su contribución, específica y original, en la misión y en la vocación de la Iglesia, en particular, cuando en las diversas expresiones del arte, quiera o sea llamado a realizar obras de artes directamente unidas con la experiencia de la fe y con el culto, con la acción litúrgica de la Iglesia”.
En el Año de la Fe, el Papa invita a todos los artistas cristianos y a todos los que se abren al diálogo con ella, a que su recorrido artístico se convierta en “un itinerario integral que incluya todas las dimensiones de la existencia humana, para atestiguar la belleza de la fe en Cristo Jesús, imagen de la gloria de Dios que ilumina la historia de la humanidad”.
La sesión concluyó con la entrega del Premio de las Academias Pontificias, este año dedicado a las artes, sobre todo pintura y escultura, y cuyos vencedores han sido la escultora polaca Anna Gulak y el pintor español David Ribes López. La Medalla del Pontificado fue entregada al escultor italiano Jacopo Cardillo.

Santa Cecilia….patrona de los músicos

Fotografía: Parroquia de Barva en Heredia, Costa Rica. Obra tallada por Miguel Ramos. Grafica 1950

ROMA.- Cecilia de Roma, más conocida como “ Santa Cecilia”, (del latín sancta Caecilia), fue una noble romana, que se convirtió al cristianismo y martirizada por su fe.

Tanto la Iglesia Católica, como la Ortodoxa, conmemoran su muerte el22 de noviembre.

De acuerdo a la información recabada, se pudo saber que en el siglo IV la Iglesia romana ya la conmemoraba.
El 16 de septiembre podría ser el día del entierro de la mártir, pero cuya fiesta se celebra el 22 de noviembre.
De Rossi, encontró el sepulcro de Cecilia en las catacumbas de Calixto, en una cripta adjunta a la capilla de la cripta de los Papas. Es un nicho vacío en una de las paredes que probablemente contenía un sarcófago.
De acuerdo a lo que se pudo haber investigado, y la única indicación temporal segura es la localización de la tumba en la Catacumba de Calixto, en inmediata proximidad a la cripta de los Papas, en la que fueron enterrados los Papas Ponciano y Antero, y probablemente también Urbano I.
Según en los prefacios de las misas en latín, Cecilia había sido una virgen de una familia senatorial romana de los Metelos, que se había convertido al cristianismo desde su infancia. Sus padres la dieron en matrimonio a un noble joven pagano, Valerius (“Valeriano”). Cuando, tras la celebración del matrimonio, la pareja se había retirado a la cámara nupcial, Cecilia dijo a Valeriano que ella había entregado su virginidad a Dios y que un ángel celosamente guardaba su cuerpo.
Luego de casi más de mil años, Cecilia fue proclamada patrona de la música. En el año 1594 el Papa Gregorio XIII la canonizó y le dio oficialmente el nombramiento, por “haber demostrado una atracción irresistible hacia los acordes melodiosos de los instrumentos. Su espíritu sensible y apasionado por este arte convirtió así su nombre en símbolo de la música”.
El padrinazgo de la música le fue otorgado por haber demostrado una atracción irresistible hacia los acordes melodiosos de los instrumentos. Su espíritu sensible y apasionado por este arte convirtió así su nombre en símbolo de la música.
A lo largo de los años, la figura de Cecilia permaneció venerada por la Humanidad con ese padrinazgo. El 22 de noviembre, señalado por la tradición como el “día de su muerte”, fue adoptado en muchos países como el “ Día de la Música”.
Desde el siglo XVII en Francia, Italia y Alemania se celebraba su día con festivales musicales. En 1683, la Sociedad Musical de Londres estableció los festivales anuales del “Día de Santa Cecilia”, donde hasta hoy participan los más grandes compositores y poetas británicos.

VENGA TU REINO SEÑOR ¡VIVA CRISTO REY!

Manuel Murillo Garcia
Fotografía: Alexander Molineros
Un Reino que los hombres no entendemos porque lo que tú viniste a enseñar no está en el exterior sino en lo más profundo de nuestro corazón.

Ante ti, Señor una vez más.

Ante ti, que siempre estás en el Sagrario para escucharme, para infundir calor a mi corazón muchas veces indiferente y frío. Más frío que estas tardes del ya cercano invierno. Pero hoy quiero que hablemos, no del cercano invierno, sino del cercano día en que vamos a festejar Tu día, Señor, el DÍA DE CRISTO REY.

El Padre Eterno, como tú nos enseñaste a llamarle a Dios, es el Rey del Universo porque todo lo hizo de la nada. Es el Creador de todo lo visible y de lo invisible, pero… ¿cómo podía este Dios decírselo a sus criaturas? ¿cómo podría hacer que esto fuese entendido?… pues simplemente mandando un emisario.

No fue un ángel, no fue un profeta, fuiste tú, su propio Hijo, tu, Jesús.

Como nos dice San Pablo: – “Fue la propia imagen de Dios, mediador entre Este y los hombres y la razón y meta de toda la Creación. Él existe antes que todas las cosas y todas tienen su consistencia en Él. Es también la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia Católica. Es el principio, el primogénito, para que sea el primero en todo”. Así se expresa San Pablo de ti, Jesús mío y en esa creencia maravillosa vivimos.

Cuando fuiste interpelado por Pilato diste tu respuesta clara y vertical: “Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos… PERO MI REINO NO ES DE AQUÍ”. Entonces Pilato te dijo: “Luego… ¿tú eres rey?. Y respondiste: – “Tú lo dices que soy rey. Para esto he nacido yo y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la Verdad, escucha mi voz. (Juan 18,36-37).
Jesús… tú hablabas de un Reino donde no hay oro ni espadas, donde no hay ambiciones de riquezas y poder. Tu Reino es un reino de amor y de paz.

Un Reino que los hombres no entendieron y seguimos sin entender porque lo que tú viniste a enseñar no está en el exterior sino en lo más profundo de nuestro corazón.

Pertenecer a este Reino nos hace libres de la esclavitud del pecado y de las pasiones.

Pertenecer a este Reino nos hace súbditos de un Rey que no usa la ley del poder y del mando sino del amor y la misericordia.

Diariamente pedimos “venga a nosotros tu Reino”…. y sabemos que en los hombres y mujeres de bien, ya está este Reino, pues el “Reino de Dios ya está con nosotros” (Lc.17, 20-21.

El domingo, la Iglesia celebra a “CRISTO REY”. A ti, Jesús, que pasaste por la Tierra para decirnos que “REINAR ES PODER SERVIR Y NO SERVIRSE DEL PODER”.

Que viniste para ayudar al hombre y bajar hasta él, morir con él y por él, mostrándonos el camino hacia Dios.

¡VENGA TU REINO, SEÑOR!

¡Viva Cristo Rey !
Autor: Ma Esther De Ariño.


Porvenir de Desamparados: Un ECCE HOMO policromado a mano por Fernando Rojas

Mynor Esquivel

Esta imagen en custodia de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús  en El  Porvenir de Desamparados es una obra del escultor cartaginés,  Fernando Rojas y tiene gran similitud en sus movimientos al respectivo  de la Parroquia La Inmaculada en Heredia.

“Esta pieza tiene una altura de 1.75 metros.  Cuenta con ojos de vidrio, pelo natural y sobretodo, he tratado de encarnar la pasión de Cristo con diferentes trazos y con la movilidad de su cuerpo por medio de goznes en madera. Su policromía es totalmente a mano…..al oleo y siento la satisfacción de que esta imagen puede ser utilizada como ECCE HOMO y como Nazareno, finalizó el autor


Solemne Velación de Jesús de la Candelaria declarado por Pio II como Cristo Rey de Guatemala

Autor: José Victor Gonzalez

Fotografias: Geovani Minera / http://jesusenguatemala.com/

Segun, el foto-comunicadorguatemalteco,  Manuel Serracinni  Jesus de Candelaria  fue declarado Cristo Rey por el Papa Pio II y desde entonces bajo ese nombramiento se hace ya por tradición y su velación anual el día que la iglesia celebra la festividad de Cristo Rey 

Jesús Nazareno de Candelaria se le atribuye a Juan de Aguirre, con una antigüedad del siglo XVI o XVII aproximadamente, pues se le ha colocado en distintas fechas. Jesús Nazareno llegó al Valle de la Virgen el 18 de mayo de 1784.  Su devoción se ha ido crecentando con el paso del tiempo.
Jesús de Candelaria muestra su mirada hacia el frente, sus labios entre abiertos, su tez de color morena, es una bella imagen que representa a Jesús con la Cruz a cuestas.  Se dice que en el Valle de Panchoy el obispo Francisco Marroquín rezaba a sus pies.

Fue tan grande la devoción que en el año de 1917, se consagra  por el entonces Arzobispo de Guatemala, Fray Julián Rivero y Jacinto, convirtiéndose en la segunda imagen de Nazareno en ser consagrada.  En el año de 1928, su santidad el Papa Pio XI instituye la Fiesta de Cristo Rey, y nombra en Guatemala a Jesús de Candelaria con esa Advocación.
Actualmente su procesión de Jueves Santo dura mas de 17 horas, acompañado por mas de 13,000 cucuruchos y mas de 7,000 devotas cargadoras que acompañan a la Santísima Virgen.  El anda es precedida por el cuerpo de palestinos, quienes portan las 14 estaciones del Santo Vía Crucis.
Desde un día antes, los vecinos de los alrededores de la Parroquia de Nuestra Señora de Candelaria, se preparan para recibir a Jesús de Candelaria, elaborando altares, haciendo bellísimas alfombras y preparando las calles para tan magno cortejo. A las 6:45 horas, es levantada el anda del Señor, bajo los acordes de la sublime marcha fúnebre “Una Lágrima”, inspiración de Manuel Enrique Moraga. Jesús es acompañado por la imagen de  la Santísima Virgen de Dolores, quién cautiva por su ternura y belleza, quién llega al corazón al ver en su rostro la expresión de dolor que le causa la pasión de nuestro Señor. También acompañan la Procesión las imágenes de San Juan y Santa María Magdalena, cargados por niños y niñas en el trayecto del Cortejo.

La procesión de Candelaria ha sido gran arraigo entre los guatemaltecos, que cada Jueves Santo, llenan las calles para presenciar el paso solemne de nuestro señor, en el día en que se Instituye la Sagrada Eucaristía.

Dedicado a Jesús de Candelaria:

Jesús de Candelaria,  con el destello de tus bellos ojos verdes,  con tu mirada sublime que nos eleva hacia lo  alto, con el amor con que abrazas tu cruz,  mi alma no tiene nada más que decirte.. perdónanos señor…, pues con nuestros comportamientos somos indignos de llamarnos tus hijos, porque no comprendemos el misterio de tu redención, porque no alcanzamos a entender que tu misericordia es infinita, porque con gran amor te aferras a tu cruz, abrazándola…, perdónanos señor. Jesús de Candelaria, a tus pies traigo esta oración, quizá la más humilde, pero en ella guardo mi profunda devoción . Jesús, tu santísimo nombre que guardo en mi corazón, que siempre hacia ti imploro tu protección,  de ti recibo la fortaleza, de ti recibo la sabiduría. Jesús de Candelaria, permíteme estar cerca de ti, acompañarte en tu piadoso cortejo procesional, con devoción, con regocijo en mi corazón, pues es un Jueves Santo más, Como el primer Jueves Santo en el que te quedaste para siempre con nosotros en la Sagrada Eucaristía . Gracias Señor, porque con tu entrega y obediencia, me permites la salvación de mi alma. Jesús de Candelaria, en cada momento de mi vida señor, imploro tu bendición, y por mis faltas, suplico tu PERDÓN.

JESÚS DE CANDELARIA, BENDICE NUESTRA BELLA GUATEMALA


Con María, el día de su presentación en el Templo: Este día, la Santa Iglesia festeja el día en que, pequeñita, María fue presentada en el Templo.

Manuel Murillo Garcia
Este día, la Santa Iglesia festeja el día en que, pequeñita, María fue presentada en el Templo. 

Al meditar sobre tu vida, Madre querida, nos queda siempre en el alma alguna enseñanza, un prudente consejo, un camino…

Este 21 de noviembre la Santa Iglesia festeja el día en que, pequeñita, fuiste presentada en el Templo.

Por más que intento, Madrecita, no puede descubrir mi corazón una enseñanza en esta parte de tu vida. Me quedo en oración. Acabo de recibir a tu Hijo bajo la apariencia de pan. Así, mi corazón hecho pregunta se postra ante ti.

Enséñame, Madre…

Me abrazas el alma y siento que te acompaño en tan hermoso día.

Vas llegando al Templo de la mano de tus padres. La mano de Joaquín te llena de fuerza y confianza. La de Ana te sostiene un equipaje de amor, besos y abrazos para que te acompañe en el viaje trascendental que emprendes.

Con tu inocencia, jamás perdida, y tu ternura, exquisitamente multiplicada en años venideros, vas acercándote al lugar del que tanto te han hablado y vas aprendiendo a abrazarte al Dios eterno que conociste de la boca de tus amados padres.

Por estas cosas de la imaginación una María mamá, tal como me la recuerda la imagen de la Parroquia, me acompaña a descubrir a una María niña.

Vamos subiendo las escalinatas… Al llegar al último escalón distingo, a una prudente distancia un personaje conocido…

¡ Madre! ¿Acaso esa mujer que está allí, observando de lejos es… ?

-Si, hija, es Ana, la profetisa.

Claro, según dice la Escritura: “… casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones” (Lc 2, 36-37)

Ana… quien años más tarde hablaría “… acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén”…(Lc 2,38)

Ana… mira a esta niña de ojos dulces, belleza serena y sonrisa de cielo.

Ana… guarda ese rostro en su corazón, pues el rostro de María es inolvidable.

Me descubro nuevamente arrodillada en la Parroquia. Te miro con el alma, María, y descubro de tu mano la enseñanza. Simple y profunda. Simple como una mujer viuda mirando de lejos. Profunda, como el amor que nos tienes.

¡Nadie puede olvidarte, Madre!. Una vez que se te ha conocido, no es posible el olvido.

Aunque pasen muchos años entre el encuentro y el abrazo… entre la mirada y la sonrisa.

Nadie, que te haya visto, aunque sea una vez, puede olvidarte. Verte… no con los ojos del cuerpo, sino con los del alma. El encuentro es interior. El abrazo, único.

Mi corazón está feliz pues me has enseñado, una vez más, que meditar en tus ejemplos no es en vano, ni “pérdida de tiempo”. Meditar en ti calma las angustias del alma, encamina los pasos del corazón y nos acerca a tu Hijo.

Este 21 de noviembre quiero pedirte que subas conmigo las escalinatas de mi vida. Que me lleves de la mano y me proveas de un imprescindible equipaje interior. Que sepa mantener ese equipaje meditando siempre en tus virtudes y ejemplos.

Feliz recuerdo de tu Presentación, Madre.


Hermano que lees estas sencillas líneas. Acompaña a Maria recordando con ella este día. Acompáñala con una oración, con un pensamiento, con una obra de caridad… Suma tu sencilla ofrenda a la que hizo de su vida la más pura ofrenda de amor.

NOTA de la autora:

Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído. Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de “Cerrar los ojos y verla” o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a mi imaginación, sin intervención sobrenatural alguna.

 

Autor: María Susana Ratero.

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CREO EN TI, SEÑOR (2): Yo creo, con toda la fuerza de mi fe, que el único dueño de la Vida eres Tú, mi Dios. Y que el único señor de la historia eres Tú, mi Señor.

Manuel Murillo Garcia
Creo en Ti, Señor…

7. Jesucristo, creo que vendrás a juzgar a los vivos y a los muertos

En su día vendrás con gloria y majestad, rodeado de los ángeles. Tan distinta de la otra vez. Para juzgar a todos los hombres. Te temo como juez, confío en ti como Redentor. Entre temer o confiar, elijo confiar.
Pero el saberlo…me hace vivir de manera responsable. No puedo vivir a lo loco…No te temo a Ti, porque no me has dado nunca motivos para temerte, sino temo a mis pecados que hablarán en mi contra y me condenarán en el juicio. ¡Piedad, Juez mío, piedad!
¿Puedo pedirte que María Santísima esté en ese juicio para que interceda por mí, ante Ti, su Hijo divino? Ten compasión de tu Madre cuando Ella te pida con lágrimas que perdones, que tengas piedad, cuando Ella te suplique que tengas misericordia de mí.
Ten misericordia de mi Madre, cuando Ella interceda por mí, su hijo pecador ante el Hijo Divino y misericordioso. ¡Piedad, divino Juez, por amor a tu madre!

8. Jesucristo, creo que eres la piedra angular de la Iglesia

Los constructores te despreciaron y el edificio no se mantuvo en pie. De hecho el templo de Jerusalén no existe, queda sólo un muro de lamentaciones. Pero el templo de tu Iglesia sigue en pie, porque te ha elegido a ti como piedra angular.
Todas las vidas que se construyen sobre Ti, resisten el paso del tiempo. Las demás se destruyen. Hoy los hombres te han vuelto a arrancar del edificio de este mundo y el mundo se tambalea, hasta que se derrumbe del todo. Oh Jesús necesario e imprescindible, pero rechazado por los hombres insensatos y pésimos constructores, ten compasión de ellos.
Cuantas veces han hecho el experimento de prescindir de Ti y se han ido por el precipicio. ¿Necesitan más experiencias? Millones de hombres han jugado a ser ateos, a vivir sin Dios. Siempre les ha ido muy mal. Y siempre les irá mal. “Nos has hecho, Señor, para Ti y nuestro corazón estará inquieto hasta descansar en Ti”. Lo interesante de esta frase es que la dijo un antiguo y terco ateo.
Eres la piedra angular en la vida de cada hombre. Felices los que edifican sobre Ti y pobres, miserables los que te arrojan fuera de sus vidas: se convierten en eternamente miserables. Yo no quiero ser uno de esos miserables.
Hombres y mujeres locos que, sin saber o sabiéndolo, van por el camino de su perdición, cambien a tiempo su ruta, antes de que sea demasiado tarde. Muchos que, como Uds. erraron el camino, tuvieron tiempo y sensatez para cambiar de ruta. Fueron ateos como tantos, pero ahora son cristianos como pocos. Jesús es la roca que puede y que quiere llevarnos a la salvación eterna. Hagámosle caso. Él perdona, Él comprende, Él espera.

9. Jesucristo, creo que te has quedado realmente con nosotros en la Eucaristía

Este acto de fe llena mi vida de fuerza, seguridad y alegría. Porque Tú, que eres el fuerte, estás con nosotros. Tú que eres el amor, estás aquí. Tú que eres nuestro Hermano mayor, quieres estar con nosotros.
Tú que eres el Pan de Vida saciarás nuestra hambre. Tú que eres el agua viva, saciarás para siempre nuestra sed. La Eucaristía es el cumplimiento formal de una promesa: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. La Eucaristía es una promesa cumplida.
Se ha quedado para todos los hombres, y como yo soy uno de esos hombres, se ha quedado para mí. Si Él es mi Dos y se ha quedado para mí, yo su creatura debiera estar con Él frecuentemente. Mis misas y comuniones, visitas. adoraciones manifiestan mi gratitud y mi amor y la fe de que ahí está para mí. Yo tengo la llave del sagrario y te saco y te introduzco en él y te reparto a los fieles que vienen a buscarte.
Yo soy el pregonero de tu presencia amorosa, debo hablar, debo gritar que estás ahí; debo probar con mi fe y mi respeto que alguien muy importante está presente. Tengo que decirles: “Venid a Él todos los que andáis fatigados y agobiados por la carga y Él os aliviara”. Tengo que gritar a los hambrientos y sedientos: Venid a Él, y se saciará vuestra hambre y vuestra sed.
Hombres que pasáis por el camino de la vida con el fardo de penas y trabajos a cuestas, deteneos un momento ante la fuente de aguas vivas.

10. Jesucristo, creo que eres el Señor de la vida y de la historia

El hombre se cree dueño de la vida y actúa como si lo fuera. Te está robando tu trabajo. Y se cree dueño de la historia. ¡Qué equivocado está! Una furia infernal lo está ensoberbeciendo y va derecho a la ruina.
Yo creo, en cambio, y con toda la fuerza de mi fe, que el único dueño de la Vida eres Tú, mi Dios. Y que el único señor de la historia eres Tú, mi Señor. Por ello te adoro y te alabo por todos los ladrones de tu honra.
Señor de la vida, vivifícame. Resucita todo lo que está muerto en mí y cura todas las partes enfermas de mi cuerpo y de mi alma, pues viniste para qua tuviéramos vida y vida en abundancia.
¿Vivir? Se puede decir que todos vivimos, pero hay vidas que se parecen mucho a la muerte. Vivir o semi-morir, vivir o semi-vivir. Yo quiero vivir, ayuda mi vida.
Y conviérteme en resucitador de muertos, sobre todo de almas muertas. Abundan, sufren, tienen boleto para el infierno. No permitas que tanto amor y tanto dolor tuyos y de tu madre no logren resucitar esos muertos.
Señor de la historia. Los hombres van haciendo historia de muerte y de perversión, pero Tú eres el protagonista de esa historia que, respetando libertades, la diriges siempre hacia donde Tú deseas.
Historia de guerras, de abortos, de eutanasia, de divorcio, de narcotráfico, y violencia ¡Qué triste historia están haciendo los hombres! Construyen la civilización de la muerte, y Tú quieres construir la civilización de la vida, de la justicia y del amor.

Nosotros estamos contigo, queremos colaborar en la civilización del amor que es la civilización cristiana.

11. Jesucristo, creo que eres el camino, la verdad y la vida.

Camino:
Una senda que lleva al cielo. Tiene piedras y es estrecha pero Tú nos acompañas, y tu compañía transforma lo duro y amargo en suave y dulce. Es la diferencia de seguir un camino en solitario o en tu compañía. El cielo es cielo porque estás Tú y el infierno es infierno porque Tú no estás.
Caminar sin tu compañía vuelve dura la vida. Muchos se hacen dura la existencia porque no quieren saber de Ti. Yo quiero caminar contigo porque Tú quieres acompañarme y porque Tú solo tienes palabras de vida eterna.
Verdad: 
Creo en Ti, Dios mío, porque eres la verdad misma. En un mundo de mentira, Tú eres el refugio y la brújula. En la dictadura del relativismo que equivale a viajar por un mar inestable, Tú eres la roca que resiste el embravecido oleaje.
Necesito creer en algo, en Alguien que dé sentido y seguridad a mi existencia. Tú eres mi roca y rompeolas. Tú eres la verdad de mi vida, eres luz que ilumina mi senda, mi camino seguro.
Vida:
Yo soy la vida, la vida del cuerpo y la vida del alma. Por lo tanto, Él ha dado y sigue dando la existencia a todos los seres, a mí también. Tú eres mi vida y yo soy parte de tu ida.
Salí de Ti, en Ti existo y hacia Ti voy, Dios de mi vida. Mi Dios y mi todo: Mi Dios y mi vida. Sin Ti no existí y sin Ti no existiría ahora y sin Ti no existiré mañana.

Vida de las almas, mantén siempre viva mi alma y ayúdame con tu gracia a resucitar las almas muertas de mis hermanos. La confesión es un sacramento de resurrección; debo ejercerlo con frecuencia y con amor. Decir a un alma: Tus pecados no existen ya y que sea cierto. Camino, Verdad y Vida de las almas, bendito seas hoy y por siempre.

12. Jesucristo, creo que me has llamado a tu Iglesia para luchar incansablemente por la instauración de tu Reino entre los hombres.
He sido llamado, invitado. Pertenezco a tu maravilloso ejército de los hombres más felices del mundo y de los más humildes, de los que se esfuerzan por entrar por la puerta estrecha y de aceptar como santo y seña las bienaventuranzas: Pobres de espíritu, mansos, puros de corazón…
Cuentas realmente conmigo, a pesar de mis limitaciones y miserias, quieres verme luchar y obtener victorias, pescar almas en el mar del mundo, como en el caso de los apóstoles. También a mí me has dicho: No temas, haré de ti un pescador de hombres.
Quiero sentir, como Pedro, la nada de mis esfuerzos en el mar de las almas: “Toda la vida, días y noches tirando las redes y nada…” Y sobre todo sentir la seguridad y confianza en tu poder divino que llena las redes hasta reventar. Quiero echar mis pobres redes en tu nombre y en el nombre de tu Madre bendita. Y sé que se llenarán de almas.
Las echo a través de mis retiros, programas de radio y de mis materiales impresos que son una manera muy particular y moderna de tirar las redes. Tú quieres que hable, que escriba, que edite libros y CDS, quieres que dé conferencias y que siga tirando las redes en tu nombre. Me da tanta alegría y confianza el que te complaces en llenar mis viejas redes y que compartes conmigo la felicidad de la pesca.

13. JESUCRISTO, CREO QUE CONTIGO TODO LO PUEDO.

Porque creo en tus promesas. Si Tú has dicho: “Todo lo que orando pidiereis, lo obtendréis”, es porque dices la verdad. Los que se atreven a creer son los hombres y mujeres que logran todo en el mundo. Quiero ser uno le ellos.
En realidad nos has dado la clave para obtener todo, la fe, pero no la usamos sino medianamente. En nuestra oración, en nuestro trato contigo, no nos fiamos plenamente de Ti. Por eso no somos más ricos, más santos, más apóstoles. Hombres y mujeres de poca fe. Ese reproche nos cae como un saco de piedras en la cabeza.
Tan cierto es que nada puedo sin Ti como que contigo lo puedo todo. Estar seguro de esta verdad es honrarte, pues te agrada mucho que confiemos en Ti y es al mismo tiempo disponer de la omnipotencia de Dios. Dios se complace en prestar su omnipotencia en los que confían en Él. Tú puedes ser uno de ellos.
Somos más peritos en usar la inteligencia que en utilizar la fe. La inteligencia ve, mide, pesa, cuenta y saca las conclusiones de su estudio. La fe no mide, no cuenta, simplemente se agarra de la mano de Dios omnipotente y realiza los milagros.

 

Autor: P Mariano de Blas

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SÍ, AHÍ ESTÁ DIOS! : A Dios lo encontramos en todas las circunstancias de nuestra vida, sólo tenemos que mirarlo.

Manuel Murillo Garcia
Siempre que hablamos de Dios lo hacemos con un gran amor –no digamos ya con un gran respeto–, y siempre tratamos de crecer en la fe, en la confianza y en el amor de ese Dios que nos ama y que nos espera. 


Cualquiera diría que esto es muy fácil, y, sin embargo, todos tenemos la experiencia –porque lo oímos mil veces– de que muchos, cuando sufren algo que les parece injusto, tienen miedo a Dios y dudan de todo: dudan de que Dios exista, dudan de que les ame, y dudan de que Dios les reserve algún bien, y se preguntan:
- Si Dios existe, si Dios me ama, ¿por qué Dios no me escucha? ¿Por qué ha de mandarme este sufrimiento? ¿Por qué tiene que venirme este mal?
Esta queja la oímos muchas veces. Pero, ¿no es cierto que Dios nunca está más cerca de nosotros que cuando sufrimos, como el papá y la mamá sobre el niñito que se ha agravado?…

Se cuenta muchas veces lo que ocurrió en el más terrible campo de concentración y de exterminio de la Segunda Guerra Mundial. Estaban formados todos los prisioneros ante un espectáculo macabro, contemplando al compañero colgado en la horca. En medio del silencio aterrador, se levanta una voz estremecedora:
- ¿Y dónde está Dios?
Ante este grito de un descreído, se alza la voz de un creyente, mientras su dedo señala al que cuelga del patíbulo:
- ¡Dios está ahí!

Cierto. Allí estaba Dios, allí estaba Jesucristo, que extendía a aquel campo de la muerte su propia muerte en la cruz. Porque Dios estaba junto a la horca y las cámaras de gas para salvar a las víctimas inocentes, como estaba en el Calvario esperando que Jesús muriese y fuera sepultado, para resucitarlo después con gloria.

Dios no quiere nuestros males. Dios pedirá cuentas a los causantes del dolor ajeno. Dios nos librará definitivamente un día de todo lo que ahora nos atormenta.

Si tenemos estas convicciones, la prueba se convierte en resignación cristiana y en mérito ante Dios.

Ciertamente, que el dolor es un misterio. ¿Por qué Dios permite el mal? No lo sabremos nunca en este mundo. En este mundo estamos viendo el tapiz o el bordado al revés: todo son hilos que se entrecruzan en un desorden feo y sin ninguna dirección fija. Habrá que mirarlo por el otro lado para asombranos de la obra de arte que allí se esconde.

Únicamente en la vida futura entenderemos el dolor de este mundo, cuando veamos que esas pruebas han sido el camino –angustioso, pero seguro– por el que Dios nos ha llevado a la salvación.

La gran respuesta a nuestra pregunta la tenemos en Jesucristo clavado en la cruz. Inocente como Jesús, ninguno. ¿Y por qué Jesús ha tenido que sufrir como nadie en este mundo?

Cuando parece que Dios se ha escondido en nuestra vida es precisamente cuando nos mira con más amor. Está detrás de las cortinas de la ventana mirando cómo caminamos por la calle del mundo; nosotros no lo vemos, pero a Él no se le escapa ninguno de nuestros movimientos.

No entendemos su Providencia, pero sabemos besar su mano amorosa cuando nos permite algún mal.
La palabra de Job es una de las más repetidas de toda la Biblia:
- Si recibimos los bienes de la mano de Dios, ¿por qué no vamos a recibir los males? Males que no nos vienen de la mano de Dios, pero que son permitidos por Dios para nuestro bien.

Le preguntaron un día a Teresita:
- ¿Has tenido que sufrir hoy también muchos dolores?
- Sí, pero porque los quiero. Yo quiero todo lo que me envía Dios.

En esta respuesta de la querida Santa está la clave que resuelve todo el problema. Para ella, nos se trataba solamente de resignación y de simple aceptación. Era más. Era querer lo que Dios quería, haciendo de las dos voluntades una sola. Esto es el colmo de la virtud cristiana. Esto es lo que hacen tantos hermanos nuestros, de quienes decimos que están en lo más alto de la santidad.

El mal, por otra parte, no puede triunfar. Dios le tiene puesto un límite del cual no pasará.
Dios no quiere que nuestra vida sea un fracaso. Si permite la tempestad es para dar después la bonanza. Si consiente que los ojos derramen lágrimas, es para convertirlas después en júbilo y alegría.

Dios siempre hace brotar una rosa en medio de las espinas. El dolor entonces, sostenido con valentía, se convierte en la elegancia de la vida.

Un sabio escritor nos lo dice bellamente:
- El dolor, para los que viven en el Espíritu, se convierte en el más recio hilo telefónico, por el cual transmitimos a Dios un himno de amor, como el más hermoso saludo que los hijos pueden dirigir a su Padre, inspirado por el Espíritu Santo.

Hay que repetirse constantemente ese eslogan tan conocido: ¡Dios me ama!
El día en que nos convencemos de ello, y sabemos vivir la realidad que entraña, ese día se ha encontrado la clave misteriosa de la felicidad verdadera… .

Autor: Pedro García, misionero claretiano.

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Y TU ESPEJO ¿QUÉ REFLEJA?

Manuel Murillo Garcia
Quizás valga la pena entregar el espejo que tienes y cambiarlo por uno …diferente.

Un día llegó un grupo de escaladores procedentes de alguna ciudad. Ciertamente fue un evento de lo más insólito. No estuvieron allí más de tres horas.

Mientras los montañeros reposaban un poco, una de las muchachas sacó de la mochila un espejito de mano. En unos instantes se vio rodeada de un ejército de niñas pequeñas que la miraban en silencio abriendo y cerrando los ojos con la solemnidad que da el asombro. Nunca habían visto un espejo.

- ¿Qué es eso que tienes en la mano? -le preguntó la más pequeña señalando el espejo con su dedo regordete.

- ¿Esto?… ¡Un espejo! -dijo la muchacha- ¿Nunca has visto uno?

El grupo de niñas negó al unísono moviendo la cabeza y sin separar la vista de aquel objeto maravilloso. Verlas era un espectáculo encantador e incluso la escaladora, acostumbrada a grupos de admiradores, quedó prendida de su sencillez.

- ¡Qué cosas! -dijo- Tú nunca has visto uno y yo no podría vivir sin él… toma, te lo regalo.

Y entregó el espejito a la más pequeña. La niña clavó los ojos en su mano, asombrada, después sonrió y mirando intensamente a la chica le dio un sonoro beso en la mejilla.

Pero después de unos momentos la niña volvió y entregó el espejo.

-¿Qué pasó? -dijo la escaladora- ¿No lo quieres?

-No, es que… ¡en éste sólo aparece mi cara! -respondió la niña- Verse a sí misma todo el tiempo es bien aburrido… ¿no tienes otro donde aparezcan mi papá, mi mamá y mis amigos?

¿Y tú? ¿Qué tipo de espejo te haría feliz?

Quizás valga la pena entregar el espejo que tienes y cambiarlo por uno como el de la pequeña…

 

Autor: Miguel Segura..

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MI HERMOSA NIÑA DE GALILEA: Dame las palabras para que pueda mostrar a mis hermanos lo buena y suave que eres conmigo.

Manuel Murillo Garcia

María, así de simple. Es la forma de dirigirme y conversar con mi Madre del Cielo, llamándola simplemente María. Sé que mucha gente no la conoce, o tiene una imagen lejana de Ella, quizás demasiado formal, demasiado protocolar. ¿Cómo puede ser nuestra Mamá protocolar al presentarse a nosotros? No, Ella es sencilla, mi pequeña Niña de Galilea, así es para mí. Pero es también lógico que cada uno la vea del modo que su propio corazón indica, con la mirada del alma que todo lo convierte en la expresión del Espíritu Divino, si es que nosotros nos dejamos iluminar por dentro.
Por un instante, déjenme narrarles cómo es que mi corazón ve a la Madrecita del Verbo Divino. De un modo muy particular, la veo de unos quince o dieciséis años, que es la edad en la que Ella se convirtió en Madre Divina, dándonos a Aquel que todo lo puede por amor. A tan temprana edad, mi María se presenta ante mi corazón como una hermosa Mujer, delicada en su mirar, en su caminar. Destaca su delicado cuello, largo y estilizado para dar cabida al más hermoso rostro que Dios jamás cinceló en criatura alguna. Ella es perfecta, no existe ni existirá mujer más hermosa que María, porque Dios la modeló en un acto sublime de Su Potencia Creadora. Y su belleza sólo es superada por su pureza, su inocencia y su férrea voluntad de no desagradar al Padre que tanto ama.

Cuando veo las imágenes de las distintas presentaciones de María a lo largo de los siglos, me quedo con la convicción de que el hombre no ha podido ni podrá modelar jamás la belleza de María ni siquiera en un modo aproximado. Mi alma se esfuerza en descubrir la visión verdadera con que mi joven Reina se presentó como la Medalla Milagrosa, por ejemplo. Santa Catalina de Labouré sin dudas describió del modo más aproximado posible la celestial visión que se presentó ante ella, pero no pudo hacer que el artista cincele en la Medalla Milagrosa el verdadero rostro de la Reina de los ángeles. Esa sonrisa, esas manos siempre en posición de oración, esos ojos iluminados por la Fuente de todo el Amor.

María, joven y sonriente, fulgurante estrella de la mañana. Se presenta en mi corazón como una Rosa que se abre derramando su fragancia y frescura, haciendo de mi un ovillo de hilo que se recoge sobre sí mismo, se envuelve pliegue sobre pliegue hasta quedar extasiado mirándola sonreír, llamándome, invitándome a acompañarla en este viaje. Ella nunca se presenta en vano en nuestro corazón, como una madre nunca se acerca a sus hijos sin un profundo deseo de cuidarlos y amarlos. 

María, hermosa Niña de Galilea, perfecto fruto de la Creación en cuerpo y alma. Sólo Ella pudo tener la Altísima Gracia de ser Madre del mismo Dios. El, ante el que el universo mismo se doblega, se hizo pequeñito y vivió nueve meses oculto dentro de ésta hermosa Joven Palestina. El, instante tras instante, fue tomando de su sangre todo aquello que necesitó para formar Su naturaleza humana, Su humanidad. Así, Ella es nuestra Niña de la Alta Gracia, porque ninguna Gracia puede ser tan elevada como la Maternidad Divina.

Enamorarse de María es enamorarse de su Divina Maternidad, de su Inmaculado Corazón, y de su infinita belleza humana también. La siento tan cercana, tan vivamente presente en mi vida, que no puedo más que dirigirme a Ella como María, mi María. Ella es compasiva y paciente ante mis demoras en acudir a su mirada, Madre de la Misericordia. Juntos conversamos, compartimos mis pequeñas aventuras humanas, mis decepciones y dolores, mis esperanzas y sueños. Y María, con esa hermosa sonrisa que se funde en mis pupilas, me mira y me invita a levantar los ojos al Cielo con las manos unidas sobre mi pecho. Madre de la oración, Bella Dama del clamor y la plegaria, Omnipotencia Suplicante, Ella nos enseña a ver a través de los Ojos de Aquel que todo lo puede.

Mi María, hermosa y joven Niña de Galilea, que enamoraste mi corazón porque sabías que era el modo de abrir la puerta al soplo del Amor Verdadero. Me siento tan feliz y orgulloso de ser tu hijo, y al mismo tiempo tan indigno de serlo, que no puedo más que pedirte me ayudes a seguirte en tus deseos, que no son otros que los deseos de Tu Hijo. Dame las palabras para que pueda mostrar a mis hermanos lo hermosa y pura que eres, y lo buena y suave que eres conmigo. Dales la luz que les permita enamorarse de ti como lo has hecho conmigo. Que puedan descubrirte como la más hermosa y pura Mujer que jamás existió, Inmaculada en cuerpo y alma, llena del Espíritu Santo, plena de humildad y fortaleza, escudo que protege y consejo que ilumina. Mi hermosa María, luz de mi vida.

Autor: Oscar Schmidt.

MANUEL MURILLO GARCIA Para ir al Blog “Solo Informatica, por Manuel Murillo Garcia”, siga este enlace: http://mmurilloinformatica.blogspot.com/  Para ir al  Blog ”MIS COSAS” http://murillomanolo.blogspot.com/